La palabra
“religión” aparece en toda la Biblia tan solo cinco veces: una vez en el libro
de Hechos, dos veces en Gálatas y dos veces en el libro de Santiago;
curiosamente, ni una sola vez en el Antiguo Testamento. ¿De dónde proviene entonces toda esta “religiosidad”
en las iglesias cristianas de hoy?
Según el
diccionario de la lengua española “religión” es:
(a) conjunto de creencias o dogmas acerca de la
divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales
para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la
oración y el sacrificio para darle culto;
(b) el servicio y la adoración a Dios o a lo
sobrenatural.
Eso es lo
que dice el diccionario de la lengua española, que es una fuente de información
terrenal y humana, y como humanos, estamos propensos a errar.
(Números 23:19
Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se
arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?
Ahora, en
la Biblia, que es la voluntad revelada de Dios, la palabra “religión” es traducida de la palabra Griega threskeia, que tiene como base la palabra threskos, que a su vez significa:
adoración ceremoniosa (como una demostración), piadoso y religioso. Dado que
solo encontramos cinco menciones de la palabra “religión” en toda la Biblia,
vamos a examinarlas. Pero primero vayamos al Antiguo Testamento y entender un
poco del contexto.
(Éxodo 8:1)
Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha
dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar].
(Exodo 9:1) Entonces Jehová dijo a Moisés:
Entra a la presencia de Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los hebreos, dice
así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad = servir, adorar]. .
(Exodo 10:3)
Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los
hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja
ir a mi pueblo, para que me sirva [‘abad
= servir, adorar].
El libro de
Éxodo nos enseña que Dios se interesa más
en el servicio y la adoración que ninguna otra cosa, y el hombre ha
traducido estas actividades como si fueran una “religión”. Veamos el primer uso
de la palabra “religión” en la Biblia.
(Hechos
26:5) Ellos me conocían desde el principio y, si quisieran testificarlo,
podrían decir que viví como fariseo, conforme a la secta más estricta de
nuestra religión [threskeia].
Aquí, la
palabra “religión” corresponde al término griego “threskeia”, que significa: observancia ceremonial (lo cual
constituye un servicio y adoración. “Threskeia”
es, básicamente, una forma de adoración o una manera de servir.
Quiero que
noten algunas palabras más en este versículo; primero, la palabra “secta”. Una “secta”
es un grupo “religioso” o “político” vinculado a un grupo mayor, pero que
sostiene creencias que difieren considerablemente de las del grupo principal.
La otra palabra que quiero que observen es “estricta”, que significa rigurosa, severa o estrecha.
Por lo
tanto, la forma de adoración de Pablo era la más estricta, rigurosa y estrecha
posible para servir o adorar a Dios.
(Gálatas
1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el
judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y
en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo
mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
La palabra
traducida aquí como “religión” es la palabra griega “Ioudaismos”; que en realidad significa: fe judía o creencia
judía, pero que los traductores decidieron traducirla (valga la redundancia) como
“religión”. La creencia judía está
totalmente ligada al Antiguo Testamento, a los diez mandamientos y a los más de
900 mandamientos de la Ley de Moisés. Pero incluso aquí, lo único que Pablo
expresa es una forma de servir o adorar
a Dios de una manera rigurosa, severa, o estrecha, en su restringido grupo de
dentro del judaísmo. La tercera palabra que quiero que noten es “tradición”. Cuando
Pablo menciona la palabra “tradición”, se refiere a los preceptos o
mandamientos de Dios transmitidos en la Ley Judía desde los tiempos de Abraham,
Jacob y Moisés, considerados los padres del judaísmo.
(Éxodos
20:1) Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: {2} Yo soy Jehová tu Dios,
que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. {3} No tendrás dioses
ajenos delante de mí. {4} No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que
esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra. {5} No te inclinarás a ellas, ni las servirás; porque yo soy Jehová tu
Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta
la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, {6} y hago misericordia
a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
El
versículo cinco dice: “No te inclinarás a ellas, ni las servirás”, refiriéndose
a las imágenes y los dioses ajenos. Esto
es lo que realmente significa “threskeia”:
servir, adorar; “porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso”.
