La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

 

Quiero compartir con ustedes acerca del gran privilegio y la responsabilidad que tenemos hoy en Cristo; por favor, vayan al libro de 2 Corintios, capítulo 5.


(2 Corintios 5:17) De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. {18} Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio (diakonia) de la reconciliación; 


Hace unas semanas, en una de sus enseñanzas, Joe mencionó el ministerio de la reconciliación como una de las responsabilidades que tenemos como miembros activos del cuerpo de Cristo. Y que somos embajadores de paz y justicia, dando vida a este ministerio de la reconciliación al hablar la Palabra correctamente dividida que Dios nos dio, con el propósito no solo de guardarla para nosotros mismos, sino de enseñarla, vivirla y compartirla con otros para que ellos también puedan recibir liberación de las tradiciones de sus antepasados, recibir las bendiciones y cosechar los beneficios de la vida más que abundante que Jesucristo hizo disponible, tal como dice Juan 10:10b: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia".


La frase “está en Cristo” en 2 Corintios 5:17, no solamente significa que eres ya un cristiano nacido de nuevo, que Cristo ya mora en tu interior, lo cual es un requisito para “estar en Cristo”, o sea, que, es necesario haber renacido del espíritu de Dios, porque, “estar en Cristo” significa que esa nueva criatura (el texto griego dice: nueva creación) de la que se habla es activa y dinámica. Así que, si estás en Cristo, amigo mío, lo cual implica un andar en agápe (el amor de Dios en práctica), fortalecido por esa nueva creación, estás capacitado para reconciliar a otros con Dios mediante su Palabra. Las cosas viejas pasaron; es decir, nuestra antigua manera de vivir ha desaparecido... ¡o debería haberlo hecho! Y he aquí, todas son hechas nuevas. Y este ministerio de la reconciliación que aquí se menciona está disponible para ser ejercido. La palabra "ministerio" aquí entra en la categoría de los dones de ministerio, ya que opera de manera horizontal, de persona a persona. ¡Pero espera!


(2 Corintios 5:19) que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra (logos) de la reconciliación. 


Muchos culpan a Dios por todo, como si Él fuera el causante de que la gente sea pobre, esté enferma o viva miserablemente. Él no es el culpable: Satanás es quien causa todas esas calamidades. Él es quien  causó la separación entre Dios y el hombre. Todos sabemos lo que sucedió en el Jardín del Edén. Pero aquí leemos que: “Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.


En primer lugar, debemos entender que no fue Dios quien causó la separación; o sea, que no fue culpa de Dios. Adán y Eva, fuertemente influenciados por Satanás, fallaron y cometieron traición.


Y en segundo lugar: Dios resultó ser la parte ofendida, mientras que el hombre fue el ofensor, el transgresor. Sin embargo, Dios es quien puso en marcha el proceso de reconciliación mediante la muerte de su Hijo unigénito; dejó pasar por alto las trasgresiones olvidándolas como si nada hubiera ocurrido; y liberó al ofensor de toda culpa.


(Romanos 5:10) Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. (11) Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación (katallagé = restauración, hacia lo divino, reconciliación.


¿Cuántos de nosotros hacemos eso? Es decir, ¿buscar la reconciliación y la paz justo después de una fuerte discusión o desacuerdo con un familiar o un amigo? A veces esperamos unos días buscando el momento oportuno, pero solo para desquitarnos, ¿o no? Pero Dios no es así; la Biblia dice que no hay ningunas tinieblas en él.


Así que Dios dio a los hombres la oportunidad de empezar de nuevo, con una hoja en blanco, mediante la muerte de su Hijo, y puso a disposición un ministerio para aquellos que, al estar en Cristo, deciden llevar a otros la palabra de la reconciliación. ¡Qué gran privilegio es ese! (un derecho o beneficio otorgado a algunas personas, pero no a otras). Y con este privilegio viene una enorme responsabilidad. Dios nos dio una misión; una que no forma parte de la serie de “Misión Imposible”. ¿Sabes por qué? ¡Porque con Dios todo es posible! Dios nos confió la palabra de la reconciliación; eso es lo que dice la Biblia, no me culpes a mí. Básicamente, nos dio su palabra y nos dijo: “Aquí tienes; lleva mi palabra contigo adondequiera que vayas para reconciliar a los hombres conmigo”. Y esta no es una responsabilidad exclusiva del liderazgo, porque no importa cuán joven o veterano seas en la Palabra de Dios,  tampoco si tienes o no alguna responsabilidad o cargo en la iglesia; como creyente cristiano nacido de nuevo, como miembro particular del cuerpo de Cristo, como hijo o hija del Dios Todopoderoso; 2 Corintios 5:19 dice que “nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”. Pero ¿estamos nosotros dispuestos a hacernos cargo de ese “encargo”?  La Reina Valera usa la palabra “encargó”, palabra que se define como: “poner algo al cuidado de alguien; imponer una obligación, echar peso sobre algo”. O sea, que, esa palabra implica un peso o una obligación, donde te sientes comprometido a cumplir un deber y tienes que llevarlo a cabo.


Déjenme mostrarles que es lo que dice el texto griego:


(2 Corintios 5:19) Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación. (Interlineal Griego-Español)


El texto Griego no dice “encargó” sino, “puso”, y la palabra griega utilizada aquí es títhemi, que significa: poner o colocar en una postura pasiva y horizontal; así de simple. ¿Recuerdas cuando tu bebé se quedaba dormido en tus brazos y lo colocabas suavemente y con delicadeza en la cuna para que no se despertara? Créelo o no, la Palabra de Dios es así de delicada; debe manejarse con cuidado, y por eso es necesario dividirla correctamente. Veamos un ejemplo.


(Mateo 12:18) He aquí mi siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se agrada mi alma;
Pondré mi Espíritu sobre él, Y a los gentiles anunciará juicio.


Aquí, la palabra traducida como pondré” es la palabra griega “títhemi”. El apóstol Mateo hace referencia a una profecía de Isaías que se refiere a Jesucristo cuando Dios dijo que “pondría” de su Espíritu sobre Jesús. Y así como Dios puso de su Espíritu sobre Jesús, también “depositó” la palabra de la reconciliación en nuestras manos. Dios nunca obligó a Jesús a hacer nada que él no quisiera llevar a cabo. Jesús pudo haberse apartado de su misión, pero no lo hizo, él estaba completamente decidido, firmemente resuelto a cumplir aquello para lo que había venido, aun a costa de dar su vida, y todo ello por voluntad propia.


