La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

(1 Corintios 12:1) No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones (asuntos) espirituales.

Dios no quiere que seamos ignorantes, no sólo en relación a los asuntos espirituales, o acerca del conocimiento de Jesucristo, o acerca de las bondades de Dios, que llevan al arrepentimiento, o acerca de su misericordia, su compasión, su justicia, su gracia, su misterio, o incluso, acerca de los que duermen. ¡Dios no quiere que seamos ignorantes! La palabra ignorante significa: no saber, no entender. ¡Dios quiere que sepamos, que entendamos!

Por favor, ve al libro de Hechos, capítulo 8.

(Hechos.8:26-31) Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. {27} Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, {28} volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. {29} Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. {30} Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? {31} El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

En una pregunta más personal, cuando tú lees la Palabra de Dios, ¿entiendes lo que lees? Este hombre de Etiopía no era un hombre común y corriente, era un hombre de gran autoridad, y estaba a cargo de todos los tesoros de la de la reina de Etiopía, pero él se bajó de su “pequeño trono”, hablando en sentido figurado, y con gran honestidad y mansedumbre le pidió a Felipe que le enseñara, lo que habla muy bien de este hombre. ¿Qué haces tú cuando no entiendes la Palabra de Dios cuando la lees? Espero que trates de encontrar un Felipe que también te enseñe. Este hombre se dio cuenta de la importancia de entender las Escrituras, y si Dios dejó esto escrito en su santa palabra, es porque para él también es importante, que nosotros entendamos lo que la Palabra de Dios dice, donde lo dice, cuándo lo dice, cómo lo dice, porqué lo dice, y a quien se lo dice.

“Entiendes”, aquí es la palabra griega ginósko; significa "conocimiento, saber, comprender". Básicamente significa:"entender al punto de conocer". Si el conocimiento natural es importante para las cosas simples de la vida, como creyentes cristianos, el conocimiento o la comprensión de la Palabra de Dios tiene que ser aún más importante para nuestra vida y nuestro andar espiritual. Cuando entendemos la Palabra de Dios podemos recibir las bendiciones de Dios, podemos prosperar, podemos crecer, podemos bendecir a otros, y podemos dar frutos. Cuando no entendemos la Palabra de Dios, no podemos hacer nada de lo anterior. Vamos al libro de Mateo capítulo 13.

(Mateo 13:1-8) Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. {2} Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. {3} Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. {4} Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. {5} Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; {6} pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. {7} Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. {8} Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

Cuando se planta un rosal, se espera que produzca rosas, para poder admirar la belleza de las rosas, su hermoso color y disfrutar su fragante aroma, ¿verdad? Si se planta un árbol de frutas, es obvio esperar que dé frutos; manzanas, peras, naranjas, mangos, o duraznos.

 Esta famosa parábola del sembrador nos muestra una maravillosa analogía entre los diferentes tipos de suelos con sus diferentes capacidades en la que diversos árboles y plantas pueden producir, y los diferentes tipos de corazón que los hombres tienen, con sus diferentes capacidades para recibir la Palabra de Dios y dar fruto, algunos a un cien por ciento, otros a un sesenta por ciento, y otros a un treinta por ciento. Vamos al versículo 18 para ver la explicación de la parábola del sembrador.

(Mateo 13:18-23)  Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: {19} Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado, junto al camino. {20} Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye [akóuo] [escucha] la palabra, y al momento la recibe [lambano] con gozo; {21} pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. {22} El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye [akóuo] la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. {23} Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye [akóuo] [escucha] y entiende [suniemi]  la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

En el versículo19, la palabra entiende, es la palabra griega; suniemi; significa: comprender mentalmente, considerar, ser sabio.

Cuando mi hija Dulce tenía 5 o 6 años de edad, y yo trataba de explicarle algo, y le preguntaba si había comprendido lo que le explicaba, decía: "no lo entiendo", a esa edad, un niño no puede mentalmente comprender, todo lo que le queramos explicarles. Y así como un niño que no entiende todo lo que nosotros quisiéramos que entendieran, si nosotros no entendemos lo que leemos, cuando leemos la Palabra de Dios, no produciremos fruto, y la voluntad de Dios para nosotros es, que produzcamos fruto, unos a cien, otros a sesenta, y otros a treinta por uno.

Cuando no entendemos las cosas básicas de la vida, puede  ocurrir caos. ¿Qué pasa cuando sólo escuchamos la palabra de Dios, pero no la entendemos? Vendrá el maligno y nos arrebatará lo que fue sembrado en nuestros corazones. Eso, combinado con las tribulaciones, las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, nos volverá infructuosos, y esa no es la voluntad de Dios para nosotros, lee nuevamente el versículos 23.

Cuando escuchamos la palabra y la entendemos, entonces, vamos a dar frutos, esa es la voluntad de Dios para nosotros. Tenemos que mentalmente comprender la Palabra de Dios, prácticamente, saberla, entenderla. Una de las cosas que Dios quiere que entendamos se encuentra en 2 Pedro.

(2 Pedro 1:20,21)  entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, {21} porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Después de renacer del espíritu de Dios, esta es la primer cosa que debemos entender. Esta es nuevamente la palabra Griega ginósko [entender al punto de conocer]. Ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada. No fue Pablo, o Pedro, o Juan quien decidió por voluntad propia escribir sus memorias, o sus vivencias con nuestro señor Jesucristo. El versículo 21 dice: “sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el espíritu santo”. Pablo, Juan, Pedro, Mateo, Lucas, Marcos, todos ellos fueron inspirados por el espíritu santo y por revelación, escribieron lo que Dios les inspiró que escribieran. ¿Ahora, cómo podemos nosotros saber lo que la Biblia dice? Leyendo, estudiando, aprendiendo, y entendiendo lo que leemos en  la Biblia.

(2 Timoteo 2:15)  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

La palabra “procura” del griego, también puede traducirse como “estudia”. Dios quiere que “estudiemos” su Palabra, o que procuremos diligentemente, presentarnos aprobados ante él, no ante el pastor, el vecino, el compadre, o nadie más. La única manera de presentarnos aprobados ante Dios es “usando bien” su Palabra de verdad. Ahora, la frase “usa bien” quiere decir: “dividir correctamente” la Palabra de Dios. Y eso lo podemos hacer cuando sabemos lo que la Biblia dice, cuando lo dice, como lo dice, porqué lo dice y a quién se lo dice. Por eso es necesario que mentalmente comprendamos la Palabra de Dios cuando la leemos.

¿Recuerdas al rey Salomón? Mira lo que David, su padre, dijo a Salomón que hiciera, vamos a:

(1 Crónicas 28:9)  Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre.

Dios quiere que nosotros también le sirvamos con corazón perfecto y con ánimo voluntario, y le busquemos, así como David le dijo a Salomón. ¡Salomón siguió el consejo de David!

(1 Reyes 3:7-13)  Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. {8} Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. {9} Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? {10} Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. {11} Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, {12} he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. {13} Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.

Dios le dio a Salomón no sólo lo que le había pedido, sino mucho, mucho más.

(1 Reyes 4:29-31) Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. {30} Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. {31} Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor.

Salomón fue más sabio que todos esos hombres juntos. ¿No te gustaría ser sabio? Entonces tienes que servir a Dios con un corazón perfecto, con ánimo dispuesto, y buscarle. Dios entiende que debemos tener una mente dispuesta para mentalmente comprender su palabra. Mira lo que Dios piensa de la gente que no la entiende.

(Salmos 49:20) El hombre que está en honra y no entiende, Semejante es a las bestias que perecen.

¡Yo prefiero entender!

(Proverbios 14:6) Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla; Mas al hombre entendido la sabiduría le es fácil.

La sabiduría está disponible, cuando entendemos la palabra de Dios.

(Proverbios 8:8) Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida. {9} Todas ellas son rectas al que entiende,
Y razonables a los que han hallado sabiduría.

La Palabra de Dios es justa, y recta para el que entiende. Entender es un requisito para hallar la sabiduría.

(Romanos 10:17) Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.  

Para que creamos la Palabra de Dios, primeo tenemos que oírla, pero también entenderla.

(Romanos 1:17) Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

El evangelio es la Palabra de Dios, y la justicia de Dios en él, se revela por fe y para fe. La justicia de Dios que se halla en los evangelios tampoco vino por voluntad humana sino por revelación, como toda la Palabra de Dios. ¡Así que para que nosotros creamos, tenemos que oír la palabra de Dios, y creer! Pero también tenemos que entenderla y como dice Jeremías en el siguiente versículo, conocer a Dios. Vamos a:

(Jeremías 9:23-24) Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. {24} Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Así que, cada vez que vayas a reuniones de creyentes, o en tu tiempo personal con Dios y su Palabra, de día o de noche, tienes que asegurarte, que cuando escuches la palabra de Dios, la entiendas, para que el maligno no pueda quitarte nada; y cuando vuelvas a casa después de la reunión, o cuando terminemos la lectura en tu estudio, puedas gloriarte de que conoces a Dios y entiendes su Palabra, mediante la comprensión mental de lo que dice, cómo lo dice, cuando lo dice , por qué lo dice, y a quién se lo dice. Si tú no entiendes la Palabra de Dios cuando la lees, busca un “Felipe” que te enseñe, hasta que llegues al punto de entenderla, aplicarla en tu andar, y comenzar a enseñar a otros.

