La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

 

La palabra “religión” aparece en toda la Biblia tan solo cinco veces: una vez en el libro de Hechos, dos veces en Gálatas y dos veces en el libro de Santiago; curiosamente, ni una sola vez en el Antiguo Testamento.  ¿De dónde proviene entonces toda esta “religiosidad” en las iglesias cristianas de hoy?


Según el diccionario de la lengua española “religión” es:


(a) conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto;


(b) el servicio y la adoración a Dios o a lo sobrenatural.


Eso es lo que dice el diccionario de la lengua española, que es una fuente de información terrenal y humana, y como humanos, estamos propensos a errar.


(Números 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? 


Ahora, en la Biblia, que es la voluntad revelada de Dios, la palabra “religión” es traducida  de la palabra Griega threskeia, que tiene como base la palabra threskos, que a su vez significa: adoración ceremoniosa (como una demostración), piadoso y religioso. Dado que solo encontramos cinco menciones de la palabra “religión” en toda la Biblia, vamos a examinarlas. Pero primero vayamos al Antiguo Testamento y entender un poco del contexto.


(Éxodo 8:1) Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar]. 


(Exodo 9:1) Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar]. .


(Exodo 10:3) Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar].  


El libro de Éxodo nos enseña que Dios se interesa más  en el servicio y la adoración que ninguna otra cosa, y el hombre ha traducido estas actividades como si fueran una “religión”. Veamos el primer uso de la palabra “religión” en la Biblia.


(Hechos 26:5) Ellos me conocían desde el principio y, si quisieran testificarlo, podrían decir que viví como fariseo, conforme a la secta más estricta de nuestra religión [threskeia].


Aquí, la palabra “religión” corresponde al término griego “threskeia”, que significa: observancia ceremonial (lo cual constituye un servicio y adoración. “Threskeia” es, básicamente, una forma de adoración o una manera de servir.


Quiero que noten algunas palabras más en este versículo; primero, la palabra “secta”. Una “secta” es un grupo “religioso” o “político” vinculado a un grupo mayor, pero que sostiene creencias que difieren considerablemente de las del grupo principal. La otra palabra que quiero que observen es “estricta”, que  significa rigurosa, severa o estrecha.


Por lo tanto, la forma de adoración de Pablo era la más estricta, rigurosa y estrecha posible para servir o adorar a Dios.


(Gálatas 1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.


La palabra traducida aquí como “religión” es la palabra griega “Ioudaismos”; que en realidad significa: fe judía o creencia judía, pero que los traductores decidieron traducirla (valga la redundancia) como “religión”.  La creencia judía está totalmente ligada al Antiguo Testamento, a los diez mandamientos y a los más de 900 mandamientos de la Ley de Moisés. Pero incluso aquí, lo único que Pablo expresa  es una forma de servir o adorar a Dios de una manera rigurosa, severa, o estrecha, en su restringido grupo de dentro del judaísmo. La tercera palabra que quiero que noten es “tradición”. Cuando Pablo menciona la palabra “tradición”, se refiere a los preceptos o mandamientos de Dios transmitidos en la Ley Judía desde los tiempos de Abraham, Jacob y Moisés, considerados los padres del judaísmo.


(Éxodos 20:1) Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: {2} Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. {3} No tendrás dioses ajenos delante de mí. {4} No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. {5} No te inclinarás a ellas, ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, {6} y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.


El versículo cinco dice: “No te inclinarás a ellas, ni las servirás”, refiriéndose a las imágenes y los dioses ajenos.  Esto es lo que realmente significa “threskeia”: servir, adorar; “porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso”.


Todo lo que Dios quería era que su pueblo le sirviera, le adorara y guardara sus mandamientos. Se lo dijo justo después de sacarlos de Egipto, pero miren lo que sucedió cientos de años después.


(Mateo 15:1) Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: {2} ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. {3} Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? {4} Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. {5} Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, {6} ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. {7} Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: {8} Este pueblo de labios me honra;  Mas su corazón está lejos de mí. {9} Pues en vano me honran,  Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.


¡Esto es lo que las “religiones” de hoy día representan, promueven y ensenan;, mandamientos de hombres!


Sin duda, los líderes judíos eran responsables de quebrantar los mandamientos de Dios al imponer sus propias tradiciones y doctrinas; sin embargo, los traductores ciertamente contribuyeron en gran medida a ello al convertir la palabra “servicio o adoración” en “religión”. Dios, como Dios celoso, ordenó a los judíos que no sirvieran ni adoraran a ningún otro dios ni imagen tallada, sino solo a Él. El hecho de que Dios diera leyes y mandamientos al pueblo judío se debió a que eran obstinados e ignorantes; debían aprender a vivir conforme a las normas divinas, pero fallaron una y otra vez al no obedecer la ley ni seguir los mandamientos de Dios. Aunque la Ley representaba una especie de esclavitud para el pueblo judío, Dios nunca tuvo la intención de mantener a su pueblo en esclavitud para siempre.


(Proverbios  4:1) Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura. {2} Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. {3} Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre. {4} Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás. 


Lo que Dios siempre quiso —y todavía quiere— es que los hombres le honren, no solo con la boca y los labios, sino con el corazón; que le muestren reverencia observando y haciendo su Palabra, y no mandamientos ni doctrinas de hombres, porque eso es exactamente lo que la “religión” es.


Dios quiere que tengamos entendimiento y retengamos su Palabra. Solo Dios da buena doctrina, a diferencia de lo que enseñan las doctrinas humanas, llenas de reglas y tradiciones. Aquí mismo les mostraré un ejemplo claro.


(Isaías  29:13) Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor [yir’ah = respeto,  reverencia] de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado


Vean lo que dicen versiones diferentes a la Reina Valera de 1960.


(Isa.29:13) El Señor ha dicho: 'Este pueblo me ofrece tan sólo palabras, y me honra con los labios, pero su corazón sigue lejos de mí. Su “religión” (adoración) no vale, pues no son más que enseñanzas y obligaciones humanas. (Biblia Católica Latinoamericana)


(Isa. 29:13) Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es solo una tradición aprendida de memoria, (Biblia de las Américas 1997)


(Isa. 29:13) El Señor dice: «Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es solo un mandamiento humano que le ha sido enseñado.  (Biblia Nueva Versión Internacional 2022)


Desde los tiempos de Isaías el hombre ya había abandonado los mandamientos de Dios para imponer y enseñar los que ellos mismos habían desarrollado, vean lo que Jeremías reclamaba al pueblo judío.


(Jeremías 2:13) Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. 