De la misma manera, Dios nunca te obligaría a hacer algo que no estés dispuesto a hacer; tampoco violará tu libre voluntad de decidir; pero, ¿es acaso muy difícil hablar su palabra a los demás y, tal vez, sembrar una pequeña semilla de esperanza en sus mentes? Hablar su palabra es lo menos que podemos hacer por nuestro Padre celestial, después de todo lo que él hizo para quitar los pecados y las transgresiones de los hombres.


Ahora, a menos que hayas nacido en una familia cristiana, lo cual no fue mi caso, cuando fuimos reconciliados con Dios, alguien, en algún lugar y de alguna manera, nos habló de Dios y de su palabra; y tal vez la curiosidad, la ignorancia, el miedo o el deseo de aprender y conocer a Dios nos llevaron a formar parte de su familia cuando confesamos y creímos lo que dicen Romanos 10:9-10. Así, que, en algún momento de nuestras vidas, alguien nos habló de la palabra de la reconciliación, y la mayoría de las versiones bíblicas, tanto en inglés como en español, describen a estas maravillosas personas como embajadores de Cristo.


(2 Corintios 5:20) Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 


El versículo 20 dice específicamente que somos embajadores de Cristo, con el propósito expreso de reconciliar a los hombres con Dios mediante su palabra. Años atrás, muchos de nosotros formamos parte de un gran ministerio que tomó la palabra “embajador” de la Biblia y desarrolló un excelente programa destinado a proclamar la Palabra de Dios por todo el mundo. Agradezco haber sido parte de ese ministerio y de ese programa, pero hoy día, continuamos proclamando la Palabra de Dios porque fuimos llamados no por un ministerio terrenal sino por Dios mismo.


(Efesios 4:1) Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, {2} con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor (agápe).


Somos llamados a un andar en agápe, y cuando “estamos en Cristo” practicamos este andar.


Ahora bien, la palabra “embajador” es simplemente un elegante término utilizado por los traductores; no proviene del hebreo, del griego ni del arameo. Proviene del francés antiguo embassator o ambassateor, que llega a través del provenzal desde el latín ambactus, que significa “sirviente en posición subordinada”; derivado del celta amb(i)actos = (mensajero, sirviente) y de la raíz indoeuropea ambhi = (alrededor) y ag (conducir, sacar, mover).


Tal vez no hay nada de malo en usar la palabra "embajador", ya que es el término que los traductores decidieron emplear aquí en 2 Corintios 5:20, y posee un significado similar al de la palabra Hebrea en el Antiguo Testamento y de la palabra griega utilizada en el Nuevo Testamento y las Epístolas a la Iglesia. Sin embargo, si queremos, como decimos en español, "llamar al pan, pan y al vino, vino", debemos traducir correctamente la palabra griega utilizada en 2 Corintios 5:20.


“Embajadores” es traducida de la palabra Griega presbeuo; que significa: un representante, anciano, o alguien con autoridad delegada. Por esta razón, algunos piensan que solo quienes ocupan cargos de liderazgo pueden ejercer el ministerio de la reconciliación.


Ahora bien, según el concepto mundano, un embajador es un funcionario diplomático de alto rango. Viven en casas hermosas y costosas, no conducen ellos mismos sino que tienen choferes, viajan en limusinas lujosas y en aviones privados o en primera clase, visten ropa de marcas exclusivas y muy caras, envían a sus hijos a las universidades más selectas del mundo, conversan constantemente con otros diplomáticos de alto nivel y con líderes mundiales importantes; empleando un lenguaje diplomático altamente refinado y políticamente correcto; y rara vez se mezclan con la gente común. Representan a sus países y defienden los intereses de los mismos. Veamos ahora lo que dice la Biblia respecto a aquellos descritos como "embajadores" en la Palabra de Dios.


En la mayoría de las versiones Bíblicas en Inglés, la palabra hebrea tsiyr es traducida como "embajador",  tres veces en el Antiguo Testamento, aunque en español aparece la palabra “mensajero”. Veamos un par de ejemplos.


(Abdías 1:1) Visión de Abdías. Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos oído el pregón de Jehová, y mensajero (tsiyr) ha sido enviado a las naciones. Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla. 


(Isaías 18:1) ¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía; {2} que envía mensajeros (tsiyr)  por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad, mensajeros (mal’ak) veloces, a la nación de elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos. 


(Proverbios 13:17) El mal mensajero (mal’ak)  acarrea desgracia; Mas el mensajero (tsiyr) fiel acarrea salud. 


Tsiyr se refiere a un “mensajero”, un heraldo o alguien encargado de llevar un recado o misión (bajo las instrucciones de quien lo envía). Por lo tanto, alude a alguien enviado para cumplir una encomienda, implicando que se trata de una persona a la que se le ha confiado entregar un mensaje oral.


Existen 7 diferentes palabras hebreas traducidas al español como “mensajero” que se usan 34 veces en 32 versículos a lo largo de la Biblia. Tsiyr que al inglés como antes mencioné, es traducida como “embajador”, y la palabra hebrea mal’ak, que significa: “enviar como delegado (una persona nombrada como sustituto con poder para actuar), ya sea un mensajero de Dios, por ejemplo: un ángel, un profeta, un pastor o un maestro.


Por lo tanto, para mí, la palabra hebrea mal’ak, tiene un mayor impactoque la palabra tsiyr ; traducida como: “embajador” en las versiones Bíblicas en Inglés; y aunque ambas se refieren a alguien enviado para transmitir un mensaje, el término hebreo mal’ak siempre alude a alguien enviado o designado por el Dios Todopoderoso, como lo expresa el profeta Hageo.


(Hageo 1:13)  Entonces Hageo, enviado (mal’ak) de Jehová, habló por mandato (mal’akuwth) de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová. 


Ahora bien, aquellos mensajeros de Dios de la antigüedad no contaban con todas las comodidades lujosas, exclusivas y costosas que posee un embajador moderno hoy en día. Lo único que percibo que permanece igual es el honor y el privilegio de recibir una gran responsabilidad. Un embajador en el mundo actual es una persona muy importante; sin embargo, tú y yo, como mensajeros de la Palabra de Dios y como embajadores de Cristo, también somos personas de gran importancia. Volvamos a 2 Corintios, capítulo 5, y leámoslo de la manera correcta.


(2 Corintios 5:20) Así que, estando en Cristo, somos (representantes designados de Dios con autoridad para actuar), como si Dios rogara por medio de nosotros: os rogamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios. {21} Al que no conoció pecado (Jesucristo), por nosotros Dios lo hizo pecado, para que nosotros (tú y yo) fuésemos hechos justicia de Dios en él (Jesucristo).


Vean ahora lo que dice el apóstol Pablo:


(2 Corintios 6:1) Así, pues, nosotros (Pablo y Timoteo), como colaboradores (sunergéo = ayudadores) suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios (favor de Dios).