 Dios quiere que escuchemos su palabra y la entendamos. Estúdiala, procura diligentemente presentarte a Dios aprobado, como obrero que “usa bien” o, “divide correctamente”, la palabra de verdad,  para que puedas dar frutos, a cien, a sesenta, y a treinta por uno.

(1 Corintios 14:38)  Más el que ignora, ignore.

(Mateo 13:9) El que tiene oídos para oír, oiga.

¡Dios los bendiga!

E.S.N.

J.E.R.S.
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Cuando la sociedad se encamina hacia una destrucción total, simplemente por abrir nuestras mentes a otras culturas, modas, tendencias, y tradiciones importadas de otros países. La base fundamental de la sociedad, la familia, se encuentra bajo ataque y en peligro de extinción. En esta enseñanza quiero enfocarme en el núcleo mismo de la familia, que es el matrimonio, y compartir lo que la Biblia enseña al respecto de las responsabilidades tanto del marido como de la mujer, y de un andar digno, que la Palabra de Dios describe, propio del hombre y la mujer de Dios.

(Génesis 2:20) Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. {21} Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. {22} Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. {23} Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. {24} Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

En muchas culturas, en muchos países, y en muchas religiones, las mujeres son maltratadas, abusadas, denigradas, y humilladas. No tienen derechos, libertades, voz, valor, ni vida. Gracias a Dios vivimos en un país civilizado,  al menos eso es lo que creemos, pero ni siquiera eso da a las mujeres sus derechos, su libertad, su voz, su valor, su vida. ¡En gran parte por causa de la religión! ¡La religión esclaviza, prohíbe, juzga, y condena!

La religión es un conjunto de doctrinas  hechas por el hombre, normas y reglamentos que el hombre desarrolla con el fin de cautivar y controlar a las masas, en este caso, específicamente, las mujeres. La Biblia es la Palabra de Dios y la voluntad revelada de Dios, que nos muestra y dice quiénes somos, y cómo es que debemos comportarnos.

(Génesis 1:27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. {28} Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra

Muchos “cristianos” no entienden esto porque ignoran que la imagen de Dios es espíritu. Cuando Dios creó al hombre a su imagen, él sabía que el hombre no debía estar solo, la última parte del versículo 27 dice: "varón y hembra los creó "  ¡Y después los bendijo, les dijo que fructificaran y se multiplicaran, y les dio dominio sobre todo! Permítanme leer Génesis 2:20 de la Biblia Lamsa:

(Génesis 2:20) Y puso Adán nombre a toda bestia, y a todas las aves del cielo, y a todo animal salvaje, pero para Adán no se halló ayuda que fuera igual a él. (Biblia Lamsa)

Así que de acuerdo a esto, ambos, hombre y mujer fueron creados iguales, un poco diferentes en la forma en que fueron formados, pues el hombre fue formado del polvo de la tierra, y la mujer salió de la costilla de Adán, pero espiritualmente hablando, iguales uno al otro. ¡Y con el mandato de tener dominio sobre todas las cosas!

Pudo haber sido un final como en todas las películas de Disney “…y todos fueron felices para siempre” si no hubiera existido el malo. Pero Satanás vino a echar a perder todo, y a partir de ahí las cosas fueron diferentes.

(Génesis 3:9)  Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? {10} Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí. {11} Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? {12} Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. {13} Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Así que, aquí tenemos el primer conflicto de pareja en la historia de la humanidad. ¡La mujer que me diste! Adán culpa a la mujer y hace a Dios responsable del caos, y la mujer culpa a la serpiente, pobre serpiente ya no tuvo a quien culpar. Pero Dios siendo un padre amoroso que sabe cómo disciplinar a sus hijos,  puso las cosas nuevamente en orden, y dio a cada uno su muy merecida asignación.

(Génesis 3:14) Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

(Génesis 3:17) Y al hombre dijo : Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer , y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa ; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida ; { 18 } Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo ; { 19 } con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra , porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

A la mujer no le fue muy bien que digamos. Porque si la concepción, o  sea, el proceso de embarazo, iba a ser  doloroso, después de lo ocurrido, Dios decidió multiplicar los dolores.  Y si el acto de dar a luz se supone que sería sin  dolor, después de lo ocurrido, Dios decidió incorporar el dolor en el alumbramiento. Además de eso, Dios decidió que los deseos de la mujer serían ahora para el hombre, poniéndolo ahora por encima de la autoridad de la mujer, cuando solo versículos antes, ambos eran iguales ante Dios.

(Génesis 3:16) A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos, y tu deseo será para tu marido (el hombre), y él se enseñoreará de ti.

Quizás de aquí es donde viene todo el abuso, la humillación, y el menosprecio. La gente religiosa y los países religiosos podrían basar su creencia de esclavizar a sus mujeres en este versículo.

Yo creo que este versículo, es clave a las enseñanzas de las epístolas acerca de que las esposas deben someterse a sus maridos.

(1Timoteo 2:11)  La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. {12} Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. {13} Porque Adán fue formado primero, después Eva; {14} y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión. {15} Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.
Yo no creo que ninguno de estos versículos sea una excusa para esclavizar a las mujeres y abusarlas, humillarlas y denigrarlas. Gracias a Dios Jesucristo vino, y con su obra, enderezó todo lo que Adán y Eva hicieron mal. Con su sangre fuimos redimidos, y ahora somos parte de la familia de Dios. Satanás ya no tiene dominio sobre nosotros si nosotros no lo permitimos. ¡Nosotros tenemos el dominio y la autoridad, y el poder en el nombre de Jesucristo!

Efesios es un libro maravilloso que nos dice lo que éramos antes de que fuésemos creyentes renacidos del espíritu de Dios, y lo que realmente ahora somos. Enseña tanto al marido como a la esposa sobre un andar digno, nos exhorta a andar en  amor y a ser imitadores de Dios (mimetes).

(Efesios 5:1) Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados {2} Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Dios quiere que nosotros le imitemos, así como Jesucristo, quien fue el mimetes perfectos de Dios. ¿Recuerdas Juan 10:30 "Yo y el Padre uno somos "? Dios quiere que nosotros también lo imitemos, tal como Cristo lo hizo.

(Efesios 5:20) dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo; {21} Someteos unos a otros en el temor de Dios.

El texto griego dice: {21} Someteos unos a otros en respetuosa reverencia a Cristo.

Porque si no sometemos a Cristo que es el hijo de Dios, mucho más fácil nos será someternos a Dios.

(Efesios 5:22)  Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; {23} porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. {24} Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Se supone que las esposas deben someterse a sus maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, y así como la iglesia está sujeta a Cristo, las esposas deben someterse a sus esposos. Muchas mujeres deciden no obedecer a sus maridos, y hacen lo que quieren. El hecho de que Dios creó al hombre y a la mujer iguales en el reino espiritual, no significa que sean iguales también en lo físico. Hoy, el movimiento feminista, ha ido tan lejos, al grado de creer que no necesitan al hombre para nada, es cierto , eso es lo que dicen, que no necesitan al hombre siquiera para el sexo, o para procrear, vaya usted a saber que quieren decir con eso. Tratan de ser igual con el hombre en todos los ámbitos. No podemos negar que las mujeres pueden competir con el hombre en muchas áreas, pero no en todo. Y aunque nos gustaría pensar que es problema únicamente del mundo, no lo es, porque muchas mujeres casadas que se hacen  llamar "cristianas " no imitan ni a Cristo, ni el ejemplo de la iglesia. La primera epístola de Pedro añade a este mandato, algo de vital importancia en el andar de las casadas.

(1 Pedro 3:1) Asimismo vosotras, mujeres , estad sujetas a vuestros propio marido , para que los que no creen a la palabra sean ganados sin dificultad a través de su buen ejemplo , {2} cuando vean que os conducís con respeto y modestia, {3} y no adornándose a sí mismas con adornos exteriores , tales como el trenzado de su pelo o el uso de adornos de oro o de vestidos suntuosos , {4} sino adornándose a sí mismas con el hombre espiritual de su interior, con el orgullo humilde que es incorruptible y el ornamento que es rico a los ojos de Dios. (Biblia Lamsa)

Las mujeres cristianas deben ser sumisas, y conducirse con respeto y modestia, adornarse con el hombre espiritual de su interior, con un orgullo manso, que es adorno rico a los ojos de Dios. El mandato para las mujeres es ser imitadoras (mimetes) de la iglesia, y así como la iglesia está sujeta a la cabeza, que es Cristo, la esposa debe someterse a su cabeza, que es su marido. Piensa en el efecto que produce en los demás, tan sólo el comportamiento de la esposa, ganar incrédulos por medio de su buen ejemplo. ¿Y qué de los maridos?