Esas cisternas rotas son esos mandamientos y doctrinas de hombres, eso es la “religión”, cisternas rotas que no retienen agua.


¿Notaron la estrecha conexión que existe entre la boca, los labios y el corazón que nos enseña el libro de Isaías? Dios no quiere que ocultemos nuestra preferencia hacia él. ¿Por qué creen que Romanos 10:9,10 también involucra nuestra boca y nuestro corazón?


(Romanos 10:9) que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. {10} Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 


Esta es la única confesión de salvación. ¡Confesar con tu boca a Jesús como tu señor y salvador personal de tu vida y creen en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos! ¡Eso es todo! Ninguna otra repetición “religiosa” por emotiva que esta sea te da la salvación. No repitas como perico lo que alguien más te pide que repitas, si quieres ser salvo Romanos 10:9,10 es la clave; pero no lo hagas como aquellos que Isaías describe, “de labios y por obligación, basado tan solo en mandamientos enseñados por hombres”.


¿Recuerdan lo que el libro de  Proverbios nos recomienda?


(Proverbios  4:23) Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.


Nuestro corazón representa nuestra propia vida, nuestra esencia, todo nuestro ser. Nuestras vidas deben reflejar lo que decimos; debemos hablar y vivir la Palabra de Dios ¡con fervor!, tal como lo hizo Pablo.


(Gálatas 1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.


Pablo era extremadamente celoso de lo que él consideraba los preceptos o mandamientos de sus padres, como antes mencioné, los fundadores del Judaísmo, aún mucho antes de su conversión como cristiano. Ser celoso significa mostrar un fervoroso partidismo hacia una persona, una causa o un ideal. Por eso perseguía a quienes adoraban de manera diferente a su propia “secta”. Nosotros debemos caracterizarnos por un fervoroso partidismo hacia Dios como personas; por predicar a Jesucristo como el Hijo de Dios y enseñar su resurrección y el perdón de los pecados como nuestra causa; y por revelar a su Hijo en nosotros como nuestro ideal.


(Gálatas 1:15) Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, {16} revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,


Lo que Pablo quiere decir aquí es que ni siquiera comparó sus antiguas creencias, tradiciones u observancias ceremoniales con la gracia de Dios. El fue elegido desde el vientre materno para predicar a Jesucristo como el Hijo de Dios. Si Pablo —quien fue criado, alimentado e instruido en la forma de adoración más estricta, rigurosa y cerrada propia de un fariseo— si él pudo apartar todo eso de su vida, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo? No podremos si nos dejamos guiar continuamente por tradiciones, doctrinas y mandamientos de hombres.


(Santiago 1:26) Si alguno se cree religioso [threskos = piadoso o santo] entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión [threskeia = adoración, servicio] del tal es vana. {27} La religión [threskeia = adoración, servicio] pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.


Ya vimos que “religión” fue la palabra elegida por los traductores. “Threskeia” significa: servir, adorar. “Religión” es la palabra que los traductores utilizaron para complicar las cosas; una palabra que el diccionario define como: “conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto”. La Biblia nos muestra una manera de servir, honrar y reverenciar a Dios con la boca y con el corazón; con nuestra propia esencia, con toda nuestra vida, alma, fuerzas y mente.


¿Puedes ver la importancia de dividir correctamente la Palabra de Dios para entenderla? Es cierto que los líderes judíos fueron los responsables de guiar al pueblo mediante sus propias tradiciones, doctrinas y preceptos establecidos por ellos mismo, en lugar de seguir, cumplir y enseñar los mandamientos de Dios. También es cierto que los traductores utilizaron las palabras que quisieron —a veces para aclarar partes de las Escrituras, pero otras para promover su propia ideología—. Pero ¿qué hacen las denominaciones hoy en día? Añaden, omiten o alteran partes de las Escrituras para promover sus propias doctrinas, los mandamientos de hombres desarrollados por los mismos líderes y fundadores de su “denominación”,  tal como lo hacían los líderes judíos del Antiguo Testamento.  Déjenme mostrarles lo que dice el libro de Santiago de la Biblia Lamsa.


(Santiago 1:26) Si alguno piensa que sirve a Dios, y no refrena su lengua, engaña a su propio corazón y el servicio de tal hombre es en vano. {27} Porque el servicio puro y santo delante de Dios el Padre es este: Visitar a los huérfanos y a las viudas en su aflicción, y mantenerse sin mancha del mundo. (Biblia Lamsa)


¿Ves de nuevo la conexión entre la lengua (es decir, el hablar) y el corazón? Una lengua desenfrenada, junto con un corazón engañado, significa una adoración vana, no un servicio piadoso. Ahora bien, visitar a los huérfanos y a las viudas en su aflicción es una de las cosas más sencillas que podemos hacer para servir y adorar a Dios; pero mantenernos sin mancha del mundo puede no ser tan fácil, aunque no es imposible. Dios también dio este consejo al pueblo judío.


(Jeremías 10:1) Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.  {2} Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. {3} Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. 


¿Alguna vez has leído algo similar en las epístolas? ¿Qué tal en Romanos 12?


(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 


Dios dijo a los judíos que no aprendieran el camino de las naciones, porque sus costumbres eran vanas. Nosotros también debemos aprender de ese consejo y aplicar en nuestro andar lo que Romanos 12 nos enseña. Ese es nuestro culto racional a Dios.


(Romanos 12:3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. {4} Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, {5} así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. {6} De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; {7} o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; {8} el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. {9} El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. {10} Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros; {11} en lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;


La Biblia no es un catálogo de religiones ni una guía para confeccionar tu propia doctrina o mandamientos. La Biblia es la doctrina correcta, como dice en el libro de Tito.

 

(Tito2: 15) Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. 


Esta es la única doctrina que nos enseña a no conformarnos a este mundo, sino a ser transformados mediante la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobemos cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios; ese es nuestro culto racional a Dios, nuestra mejor manera de adorar y servir a Dios, nuestro Padre Celestial.


La “religión” está llena de doctrinas, tradiciones y mandamientos de hombres y no tiene nada que ver con la Palabra de Dios.


La Biblia es la voluntad revelada de Dios y muestra el deseo divino de que los hombres le sirvan y le honren, no solo con la boca y los labios, sino con el corazón; que le muestren reverencia obedeciendo su palabra; profetizando, enseñando, exhortando, compartiendo de nuestra abundancia con alegría y sencillez de corazón, presidiendo con toda diligencia, siendo misericordiosos, alegres y amables; amándonos unos a otros sin fingimiento, no siendo perezosos sino fervientes, llenos de celo ardiente por agradarle, adorarle y servirle solo a Él en espíritu y en verdad.