¿Estamos recibiendo el favor de Dios en vano? ¡Espero que no! ¿Estamos trabajando juntos como colaboradores de Cristo en este ministerio de reconciliación? ¡Espero que sí! Como dije anteriormente, Dios no obliga a nadie a hacer cosas que uno no quiere hacer. Pero Dios puso en todos los creyentes nacidos de nuevo, o renacidos del espíritu de Dios la palabra de la reconciliación. Ahora bien, la manera más eficaz de ejercer el ministerio de la reconciliación es cuando estamos en Cristo, porque la mayoría de las veces, un presbéuo, alguien ya crecido en la Palabra de Dios, un creyente maduro, está más capacitado para ejercer el ministerio de reconciliación que alguien que es un principiante en la Palabra. 


Esta enseñanza no busca confrontar, juzgar ni condenar, sino exhortarnos a todos a comprender que somos personas muy importantes, con una misión mucho muy importante: llevar la Palabra de la  reconciliación al mundo. Y recordarnos que, dondequiera que vayamos, somos representantes de Dios con autoridad para actuar, y debemos actuar.


No necesitamos casas lujosas, aviones privados, ropa de marca ni un lenguaje diplomático políticamente correcto. Basta con decir las palabras, tal como el centurión le dijo a Jesús cuando le pidió que sanara a su amado siervo. ¡Todo lo que necesitamos es estar en Cristo y hablar la Palabra de Dios!


Los siguientes versículos nos enseñan cómo “estar en Cristo”.


(2 Corintios 6:3) No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo (no ser un obstáculo para otros), para que nuestro ministerio (no solo el ministerio de la reconciliación, sino la ministración de la Palabra de Dios, como el servicio que prestamos) no sea vituperado; {4} antes bien, nos recomendamos (demostrando quiénes somos) en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia (resistencia), en tribulaciones (presiones mentales), en necesidades (apuros), en angustias (calamidades o aflicción extrema); 


¡Cuando estamos en Cristo, podemos afrontar todo eso!


(2 Corintios 6:5) En azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;


En muchos países, muchos creyentes cristianos todavía tienen que lidiar con estas cosas; hoy en día, el ayuno es voluntario: se hace si uno quiere, o en situaciones extremas.


(2 Corintios 6:6) En pureza (sin culpa), en ciencia (conocimiento de la Palabra de Dios), en longanimidad (echando la ira lo más lejos de nosotros), en bondad (siendo útiles a los demás), en el Espíritu Santo (caminando según el espíritu), en amor (agápe: el más grande amor en la mente renovada en práctica) sincero (sin hipocresía, no fingido),


¡Estas cualidades, y todas las siguientes, se manifiestan cuando estamos en Cristo!


(2 Corintios 6:7) En palabra de verdad (la Palabra de Dios), en poder de Dios (Dios otorgando la capacidad de un poder potencial), con armas (herramientas, instrumentos o armamento) de justicia a diestra y a siniestra; {8} por honra (dignidad, gloria) y por deshonra (indignidad, vergüenza), por mala fama (difamación) y por buena fama (buen testimonio, alabanza); como engañadores (que inducen a error), pero veraces (que no ocultan nada); {9} Como desconocidos (tenidos por ignorantes), pero bien conocidos (plenamente reconocidos); como moribundos (tenidos por muertos), mas he aquí que vivimos (vivificados); como castigados (disciplinados), mas no muertos (sin haber perecido); {10} Como entristecidos (con pesar o pesadumbre), mas siempre gozosos (alegres, llenos de júbilo); como pobres (como un mendigo), pero enriqueciendo a muchos (haciéndolos ricos); como no teniendo nada (sin nada), mas poseyéndolo todo (poseyendo la totalidad ).


Todo esto es lo que define a un representante designado, a un mensajero de Dios, a alguien que cumple una misión para Cristo; eso es lo que hacen, o deberían hacer, reflejándolo en su forma de hablar, en su conducta y en su manera de vivir. Existe un código de conducta, lo llamamos el andar en agápe, que constituye un verdadero estilo de vida.


Nuestra misión es llevar un mensaje verbal de Dios para anunciar a los hombres que sus pecados y transgresiones han sido borrados por la sangre del Cordero, el Hijo unigénito de Dios, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.


Invitemos a los hombres a reconciliarse con Dios; y la próxima vez que emprendas un viaje o donde quiera que vayas, recuerda no solo que es Cristo en ti, la esperanza de gloria, lo cual significa que tú ya has sido reconciliado con Dios y que se te ha confiado su incomparable Palabra. ¡Qué honor y privilegio es ese! Pero también que, al revestirte del nuevo hombre, esa nueva creación que Dios puso en nuestro interior, y al estar en Cristo, posees el poder y la autoridad del Dios Todopoderoso para reconciliar a otros con nuestro Padre celestial.


Así que, puedes llamarte embajador de Cristo si tú quieres, pero en realidad sabes que Dios mismo te predestinó y te llamó para una misión; te designó no solo como su mensajero, delegado o representante con poder para actuar, sino como ministro competente de un nuevo pacto, tal como dice 2 Corintios 3:6: “no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica”.


Por lo tanto, al reconciliar a los hombres con Dios, les llevamos la vida misma de Dios para que la vivan y disfruten hoy, de esa vida en abundancia que Jesucristo hizo disponible para todo aquél que cree; y para que también disfrutemos toda la eternidad junto a Él y junto a Dios, nuestro Padre celestial.


¡Dios te bendiga!


E. S. N.


J.E.R.S.

publicado | | Comenta

 

La palabra “religión” aparece en toda la Biblia tan solo cinco veces: una vez en el libro de Hechos, dos veces en Gálatas y dos veces en el libro de Santiago; curiosamente, ni una sola vez en el Antiguo Testamento.  ¿De dónde proviene entonces toda esta “religiosidad” en las iglesias cristianas de hoy?


Según el diccionario de la lengua española “religión” es:


(a) conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto;


(b) el servicio y la adoración a Dios o a lo sobrenatural.


Eso es lo que dice el diccionario de la lengua española, que es una fuente de información terrenal y humana, y como humanos, estamos propensos a errar.


(Números 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará? 


Ahora, en la Biblia, que es la voluntad revelada de Dios, la palabra “religión” es traducida  de la palabra Griega threskeia, que tiene como base la palabra threskos, que a su vez significa: adoración ceremoniosa (como una demostración), piadoso y religioso. Dado que solo encontramos cinco menciones de la palabra “religión” en toda la Biblia, vamos a examinarlas. Pero primero vayamos al Antiguo Testamento y entender un poco del contexto.