(Efesios  5:25)  Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, {26} para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, {27} a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

El marido no la tiene fácil tampoco, porque el mandamiento para él es amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, lo que implica a amar a nuestras esposas al grado de dar la vida por ellas si es NECESARIO. De la misma manera en que Cristo se entregó a sí mismo a una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga, sino que fuese santa y sin mancha, nosotros debemos amar y entregarnos así a nuestras esposas. Ahora bien, esto requiere un gran compromiso, el matrimonio no es algo que debemos tomar a la ligera, la gente hoy en día no tienen compromiso en absoluto, lo único que quieren es pasar un buen rato, y cuando se cansan uno del otro, simplemente se apartan. Los matrimonios de hoy duran menos de un año, incluso los matrimonios cristianos se separan, algunos después de  tres, cinco, diez, e incluso más años de estar juntos. La parte del compromiso es lo que la gente no entiende. ¿Y qué al respecto de sustentar y cuidar a la esposa? ¡Olvídate de eso! ¿Cómo puedes tener compromiso con Dios a quien no ves, cuando no puedes tener compromiso con tu esposa, a quien puedes ver todos los días? Si una pareja de casados es infiel uno a la otra, o viceversa, son infieles a Dios, y en un matrimonio así no hay compromiso en absoluto. El compromiso es un ingrediente clave en el matrimonio. Imagínate la clase de compromiso que Jesucristo tuvo para con su iglesia, con el pueblo de Dios, y con Dios mismo, un compromiso hasta la muerte y muerte de cruz. Él fue el perfecto imitador (mimetes) de Dios, y eso es lo que Dios espera de nosotros, sus hijos. Así que imagínate qué clase de compromiso requiere un hombre para casarse con una mujer. La primera epístola de Pedro también añade algo más a las responsabilidades del marido.

(1 Pedro 3:7) De la misma manera, vosotros maridos, vivir con sus esposas con  entendimiento,  manteniéndolas con ternura como a vasos delicados, ya que también heredarán con ustedes el don de la vida eterna; hagan esto, para que no sean obstaculizadas sus oraciones. (Lamsa Biblia)

El hecho de que el hombre sea cabeza de la mujer no le da la libertad para abusar de ella. Los maridos deben amar a sus esposas y vivir con ellas con entendimiento, sabiamente, y mantenerlas con ternura como delicados vasos, sustentándolas y cuidándolas, tal como lo hizo Cristo con la iglesia.

(Efesios 5:28) Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. {29} Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, {30} porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

Cuando Adán dio nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo animal del campo y no encontró una ayuda idónea para él, no es porque Dios se olvidó de ello, sino porque Dios había pensado en la pareja perfecta. Como la Biblia Lamsa dice: “una ayuda que era igual a él”, y eso es exactamente lo que una mujer es en la vida de un hombre. No es una contraparte que argumenta, pelea, y compite contra él, sino alguien que completa y complementa al hombre, la incomparable obra maestra de Dios, o como el texto Griego lee: “el póiema de Dios”. Así que mujeres, estar sujetas a sus maridos como al Señor, en todas las cosas, conduciéndose con respeto y modestia, adornándose con el hombre espiritual de su interior, y con un orgullo manso. Sabiendo que con su ejemplo de andar digno, los que no creen la Palabra de Dios sean ganados por su conducta. Y los maridos, facilitemos a nuestras esposas su función, en el movimiento y crecimiento de la Palabra de Dio ante los incrédulos. ¡Además, para que nuestras oraciones no tengan estorbo, debemos amar a nuestras mujeres como Cristo amó a la iglesia, sustentándolas, cuidándolas, y  honrándolas con ternura como a delicados vasos, viviendo con ellas sabiamente, y con entendimiento,  porque ambos, marido y mujer somos juntos, herederos de la gracia de la vida!

I.H.N.

J.E.R.S.
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(Efesios  4:11)  Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, {12} a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo.

 La palabra "constituyó" es una mala tradicción aquí, es traducida de la palabra Griega dídomi, que significa: "dar, otorgar, conceder". Este versículo en Efesios habla de los dones de ministerio que fueron dados, otorgados,o concedidos a la iglesia cristiana, por medio de la obra perfecta de nuestro señor y salvador Jesucristo. La voluntad de Dios es que la iglesia del cuerpo de Cristo, sea edificada, y la única manera de que eso suceda es si cada uno de nosotros operamos la función que nos corresponde dentro del cuerpo. Pablo usa la analogía del cuerpo humanopara enseñar a los creyentes en Éfeso, yo voy a utilizar la misma analogía para compartir acerca de nuestro andar.

(Efesios 4:1) Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.

“Digno” es la palabra Griega axios; que significa: propio, digno, merecedor, capaz. Y proviene de la misma raíz que la palabra áxonas; que significa: eje, piedra angular, centro. Como el eje donde se balancea un “sube y baja” o una “balanza”. Efesios es un libro doctrinal, los tres primeros capítulos establecen la doctrina que los creyentes cristianos deben seguir. Los tres últimos capítulos hablan de la parte práctica del andar del creyente cristiano. El versículo 1 del capítulo 4 está justo en el centro (áxonas), como el eje de ese “sube y baja” espiritual, o de esa “balanza” que debe estar en balance total, entre la doctrina y la práctica. Un creyente cristiano que anda en el espíritu de Dios, practica un andar digno, balanceado entre la doctrina y la práctica de la Palabra de Dios, y así como su andar espiritual está en balance, su cuerpo y su alma deben también mantener un balance.


(Génesis 1:26)  Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. {27} Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. {28} Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Quiero que notes que en el versículo 26 dice que el hombre fue hecho, y en el 27 dice que fue creado: “Varón y hembra los creó”. El hombre fue hecho y creado a semejanza de Dios. Y después de bendecir al varón y la hembra, y establecer el dominio que les dio sobre todas las bestias, aún antes que formara el cuerpo del hombre del polvo de la tierra, les dijo:

(Génesis 1: 29)  Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 

(Estos versículos de Génesis, son probablemente, los versículos más importantes en la Biblia de los vegetarianos)

¡Dios básicamente terminó todo su trabajo en el sexto día!

(Génesis 2:3) Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. {4} Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,

Notaste que otra vez dice: hecho y creado. ¡No sólo en referencia a todas las bestias que se mueven sobre la tierra, sino también en referencia a los cielos y la tierra! ¡Dios creó e hizo los cielos y la tierra! Como lo menciona el libro de Isaías.

(Isaías 45:18) Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.

Si Dios creo la tierra para que fuese habitada, ciertamente no la creó desordenada y vacía, algo pasó que la tierra se volvió de esa manera. Isaías dice Que Dios la hizo y la compuso, o sea, que Dios puso a la tierra de nuevo en balance.

(Génesis 2:7)  Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Dios solamente formó el cuerpo del hombre del polvo de la tierra, pero cuando creó de su espíritu, lo hizo tanto para el hombre, como para la mujer, como leímos anteriormente en  Génesis 1:27. El alma fue hecha cuando Dios sopló en su nariz aliento de vida, esa alma es lo que sostiene el cuerpo, para que la creación de Dios (su espíritu) pueda morar en ella. Ya que el hombre fue formado hecho y creado, siendo cuerpo, alma y espíritu, Dios lo puso en un huerto en Edén.

(Génesis 2:8)  Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. {9} Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

Este huerto tenía todo lo necesario para sustentar el cuerpo del hombre, pero Dios le puso una sola condición: ¡No comer del árbol de la ciiencia del bien y del mal!

(Génesis 2:15) Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. {16} Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; {17} mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás

Y el hombre y la mujer comieron del árbol que Dios les advirtió que no cmieran y sucedió lo que tenía que suceder. ¡Murieron! La conexión espiritual entre Dios y el hombre cesó, y aunque físicamente no murieron al instante, la conexión espiritual que tenían con Dios murío ese mismo día.

(Génesis 3:22) Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. {23} Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. {24} Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Ya conocemos el resto de la historia. El hombre cayó, y fue expulsado del huerto de Eden para evitar que comiera del árbol de la vida y permaneciera en condenación eterna. Jesucristo vino, y gracias a su obra completa, ahora tenemos nuevamente la creación de Dios en nosotros.

Cuando Dios creo los cielos y la tierra los creo perfectos, y cuando encontró la tierra desordenada y vacía, la compuso, para que todo estuviera de nuevo en equilibrio. Dios hizo lo mismo con nuestros cuerpos y Dios quiere que nos mantengamos nosotros mismos de esa manera. ¡Balanceados en cuerpo, alma, y espíritu!

Mi punto es, que somos personalmente responsables por nuestros cuerpos, por nuestras almas y por nuestro crecimiento espiritual, no es responsabilidad de nuestro pastor, de nuestros padres, o nadie más, nosotros somos los arquitectos de nuestro propio destino.


¿Alguna vez has oído hablar de la "acidez" y la "basicidad o alcalinidad"? "Acidez" es el estado de ser excesivamente "ácido", especialmente en el interior de nuestro cuerpo) y la "basicidad o alcalinidad" es el estado de ser "base o alcalino", que es lo opuesto a la "acidez".

En química, el pH es una medida de la "acidez" o "basicidad" de una solución acuosa. Las soluciones con un pH inferior a 7 se dice que son "ácidas" y las soluciones con un pH mayor que 7 son "básicas o alcalinas". El agua pura tiene un pH muy cerca a 7. El cuerpo humano, naturalmente, tiene un nivel de alrededor de 7.4 en la escala.

El 71 % de nuestro planeta es agua, y 95 % de esa agua es "alcalina". La suficiente agua "alcalina" para contrarrestar y equilibrar toda la "acidez" que pudiera producirse en la tierra. El cuerpo de un hombre es de 60 a 65 por ciento agua, en comparación con 50 a 60 por ciento del de una mujer. El cuerpo de un bebé es 70% agua, según estadísticas compiladas por la Asociación Internacional de Agua Embotellada. Los porcentaje de agua que hay en los tejidos, los órganos, fluidos y huesos en el cuerpo humano son: El cerebro 75 % , el corazón 75% , los pulmones 86 % , los músculos 75% , el hígado 85 % ,los riñones 83% , los huesos 22 % , la sangre 83%, la saliva 95 % , la transpiración 95%.