Todo lo que Dios quería era que su pueblo le
sirviera, le adorara y guardara sus mandamientos. Se lo dijo justo después de
sacarlos de Egipto, pero miren lo que sucedió cientos de años después.
(Mateo
15:1) Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén,
diciendo: {2} ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando
comen pan. {3} Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros
quebrantáis el mandamiento de Dios por
vuestra tradición? {4} Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre
y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.
{5} Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es
mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, {6} ya no ha
de honrar a su padre o a su madre. Así
habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. {7} Hipócritas,
bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: {8} Este pueblo de labios me honra; Mas su
corazón está lejos de mí. {9}
Pues en vano me honran, Enseñando
como doctrinas, mandamientos de hombres.
¡Esto es lo
que las “religiones” de hoy día representan, promueven y ensenan;, mandamientos de hombres!
Sin duda,
los líderes judíos eran responsables de quebrantar los mandamientos de Dios al
imponer sus propias tradiciones y doctrinas; sin embargo, los traductores
ciertamente contribuyeron en gran medida a ello al convertir la palabra
“servicio o adoración” en “religión”. Dios, como Dios celoso, ordenó a los
judíos que no sirvieran ni adoraran a ningún otro dios ni imagen tallada, sino
solo a Él. El hecho de que Dios diera leyes y mandamientos al pueblo judío se
debió a que eran obstinados e ignorantes; debían aprender a vivir conforme a
las normas divinas, pero fallaron una y otra vez al no obedecer la ley ni
seguir los mandamientos de Dios. Aunque la Ley representaba una especie de
esclavitud para el pueblo judío, Dios nunca tuvo la intención de mantener a su
pueblo en esclavitud para siempre.
(Proverbios
4:1) Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que
conozcáis cordura. {2} Porque
os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. {3} Porque yo también fui hijo de mi
padre, Delicado y único delante de mi madre. {4} Y él me enseñaba, y me decía: Retenga
tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.
Lo que Dios
siempre quiso —y todavía quiere— es que los hombres le honren, no solo con la
boca y los labios, sino con el corazón; que le muestren reverencia observando y
haciendo su Palabra, y no mandamientos ni doctrinas de hombres, porque eso es
exactamente lo que la “religión” es.
Dios quiere
que tengamos entendimiento y retengamos su Palabra. Solo Dios da buena
doctrina, a diferencia de lo que enseñan las doctrinas humanas, llenas de
reglas y tradiciones. Aquí mismo les mostraré un ejemplo claro.
(Isaías 29:13) Dice, pues, el Señor: Porque este
pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón
está lejos de mí, y su temor [yir’ah =
respeto, reverencia] de mí no es más
que un mandamiento de hombres que les ha
sido enseñado;
Vean lo que
dicen versiones diferentes a la Reina Valera de 1960.
(Isa.29:13) El Señor ha dicho: 'Este pueblo me ofrece tan sólo palabras, y me honra con los labios, pero su corazón sigue lejos de mí. Su “religión” (adoración) no vale, pues no son más que enseñanzas y obligaciones humanas. (Biblia Católica Latinoamericana)
(Isa. 29:13) Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es solo una tradición aprendida de memoria, (Biblia de las Américas 1997)
(Isa.
29:13) El Señor dice: «Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con
los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es solo un mandamiento humano que le ha sido enseñado. (Biblia
Nueva Versión Internacional 2022)
Desde los
tiempos de Isaías el hombre ya había abandonado los mandamientos de Dios para
imponer y enseñar los que ellos mismos habían desarrollado, vean lo que Jeremías
reclamaba al pueblo judío.
(Jeremías
2:13) Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua
viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Esas
cisternas rotas son esos mandamientos y doctrinas de hombres, eso es la
“religión”, cisternas rotas que no retienen agua.
¿Notaron la
estrecha conexión que existe entre la boca, los labios y el corazón que nos
enseña el libro de Isaías? Dios no quiere que ocultemos nuestra preferencia
hacia él. ¿Por qué creen que Romanos 10:9,10 también involucra nuestra boca y
nuestro corazón?
(Romanos
10:9) que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. {10} Porque con
el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para
salvación.