(Éxodo 8:1) Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar]. 


(Exodo 9:1) Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar]. .


(Exodo 10:3) Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar].  


El libro de Éxodo nos enseña que Dios se interesa más  en el servicio y la adoración que ninguna otra cosa, y el hombre ha traducido estas actividades como si fueran una “religión”. Veamos el primer uso de la palabra “religión” en la Biblia.


(Hechos 26:5) Ellos me conocían desde el principio y, si quisieran testificarlo, podrían decir que viví como fariseo, conforme a la secta más estricta de nuestra religión [threskeia].


Aquí, la palabra “religión” corresponde al término griego “threskeia”, que significa: observancia ceremonial (lo cual constituye un servicio y adoración. “Threskeia” es, básicamente, una forma de adoración o una manera de servir.


Quiero que noten algunas palabras más en este versículo; primero, la palabra “secta”. Una “secta” es un grupo “religioso” o “político” vinculado a un grupo mayor, pero que sostiene creencias que difieren considerablemente de las del grupo principal. La otra palabra que quiero que observen es “estricta”, que  significa rigurosa, severa o estrecha.


Por lo tanto, la forma de adoración de Pablo era la más estricta, rigurosa y estrecha posible para servir o adorar a Dios.


(Gálatas 1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.


La palabra traducida aquí como “religión” es la palabra griega “Ioudaismos”; que en realidad significa: fe judía o creencia judía, pero que los traductores decidieron traducirla (valga la redundancia) como “religión”.  La creencia judía está totalmente ligada al Antiguo Testamento, a los diez mandamientos y a los más de 900 mandamientos de la Ley de Moisés. Pero incluso aquí, lo único que Pablo expresa  es una forma de servir o adorar a Dios de una manera rigurosa, severa, o estrecha, en su restringido grupo de dentro del judaísmo. La tercera palabra que quiero que noten es “tradición”. Cuando Pablo menciona la palabra “tradición”, se refiere a los preceptos o mandamientos de Dios transmitidos en la Ley Judía desde los tiempos de Abraham, Jacob y Moisés, considerados los padres del judaísmo.


(Éxodos 20:1) Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: {2} Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. {3} No tendrás dioses ajenos delante de mí. {4} No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. {5} No te inclinarás a ellas, ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, {6} y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.


El versículo cinco dice: “No te inclinarás a ellas, ni las servirás”, refiriéndose a las imágenes y los dioses ajenos.  Esto es lo que realmente significa “threskeia”: servir, adorar; “porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso”.


Todo lo que Dios quería era que su pueblo le sirviera, le adorara y guardara sus mandamientos. Se lo dijo justo después de sacarlos de Egipto, pero miren lo que sucedió cientos de años después.


(Mateo 15:1) Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: {2} ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. {3} Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? {4} Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. {5} Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, {6} ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. {7} Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: {8} Este pueblo de labios me honra;  Mas su corazón está lejos de mí. {9} Pues en vano me honran,  Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.


¡Esto es lo que las “religiones” de hoy día representan, promueven y ensenan;, mandamientos de hombres!


Sin duda, los líderes judíos eran responsables de quebrantar los mandamientos de Dios al imponer sus propias tradiciones y doctrinas; sin embargo, los traductores ciertamente contribuyeron en gran medida a ello al convertir la palabra “servicio o adoración” en “religión”. Dios, como Dios celoso, ordenó a los judíos que no sirvieran ni adoraran a ningún otro dios ni imagen tallada, sino solo a Él. El hecho de que Dios diera leyes y mandamientos al pueblo judío se debió a que eran obstinados e ignorantes; debían aprender a vivir conforme a las normas divinas, pero fallaron una y otra vez al no obedecer la ley ni seguir los mandamientos de Dios. Aunque la Ley representaba una especie de esclavitud para el pueblo judío, Dios nunca tuvo la intención de mantener a su pueblo en esclavitud para siempre.


(Proverbios  4:1) Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura. {2} Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. {3} Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre. {4} Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás. 


Lo que Dios siempre quiso —y todavía quiere— es que los hombres le honren, no solo con la boca y los labios, sino con el corazón; que le muestren reverencia observando y haciendo su Palabra, y no mandamientos ni doctrinas de hombres, porque eso es exactamente lo que la “religión” es.


Dios quiere que tengamos entendimiento y retengamos su Palabra. Solo Dios da buena doctrina, a diferencia de lo que enseñan las doctrinas humanas, llenas de reglas y tradiciones. Aquí mismo les mostraré un ejemplo claro.


(Isaías  29:13) Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor [yir’ah = respeto,  reverencia] de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado


Vean lo que dicen versiones diferentes a la Reina Valera de 1960.


(Isa.29:13) El Señor ha dicho: 'Este pueblo me ofrece tan sólo palabras, y me honra con los labios, pero su corazón sigue lejos de mí. Su “religión” (adoración) no vale, pues no son más que enseñanzas y obligaciones humanas. (Biblia Católica Latinoamericana)


(Isa. 29:13) Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es solo una tradición aprendida de memoria, (Biblia de las Américas 1997)


(Isa. 29:13) El Señor dice: «Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es solo un mandamiento humano que le ha sido enseñado.  (Biblia Nueva Versión Internacional 2022)


Desde los tiempos de Isaías el hombre ya había abandonado los mandamientos de Dios para imponer y enseñar los que ellos mismos habían desarrollado, vean lo que Jeremías reclamaba al pueblo judío.


(Jeremías 2:13) Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. 


Esas cisternas rotas son esos mandamientos y doctrinas de hombres, eso es la “religión”, cisternas rotas que no retienen agua.


¿Notaron la estrecha conexión que existe entre la boca, los labios y el corazón que nos enseña el libro de Isaías? Dios no quiere que ocultemos nuestra preferencia hacia él. ¿Por qué creen que Romanos 10:9,10 también involucra nuestra boca y nuestro corazón?


(Romanos 10:9) que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. {10} Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. 


Esta es la única confesión de salvación. ¡Confesar con tu boca a Jesús como tu señor y salvador personal de tu vida y creen en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos! ¡Eso es todo! Ninguna otra repetición “religiosa” por emotiva que esta sea te da la salvación. No repitas como perico lo que alguien más te pide que repitas, si quieres ser salvo Romanos 10:9,10 es la clave; pero no lo hagas como aquellos que Isaías describe, “de labios y por obligación, basado tan solo en mandamientos enseñados por hombres”.


¿Recuerdan lo que el libro de  Proverbios nos recomienda?


(Proverbios  4:23) Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.


Nuestro corazón representa nuestra propia vida, nuestra esencia, todo nuestro ser. Nuestras vidas deben reflejar lo que decimos; debemos hablar y vivir la Palabra de Dios ¡con fervor!, tal como lo hizo Pablo.