Un sorprendente número y una gran variedad de problemas físicos y enfermedades pueden ser causados por la "acidez". Hoy en día, la gran mayoría de la población en los países industrializados sufre de problemas causados por la "acidificación", debido a que tanto el estilo de vida moderna y la dieta promueven la "acidificación" del medio ambiente interno del cuerpo. En general, la dieta estándar actual se compone principalmente de elementos "ácidos" o "acidificantes" (proteínas, cereales, azúcares). Los alimentos "alcalinos" tales como verduras se consumen en cantidades mucho más pequeñas, su contenido "alcalino" es insuficiente para neutralizar los "ácidos" en exceso.

Los estimulantes como el tabaco, el café, el té, y el alcohol también son muy "acidificantes". Las cantidades excesivas de estrés y la falta de actividad física también causan la "acidificación". Hay una larga lista de problemas físicos y enfermedades causadas por la "acidez".

Según la doctora Neoyorkina, Jeannette Graf, dermatóloga y autora del libro “Detén el Envejecimiento, Comienza a Vivir" dice: “Mientras más "alcalino" sea tu cuerpo, más saludable te sentirás. Cuando estás en un estado "alcalino", estás tan saludable que normalmente tus células prosperarán y la enfermedad no. La buena noticia es que tú puedes regular tu pH y reequilibrar tu sistema, mediante la reducción de los alimentos que producen "acidez" (cafeína, alcohol, refrescos, carne, productos lácteos, sal, y azúcar) y la renovación de tus votos a las verduras, en particular, los más verdes y de hojas grandes.” Graf sugiere comer una proporción de tres alimentos "alcalinizantes" por cada alimento "ácido" que consumas, así como beber mucha agua todos los días. “Pero no sólo la dieta afecta a tu pH”, dice Kris Carr, autor del libro “La Loca Dieta Sexy”. "La falta de ejercicio, la ira, las drogas, los cigarros, y el estrés, pueden hacerte "ácido". Así que trata de relajarte, y hallar tiempo para meditar (yo recomiendo orar), escabullirse al yoga (yo sugiero estudiar la Palabra de Dios) durante el día, o simplemente tomar un paseo al aire libre en tu hora de almuerzo, dicen los expertos (yo prefiero hablar en lenguas tanto como se pueda). Tu cuerpo re- "alcalinizado" te lo agradecerá". Todo eso es con respecto a tratar de mantener nuestro cuerpo en balance. Así que tú tienes que tomar las medidas necesarias para ello.

Ahora ¿qué pasa con nuestras almas? El alma es la base de nuestra vida emocional, y es la fuente de  nuestros sentimientos. Nuestra alma se ve afectada por  el tipo de música que escuchamos, las películas, los programas de entrevistas de radio, por la TV, y por la internet. Hasta nuestros propios pensamientos pueden causar la "acidificación" de nuestras almas. Así que si nuestra alma presenta problemas de "acidez", también debemos tomar los pasos necesarios para "alcalinizarla". ¿Cómo? Alimentandote con cosas más edificantes, evita las películas violentas, las de horror, las que usan un lenguaje obseno, y exhiben depravación, sexo y drogas. Evita si te es posible, no alimentar tu alma con los noticieros que en un 95 a 99% son siempre negativos. Puedes leer libros motivacionales, pero evita los diarios de noticias, especialmente los que hablan de política. Si te agrada la lectura, te recomiendo que leas la Biblia, que es la Palabra de Dios revelada y es la única fuente confiable de verdad. Igual con la música, evita toda la que promueva lo indecente, con lenguaje y mensajes ofensivos, y escucha solamente lo que te inspire y te edifique. En cuanto  la internet, todos los medios sociales son una pérdida de tiempo, pues solo promueven la vanida y a nuestro Padre celestial no le agradan las cosas vanas. Así que todo aquello que afecte tu vida emocional de una manera negativa solamente va aproducir más "acidez" y en consecuencia envenenar tu mente y enfermar tu alma. Busca "alcalinizar" tambén tu alma, para fortalecerte y mantenerte sano. 

En cuanto a lado espiritual, una de las principales causas de la "acidificación" es la "religión", la falta de tiempo para orar, la falta de estudio de la Palabra de Dios, la falta de hablar en lenguas, la falta de renovación de nuestras mentes. Tenemos que dejar de alimentarnos con la basura del mundo y empezar a alimentarnos con el alimento espiritual real de la Palabra de Dios. Es por eso que Romanos 12:1 y 2 son vitales. Déjenme mostrarles la traducción de la Biblia Lamsa.

(Romanos 12:1) Os ruego, pues, hermanos, por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, por medio de un servicio razonable. {2} No imiten el estilo de vida de este mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de vuestra mente, para que puedas discernir cuál sea la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. (Biblia Lamsa)

En la epístola de Tito, Pablo pide a Tito que ordenara a algunos ancianos para enseñar a los enemigos de la iglesia, y edificar la iglesia de Cristo.

(Tito 1:6) el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. {7} Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, {8} sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, {9} retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen.

¿No son todas estas características de un andar digno? Pero ¿Son acaso sólo los obispos, los ancianos, o los líderes los que deben comportarse y caminar de esa manera? ¡El libro de Efesios está escrito para todos nosotros, y nos exhorta a un andar digno!

(Efesios 4:1) Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, {2} con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, {3} solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
{4} un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación.

¿Sabes tú cuál es tu vocación, tu ministerio, tu llamado? ¡Opéralo! ¡Dios quiere que andemos como creyentes cristianos maduros, no como niños fluctuantes llevados por todo viento de doctrina, sino siguiendo la verdad en amor crezcamos en Cristo! Como Efesios también nos enseña.

(Efesios 4:11) Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, {12} a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, {13} hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; {14} para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, {15} sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, {16} de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Nosotros, como miembros del cuerpo de Cristo, y miembros en particular, debemos ser administradores de nuestros propios cuerpos, de nuestras almas, y nuestros espíritus, para que podamos ser capaces de edificar el cuerpo de Cristo. Si nuestro cuerpo está fuera de balance, si nuestra alma está toda trastornada, y si vivimos diariamente en una montaña rusa espiritual, no somos aptos para funcionar, y mucho menos para edificar el cuerpo de Cristo. Un andar balanceado es vital para el movimiento de la Palabra de Dios. Como mencioné anteriormente, es la piedra angular, el centro, el eje donde los extremos del “sube y baja” se balancean, y los dos lados de la báscula se equilibran. Debemos mantenernos centrados, balanceados entre nuestra doctrina y nuestra práctica, debemos andar dignamente, conforme al llamado de nuestra vocación, y funcionar dentro del cuerpo de Cristo. Sea cual sea tu don de ministerio, tienes que operarlo a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. ¿Por cuánto tiempo? ¡Hasta que Cristo, nuestro Señor, regrese por nosotros!

¡Dios los bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.
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En esta última parte de este estudio, veremos lo que dice la Biblia acerca de los hijos, niños, niñas y jóvenes; y concluiremos con la esperanza de que este estudio haya sido una bendición para ti, y te ayude a entender que solo debemos alabar y dar la gloria a Dios nuestro Padre Celestial, sometiéndonos a su autoridad suprema, con un corazón lleno de amor, humildad, mansedumbre, honestidad, y agradecimiento, en nuestro diario andar. Así como nuestro Señor y Salvador Jesucristo se sujetó al obedecerlo hasta sufrir la muerte de cruz, y se sujetará al final, cuando todos sus enemigos se postren a sus pies, y le sean sujetas a él todas las cosas.

Comencemos en el libro de Efesios:

(Efesios 6:1) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

La instrucción de la Palabra de Dios para los hijos es obedecer a los padres. Entendiendo que la palabra “hijos”, incluye niños y niñas desde la infancia, y la adolescencia, hasta que los hijos llegan a la mayoría de edad. En esa cultura en los tiempos de Jesucristo a un joven no se le tomaba con seriedad hasta que cumpliera los 30 años. Por esa razón, Jesucristo mismo comenzó su ministerio hasta que cumplió los 30 años. 

La palabra griega traducida como “justo”, también puede traducirse  como “correcto”, y como hijos e hijas de creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, niños y niñas deben obedecer a sus padres y comportarse de una manera correcta o justa. No hay excusa para que los hijos se comporten inadecuadamente. Los hijos rebeldes, inquietos, groseros, e irrespetuosos, que no hacen lo que es justo ni se comportan correctamente, no obedecen a sus padres. El libro de Colosenses agrega un par de cosas más, a la lista de la obediencia. 

(Colosenses 3:20) Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.

Recuerda que la palabra "obedeced" aquí, es upakóuo; que significa subordinarse, prestar atención, ser obediente, y provienen de la misma raíz “upo”, como, upotásso, por lo que los hijos deben ser obedientes y subordinarse a la autoridad a los padres.

Colosenses agrega que los hijos deben obedecer a sus padres “en todo”, porque esto “agrada al señor”. Comencemos con la frase “en todo”. “Todo”, en la Biblia se usa de dos maneras: “Todo con distinción”, y “todo sin excepción”, veamos algunos ejemplos:

(Lucas 21:1) Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. {2} Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. {3} Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. {4} Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. 