Esta es la
única confesión de salvación. ¡Confesar con tu boca a Jesús como tu señor y
salvador personal de tu vida y creen en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos! ¡Eso es todo! Ninguna otra
repetición “religiosa” por emotiva que esta sea te da la salvación. No repitas
como perico lo que alguien más te pide que repitas, si quieres ser salvo
Romanos 10:9,10 es la clave; pero no lo hagas como aquellos que Isaías
describe, “de labios y por obligación, basado tan solo en mandamientos
enseñados por hombres”.
¿Recuerdan
lo que el libro de Proverbios nos
recomienda?
(Proverbios
4:23) Sobre toda cosa guardada, guarda
tu corazón; porque de él mana la vida.
Nuestro
corazón representa nuestra propia vida, nuestra esencia, todo nuestro ser.
Nuestras vidas deben reflejar lo que decimos; debemos hablar y vivir la Palabra
de Dios ¡con fervor!, tal como lo hizo Pablo.
(Gálatas
1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el
judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y
en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo
mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.
Pablo era
extremadamente celoso de lo que él consideraba los preceptos o mandamientos de
sus padres, como antes mencioné, los fundadores del Judaísmo, aún mucho antes
de su conversión como cristiano. Ser celoso significa mostrar un fervoroso
partidismo hacia una persona, una causa o un ideal. Por eso perseguía a quienes
adoraban de manera diferente a su propia “secta”. Nosotros debemos
caracterizarnos por un fervoroso partidismo hacia Dios como personas; por
predicar a Jesucristo como el Hijo de Dios y enseñar su resurrección y el
perdón de los pecados como nuestra causa; y por revelar a su Hijo en nosotros
como nuestro ideal.
(Gálatas
1:15) Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y
me llamó por su gracia, {16} revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase
entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,
Lo que
Pablo quiere decir aquí es que ni siquiera comparó sus antiguas creencias,
tradiciones u observancias ceremoniales con la gracia de Dios. El fue elegido
desde el vientre materno para predicar a Jesucristo como el Hijo de Dios. Si
Pablo —quien fue criado, alimentado e instruido en la forma de adoración más
estricta, rigurosa y cerrada propia de un fariseo— si él pudo apartar todo eso
de su vida, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo? No podremos si nos dejamos
guiar continuamente por tradiciones, doctrinas y mandamientos de hombres.
(Santiago
1:26) Si alguno se cree religioso [threskos
= piadoso o santo] entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que
engaña su corazón, la religión [threskeia
= adoración, servicio] del tal es vana. {27} La religión [threskeia = adoración, servicio] pura y sin mácula delante
de Dios el Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus
tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Ya vimos
que “religión” fue la palabra elegida por los traductores. “Threskeia” significa: servir,
adorar. “Religión” es la palabra que los traductores utilizaron para complicar
las cosas; una palabra que el diccionario define como: “conjunto de creencias o
dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia
ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas
rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto”. La
Biblia nos muestra una manera de servir, honrar y reverenciar a Dios con la
boca y con el corazón; con nuestra propia esencia, con toda nuestra vida, alma,
fuerzas y mente.
¿Puedes ver
la importancia de dividir correctamente la Palabra de Dios para entenderla? Es
cierto que los líderes judíos fueron los responsables de guiar al pueblo
mediante sus propias tradiciones, doctrinas y preceptos establecidos por ellos
mismo, en lugar de seguir, cumplir y enseñar los mandamientos de Dios. También
es cierto que los traductores utilizaron las palabras que quisieron —a veces
para aclarar partes de las Escrituras, pero otras para promover su propia
ideología—. Pero ¿qué hacen las denominaciones hoy en día? Añaden, omiten o
alteran partes de las Escrituras para promover sus propias doctrinas, los
mandamientos de hombres desarrollados por los mismos líderes y fundadores de su
“denominación”, tal como lo hacían los
líderes judíos del Antiguo Testamento. Déjenme mostrarles lo que dice el libro de
Santiago de la Biblia Lamsa.