(Gálatas 1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.


Pablo era extremadamente celoso de lo que él consideraba los preceptos o mandamientos de sus padres, como antes mencioné, los fundadores del Judaísmo, aún mucho antes de su conversión como cristiano. Ser celoso significa mostrar un fervoroso partidismo hacia una persona, una causa o un ideal. Por eso perseguía a quienes adoraban de manera diferente a su propia “secta”. Nosotros debemos caracterizarnos por un fervoroso partidismo hacia Dios como personas; por predicar a Jesucristo como el Hijo de Dios y enseñar su resurrección y el perdón de los pecados como nuestra causa; y por revelar a su Hijo en nosotros como nuestro ideal.


(Gálatas 1:15) Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, {16} revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,


Lo que Pablo quiere decir aquí es que ni siquiera comparó sus antiguas creencias, tradiciones u observancias ceremoniales con la gracia de Dios. El fue elegido desde el vientre materno para predicar a Jesucristo como el Hijo de Dios. Si Pablo —quien fue criado, alimentado e instruido en la forma de adoración más estricta, rigurosa y cerrada propia de un fariseo— si él pudo apartar todo eso de su vida, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo? No podremos si nos dejamos guiar continuamente por tradiciones, doctrinas y mandamientos de hombres.


(Santiago 1:26) Si alguno se cree religioso [threskos = piadoso o santo] entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión [threskeia = adoración, servicio] del tal es vana. {27} La religión [threskeia = adoración, servicio] pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.


Ya vimos que “religión” fue la palabra elegida por los traductores. “Threskeia” significa: servir, adorar. “Religión” es la palabra que los traductores utilizaron para complicar las cosas; una palabra que el diccionario define como: “conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto”. La Biblia nos muestra una manera de servir, honrar y reverenciar a Dios con la boca y con el corazón; con nuestra propia esencia, con toda nuestra vida, alma, fuerzas y mente.


¿Puedes ver la importancia de dividir correctamente la Palabra de Dios para entenderla? Es cierto que los líderes judíos fueron los responsables de guiar al pueblo mediante sus propias tradiciones, doctrinas y preceptos establecidos por ellos mismo, en lugar de seguir, cumplir y enseñar los mandamientos de Dios. También es cierto que los traductores utilizaron las palabras que quisieron —a veces para aclarar partes de las Escrituras, pero otras para promover su propia ideología—. Pero ¿qué hacen las denominaciones hoy en día? Añaden, omiten o alteran partes de las Escrituras para promover sus propias doctrinas, los mandamientos de hombres desarrollados por los mismos líderes y fundadores de su “denominación”,  tal como lo hacían los líderes judíos del Antiguo Testamento.  Déjenme mostrarles lo que dice el libro de Santiago de la Biblia Lamsa.


(Santiago 1:26) Si alguno piensa que sirve a Dios, y no refrena su lengua, engaña a su propio corazón y el servicio de tal hombre es en vano. {27} Porque el servicio puro y santo delante de Dios el Padre es este: Visitar a los huérfanos y a las viudas en su aflicción, y mantenerse sin mancha del mundo. (Biblia Lamsa)


¿Ves de nuevo la conexión entre la lengua (es decir, el hablar) y el corazón? Una lengua desenfrenada, junto con un corazón engañado, significa una adoración vana, no un servicio piadoso. Ahora bien, visitar a los huérfanos y a las viudas en su aflicción es una de las cosas más sencillas que podemos hacer para servir y adorar a Dios; pero mantenernos sin mancha del mundo puede no ser tan fácil, aunque no es imposible. Dios también dio este consejo al pueblo judío.


(Jeremías 10:1) Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.  {2} Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. {3} Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. 


¿Alguna vez has leído algo similar en las epístolas? ¿Qué tal en Romanos 12?


(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 


Dios dijo a los judíos que no aprendieran el camino de las naciones, porque sus costumbres eran vanas. Nosotros también debemos aprender de ese consejo y aplicar en nuestro andar lo que Romanos 12 nos enseña. Ese es nuestro culto racional a Dios.


(Romanos 12:3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. {4} Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, {5} así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. {6} De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; {7} o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; {8} el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. {9} El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. {10} Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros; {11} en lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;


La Biblia no es un catálogo de religiones ni una guía para confeccionar tu propia doctrina o mandamientos. La Biblia es la doctrina correcta, como dice en el libro de Tito.

 

(Tito2: 15) Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. 


Esta es la única doctrina que nos enseña a no conformarnos a este mundo, sino a ser transformados mediante la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobemos cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios; ese es nuestro culto racional a Dios, nuestra mejor manera de adorar y servir a Dios, nuestro Padre Celestial.


La “religión” está llena de doctrinas, tradiciones y mandamientos de hombres y no tiene nada que ver con la Palabra de Dios.


La Biblia es la voluntad revelada de Dios y muestra el deseo divino de que los hombres le sirvan y le honren, no solo con la boca y los labios, sino con el corazón; que le muestren reverencia obedeciendo su palabra; profetizando, enseñando, exhortando, compartiendo de nuestra abundancia con alegría y sencillez de corazón, presidiendo con toda diligencia, siendo misericordiosos, alegres y amables; amándonos unos a otros sin fingimiento, no siendo perezosos sino fervientes, llenos de celo ardiente por agradarle, adorarle y servirle solo a Él en espíritu y en verdad.


(Mateo 22:36) Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? {37} Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. {38} Este es el primero y grande mandamiento. {39}  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. {40} De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.


Esto es lo que Jesús, el hijo de Dios trajo en su primera venida,  la ley del amor, dos grandes mandamientos que no solo superan sino cumplen toda la vieja ley del Antiguo Testamento.


(Juan 13: 34) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. {35} En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.


En resumidas cuentas, la “religión”, o las “religiones del mundo” cualquiera que esta sea, incluyendo a las tantas y diferentes denominaciones, no tiene nada que ver con la Palabra de Dios, son solo doctrinas y mandamientos de hombres, transmitidas a lo largo de los tiempos como costumbres, tradiciones y prácticas. Son como el profeta Jeremías declara: “cisternas rotas que no contienen agua”.


Por el contrario, la Palabra de Dios es una fuente inagotable de verdad y no es una “religión” es un estilo de vida, una manera de vivir en la que Dios quiere de nosotros, sus hijos: que le amemos, le sirvamos y le honremos, no solo de labios para afuera como Isaías describe a los Judíos del Antiguo Testamento, sino, como está escrito en su santa Palabra, en espíritu y en verdad porque Dios es espíritu.