(Mateo 22:36) Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? {37} Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. {38} Este es el primero y grande mandamiento. {39}  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. {40} De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.


Esto es lo que Jesús, el hijo de Dios trajo en su primera venida,  la ley del amor, dos grandes mandamientos que no solo superan sino cumplen toda la vieja ley del Antiguo Testamento.


(Juan 13: 34) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. {35} En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.


En resumidas cuentas, la “religión”, o las “religiones del mundo” cualquiera que esta sea, incluyendo a las tantas y diferentes denominaciones, no tiene nada que ver con la Palabra de Dios, son solo doctrinas y mandamientos de hombres, transmitidas a lo largo de los tiempos como costumbres, tradiciones y prácticas. Son como el profeta Jeremías declara: “cisternas rotas que no contienen agua”.


Por el contrario, la Palabra de Dios es una fuente inagotable de verdad y no es una “religión” es un estilo de vida, una manera de vivir en la que Dios quiere de nosotros, sus hijos: que le amemos, le sirvamos y le honremos, no solo de labios para afuera como Isaías describe a los Judíos del Antiguo Testamento, sino, como está escrito en su santa Palabra, en espíritu y en verdad porque Dios es espíritu.


(Juan 4:24) Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 


Así que, cualquiera que sea el área en la que sobresalgas con la Palabra de Dios, ¡hazlo con diligencia, sin fingimiento, hazlo con fervor! La Palabra de Dios no es una religión; es un estilo de vida, una manera de vivir. La “religión” no es lo nuestro; ¡servir y adorar a Dios, sí!


E. S. N.


J.E.R.S

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La familia se define como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de personas que viven bajo un mismo techo y, generalmente, bajo una sola cabeza (un hogar)”.


En la primera parte de la serie La Familia de Dios, no vimos ninguna interacción real entre padre e hijo, o sea, entre Dios e Israel, quienes se comportaron más como la oveja negra de la familia que como el pueblo más favorecido por el Padre sobre la faz de la tierra.


(Deuteronomio 7:7) No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; {8} sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.  {9} Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; {10} y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. {11} Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. 


El versículo 7 nos dice que Dios escogió a Israel por ser el pueblo más insignificante de la tierra. La palabra “querido” del versículo 7 es traducida de la palabra hebrea chashaq, que es usada 11 veces en la Biblia y también significa: liberar, agradar, codiciar, moldear, apegar, y desear. "Desear" aquí es una palabra muy interesante, porque además de ser sinónima de “querer” ambas expresan un anhelo, algo que se espera, se quiere o se desea, en el buen sentido de la palabra, porque, “codiciar” también es un deseo, aunque en un sentido negativo.


Bueno, digamos que Dios tenía un anhelo en su corazón; tener una familia. Aunque  no debemos olvidar que Dios no es un hombre, y siempre que le atribuimos características humanas como el “querer o desear,” es para que nosotros, los humanos, podamos entender lo que quiere decir en su santa palabra. Esta palabra chashaq nos expresa que a Dios le agradó Israel y lo escogió por ser el pueblo más insignificante sobre la faz  de la tierra y porque además, Dios, en su corazón, anhelaba una familia. La palabra "amó" en el versículo 8 es la palabra hebrea 'ahabah, que proviene de la misma raíz 'ahab, que significa: tener afecto, en un sentido positivo o negativo. Así, pues, Dios escogió a Israel como su pueblo favorito para que lo adorara y cumplieran sus mandamientos, obviamente, Israel no cumplió su parte del trato y, aún así, Dios los bendijo.


Podemos asumir que Dios deseaba una familia, pero debido a la dureza de corazón de Israel y su falta de compromiso con los mandamientos, estatutos y juicios de Dios, eso no habría sido posible. Ahora bien, para tener una familia como la que conocemos, necesitamos padre, madre, hermanos y hermanas, ¿verdad? Bueno, si Dios es nuestro padre, Jesucristo es nuestro hermano y tenemos muchos hermanos y hermanas en la fe, pero espera, ¿dónde está mamá? La palabra "madre" aparece 245 veces en la Biblia. Pero debemos recordar que Adán y Eva no tuvieron una madre física. Todos sabemos cómo Dios formó, hizo y creó al primer hombre, Adán; y cómo de su costado hizo a Eva, así que no hubo necesidad de cortarles el ombligo ni darles una nalgadita para que respiraran. Algo que la mayoría de la gente ignora es  que Adán era un ser de tres partes: un cuerpo formado del polvo de la tierra, un alma hecha cuando Dios sopló en su nariz aliento de vida, y un espíritu, creado a imagen y semejanza de Dios. Estos son los requisitos para ser hijo de Dios hoy: un ser de tres partes: cuerpo, alma y espíritu, formado, hecho, y creado. Pero bueno, todos sabemos que la desobediencia de Adán y Eva trajo calamidad a la humanidad, y cuando ambos murieron el mismo día que desobedecieron a Dios, perdieron su conexión espiritual con Él; mejor dicho, ambos murieron espiritualmente y se convirtieron en seres de dos partes: cuerpo y alma. Es después de esto que en Génesis 3:20 Adán llamó a Eva la madre de todos. ¿Es Eva entonces la madre de todos nosotros?  Veamos.


(Génesis 3:20) Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.Esta es la segunda vez que la palabra "madre" es usada en la Biblia, siendo la primera en (Génesis 2:24): Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.


Ahora bien, la palabra "vivientes" en Génesis 3:20 se traduce del término hebreo  chay, que también puede traducirse como: vivo, de ahí carne cruda, vivo, criatura o cosa; también se traduce como, agua dulce o planta. ¿Será quizás de este último significado que se originó el término "madre naturaleza" o "madre tierra"?


"Las referencias escritas más antiguas y con mayor fiabilidad a la Madre Naturaleza se encuentran en transcripciones griegas micénicas fechadas en el año 12 o 13 después de Cristo. El término Madre Tierra se translitera como "ma-ga" o "Madre Gaia". Esta noción tiene sus raíces en los filósofos presocráticos que "inventaron" la naturaleza, y fue defendida por el filósofo griego Aristóteles. Otras culturas han adoptado la noción de que la "naturaleza" tiene su propio espíritu y relevancia única en Dios Padre. La cultura indígena americana es una de esas culturas que cree en la existencia de algo llamado "Madre Tierra," que proporciona el agua de la vida y les proporciona abundante alimento. ¿Interesante, verdad?