Este es un ejemplo de cómo la palabra “todo”, se usa “con distinción”, porque, por un lado, cuando  Jesús dice, “todos aquellos”, solo se refiere a “los ricos”, que echaban sus monedas en el arca de las ofrendas, distinguiéndolos del resto de la gente en el templo. Por otro lado, cuando habla de, “todo el sustento” que la pobre viuda tenía, se refiere exclusivamente a las monedas que ella dio como ofrenda; no incluye su casa, sus enseres de trabajo, o sus otras posesiones, solo se refiere a las monedas que puso en las ofrendas, era todo el dinero que ella tenía, incluso para comprar alimento. Veamos un ejemplo más:

(1 Corintios 14:33) pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,

La palabra “santos”, se refiere a todos los creyentes renacidos del espíritu de Dios. La frase “todas las iglesias de los santos”, se refiere a todas las iglesias donde hay creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, lo que los distingue del resto de las iglesias del mundo. “Todas” aquí se usa con “distinción”. 

(2 Corintios 1:1) Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya. 

“Toda Acaya” se refiere a una región específica del sur de la antigua Grecia, incluyendo el Peloponeso y algunas ciudades como Esparta, Atenas, y Corinto. Pablo no se estaba dirigiendo a “todas” las iglesias en general, sino específicamente a “todas” las iglesias de la región de Acaya.

 Veamos ahora algunos ejemplos donde “todo”, es usado, “sin excepción”.

(2 Corintios 1:3) Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, {4} el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Aquí podemos ver que Dios es el padre de “toda” consolación, sin excepción alguna. No hay consolación que no provenga de Dios. El versículo 4 también agrega que Dios nos consuela en “todas” nuestras tribulaciones, sin excepción alguna. Para cualquier tipo de tribulación que exista entre “todas” las tribulaciones, habidas y por haber, Dios tiene la consolación correspondiente. 

(1 Corintios 1:4) Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; {5} porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia.

Estos versículos dicen, que por la gracia de Dios que nos fue dada en Cristo Jesús, fuimos enriquecidos en él, en “todas” las cosas sin excepción, “toda” palabra, sin excepción, entendiendo que se refiere a la Palabra de Dios, y en “toda” ciencia, sin excepción, entendiendo que se refiere al entendimiento, o el conocimiento de la Palabra de Dios, pues la palabra griega traducida como ciencia, también es traducida como entendimiento, o conocimiento. La frase “porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él” maneja el uso de la palabra “todo, sin excepción”. ¡El resto del versículo enfatiza el hecho de ser enriquecidos en toda palabra y todo entendimiento!

(2 Pedro 1:3) Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 

Por medio del conocimiento de Dios y su Palabra, “todas” las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, sin excepción, nos han sido dadas. Esto va muy de la mano con los versículos que leímos anteriormente, que en Cristo fuimos enriquecidos en “todas” las cosas, sin excepción.

(Santiago 1:8) El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. 

Este versículo describe perfectamente a los incrédulos, aunque hay muchos que se hacen llamar “cristianos”, que son de doble ánimo, dudan, titubean, desconfían, y no creen en Dios y su Palabra. Esa gente de doble  ánimo, “cristianos” o no, son inconstantes en “todos” sus caminos, ¡sin excepción!

(Romanos 8:35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? {36} Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. {37} Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. {38} Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, {39} ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Estos cuantos versículo deberían darnos la fortaleza y la convicción necesaria para depositar en Dios toda nuestra confianza, sin reserva alguna, pues nos dicen que en Cristo somos más que vencedores en “todas esas cosas” sin excepción, y que no hay nada que nos pueda separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Así que los hijos, niños y niñas, deben obedecer a sus padres en “todo”, sin excepción, hasta que alcancen la madurez y tomen sus propias decisiones, y aún después que son adultos deben ser obedientes y respetuosos hacia sus padres.

La otra parte que Colosenses menciona sobre los hijos, es que al obedecer agradan a Dios, porque es a él a quien debemos complacer y dar la gloria y la honra. El libro de romanos nos muestra cómo es que podemos agradar a Dios.

(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 

Para empezar, Dios quiere que presentemos nuestros cuerpos ante él en sacrificio vivo, pero un sacrificio vivo no significa el irse de rodillas desde Veracruz hasta Chalma, o desde Tijuana hasta la Basílica de Guadalupe. Tampoco significa flagelarse la espalda para controlar los impulsos o pensamientos pecaminosos, para eso es la renovación de nuestro entendimiento. El sacrificio vivo es descrito en el versículo 2, y es, no conformarnos a este siglo, o sea, no imitar el estilo de vida que el mundo ofrece, sino transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento. La única manera de renovar nuestro entendimiento es por medio del conocimiento de la Palabra de Dios. Agradar a Dios es hacer su voluntad, y su voluntad para los hijos es que obedezcan a sus padres. Y son los padres quienes deben enseñar todas estas cosas a sus hijos. Dios en su palabra nos pone el ejemplo como un padre amoroso, tierno, justo, misericordioso, verdadero, paciente y fiel, así es como los padres deben también caminar, y entre otras cosas, exhortar a sus hijos a ser ejemplo en todo, sin excepción.

(Tito 2:6) Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; {7} presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, {8} palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 

Todos esos versículos muestran la calidad de andar, que un creyente cristiano renacido del espíritu de Dios debe mostrar, desde su niñez y durante su juventud. Hombres, mujeres, jóvenes y niños, todos debemos sujetarnos a Dios, porque Él es el creador, la máxima autoridad, es a él a quien debemos agradar. No estoy tratando de minimizar la autoridad de Jesucristo, como antes dije, pues por sus obras estamos hoy aquí, y somos lo que la Palabra dice que somos, hijos e hijas de Dios con todo poder desde lo alto. Jesucristo es la cabeza de la Iglesia, es el primogénito de Dios, es quien está sentado a la diestra de Dios en los lugares celestiales, es a quien primeramente debemos sujetarnos para que podamos agradar a Dios, pero Dios es la suprema autoridad y a él es a quien ultimadamente debemos sujetarnos y dar la preeminencia. Los padres deben enseñar a sus hijos que deben someterse a Dios, como nos exhorta también el libro de Santiago.

(Santiago 4:7) Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. {8} Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 
       
Si queremos que el diablo se vaya de nuestras vidas tenemos primero que someternos a la autoridad de Dios, y resistir al diablo. Mientras más cerca estemos de Dios, y resistimos, más lejos estará el diablo de nosotros. Santiago también da un consejo a los hombres de doble ánimo, principalmente a los que se hacen llamar “cristianos”, que purifiquen sus corazones, lo que también puede lograrse por medio del conocimiento de la Palabra de Dios. Los hijos obedientes son el reflejo de padres que aplicaron bien la disciplina, disciplinar a los hijos es una tarea importante que los padres deben llevar a cabo.

(Hebreos 12:5) y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; {6} Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. {7} Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? {8} Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. {9} Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? {10} Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 

 El versículo 9 revela una gran verdad, Dios es mucho, mucho más grande que nuestros padres terrenales. Así que si obedecemos y nos sometemos a nuestros padres naturales ¿por qué no preferiría estar en obediencia y sumisión a nuestro Padre Celestial, quien nos ha hecho ya participes de su santidad? Yo no creo que sujetarnos a Dios sea muy gravoso, Jesucristo nos puso el ejemplo. Si él, quien tiene toda la autoridad y poder y señorío, después que Dios mismo ponga a todos sus enemigos bajo sus pies,  se someterá también a Dios, para que Dios sea todo en todos, ¿por qué nosotros no?

(Filipenses 2:4) no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. {5} Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, {6} el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, {7} sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. {9} Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, {10} para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; {11} y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

En resumen, upotásso significa estar bajo sujeción, subordinarse, obedecer. Así como a Agar se le dijo que sometiera a Sara, así como todo Israel, incluso los extranjeros, tenían que someterse al rey David, y así como Jesús, cuando tenía 12 años de edad se sujetó a sus padres, debemos nosotros someternos y obedecer a Dios. Las esposas deben sujetarse a sus maridos, los criados a sus amos, con respeto y reverencia, sean estos buenos o malos. Los hijos deben sujetarse a sus padres en todo, todos debemos sujetarnos unos a otros,  y a Jesucristo nuestro redentor, como doulos, o esclavos por amor, así debemos someternos a la poderosa autoridad del único Dios verdadero, el creador de los cielos y la tierra. No olvidemos el gran énfasis que hay en la Palabra de Dios, que las esposas deben someterse a sus propios maridos, como a Dios, y que no sujetarse a sus maridos es un acto de rebeldía en contra de Dios que trae deshonra a sus maridos. Por su parte, los maridos deben amar a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia, lo que implica el ofrendar sus vidas por sus mujeres si es necesario, como Cristo murió y se sacrificó por su iglesia, que debe proveer todo lo que la mujer necesite, honrarla y protegerla como a vaso más frágil, proporcionándole una sabia manera de vivir, porque ambos, marido y mujer son coherederos de la gracia de la vida.