(Juan 4:24) Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 


Así que, cualquiera que sea el área en la que sobresalgas con la Palabra de Dios, ¡hazlo con diligencia, sin fingimiento, hazlo con fervor! La Palabra de Dios no es una religión; es un estilo de vida, una manera de vivir. La “religión” no es lo nuestro; ¡servir y adorar a Dios, sí!


E. S. N.


J.E.R.S

publicado | | Comenta

 

La familia se define como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de personas que viven bajo un mismo techo y, generalmente, bajo una sola cabeza (un hogar)”.


En la primera parte de la serie La Familia de Dios, no vimos ninguna interacción real entre padre e hijo, o sea, entre Dios e Israel, quienes se comportaron más como la oveja negra de la familia que como el pueblo más favorecido por el Padre sobre la faz de la tierra.


(Deuteronomio 7:7) No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; {8} sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.  {9} Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; {10} y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. {11} Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. 


El versículo 7 nos dice que Dios escogió a Israel por ser el pueblo más insignificante de la tierra. La palabra “querido” del versículo 7 es traducida de la palabra hebrea chashaq, que es usada 11 veces en la Biblia y también significa: liberar, agradar, codiciar, moldear, apegar, y desear. "Desear" aquí es una palabra muy interesante, porque además de ser sinónima de “querer” ambas expresan un anhelo, algo que se espera, se quiere o se desea, en el buen sentido de la palabra, porque, “codiciar” también es un deseo, aunque en un sentido negativo.


Bueno, digamos que Dios tenía un anhelo en su corazón; tener una familia. Aunque  no debemos olvidar que Dios no es un hombre, y siempre que le atribuimos características humanas como el “querer o desear,” es para que nosotros, los humanos, podamos entender lo que quiere decir en su santa palabra. Esta palabra chashaq nos expresa que a Dios le agradó Israel y lo escogió por ser el pueblo más insignificante sobre la faz  de la tierra y porque además, Dios, en su corazón, anhelaba una familia. La palabra "amó" en el versículo 8 es la palabra hebrea 'ahabah, que proviene de la misma raíz 'ahab, que significa: tener afecto, en un sentido positivo o negativo. Así, pues, Dios escogió a Israel como su pueblo favorito para que lo adorara y cumplieran sus mandamientos, obviamente, Israel no cumplió su parte del trato y, aún así, Dios los bendijo.


Podemos asumir que Dios deseaba una familia, pero debido a la dureza de corazón de Israel y su falta de compromiso con los mandamientos, estatutos y juicios de Dios, eso no habría sido posible. Ahora bien, para tener una familia como la que conocemos, necesitamos padre, madre, hermanos y hermanas, ¿verdad? Bueno, si Dios es nuestro padre, Jesucristo es nuestro hermano y tenemos muchos hermanos y hermanas en la fe, pero espera, ¿dónde está mamá? La palabra "madre" aparece 245 veces en la Biblia. Pero debemos recordar que Adán y Eva no tuvieron una madre física. Todos sabemos cómo Dios formó, hizo y creó al primer hombre, Adán; y cómo de su costado hizo a Eva, así que no hubo necesidad de cortarles el ombligo ni darles una nalgadita para que respiraran. Algo que la mayoría de la gente ignora es  que Adán era un ser de tres partes: un cuerpo formado del polvo de la tierra, un alma hecha cuando Dios sopló en su nariz aliento de vida, y un espíritu, creado a imagen y semejanza de Dios. Estos son los requisitos para ser hijo de Dios hoy: un ser de tres partes: cuerpo, alma y espíritu, formado, hecho, y creado. Pero bueno, todos sabemos que la desobediencia de Adán y Eva trajo calamidad a la humanidad, y cuando ambos murieron el mismo día que desobedecieron a Dios, perdieron su conexión espiritual con Él; mejor dicho, ambos murieron espiritualmente y se convirtieron en seres de dos partes: cuerpo y alma. Es después de esto que en Génesis 3:20 Adán llamó a Eva la madre de todos. ¿Es Eva entonces la madre de todos nosotros?  Veamos.


(Génesis 3:20) Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.Esta es la segunda vez que la palabra "madre" es usada en la Biblia, siendo la primera en (Génesis 2:24): Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.


Ahora bien, la palabra "vivientes" en Génesis 3:20 se traduce del término hebreo  chay, que también puede traducirse como: vivo, de ahí carne cruda, vivo, criatura o cosa; también se traduce como, agua dulce o planta. ¿Será quizás de este último significado que se originó el término "madre naturaleza" o "madre tierra"?


"Las referencias escritas más antiguas y con mayor fiabilidad a la Madre Naturaleza se encuentran en transcripciones griegas micénicas fechadas en el año 12 o 13 después de Cristo. El término Madre Tierra se translitera como "ma-ga" o "Madre Gaia". Esta noción tiene sus raíces en los filósofos presocráticos que "inventaron" la naturaleza, y fue defendida por el filósofo griego Aristóteles. Otras culturas han adoptado la noción de que la "naturaleza" tiene su propio espíritu y relevancia única en Dios Padre. La cultura indígena americana es una de esas culturas que cree en la existencia de algo llamado "Madre Tierra," que proporciona el agua de la vida y les proporciona abundante alimento. ¿Interesante, verdad?


En realidad, nadie más que Dios provee nuestras necesidades básicas de alimento, refugio, agua y vida.” Pero me estoy desviando un poco, así, que,  volvamos a Génesis 3:20, donde Eva es llamada "la madre de todos los vivientes." Por eso toda alma viviente que desciende de Eva es solo cuerpo y alma, y ​​ya no se les puede llamar hijos de Dios. Por lo tanto, Israel no era realmente un hijo, sino un siervo, o si se prefiere, hijos adoptivos de Dios, pero nunca hijos de Dios por simiente, hasta que vino el día de Pentecostés, en el derramamiento del Espíritu Santo. Ahora bien, honrar a nuestro padre y a nuestra madre en cuerpo y alma era un mandamiento, como está escrito en el libro del Éxodo.


(Éxodo 20:12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 


Dios también le dio gran importancia a nuestra madre natural, como podemos leer en muchas partes de la Biblia.


(Proverbios 1:8) Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; {9} Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,Y collares a tu cuello.