En realidad, nadie más que Dios provee nuestras necesidades básicas de alimento, refugio, agua y vida.” Pero me estoy desviando un poco, así, que,  volvamos a Génesis 3:20, donde Eva es llamada "la madre de todos los vivientes." Por eso toda alma viviente que desciende de Eva es solo cuerpo y alma, y ​​ya no se les puede llamar hijos de Dios. Por lo tanto, Israel no era realmente un hijo, sino un siervo, o si se prefiere, hijos adoptivos de Dios, pero nunca hijos de Dios por simiente, hasta que vino el día de Pentecostés, en el derramamiento del Espíritu Santo. Ahora bien, honrar a nuestro padre y a nuestra madre en cuerpo y alma era un mandamiento, como está escrito en el libro del Éxodo.


(Éxodo 20:12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 


Dios también le dio gran importancia a nuestra madre natural, como podemos leer en muchas partes de la Biblia.


(Proverbios 1:8) Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; {9} Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,Y collares a tu cuello.


La palabra "instrucción" del hebreo aquí significa: castigo; reprensión, instrucción, disciplina, advertencia, restricción. Y la palabra "dirección" es la palabra hebrea "torah", que significa: Ley, preceptos o estatutos. De esto podemos entender que mamá establecía las reglas del juego en la familia, por así decirlo, y papá las hacía cumplir. El libro de Proverbios en la historia de la mujer virtuosa, muestra las cualidades que una buena mujer debía tener para ser una gran madre y esposa conforme a aquellos tiempos,


(Prov. 31:25) Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. {26} Abre su boca con sabiduría,Y la ley de clemencia está en su lengua. {27} Considera los caminos de su casa,  Y no come el pan de balde. {28} Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: {29} Muchas mujeres hicieron el bien;  Mas tú sobrepasas a todas.  {30} Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 


Fuerza, honor, sabiduría, clemencia, velar por su casa y no ser ociosa son algunas de las cualidades que una mujer necesita para ser una madre virtuosa. Pero eso no es todo: para ser bendecida por sus hijos y alabada por su esposo, no necesitaba depender de su belleza, que es vana, ni de ningún favor engañoso. En primer lugar, debía reverenciar o respetar al Señor Dios Todopoderoso; no necesariamente temerle, sino mostrar respeto y reverencia. La palabra hebrea yaré no solo significa "temor", sino también "respeto" y "reverencia", y las palabras siempre deben estar en armonía con el contexto. Por lo tanto, en primer lugar, debía reverenciar a Dios para ser alabada por sus hijos y esposo. Solo estoy abordando las características de una madre de la historia de la mujer virtuosa, pero les invito a leer el capítulo completo. Jesús enseñó ese mismo mandamiento a lo largo de los evangelios y... El apóstol Pablo lo aprendió tan bien que también se lo enseñó a los efesios.


(Efesios 6:1) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. {2} Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;  {3} para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.


Es importante obedecer a padre y madre y tenerlos en alta estima para que nos vaya bien en todo lo que hacemos y vivamos una vida larga y bendecida en esta tierra. El hecho es que, como hombre y mujer, cuerpo y alma, todos tenemos una madre, y como descendientes de Adán y Eva, nacemos en este mundo como seres de dos partes. Pero en Génesis 3, después de que Dios maldijo a Satanás, prometió que enviaría un redentor.


(Génesis 3:15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 


Zerá es la palabra hebrea para "simiente" en ambos casos, significa: fruto, hijo y semilla, entre otras palabras. Pero tiene mucho sentido, porque la simiente prometida, el fruto o hijo, provino de María, sin ninguna intervención humana masculina, sino por el Espíritu Santo de Dios, que creó el espermatozoide para fertilizar el óvulo de María y así concebir un hijo santo. Y cuando Jesús nació, también era un ser de dos partes, con la característica distintiva de haber sido concebido por sangre incorruptible, pero no nació con Espíritu Santo, sino que lo recibió hasta que fue bautizado por Juan el Bautista en el rio Jordán. Él era esa simiente prometida, era el hijo de la promesa, el que no solo hirió, sino que aplastó la cabeza del enemigo. Y cuando murió por ti y por mí en el madero, y dijo: “Consumado es,” pagó el precio y borró nuestros pecados con su sangre derramada. Luego, Dios lo resucitó después de tres días y tres noches, y después se presentó a sus discípulos.


(Mateo 28:16) Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. {17} Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. {18} Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad (exousia = poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad) me es dada en el cielo y en la tierra.  {19} Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; {20} enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


Algo que podemos notar aquí es la frase "toda potestad," que aquí es la palabra griega exousia, que significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Espiritualmente, todo el poder ya no pertenece a Satanás, por eso está tan furioso, tratando de apresurar los tiempos para el pequeño período en que reinará libremente por mil años.


Otra cosa que podemos notaren el versículo 16 es que once discípulos estaban allí; la palabra griega mathetes significa: discípulo, aprendiz, alumno. Ellos aún estaban aprendiendo de Jesús, porque él todavía los estaba instruyendo, pero en el versículo 19 Jesús dijo: "Por tanto, id y enseñad." La palabra griega matheteuo significa: discipular, instruir, enseñar. Ahora bien, Jesús les estaba dando la responsabilidad de enseñar e instruir al pueblo. No fueron nombrados oficialmente apóstoles, porque los dones de  ministerio aún no estaban disponibles, sino, hasta después de Pentecostés, y Jesús instruyó y preparó a los discípulos para ese día específico.


(Juan 14:1) No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {:}2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.  {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. {5} Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 


Quizás señalamos a Tomás por su incredulidad, pero sus cuestionamientos acentúan aún más la verdadera diferencia entre Jesús, el hijo de Dios y el Padre el creador de los cielos y la tierra.


(Juan 14:6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. {7} Si me conocieseis, conoceríais también a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.


Jesús establece la clara diferencia ante Tomás; si él es Dios, ¿cómo puede él ir hacia sí mismo? Él era la representación misma de Dios aquí en la tierra, con su autoridad, poder y señorío, por eso decía: “lo que yo hago y digo, lo hago y digo de parte de mi Padre que está en los cielos, él hace que todo suceda, y si quieres ir al Padre, nadie tiene acceso a él si no es por mí, yo soy el camino, y la verdad, y la vida.”


Los versículos 8 al 11 confirman lo anterior en la disertación con Felipe, quien se agrega a los cuestionamientos.