Vimos que los incrédulos no se someten a Dios, y buscando su propia salvación, causan su propia destrucción. Vimos que los ministros de Dios no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo, pues es un servidor de Dios. Vimos que debemos sujetarnos a Cristo porque él es la cabeza del cuerpo, y Dios le dio todo el dominio, y el poder, y la autoridad para gobernar sobre todos.  Los niños deben obedecer a sus padres en todo, en el Señor (Dios), porque esto es justo y agradable a Dios. Los jóvenes, hombres o mujeres, también deben someterse a las personas mayores, y ser ejemplo en todo, principalmente en buenas obras, en palabra, y una conducta íntegra e irreprochable. Vimos que la manera correcta de agradar a Dios es no imitando las tradiciones del mundo, sino transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, acto que solo se logra con el estudio, el conocimiento y la aplicación de la Palabra de Dios en nuestro diario andar.

Podemos ver el poder y la autoridad que nuestro Señor Jesucristo tuvo, su amor, su compromiso, su voluntad de caminar conforme a la voluntad de Dios y ministrar a la gente. Jesucristo con su maravilloso andar, su  mansedumbre, su humildad, su obediencia, su respeto y reverencia hacia nuestro Padre celestial, es el ejemplo perfecto que debemos seguir. Así como se sometió por su propia voluntad, para agradar a Dios, también nosotros debemos someternos a él con ferviente amor y reverente respeto a nuestro Padre Celestial.

(2 Corintios 10:4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, {5} derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, {6} y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. 

Si miramos nuestra naturaleza humana, y vemos que solo contamos con la carne, con los cinco sentidos, y con lo que el mundo nos ofrece, nos sentimos débiles, indefensos, incapaces. Pero con Dios y su Palabra, en Cristo, somos invencibles. Dios dice que sus hijos, sus santos, su familia, somos MAS QUE VENCEDORES EN TODO,  y que no existe NADA que nos pueda separar de su amor que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 Debemos pues, echar todo a un lado, y derribar los muros del orgullo, la altivez, la idolatría, la religiosidad, la terquedad, la ignorancia, y la desobediencia. Vamos a someternos cada uno a la obediencia a Cristo, y al hacerlo, someternos a Dios, para que así,  nuestra obediencia sea perfecta.

(1 Pedro 3:8) Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; {9} no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. 

Dios los bendiga

I.H.N.

J.E.R.S.
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Todavía estamos estudiando la palabra upotásso, y hemos visto que la Biblia dice una y otra vez, que debemos someternos a Dios y dar la gloria a Él. Ya hablamos acerca de las mujeres, también, de cómo los creyentes deben de sujetarse unos a otros en respetuosa obediencia a Cristo, y de cómo Jesucristo mismo, al final, tiene que someterse bajo la majestuosa autoridad de nuestro Padre Celestial. Veamos ahora lo que la Biblia dice acerca de otros grupos en la iglesia.

(1 Pedro 2:13) Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, {14} ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. {15} Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; 

En primer lugar tenemos que entender que esta es una epístola dirigida a los creyentes esparcidos por diferentes ciudades, Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. Creyentes renacidos del espíritu de Dios, que vivían en condiciones especiales, como extranjeros.

(1 Pedro 1:1) Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia

Según los estudiosos y los traductores, esta hermosa carta fue escrita a los creyentes de Asia Menor, para alentarlos a regocijarse en la esperanza, y resistir la persecución de la que eran objeto en esos tiempos. El apóstol Pedro trató de alertar y preparar a las iglesias de Asia Menor a vivir una vida ejemplar, a no dar motivos para ser acusados de causar males, a respetar las leyes y los gobernantes, a tener una forma de vida piadosa. El texto Griego dice:

(1 Pedro 1:1) Pedro apóstol de Jesucristo, a los elegidos extranjeros de la dispersión del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia, y Bitinia.

Todos los creyentes a quienes esta carta se refiere eran extranjeros, vivían en países de gentiles, y tenían que vivir de acuerdo a las leyes de esos países. No se supone que debían causar ningún problema, sino ser respetuosos de las leyes y costumbres de las tierras en las que vivían, y respetar y honrar a los gobernantes de esos países. Vemos que Pedro empezó a exhortar a los creyentes a vivir una vida santa desde el versículo 13.

(1 Pedro1:13) Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; {14} como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; {15} sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.

El capítulo 2, continúa con más exhortaciones a vivir una vida ejemplar.

(1 Pedro 2:1) Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones

Los versículos 11 y 12 corroboran a quién se dirige esta carta.

(1 Pedro 2:11) Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, {12} manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Las exhortaciones continúan en el versículo 13.

(1 Pedro 2:13) Por causa del Señor someteos (hupotásso) a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, {14} ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. {15} Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; {16} como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. {17} Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. 

La palabra "institución" significa: “autoridad instituida”.

 El Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español lee:

(1 Pedro 2:13) Someteos a toda humana autoridad instituida por causa del señor ya sea al rey como a superior, {14} ya sea a los gobernadores como mediante  él enviados, para castigo de malhechores y alabanza de hombres de bien; {15} pues así es la voluntad de Dios, que haciendo el bien hagáis enmudecer la de los insensatos hombres ignorancia; {16} como libres, y no como cobertura teniendo de la maldad la libertad, sino como de Dios siervos. {17} A todos honrad, la fraternidad  amad, a Dios temer, al rey honrad.

La Biblia Lamsa lee: " Someteos a toda autoridad humana por el bien de Dios..."

Podemos entender que esto aplica a todo creyentes cristiano renacido del espíritu de Dios de esa época; hombres, mujeres, y niños, y aunque no está directamente dirigido a la iglesia de hoy,  también podemos aprender de esa exhortación a los creyentes de esa era.

Digamos que vas a vivir a otro país, donde las leyes y costumbres son diferentes que las de tu propio país. Acabas de llegar y ¿vas tratar de cambiar sus leyes y sus costumbres? Y después de eso ¿vas a burlarte en la cara de los gobernantes de ese país? ¡No lo creo! En lo personal, yo soy un extranjero en este país, y si quiero vivir una vida ejemplar tengo que seguir las reglas. Respetar los límites de velocidad, pagar impuestos, respetar y subordinarme a las autoridades e  instituciones federales, estatales, y municipales. 

Yo hago esto porque es lo que debo hacer, y porque quiero mostrar mi manera honesta de vivir y hacer lo correcto. Así que, respeto y honro gobernadores, autoridades, e instituciones, porque si yo me considero un creyente cristiano, por amor a Dios, debo someterme a las leyes de este país.

Al final del versículo 16 dice: “…como siervos de Dios”. La palabra traducida aquí como “siervos”, es la palabra griega dóulos; que realmente significa: “esclavo”, no “siervo o criado”, y existen marcadas diferencias entre uno y otro. 

Mientras un “siervo o criado” es alguien que pudiera recibir cierta paga por su trabajo, tener sus derechos y sus libertades, todos sabemos que un esclavo es alguien que ha sido privado de su libertad y sus derechos, y es forzado a hacer lo que no quiere. Pero en este caso, la palabra dóulos se usa en una forma completamente opuesta, porque el mismo versículo 16 menciona que no debe usar su “libertad” para encubrir el mal. Este “esclavo”, no “siervo”, al que se refiere el versículo 16 es libre de hacer lo que quiera, ¿no es interesante? ¿Desde cuándo un esclavo ha tenido la libertad de hacer lo que le plazca? Desde el momento de aceptar a Jesucristo como su señor y salvador, en ese momento uno decide sujetarse a la voluntad de Dios, y no vivir como esclavo bajo el yugo de la ley, sino como libre sujeto a la ley del amor de Dios. Por esa maravillosa ley del amor nos sometemos voluntariamente, nadie nos obliga, nadie arrebata nuestros derechos, y nos forza a hacer lo que no queremos, es nuestra decisión y nuestro deseo. Lo que la palabra dóulos  realmente significa es “esclavo por amor”.

Tú decides ser un dóulos, y someterte a la autoridad de Dios, así como a toda autoridad humana por causa del amor a Dios. Ahora, en el caso de los servidores domésticos o “criados”, vemos que la Biblia dice que ellos deben también sujetarse.

(1Pedro 2:18) Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. 

“Criados” aquí es la palaba oikétes; que significa: siervo, criado, empleado doméstico. Se les dice que se sujeten a sus amos, con todo temor, lo que significa respeto, reverencia; sin importar si el amo es bueno o malo. Así que si el siervo o criado es hombre o mujer, debe sujetarse a quien sirve.

(Tito 2:9) Exhorta a los siervos (dóulos) a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones

La palabra “siervos” aquí es la palabra griega dóulos, que como dijimos anteriormente significa “esclavo por amor”. La instrucción es la misma, sujetarse a sus amos, y no contradecirlos.

(Efesios 6:5) Siervos (dóulos), obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 

La palabra "obedeced " aquí es upakóuo; que significa subordinarse, prestar atención, ser obediente, y provienen de la misma raíz “ upo”, como upotásso.

Así como nosotros, “doulos” (siervos por amor a Dios) debemos someternos a la autoridad de Dios, también los siervos de un hogar , los empleados domésticos, deben someterse a sus amos, los gobernantes de las casa en la que hacen el servicio, como a Cristo, con respeto o reverencia, y sencillez de corazón.

En Efesios encontramos la exhortación general a todo creyente cristiano renacido del espíritu de Dios.

(Efesios 5:21) Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Recordemos que el texto griego dice " en el temor (respeto o reverencia) de Cristo".

La Biblia Lamsa lee: "En el amor de Cristo". Lo que para mi tiene más sentido, Jesucristo vino a hacer disponible la ley del amor, siendo él, el ejemplo mayor, pues por amor es que ofrendó su vida para que nosotros pudiéramos pertenecer a la familia de Dios, y vivir una vida mucho más abundante.