La palabra "instrucción" del hebreo aquí significa: castigo; reprensión, instrucción, disciplina, advertencia, restricción. Y la palabra "dirección" es la palabra hebrea "torah", que significa: Ley, preceptos o estatutos. De esto podemos entender que mamá establecía las reglas del juego en la familia, por así decirlo, y papá las hacía cumplir. El libro de Proverbios en la historia de la mujer virtuosa, muestra las cualidades que una buena mujer debía tener para ser una gran madre y esposa conforme a aquellos tiempos,


(Prov. 31:25) Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. {26} Abre su boca con sabiduría,Y la ley de clemencia está en su lengua. {27} Considera los caminos de su casa,  Y no come el pan de balde. {28} Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: {29} Muchas mujeres hicieron el bien;  Mas tú sobrepasas a todas.  {30} Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 


Fuerza, honor, sabiduría, clemencia, velar por su casa y no ser ociosa son algunas de las cualidades que una mujer necesita para ser una madre virtuosa. Pero eso no es todo: para ser bendecida por sus hijos y alabada por su esposo, no necesitaba depender de su belleza, que es vana, ni de ningún favor engañoso. En primer lugar, debía reverenciar o respetar al Señor Dios Todopoderoso; no necesariamente temerle, sino mostrar respeto y reverencia. La palabra hebrea yaré no solo significa "temor", sino también "respeto" y "reverencia", y las palabras siempre deben estar en armonía con el contexto. Por lo tanto, en primer lugar, debía reverenciar a Dios para ser alabada por sus hijos y esposo. Solo estoy abordando las características de una madre de la historia de la mujer virtuosa, pero les invito a leer el capítulo completo. Jesús enseñó ese mismo mandamiento a lo largo de los evangelios y... El apóstol Pablo lo aprendió tan bien que también se lo enseñó a los efesios.


(Efesios 6:1) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. {2} Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;  {3} para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.


Es importante obedecer a padre y madre y tenerlos en alta estima para que nos vaya bien en todo lo que hacemos y vivamos una vida larga y bendecida en esta tierra. El hecho es que, como hombre y mujer, cuerpo y alma, todos tenemos una madre, y como descendientes de Adán y Eva, nacemos en este mundo como seres de dos partes. Pero en Génesis 3, después de que Dios maldijo a Satanás, prometió que enviaría un redentor.


(Génesis 3:15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 


Zerá es la palabra hebrea para "simiente" en ambos casos, significa: fruto, hijo y semilla, entre otras palabras. Pero tiene mucho sentido, porque la simiente prometida, el fruto o hijo, provino de María, sin ninguna intervención humana masculina, sino por el Espíritu Santo de Dios, que creó el espermatozoide para fertilizar el óvulo de María y así concebir un hijo santo. Y cuando Jesús nació, también era un ser de dos partes, con la característica distintiva de haber sido concebido por sangre incorruptible, pero no nació con Espíritu Santo, sino que lo recibió hasta que fue bautizado por Juan el Bautista en el rio Jordán. Él era esa simiente prometida, era el hijo de la promesa, el que no solo hirió, sino que aplastó la cabeza del enemigo. Y cuando murió por ti y por mí en el madero, y dijo: “Consumado es,” pagó el precio y borró nuestros pecados con su sangre derramada. Luego, Dios lo resucitó después de tres días y tres noches, y después se presentó a sus discípulos.


(Mateo 28:16) Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. {17} Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. {18} Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad (exousia = poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad) me es dada en el cielo y en la tierra.  {19} Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; {20} enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


Algo que podemos notar aquí es la frase "toda potestad," que aquí es la palabra griega exousia, que significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Espiritualmente, todo el poder ya no pertenece a Satanás, por eso está tan furioso, tratando de apresurar los tiempos para el pequeño período en que reinará libremente por mil años.


Otra cosa que podemos notaren el versículo 16 es que once discípulos estaban allí; la palabra griega mathetes significa: discípulo, aprendiz, alumno. Ellos aún estaban aprendiendo de Jesús, porque él todavía los estaba instruyendo, pero en el versículo 19 Jesús dijo: "Por tanto, id y enseñad." La palabra griega matheteuo significa: discipular, instruir, enseñar. Ahora bien, Jesús les estaba dando la responsabilidad de enseñar e instruir al pueblo. No fueron nombrados oficialmente apóstoles, porque los dones de  ministerio aún no estaban disponibles, sino, hasta después de Pentecostés, y Jesús instruyó y preparó a los discípulos para ese día específico.


(Juan 14:1) No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {:}2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.  {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. {5} Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 


Quizás señalamos a Tomás por su incredulidad, pero sus cuestionamientos acentúan aún más la verdadera diferencia entre Jesús, el hijo de Dios y el Padre el creador de los cielos y la tierra.


(Juan 14:6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. {7} Si me conocieseis, conoceríais también a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.


Jesús establece la clara diferencia ante Tomás; si él es Dios, ¿cómo puede él ir hacia sí mismo? Él era la representación misma de Dios aquí en la tierra, con su autoridad, poder y señorío, por eso decía: “lo que yo hago y digo, lo hago y digo de parte de mi Padre que está en los cielos, él hace que todo suceda, y si quieres ir al Padre, nadie tiene acceso a él si no es por mí, yo soy el camino, y la verdad, y la vida.”


Los versículos 8 al 11 confirman lo anterior en la disertación con Felipe, quien se agrega a los cuestionamientos.


(Juan 14:8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. {9} Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? {10} ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. {11} Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  ​​


Muchas veces vemos a un niño hablar, comportarse y actuar como el papá y decimos: “es igualito al padre,” pero nunca consideramos que sea el mismo papá, hay una clara diferencia entre el padre y el hijo, ¿verdad? Bueno, ¿por qué es tan difícil de entender que el caso de Jesús y Dios es algo parecido? Lean nuevamente lo que Jesús no le dijo a Felipe, marcando una clara diferencia entre quién es Jesús y quién es al Padre.


(Juan 14:12)  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. {13} Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. {14} Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.{15} Si me amáis, guardad mis mandamientos. {16} Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: {17} el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. {18} No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. {19} Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.  {20} En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. {21} El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 


El Consolador, el Espíritu de verdad, es lo que recibimos y tenemos cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal; esa es la tercera parte que nos completa para convertirnos hoy en hijos e hijas de Dios. La frase "hijos de Dios" se usa once veces en la Biblia, dos veces en Génesis y tres veces en el libro de Job. Recuerden que en el Antiguo Testamento siempre se usa en referencia a los ángeles o mensajeros de Dios. En el evangelio de Juan se usa una vez y las otras cinco veces en las epístolas a la iglesia.


(Juan 1:1) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. {2} Este era en el principio con Dios. {3} Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.


Sabemos que toda esta sección se refiere a que Jesús estaba en el conocimiento anticipado de Dios, no necesariamente presente con Dios en el principio, sino, en la presciencia de Dios. La frase "por él" aquí, del griego es dia autos, que significa: "Por medio de él o debido a él", no que Jesús haya creado todas las cosas, él no es el creador,  sino que todo fue hecho debido a él.