(Juan 14:8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. {9} Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? {10} ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. {11} Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  ​​


Muchas veces vemos a un niño hablar, comportarse y actuar como el papá y decimos: “es igualito al padre,” pero nunca consideramos que sea el mismo papá, hay una clara diferencia entre el padre y el hijo, ¿verdad? Bueno, ¿por qué es tan difícil de entender que el caso de Jesús y Dios es algo parecido? Lean nuevamente lo que Jesús no le dijo a Felipe, marcando una clara diferencia entre quién es Jesús y quién es al Padre.


(Juan 14:12)  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. {13} Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. {14} Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.{15} Si me amáis, guardad mis mandamientos. {16} Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: {17} el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. {18} No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. {19} Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.  {20} En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. {21} El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 


El Consolador, el Espíritu de verdad, es lo que recibimos y tenemos cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal; esa es la tercera parte que nos completa para convertirnos hoy en hijos e hijas de Dios. La frase "hijos de Dios" se usa once veces en la Biblia, dos veces en Génesis y tres veces en el libro de Job. Recuerden que en el Antiguo Testamento siempre se usa en referencia a los ángeles o mensajeros de Dios. En el evangelio de Juan se usa una vez y las otras cinco veces en las epístolas a la iglesia.


(Juan 1:1) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. {2} Este era en el principio con Dios. {3} Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.


Sabemos que toda esta sección se refiere a que Jesús estaba en el conocimiento anticipado de Dios, no necesariamente presente con Dios en el principio, sino, en la presciencia de Dios. La frase "por él" aquí, del griego es dia autos, que significa: "Por medio de él o debido a él", no que Jesús haya creado todas las cosas, él no es el creador,  sino que todo fue hecho debido a él.


(Juan 1:4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. {5} La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Las tinieblas no prevalecieron,  porque la luz de los hombres es vida espiritual, y porque no hay comunión alguna entre las tinieblas y la luz. Los versículos 6 al 8 hablan de Juan el Bautista, quien fue enviado para dar testimonio de esa luz.


(Juan 1:9) Esa era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene al mundo. {10} En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no lo conoció.

La frase "por él" aquí es la misma que en el versículo 3, y significa "debido a, o, por causa de él", no que él hizo el mundo; él es el hijo de Dios, no Dios mismo. Ahora bien, ¿cómo es que todo ser humano viene a este mundo? En cuerpo y alma, pero la palabra "alumbra" aquí significa: iluminar, alumbrar, hacer ver. ¿Recuerdan cuando Jesús en Mateo 28:18 dijo que le fue dada toda potestad en el cielo y en la tierra?


(Juan 1:11)  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. {12} Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; {13} los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 


“Potestad” aquí también es exousia, significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Así que, hermanos y hermanas, por la gracia y la misericordia de Dios, cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, él les dio, a sus discípulos en su tiempo, y a nosotros, cuando confesamos Romanos 10:9,10,  la capacidad, el privilegio, la libertad o el poder de ser hijos o hijas de Dios.


(Fil 2:5)  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, {6} el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 


¿Ven? El hecho de que todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra le fue dado, significa que, para empezar, él no tenía todo el poder; él no es Dios todopoderoso, sino el hijo del Dios todopoderoso, el creador de los cielos y la tierra.


(Filipenses 2:7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. {9} Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, {10} para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 


¿Por qué se doblará toda rodilla ante él? ¡Porque le fue dado todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra!


Versículo {11} y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. {12} Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, {13} porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. {14} Haced todo sin murmuraciones y contiendas, {15} para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 


Jesús fue la luz de este mundo cuando estuvo en la tierra,  y lo seguirá siendo, pero en Filipenses 2:15 como a hijos de Dios se nos exhorta a resplandecer como luminares en este mundo maligno y perverso.


(1 Juan 3:1) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. {2} Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 


¿Aún hay alguna duda de quién es nuestro Padre? La palabra griega para “llamados” significa: “ser llamados o ser conocidos como hijos de Dios”, como un apellido; un “apellido” es el nombre que comparten los miembros de una familia. Así que, si somos llamados hijos e hijas de Dios, debemos formar parte de una familia, ¿no es así? Una familia espiritual; y, por lo tanto, ¿quizás tengamos una madre espiritual?


(Gálatas 4:22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. {23} Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.  {24} Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.  {25} Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 


Siempre pensé que Agar representaba a Israel y Saraí a los creyentes cristianos, pero estaba equivocado,  porque Saraí representaba la promesa hecha a Abraham, que aún involucra a Israel, que hasta ahora sigue en esclavitud, como dice el versículo 25. La frase "corresponde a la Jerusalén actual," se refiere a los tiempos en que Pablo predicaba pero que se extienden hasta hoy, porque desde entonces no ha habido ningún cambio en Israel, en términos espirituales.


Así que ni Agar ni Saraí representan a nuestra madre espiritual. No somos Israel, pero la promesa llegó a todas las naciones cuando Israel rechazó al Mesías, como dice Juan 1:11: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron".


(Gálatas 4:26) Pero la Jerusalén de arriba es libre, pues es la madre de todos nosotros.

¿No es maravilloso? Así que, aquí tenemos a toda la familia reunida. A Dios, nuestro Padre celestial, a  Jesucristo, nuestro señor y salvador quien a su vez es nuestro hermano mayor, tenemos una inmensidad de hermanos y hermanas espirituales, y nuestra madre espiritual, la Jerusalén de arriba. En la carne quizás, Eva vino a ser la madre de todos los seres vivientes, pero espiritualmente, la Jerusalén de arriba nos espera con los brazos abiertos, como una madre que espera que sus hijos lleguen a casa. El apóstol Juan vislumbró ese cielo nuevo y esa nueva tierra.


(Apocalipsis 21:1) Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía. {2} Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su esposo. {3} Y oí una gran voz del cielo que decía: «He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios». Supongo que todos conocen la famosa pintura "Doni Tondo", mejor conocida como "La Sagrada Familia". Cada pintor famoso tiene su propia versión: Miguel Ángel, Rafael, Goya, Rubens y muchos más. Pero ¿saben quién es la verdadera Sagrada Familia? Ustedes y yo, junto con Dios en Cristo, somos ahora seres de tres partes: cuerpo, alma y espíritu; eso es lo que nos hace hijos e hijas de Dios, por supuesto, a través de un camino ágape.


Ahora tiene más sentido lo que dijo Jesús en Juan 14:


(Juan 14:1): No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {2} En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, os lo habría dicho. Voy, pues, a prepararos lugar. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Y sí, conocemos el camino, Jesucristo es el único camino, él es la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por él.