Ya hemos hablado bastante acerca de las mujeres, pero para hablar de las responsabilidades del hombre debemos comentar sobre sus esposas.

(Efesios 5:22) Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; {23} porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. {24} Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. {25} Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, {26} para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, {27} a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. {28} Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. {29} Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, {30} porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. {31} Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. {32} Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. {33} Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido. 

En esta sección de las escrituras podemos aprender enormidades al respecto de las obligaciones y responsabilidades tanto del hombre como de la mujer. La mujer debe sujetarse y respetar a su marido, pero los hombres, aparte de someternos a Dios, a Cristo, y al resto de la congregación.

Se nos instruye a llevar a cabo algo muy importante, amar a nuestras esposas. Jesús mismo nos puso el ejemplo, pues de la misma manera como Cristo ama a la Iglesia, el marido debe amar a su esposa como a sí mismo, sustentarla y cuidarla. El amar a nuestras esposas es meramente un mandamiento, así que, varones cristianos, no abusen a sus esposas, el hecho de que ellas deben sujetarse a la autoridad del marido, no le da a este, el derecho de menospreciarlas, abusarlas, engañarlas, golpearlas, amenazarlas, y humillarlas. Un marido que hace eso, no es un varón de Dios, es un salvaje, alguien que no tiene respeto por sí mismo, y si no se respeta a sí mismo, no va a respetar los mandamientos de Dios.  El amor es vital en la relación matrimonial, y aunque debe ser recíproco, el mandamiento dado al hombre específicamente, es amar a su esposa, como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

La palabra “amar”, proviene de la palabra Griega agápe, que representa “el más grande amor”, y que significa: “el amor de Dios en la mente renovada en práctica”. Y no solo debemos amarlas con el amor de Dios, sino proveerles de todo lo necesario para sus vidas,  y tomar muy buen cuidado de ellas. El libro de Pedro agrega un par de obligaciones más, de la pareja en el matrimonio. No solo la obligación de sujetarse uno al otro, sino, desde la manera correcta de hablar, conducirse, vestir y adornarse de la mujer, hasta el sustento, cuidado, honor, y una maravillosamente sabia manera de vivir que el hombre debe proveer para la mujer.

(1Pedro 3:1) Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, {2} considerando vuestra conducta casta y respetuosa. {3} Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, {4} sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. {5} Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; {6} como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. {7} Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

En resumen, como creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, debemos sujetarnos unos a otros en respetuosa obediencia de Cristo, como “doulos”, o esclavos por amor, a la voluntad de Dios. Los criados, o empleados domésticos deben sujetarse a sus amos y respetarlos, no solo a los buenos, sino, también a los difíciles de soportar. Hombres y mujeres debemos sujetarnos unos a otros. Las esposas deben sujetarse y respetar a sus maridos, con una conducta casta y ejemplar, una manera de hablar apropiada, una forma de vestir no ostentosa, y adornándose sencillamente, con un espíritu afable y apacible. El esposo debe amar a su mujer con el amor de Dios en la mente renovada en práctica, como Cristo amó a la iglesia. Debe proveer para ella todo lo que necesite para su vida, honrarla y protegerla como a vaso más frágil, proporcionándole una maravillosamente sabia manera de vivir. La voluntad de Dios para el marido y la esposa es habitar en sabia armonía, porque juntos, marido y mujer, somos herederos de la gracia de la vida.

¡Dios los bendiga!


J.E.R.S.
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Continuando con nuestro estudio sobre upotásso, veremos lo que las epístolas dicen sobre las mujeres, y porqué los creyentes cristianos debemos someternos unos a otros en respetuosa obediencia a Cristo. Por favor tomen sus Biblias y vamos a:

 (1 Corintios 14:29) Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. {30} Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. {31} Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. {32} Y los espíritus de los profetas están sujetos (upotásso) a los profetas; 

Estos versículos hablan de operar las manifestaciones del espíritu santo, un tema que es poco entendido en el mundo cristiano hoy, y que veremos con más detalle en otra ocasión. Hoy solo quiero que entiendan que el espíritu santo del que aquí se habla, es el “don” que Dios hizo disponible a todo el que confiesa a Jesucristo como su señor (Romanos 10:9). Este “don” del espíritu santo es como una caja de herramientas, donde se incluyen nueve maravillosas herramientas que el creyente cristiano, renacido del espíritu de Dios debe manifestar para andar en poder, estas herramientas son: Diversos géneros de lenguas (hablar en lenguas), lenguas con interpretación, la manifestación de profecía (no el ministerio de profeta), palabra de ciencia, palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus, fe (la manifestación de creencia),  milagros, y dones de  sanidad.  Los capítulos 12, 13, y 14 de libro de 1 Corintios, hablan y enseñan acerca de ese maravilloso tema.

En 1 Corintios 14, en los versículos del 29 al 32, se habla de la manifestación de profecía, no del ministerio de un profeta. Y el espíritu al que se refiere es el “don” del espíritu santo, que mora en nuestro interior, y está sujeto a la persona que lo opera. Este versículo demuestra que Dios no posee a la gente, y que tenemos la libre voluntad de decidir. 

El versículo 32 claramente dice, que el espíritu es quien está sujeto a quien opera la manifestación de profecía, nuevamente aclaro, que no se refiere al ministerio de un profeta, sino, a una de las nueve manifestaciones del espíritu santo que es; palabra de profecía. Esos “cristianos” que dicen que el “espíritu” los sacudió tan fuerte que los tiró al suelo, o “el espíritu me dijo que le dijera hermano…”, simplemente están inventando, o contradiciendo lo que la Palabra de Dios enseña. 

Es importante saber quién está en control, y nosotros los creyentes cristianos, tenemos la capacidad de operar las manifestaciones del espíritu santo a voluntad. Dios es espíritu y es santo, y en muchas partes de la Biblia cuando se refiere al espíritu santo se refiere a Dios, pero en este caso re refiere al “don” del espíritu santo que Dios nos dio. Y ése espíritu santo está sujeto a quien lo opera, ¿no es maravilloso?

(1 Corintios 14:34) vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas (upotásso), como también la ley lo dice.

Ahora es el turno de las mujeres, y este versículo dice que las mujeres deben permanecer en silencio en la iglesia, como también lo dice la ley. 

Pensé que la única ley que aplica a los creyentes cristianos es la ley del amor. Entonces, ¿a qué ley se refiere? ¿Aplica esta ley sólo a las mujeres creyentes, o a todas las mujeres en general? Si aplicamos el principio de a quién está escrito, podríamos decir que este versículo está escrito sólo a creyentes cristianos, porque dice: "en las congregaciones," ¿verdad? Pero, ¿es esta ley algo que aún está vigente, o es algo que ya expiró?

Primeramente debemos considerar y entender que Dios estableció leyes fundamentales que aplican a toda la humanidad, como la ley de la creencia, como el hecho de que el sol sale para buenos y malos, y que la lluvia cae sobre creyentes e incrédulos. Aunque también estableció leyes específicas para el pueblo judío, entre las que se encuentran los diez mandamientos. Por favor, vayan a:

(Génesis 3:16) A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. 

"... Tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará sobre ti".

Mucho antes que el pueblo judío apareciera en la historia de la humanidad, Dios le dijo eso a Eva, cuando fue engañada por la serpiente, y dio de comer a Adán del árbol que se les dijo que no comieran.  Esta ley de: “…tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará sobre ti”, está vigente y aplica a toda mujer en el mundo entero, creyente o no creyente. Pero ya hemos visto que los no creyentes no se sujetan a la Palabra de Dios, es por eso que vemos tantos matrimonios rotos hoy en día. La gente que no conoce  la Palabra de Dios, no tiene ni idea de lo que un principio divino es, simplemente ignoran la voluntad de Dios. Tristemente, aún matrimonios cristianos se separan ignorando lo que establecen las sagradas escrituras. Pero en un matrimonio de creyentes cristianos, donde el hombre y la mujer conocen la Palabra de Dios y tratan de vivir sus vidas guiados por ella, la mujer debe sujetarse a su marido con el fin de agradar a Dios, el simple hecho de no obedecer a su marido es una clara actitud de rebelión en contra de Dios. Así que cuando una mujer cristiana no se sujeta a su marido, también cristiano, no es a él a quien ella rechaza, sino a Dios. ¿Por qué digo eso?

(1 Corintios 11:1) Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. {2} Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. {3} Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

¡Porque el varón es la cabeza de la mujer, y además es imagen y gloria de Dios!

(1 Corintios 11:7) Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.

Este versículo resalta el hecho de que el hombre es imagen y gloria de Dios, y aunque la mujer es gloria del varón, establece el hecho de que la mujer tiene que sujetarse a su marido, porque el hombre es  imagen de Dios. “Imagen” aquí, figurativamente hablando, significa: representación, por lo tanto, el hombre es la representación de Dios para la mujer. La palabra “gloria” significa: dignidad, honor. Así que cuando la mujer no se sujeta a su marido, ella lo rechaza como representante de Dios y también trae deshonra a su vida.
     
En el versículo 2 Pablo habla de “retener las instrucciones”, ésta es la palabra griega parádosis, que significa: precepto; ordenanza, tradición, instrucción. En los evangelios es mayormente traducida haciendo referencia a las tradiciones de hombres, adoptadas por los líderes judíos, contrarias a los mandamientos de Dios. Veamos algunos ejemplos:

(Mateo 15:1) Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: {2} ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición (parádosis) de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. {3} Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición (parádosis)?