(Juan 1:4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. {5} La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Las tinieblas no prevalecieron,  porque la luz de los hombres es vida espiritual, y porque no hay comunión alguna entre las tinieblas y la luz. Los versículos 6 al 8 hablan de Juan el Bautista, quien fue enviado para dar testimonio de esa luz.


(Juan 1:9) Esa era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene al mundo. {10} En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no lo conoció.

La frase "por él" aquí es la misma que en el versículo 3, y significa "debido a, o, por causa de él", no que él hizo el mundo; él es el hijo de Dios, no Dios mismo. Ahora bien, ¿cómo es que todo ser humano viene a este mundo? En cuerpo y alma, pero la palabra "alumbra" aquí significa: iluminar, alumbrar, hacer ver. ¿Recuerdan cuando Jesús en Mateo 28:18 dijo que le fue dada toda potestad en el cielo y en la tierra?


(Juan 1:11)  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. {12} Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; {13} los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 


“Potestad” aquí también es exousia, significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Así que, hermanos y hermanas, por la gracia y la misericordia de Dios, cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, él les dio, a sus discípulos en su tiempo, y a nosotros, cuando confesamos Romanos 10:9,10,  la capacidad, el privilegio, la libertad o el poder de ser hijos o hijas de Dios.


(Fil 2:5)  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, {6} el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 


¿Ven? El hecho de que todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra le fue dado, significa que, para empezar, él no tenía todo el poder; él no es Dios todopoderoso, sino el hijo del Dios todopoderoso, el creador de los cielos y la tierra.


(Filipenses 2:7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. {9} Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, {10} para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 


¿Por qué se doblará toda rodilla ante él? ¡Porque le fue dado todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra!


Versículo {11} y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. {12} Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, {13} porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. {14} Haced todo sin murmuraciones y contiendas, {15} para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 


Jesús fue la luz de este mundo cuando estuvo en la tierra,  y lo seguirá siendo, pero en Filipenses 2:15 como a hijos de Dios se nos exhorta a resplandecer como luminares en este mundo maligno y perverso.


(1 Juan 3:1) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. {2} Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 


¿Aún hay alguna duda de quién es nuestro Padre? La palabra griega para “llamados” significa: “ser llamados o ser conocidos como hijos de Dios”, como un apellido; un “apellido” es el nombre que comparten los miembros de una familia. Así que, si somos llamados hijos e hijas de Dios, debemos formar parte de una familia, ¿no es así? Una familia espiritual; y, por lo tanto, ¿quizás tengamos una madre espiritual?


(Gálatas 4:22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. {23} Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.  {24} Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.  {25} Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 


Siempre pensé que Agar representaba a Israel y Saraí a los creyentes cristianos, pero estaba equivocado,  porque Saraí representaba la promesa hecha a Abraham, que aún involucra a Israel, que hasta ahora sigue en esclavitud, como dice el versículo 25. La frase "corresponde a la Jerusalén actual," se refiere a los tiempos en que Pablo predicaba pero que se extienden hasta hoy, porque desde entonces no ha habido ningún cambio en Israel, en términos espirituales.


Así que ni Agar ni Saraí representan a nuestra madre espiritual. No somos Israel, pero la promesa llegó a todas las naciones cuando Israel rechazó al Mesías, como dice Juan 1:11: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron".


(Gálatas 4:26) Pero la Jerusalén de arriba es libre, pues es la madre de todos nosotros.

¿No es maravilloso? Así que, aquí tenemos a toda la familia reunida. A Dios, nuestro Padre celestial, a  Jesucristo, nuestro señor y salvador quien a su vez es nuestro hermano mayor, tenemos una inmensidad de hermanos y hermanas espirituales, y nuestra madre espiritual, la Jerusalén de arriba. En la carne quizás, Eva vino a ser la madre de todos los seres vivientes, pero espiritualmente, la Jerusalén de arriba nos espera con los brazos abiertos, como una madre que espera que sus hijos lleguen a casa. El apóstol Juan vislumbró ese cielo nuevo y esa nueva tierra.


(Apocalipsis 21:1) Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía. {2} Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su esposo. {3} Y oí una gran voz del cielo que decía: «He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios». Supongo que todos conocen la famosa pintura "Doni Tondo", mejor conocida como "La Sagrada Familia". Cada pintor famoso tiene su propia versión: Miguel Ángel, Rafael, Goya, Rubens y muchos más. Pero ¿saben quién es la verdadera Sagrada Familia? Ustedes y yo, junto con Dios en Cristo, somos ahora seres de tres partes: cuerpo, alma y espíritu; eso es lo que nos hace hijos e hijas de Dios, por supuesto, a través de un camino ágape.


Ahora tiene más sentido lo que dijo Jesús en Juan 14:


(Juan 14:1): No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {2} En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, os lo habría dicho. Voy, pues, a prepararos lugar. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Y sí, conocemos el camino, Jesucristo es el único camino, él es la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por él.


Permítanme compartirles mi experiencia personal cuando era estudiante universitario. Solía ​​viajar seis horas o más para volver a casa y siempre prefería viajar de noche. Además, no comía nada durante el viaje, así que muchas veces al llegar a casa me dolía el estómago, y mi mamá siempre me daba una infusión de manzanilla para calmar los cólicos, lo que siempre me quitaba el dolor. ¿Han oído la frase: “El hogar está donde está tu corazón”? Podría añadir: “Y donde está mamá también.” Pero nuestro hogar está arriba, por eso Colosenses dice en el capítulo 3:


(Col 3:1) Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. {2} Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. {3} Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. {4} Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.


La frase «poned la mira” es la palabra griega phroneo, usada dos veces: “phroneo phroneo, significa: poner la mira, ejercitar la mente, tener un sentimiento, estar mentalmente dispuesto. Todo esto se refiere al corazón de la mente, de donde mana la vida. Y Dios siempre se interesa en el corazón de los hombres.


Así que nosotros somos la familia de Dios, los creyentes cristianos, los que aceptamos a Jesucristo como señor y salvador personal de nuestras vidas. Tenemos a Dios todopoderoso, el Creador del cielo, la tierra y todo lo que en ellos hay, como nuestro Padre celestial; a Jesucristo, quien murió por nosotros e intercede aún por nosotros cada día ante el Padre, como nuestro hermano mayor; con una inmensidad de hermanos y hermanas en la fe, y a mamá, nuestro nuevo hogar, la Jerusalén de arriba, donde se supone que debemos poner nuestro afecto y estar mentalmente dispuestos, deseando con gran expectación nuestro regreso. En la tercera parte de esta serie, descubriremos más sobre la familia de Dios. Pero, queridos hermanos y hermanas, permítanme decirles lo que ya saben: ¡Nosotros somos la familia de Dios!


¡Dios los bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.

publicado | | Comenta