Permítanme compartirles mi experiencia personal cuando era estudiante universitario. Solía ​​viajar seis horas o más para volver a casa y siempre prefería viajar de noche. Además, no comía nada durante el viaje, así que muchas veces al llegar a casa me dolía el estómago, y mi mamá siempre me daba una infusión de manzanilla para calmar los cólicos, lo que siempre me quitaba el dolor. ¿Han oído la frase: “El hogar está donde está tu corazón”? Podría añadir: “Y donde está mamá también.” Pero nuestro hogar está arriba, por eso Colosenses dice en el capítulo 3:


(Col 3:1) Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. {2} Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. {3} Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. {4} Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.


La frase «poned la mira” es la palabra griega phroneo, usada dos veces: “phroneo phroneo, significa: poner la mira, ejercitar la mente, tener un sentimiento, estar mentalmente dispuesto. Todo esto se refiere al corazón de la mente, de donde mana la vida. Y Dios siempre se interesa en el corazón de los hombres.


Así que nosotros somos la familia de Dios, los creyentes cristianos, los que aceptamos a Jesucristo como señor y salvador personal de nuestras vidas. Tenemos a Dios todopoderoso, el Creador del cielo, la tierra y todo lo que en ellos hay, como nuestro Padre celestial; a Jesucristo, quien murió por nosotros e intercede aún por nosotros cada día ante el Padre, como nuestro hermano mayor; con una inmensidad de hermanos y hermanas en la fe, y a mamá, nuestro nuevo hogar, la Jerusalén de arriba, donde se supone que debemos poner nuestro afecto y estar mentalmente dispuestos, deseando con gran expectación nuestro regreso. En la tercera parte de esta serie, descubriremos más sobre la familia de Dios. Pero, queridos hermanos y hermanas, permítanme decirles lo que ya saben: ¡Nosotros somos la familia de Dios!


¡Dios los bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.

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La palabra “familia“puede definirse como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de personas que viven bajo un mismo techo y, por lo general, bajo una sola cabeza (un hogar).” La palabra “familia” se usa 123 veces en el Antiguo Testamento. ¿Quieres saber cuántas veces aparece esta palabra “familia” en los evangelios? ¡Ninguna! ¿Y en las epístolas a la iglesia? ¡Solo una vez!


Siempre hablamos de ser parte de la familia de Dios, así que busqué la palabra “familia” en la Biblia y cuando vi su primer uso en el Antiguo Testamento, la historia en la que se usa no me agradó mucho.


(Levítico 20:5) entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc. 


Así que la primera vez que la palabra "familia" se usa en la Biblia, no deja una muy buena impresión, porque aquí se habla de algunas familias idólatras de la casa de Israel; específicamente aquellos que adoraban, dedicaban y ofrecían a sus hijos a Moloc, el dios pagano de los cananeos. Ahora bien, hay tres palabras hebreas traducidas como "familia" en todo el Antiguo Testamento: "mishpachah," que significa: un círculo de parientes, una tribu, una clase de personas, parentesco y familia. Esta palabra se usa en la mayoría de los casos 120 veces, desde Levítico 20:5 hasta Zacarías 14:18. 


La segunda palabra "'eleph," de la raíz hebrea “'alaph,” también traducida como "familia," y usada solo como tal en el libro de los Jueces, capítulo 6, en la historia de Gedeón, aunque otras versiones Bíblicas en español usan las palabras "clan o tribu" en lugar de "familia." Esta palabra hebrea se usa 8 veces en el Antiguo Testamento, principalmente traducida en relación con el ganado porque significa: bueyes o vacas (en plural). Imaginen lo inadecuado  que se sentía Gedeón y lo inferior que consideraba a su familia al compararla con ganado, pero vean las maravillas que Dios obró a través de él. De la misma manera, no importa cuán inadecuados nos sintamos a veces, Dios sigue siendo el mismo, ayer, hoy y mañana, y seguirá obrando maravillas a través de todos nosotros cuando confiamos y obedecemos su Palabra. 


Ahora bien, la tercera palabra, "bayith," es usada solo dos veces, en 1 Crónicas 13:14 y Zacarías 12:13, también es traducida como "familia," pero refiriéndose más específicamente a una "casa” o un “hogar." Esa es la historia de la palabra "familia" en el Antiguo Testamento. No hubo tanta  interacción padre e hijo entre Dios e Israel como pensé que sería. Pero al revisar la palabra "padre," que se usa 979 veces, encontré en el libro de Deuteronomio que Moisés le dijo a Israel que Dios era su "padre," quien los compró, los hizo y los estableció, agregando una hermosa analogía de lo que un padre en realidad representa.


(Deuteronomio 32:6) ¿Así pagáis a Jehová, Pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? 
El te hizo y te estableció. {7} Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones;  Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán.


La palabra hebrea “qanah  fue traducida como “creó” en el versículo 6, pero realmente significa “compró.” Moisés está  reprendiendo a Israel por cómo ellos estaban retribuyendo a Dios después de todo lo que Dios había hecho por ellos y además está presentando a Dios como padre de Israel, insinuando que eran hijos de Dios, aunque Moisés sabía que Dios los había comprado por precio. “Qanah” también significa: “erigir, procurar o ser obtenido por compra, poseer.” La palabra “hizo” es la misma palabra hebrea usada cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen…” Y la palabra “estableció” también significa erigir, literalmente, permanecer perpendicular, establecido, confirmado. 


En sentido figurado: hacer seguro, apropiado o próspero. Dios hizo todas estas cosas por Israel pero hasta ahora no se menciona la familia de Dios, aunque sí se menciona a Dios como una figura paterna.


(Deuteronomio 32:8) Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.


El versículo 9 menciona que “el pueblo” era la “porción, participación, parte o asignación” de Dios. Y con  respecto a la herencia de Jacob, el Sr. E. W. Bullinger explica que esta fue asignada con una cuerda o cordel, lo que significa que fue medida, como con cuerdas y como si estuviera unida.


(Deuteronomio 32:10) Le halló en tierra de desierto, Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo alrededor, lo instruyó, Lo guardó como a la niña de su ojo. {11} Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas, {12} Jehová solo le guió, Y con él no hubo dios extraño. {13} Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, Y comió los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal; {14} Mantequilla de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos, Y carneros de Basán; también machos cabríos, Con lo mejor del trigo; Y de la sangre de la uva bebiste vino. 


Estos versículos describen lo que tierna y amorosamente Dios hizo por Israel y cómo los guió y los cuidó, con una figura retórica similar a la de una águila que cuida a sus crías, pero también nos muestra como un padre debe cuidar a sus hijos aunque no sean su propia descendencia.