(Santiago
1:26) Si alguno piensa que sirve a Dios, y no refrena su lengua, engaña a su
propio corazón y el servicio de tal hombre es en vano. {27} Porque el servicio
puro y santo delante de Dios el Padre es este: Visitar a los huérfanos y a las
viudas en su aflicción, y mantenerse sin mancha del mundo. (Biblia Lamsa)
¿Ves de
nuevo la conexión entre la lengua (es decir, el hablar) y el corazón? Una
lengua desenfrenada, junto con un corazón engañado, significa una adoración
vana, no un servicio piadoso. Ahora bien, visitar a los huérfanos y a las viudas
en su aflicción es una de las cosas más sencillas que podemos hacer para servir
y adorar a Dios; pero mantenernos sin mancha del mundo puede no ser tan fácil,
aunque no es imposible. Dios también dio este consejo al pueblo judío.
(Jeremías
10:1) Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de
Israel. {2} Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni
de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. {3}
Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque
cortaron, obra de manos de artífice con buril.
¿Alguna vez
has leído algo similar en las epístolas? ¿Qué tal en Romanos 12?
(Romanos
12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro
culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea
la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Dios dijo a
los judíos que no aprendieran el camino de las naciones, porque sus costumbres
eran vanas. Nosotros también debemos aprender de ese consejo y aplicar en
nuestro andar lo que Romanos 12 nos enseña. Ese es nuestro culto racional a
Dios.
(Romanos 12:3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. {4} Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, {5} así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. {6} De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; {7} o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; {8} el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con sencillez; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. {9} El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. {10} Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros; {11} en lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
La Biblia
no es un catálogo de religiones ni una guía para confeccionar tu propia
doctrina o mandamientos. La Biblia es la doctrina correcta, como dice en el
libro de Tito.
(Tito2: 15)
Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.
Esta es la
única doctrina que nos enseña a no conformarnos a este mundo, sino a ser transformados
mediante la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobemos cuál es
la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios; ese es nuestro culto racional
a Dios, nuestra mejor manera de adorar y servir a Dios, nuestro Padre Celestial.
La “religión”
está llena de doctrinas, tradiciones y mandamientos de hombres y no tiene nada
que ver con la Palabra de Dios.
La Biblia
es la voluntad revelada de Dios y muestra el deseo divino de que los hombres le
sirvan y le honren, no solo con la boca y los labios, sino con el corazón; que
le muestren reverencia obedeciendo su palabra; profetizando, enseñando,
exhortando, compartiendo de nuestra abundancia con alegría y sencillez de
corazón, presidiendo con toda diligencia, siendo misericordiosos, alegres y
amables; amándonos unos a otros sin fingimiento, no siendo perezosos sino
fervientes, llenos de celo ardiente por agradarle, adorarle y servirle solo a
Él en espíritu y en verdad.
(Mateo 22:36)
Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? {37} Jesús le
dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y
con toda tu mente. {38} Este es el primero y grande mandamiento. {39} Y
el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. {40} De
estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Esto es lo
que Jesús, el hijo de Dios trajo en su primera venida, la ley del amor, dos grandes mandamientos que
no solo superan sino cumplen toda la vieja ley del Antiguo Testamento.
(Juan 13:
34) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he
amado, que también os améis unos a otros. {35} En esto conocerán
todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
En resumidas cuentas, la “religión”, o las
“religiones del mundo” cualquiera que esta sea, incluyendo a las tantas y
diferentes denominaciones, no tiene nada que ver con la Palabra de Dios, son
solo doctrinas y mandamientos de hombres, transmitidas a lo largo de los
tiempos como costumbres, tradiciones y prácticas. Son como el profeta Jeremías
declara: “cisternas rotas que no contienen agua”.
Por el
contrario, la Palabra de Dios es una fuente inagotable de verdad y no es una
“religión” es un estilo de vida, una manera de vivir en la que Dios quiere de
nosotros, sus hijos: que le amemos, le sirvamos y le honremos, no solo de
labios para afuera como Isaías describe a los Judíos del Antiguo Testamento,
sino, como está escrito en su santa Palabra, en espíritu y en verdad porque
Dios es espíritu.
(Juan 4:24)
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que
adoren.
Así que, cualquiera que sea el área en la que
sobresalgas con la Palabra de Dios, ¡hazlo con diligencia, sin fingimiento,
hazlo con fervor! La Palabra de Dios no es una religión; es un estilo de vida, una
manera de vivir. La “religión” no es lo nuestro; ¡servir y adorar a Dios, sí!
E. S. N.
J.E.R.S