Pablo mismo declara que él era un celoso seguidor de las tradiciones judías.

(Gálatas 1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

Pero también declara que eso era antes de recibir el evangelio de Jesucristo. La doctrina que enseñó a todas las iglesias a lo largo de su ministerio.

(Gálatas1:11) Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; {12} pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 

Y nos advierte que no nos dejemos engañar por las tradiciones y doctrinas de hombres.

(Colosenses 2:8) Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 

(2 Tesalonicenses 2:15) Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. 

(2 Tesalonicenses 3:6) Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

Parádosis es traducida como “tradiciones” en Colosenses 2:8; como “doctrina” en 2 Tesalonicenses 2:15; como “enseñanza” en 2 Tesalonicenses 3:6; y como “instrucciones” en 1 Corintios 11:2. Los traductores realmente usaron la palabra que quisieron, donde quisieron, y cuando quisieron. Por eso tenemos que estudiar la Palabra de Dios, ver el contexto, y asegurarnos que los versículos estén en armonía con el resto de las escrituras. El siguiente versículo muestra las “instrucciones” a las que Pablo se refiere, con respecto a la manera de conducirse de las mujeres en la congregación.

(1 Timoteo 2:11) La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción (upotásso). {12} Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. 

Así es como las mujeres cristianas deben comportarse, en la congregación, y aprender en silencio, con toda sujeción, la Palabra de Dios. Pablo escribió esto en su carta a Timoteo, diciendo a las mujeres cristianas, que no trataran de enseñar, o usurpar la autoridad del hombre, ejerciendo dominio sobre ellos, sino, que se sujetaran a ellos.

Mi punto en todo esto no es incomodar a las mujeres, ni menospreciar su valor, sino resaltar que la sumisión es un ingrediente vital en el matrimonio. Y que Dios puso al hombre como cabeza de la familia. No tiene nada que ver con que las mujeres de hoy hablen o enseñen la Palabra de Dios. Gracias a Dios, tanto hombres como mujeres renacidos del espíritu de Dios, tenemos la misma medida de fe, todos tenemos la mismas habilidades dadas por Dios para operar las nueve manifestaciones del espíritu santo. No olvidemos que Dios creó varón y hembra a semejanza de su imagen (espíritu). Pero el hombre es el responsable ante Dios en el matrimonio, no la mujer.

En estos tiempos modernos, cuando la mujer está tratando de entrar en áreas de trabajo afines al hombre, muchas mujeres están siendo engañadas, igual que Eva fue engañada por la serpiente.  Quieren ser independientes, y ser las encargadas de tomar las decisiones en el hogar, pero ese no es su trabajo, ni es como Dios lo diseñó en su maravillosa Palabra. Ser ayuda idónea para sus maridos no hace a la mujer menos que el hombre, sino iguales, porque todas las responsabilidades deben ser compartidas entre los dos, pero Dios puso al hombre como cabeza de la familia.

Veamos ahora porque debemos someternos unos a otros en respetuosa obediencia a Jesucristo.

(Efesios 5:21) Someteos unos a otros en el temor de Dios.

De acuerdo a la Real Academia Española, la palabra “temor” significa: “miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios”. En primer lugar, a Dios debemos tenerle respeto y reverencia, no necesariamente, temor. El Dios de los cristianos no es un Dios terrible y vengativo, sino un Dios de amor, de misericordia y de gracia. La mentalidad del Dios de los judíos, no aplica a los creyentes cristianos. Hoy vivimos en gracia, no bajo la ley. En segundo lugar, la palabra “Dios” no aparece en el texto griego, lo que en realidad dice en  Efesios 5:21 es: "Someteos unos a otros en el temor de Cristo". Y en tercer lugar, debemos entender que Dios y Cristo no son la misma persona. Así, que, “temor”, no necesariamente significa “miedo, terror”, sino: "respeto, o reverencia".

Pero, ¿porqué debemos someternos unos a otros en el respeto, o reverencia a Cristo?

(1 Corintios 15:22) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. {23} Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. {24} Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. {25} Porque preciso es que él (JC) reine hasta que (Dios) haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies (JC).

¡Por eso! ¡Y algo más!

(1 Corintios 15:27) Porque todas las cosas (Dios) las sujetó (upotásso) debajo de sus pies (JC). Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas (upotásso) a él (JC), claramente se exceptúa aquel (Dios) que sujetó (upotásso) a él (JC) todas las cosas. {28} Pero luego que todas las cosas le estén (JC) sujetas (upotásso), entonces también el Hijo mismo (JC) se sujetará (upotásso) al (Dios) que le sujetó (upotásso) a él (JC) todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 

Tuve el atrevimiento de agregar (JC) y (Dios) en estos versículos para poder entenderlos mejor.

No es Jesucristo mismo quien sujetará todas las cosas bajo sus pies, sino Dios. Esta es otra sección de las escrituras que corroboran que Dios y Jesucristo no son la misma persona. No estoy tratando desacreditar, o minimizar de ninguna manera la importancia de Jesucristo y su obra, solo estoy tratando de aclarar las cosas para que podamos realmente entender lo que la Palabra de Dios dice, acerca de someternos a la autoridad de Jesucristo, que a la postre, nos llevará a someternos a la poderosa autoridad de nuestro Padre celestial. Vamos a leer los siguientes versículos de la misma forma para facilitar la comprensión.

( Efesios 11:16) no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, {17} para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él (Dios), {18} alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él (Dios) os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su (Dios) herencia en los santos, {19} y cuál la supereminente grandeza de su poder (Dios) para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su  fuerza (Dios), {20} la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su (Dios) diestra en los lugares celestiales, {21} sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; {22} y sometió (upotásso) (Dios)todas las cosas bajo sus (JC) pies, y lo dio por cabeza (JC) sobre todas las cosas a la iglesia, {23} la cual es su cuerpo (JC), la plenitud de Aquel (Dios) que todo lo llena en todo.

 Espero que estos versículos ayuden a entender porqué debemos someternos unos a otros en la obediencia reverente a Cristo, como leímos en 1 Corintios 15. Debemos someternos unos a otros en la obediencia reverente a Cristo, porque él es las primicias, la cabeza de la iglesia, el que recibió toda la autoridad, y el dominio, y el poder de parte de Dios, nuestro Padre Celestial.


( Hebreos 2:7) Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; {8} Todo lo sujetaste (upotásso)(Dios) bajo sus (JC) pies. Porque en cuanto (Dios) le sujetó (upotásso) todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto (upotásso) a él (JC); pero todavía no vemos que todas las cosas le sean (JC) sujetas (upotásso). {9} Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos

 ¿No es genial? Es por eso que tenemos que someternos unos a otros, bajo la autoridad de Jesucristo, y hay aún más:

(Filipenses 3:20) Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; {21} el cual (JC) transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya (JC), por el poder (de Dios) con el cual puede también sujetar (upotásso) a  sí (JC) mismo todas las cosas.

Estos versículos están hablando de Jesucristo, porque nosotros estamos esperando esa transformación, él cambiará nuestros cuerpos de humillación a semejanza de su cuerpo glorioso, y por el poder de Dios en sí mismo que es capaz de someter todas las cosas.

(1 Pedro. 3:22) quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos (upotásso) ángeles, autoridades y potestades.

Otro versículo que corrobora que Jesucristo y Dios no son la misma persona. Si Jesucristo es Dios, ¿cómo puede él sentarse a la diestra de sí mismo?

Debemos someternos uno a otro en la obediencia respetuosa a Cristo, porque un hombre como él se merece todo el respeto que podemos dar. A través de su obra somos hijos e hijas de Dios, tenemos vida eterna, por su sangre hemos sido justificados y puestos aparte por Dios y para Dios.

¿Cómo no respetar y obedecer a un hombre que va a cambiar el cuerpo de la humillación nuestra por un cuerpo glorioso semejante al suyo? Someternos uno a otros en respetuosa obediencia a Cristo, no es algo difícil de hacer cuando estamos agradecidos por lo que él ha hecho y logrado por, y para nosotros.

Resumiendo todo lo que hemos visto. Las mujeres en general deben sujetarse a sus maridos, eso es lo que Dios le dijo a Eva cuando fue engañada. Aunque no les guste, el hombre es la cabeza del matrimonio, no la mujer, aunque ella tenga mejor trabajo, gane más dinero, sea más famosa, o tenga más influencias. Lo mismo aplica para las mujeres cristianas, deben sujetarse a sus maridos y aprender la Palabra de Dios en silencio con toda sujeción y callar en la congregación, callar en la congregación no significa que no deben hablar, significa que no deben tratar de usurpar la autoridad de sus maridos.

Como creyentes cristianos, cuando nos sometemos unos a otros, nos sometemos a Cristo, y al hacerlo, estamos sometiéndonos también a Dios. Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia, es nuestro Señor y salvador, él es cabeza del cuerpo, a él se sujetarán todas las cosas. Y cuando todas las cosas se hayan sometido bajo sus pies, él también se sujetará a la única autoridad por encima de él, Dios, el creador de los cielos y la tierra, a quien corresponde todo dominio y poder y señorío.

¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos!

Amén.

¡Dios los bendiga!


J.E.R.S.
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