(Deuteronomio 32:15) Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación. {16} Le despertaron a celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones. {17} Sacrificaron a los demonios, y no a Dios;A dioses que no habían conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían temido vuestros padres. {18} De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado de Dios tu creador. 


Estos últimos versículos explican por qué Moisés reprendió a Israel en el versículo 6, llamándolos “locos e ignorantes.” Pero los inconsistentes caminos de Israel se repitieron a lo largo de su historia con Dios hasta los tiempos de Jesús. En 2 Samuel, capítulo 7:14, Dios le dijo al rey David que Dios mismo sería como padre para Salomón y que Salomón sería como su hijo, pero si Salomón cometía iniquidad, como lo hizo, Dios lo abandonaría, como sucedió al final de la vida de Salomón. La última sección de las Escrituras del Antiguo Testamento que habla de Dios como padre de Israel se encuentra en Malaquías.


(Mal. 2:1) Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento. {2} Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. 


Aquí el profeta Malaquías está hablando a los sacerdotes de Israel quienes no escucharon ni cumplieron con los mandamientos de Dios; Tampoco creyeron a Dios en sus corazones (eso es lo que significa la frase: “decidís de corazón,”) que aparece dos veces en estos versículos, y tampoco le dieron la gloria a Dios. Aquí vemos que lo que más le importa a Dios es el corazón de las personas, porque del corazón  mana la vida.


La palabra hebrea traducida como "corazón" aquí significa: "los sentimientos, la voluntad y el intelecto, así como, el centro de todo." Algo que debemos entender es que este sacerdocio no provenía del linaje de Leví; a quien Dios había delegado la responsabilidad del sacerdocio por medio de un pacto, por lo tanto, si observamos cómo se comportó este sacerdocio, apartados de Dios y sus mandamientos, así también lo hizo el pueblo que ellos guiaban, como lo expresan los siguientes versículos.


(Mal 2:8)  Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. {9} Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos (curso de vida, modo de vivir, conducta o comportamiento), y en la ley (tora) hacéis acepción de personas.


Me temo que mucho que lo que dicen estos versículos puede aplicarse hoy en día a muchas de las llamadas "iglesias cristianas." Por un lado, siguen aferrado a la Ley de Moisés, aunque la enseñen de manera errónea, alejándose aún más de los caminos de Dios. Por otro lado, sus liderazgos se preocupan más por la popularidad, haciendo acepción de personas para hacerse de un nombre entre las multitudes, en lugar de enseñar la Palabra de Dios correctamente dividida y dar gloria al Padre.


(Mal 2:10) ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? {11} Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño. 


Aquí nuevamente se menciona a Dios como el padre de Israel. La palabra "creado" es la palabra hebrea "bara',”  que significa "crear,” es la misma palabra hebrea que se usa en Génesis capítulo 1 versículo 1 donde dice: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” En el versículo 11 la palabra “amó” es la palabra hebrea “‘ahab,” que significa: “tener afecto por (sexualmente o de otra manera). Se menciona a Judá, el hijo de Jacob y su desleal conducta, no solo se había casado con una mujer cananea, de lo cual Dios les había advertido a no unirse con mujeres de pueblos paganos, y tuvo tres hijos con ella, y  después que ella murió, concibió un hijo con su nuera, quien fuera esposa de sus dos hijos mayores. Así, que, Malaquías no solo está hablando de la conducta o del comportamiento en cuerpo y alma, también se refiere al lado espiritual del hombre, porque la idolatría no es solo el hecho de adorar un trozo de madera o piedra, la idolatría profana espiritualmente la santidad de Dios. Después de todo lo que hemos leído, aún no veo una verdadera relación de Padre e hijo entre Dios e Israel en el Antiguo Testamento. Ahora bien, en los evangelios, Jesús predicó a Dios como su Padre, pero también como el padre del pueblo mientras les mostraba cómo orar a Dios.


(Mateo 6:9) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
{10} Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


A lo largo de su ministerio, Jesús siempre confrontó a los líderes judíos, negando que fueran hijos del Dios Altísimo, pues se consideraban descendientes de Abraham, dándole a Abraham preeminencia sobre Jesús y sobre el Dios Todopoderoso. Vean el evangelio de Juan.


(Juan 8:37) Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. {38} Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.


En la primera parte del versículo 41, Jesús dijo: “vosotros hacéis las obras de vuestro padre.” “Yo hablo y hago las que he visto cerca del Padre.” Por eso subtitulé esta primera parte “De tal palo, tal astilla,” Porque por un lado, Jesús siempre hablo e hizo las cosas que vio de su Padre. Y por otro lado, los lideres Judíos hacían las obras de su verdadero padre, quien es mencionado por Jesús en el versículo 44.


(Juan 8:44) Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él fue homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira.


Así que nunca hubo una relación de padre e hijo entre Dios e Israel, aunque Moisés mencionó que Dios era su padre, al igual que Malaquías, en su carta a los sacerdotes. Pero la historia que mejor describe la relación entre Dios e Israel es quizás la del "padre perdonador," comúnmente conocido como "el hijo pródigo." La cual puedes leer el el evangelio de Lucas 15:11-32.  Ahora bien, la única relación real entre padre e hijo se describe en los evangelios durante el ministerio de Jesús.


(Marcos 1:1) Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 


El Sr. E. W. Bullinger afirma que la frase "comienzo del evangelio" es un hebraísmo proveniente del libro de Oseas, que significa "comienzo de la palabra de Jehová." Aclara que este es el comienzo, no del libro de Marcos, sino de los hechos de la buena nueva. Siendo el hecho que: "Jesucristo es el hijo de Dios." 


La frase "hijo de Dios" aparece en la Biblia 84 veces, una de ellas en el libro de Daniel, en la historia del "horno de fuego ardiente." ¿Recuerdan la historia de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego? Si no la conocen, lean el capítulo 3 del libro de Daniel. Volviendo a la frase “hijo de Dios,” esta aparece 28 veces en los evangelios y 55 veces en las epístolas. Aunque hubo algunos que intentaron negar la verdad acerca de que Jesús es el hijo de Dios.


(Mateo 26:59) Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, {60} y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, {61} que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.


Se negaron a creer en Jesús como el hijo de Dios y procuraban matarlo por medio de falsos testigos.


(Mateo 26:62) Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? {63} Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. {64} Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. {65} Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. {66} ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!


En Juan, capítulo 19, cuando Jesús fue llevado ante Poncio Pilatos, quien tampoco halló falta alguna en él y, queriendo liberarlo, lo entregó a los judíos, quienes lo condenaron a muerte.


(Juan 19:7) Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. 


Aún en el momento de su crucifixión, muchos negaban que fuera el hijo de Dios.


(Mateo 27:40) y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. {41} De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: {42} A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. {43} Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. {44} Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. 


Ninguna de estas personas creía que Jesús era el hijo de Dios, eso es lo que dicen las Escrituras. Y también podemos agregar una lista extra bíblica adicional de negadores, como las denominaciones evangélicas, mejor conocidas como trinitarias, incluyendo a los católicos y los judíos mesiánicos, incluyendo también a musulmanes, budistas, hindúes, etc. Ahora bien, en Mateo capítulo 4, podemos ver que no solo todas estas personas mintieron al intentar negar que Jesús era el hijo de Dios, sino que aquí tenemos la historia de Satanás tentando a Jesús en el desierto.


(Mateo 4:1) Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. {2} Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. {3} Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. {4} Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.


La partícula condicional "si" en el versículo 3 podría ser engañosa, haciendo que la gente piense que el diablo cuestiona a Jesús, si realmente es el hijo de Dios. La palabra "si" aquí, al igual que en el versículo 6, es la palabra griega ei, con el modo indicativo asumiendo y dando por sentado un hecho real. "Si" también puede traducirse como "ya que, o puesto que eres hijo de Dios." En el griego actual, la palabra "ei" es una afirmación: "Sí, eres hijo de Dios." ¿Ven cómo los traductores jugaron con las palabras? ¿Intentaban acaso también engañar a los creyentes? Ahora, veamos el versículo 9.


(Mateo 4:9) Y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

"Si" aquí es la palabra griega ean, una partícula condicional diferente que se usa a menudo en conexión con otras partículas para denotar indefinición o incertidumbre; significa: pero, excepto, si o cuándo. Así que en los versículos 3 y 6, Satanás no cuestionaba a Jesús, sino que afirmaba que Jesús era el hijo de Dios y por eso intentó convencerlo para que lo adorara en lugar de adorar a Dios el creador de los cielos y la tierra. Ya que hablamos de quienes negaron que Jesús fuera el hijo de Dios, hablemos ahora de lo que la Palabra de Dios, a través de muchos, dice, sobre quién es Jesús.


Acabamos de ver la historia en Mateo capítulo 4: Satanás literalmente dijo: “Puesto que eres hijo de Dios…” El estaba confirmando que Jesús era el hijo de Dios. También en Mateo 8:29, dos espíritus  malignos clamaron: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? En el libro de Lucas 4:33-34, estando Jesús en la sinagoga, un hombre con un espíritu maligno inmundo clamó: “Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.” El espíritu maligno dijo: Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.” El espíritu maligno no dijo: “Tú eres Dios, el todo poderoso, sino, el santificado o consagrado, el ungido de Dios.” En Mateo 14, cuando Pedro se hundía al tratar de caminar sobre el agua y después de que Jesús lo rescatara, todos los discípulos en la barca se inclinaron ante él diciendo: “Verdaderamente eres hijo de Dios.” No lo adoraron como Dios, sino que lo reverenciaron y lo reconocieron como” hijo de Dios.” Y en los versículos 40 y 41, cuando sanaba a todos los enfermos con diversas enfermedades, salieron demonios clamando: “Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.” “Cristo significa: “mesías, elegido, ungido o consagrado.” Y la lista sigue y sigue. María, su madre, cuando el ángel vino y le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.” Los apóstoles, Natanael, Marta (la hermana de Lázaro), el centurión que lo vio clavado en el madero, el eunuco, que era una gran autoridad que estaba a cargo de todos los tesoros de Candace, reina de los etíopes. Este eunuco, quien vino a Jerusalén a adorar, volvía a su tierra sin haber entendido las escrituras hasta que Felipe le expuso la verdad acerca del mesías.


(Hechos 8:37)  Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 


Este eunuco declaró lo que creyó en su corazón después que Felipe le enseñó, “Jesucristo es el hijo de Dios.” ¿Pueden ver cómo esto es también un asunto del corazón? Algunos aún dirán: Bueno, Jesús mismo dijo que “el diablo es el padre de toda mentira,” así que, ¿por qué creerle al diablo? Y esos espíritus malignos son parte de la misma sopa que Satanás, una bola de mentirosos. Y el resto, bueno, solo eran personas y no son confiables, todos tienen una agenda por seguir, siempre están tratando de promover lo que les conviene. Bueno, amigos míos, pueden decir lo que quieran, creer o pensar lo que prefieran, y tienen derecho a su propia opinión. Pero permítanme mostrarles algunos versículos básicos de las Escrituras.


(2 Timoteo 3:16) Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, {17} a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 


(2 Pedro 1:19) Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;


¿Ven la importancia que tiene el corazón?


(2 Pedro 1:20) entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, {21} porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.


Todo lo que leemos sobre estas personas no eran solo sus opiniones, sino lo que creían en sus corazones. Recordemos que a Dios le importa el corazón de la gente y que él es el único que conoce y discierne los corazones.


(2 Pedro 2:1) Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. {2} Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, {3} y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. 


¿Lo ven? Dios conoce el corazón de la gente y nos advierte sobre los falsos profetas y falsos maestros.


Permítanme concluir esta primera parte con el mejor testigo, la máxima autoridad que afirma que Jesús es el hijo de Dios.


(Mateo 3:16) Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. {17} Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.


¿Recuerdan ahora la historia de la transfiguración? ¿Cuando Jesús llevó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan a una montaña, apartados del resto?


(Mateo 17:3) Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. {4} Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. {5} Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.


¿Qué creen que era eso? La voz del Dios Todopoderoso. ¿Aún quieren negar que Jesús es el hijo de Dios cuando Dios mismo dijo: “Este es mi Hijo amado; a él oíd.” No le crean a Satanás si no quieren, no le crean a esos espíritus malignos, no le crean a toda esa gente que afirmó, creyó y proclamó que Jesús es el hijo de Dios, pero si no creen en Dios el Creador de los cielos y la tierra, ni en la palabra inspirada por Él, pueden incluirse en la lista de aquellos cuyo juicio, desde hace mucho tiempo, no se alarga, y su condenación no se duerme.


Ahora bien, comencé diciendo que una familia es definida como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de individuos que viven bajo un mismo techo y, por lo general, bajo una sola cabeza (un hogar).”


 Hasta ahora solo hemos hablado de un padre y un hijo; en la segunda parte hablaremos del resto de los miembros de esta, la familia de Dios. 


¡Dios los bendiga!


E. S. N.


J. E. R. S.

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