La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

 

La familia se define como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de personas que viven bajo un mismo techo y, generalmente, bajo una sola cabeza (un hogar)”.


En la primera parte de la serie La Familia de Dios, no vimos ninguna interacción real entre padre e hijo, o sea, entre Dios e Israel, quienes se comportaron más como la oveja negra de la familia que como el pueblo más favorecido por el Padre sobre la faz de la tierra.


(Deuteronomio 7:7) No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; {8} sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.  {9} Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; {10} y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. {11} Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. 


El versículo 7 nos dice que Dios escogió a Israel por ser el pueblo más insignificante de la tierra. La palabra “querido” del versículo 7 es traducida de la palabra hebrea chashaq, que es usada 11 veces en la Biblia y también significa: liberar, agradar, codiciar, moldear, apegar, y desear. "Desear" aquí es una palabra muy interesante, porque además de ser sinónima de “querer” ambas expresan un anhelo, algo que se espera, se quiere o se desea, en el buen sentido de la palabra, porque, “codiciar” también es un deseo, aunque en un sentido negativo.


Bueno, digamos que Dios tenía un anhelo en su corazón; tener una familia. Aunque  no debemos olvidar que Dios no es un hombre, y siempre que le atribuimos características humanas como el “querer o desear,” es para que nosotros, los humanos, podamos entender lo que quiere decir en su santa palabra. Esta palabra chashaq nos expresa que a Dios le agradó Israel y lo escogió por ser el pueblo más insignificante sobre la faz  de la tierra y porque además, Dios, en su corazón, anhelaba una familia. La palabra "amó" en el versículo 8 es la palabra hebrea 'ahabah, que proviene de la misma raíz 'ahab, que significa: tener afecto, en un sentido positivo o negativo. Así, pues, Dios escogió a Israel como su pueblo favorito para que lo adorara y cumplieran sus mandamientos, obviamente, Israel no cumplió su parte del trato y, aún así, Dios los bendijo.


Podemos asumir que Dios deseaba una familia, pero debido a la dureza de corazón de Israel y su falta de compromiso con los mandamientos, estatutos y juicios de Dios, eso no habría sido posible. Ahora bien, para tener una familia como la que conocemos, necesitamos padre, madre, hermanos y hermanas, ¿verdad? Bueno, si Dios es nuestro padre, Jesucristo es nuestro hermano y tenemos muchos hermanos y hermanas en la fe, pero espera, ¿dónde está mamá? La palabra "madre" aparece 245 veces en la Biblia. Pero debemos recordar que Adán y Eva no tuvieron una madre física. Todos sabemos cómo Dios formó, hizo y creó al primer hombre, Adán; y cómo de su costado hizo a Eva, así que no hubo necesidad de cortarles el ombligo ni darles una nalgadita para que respiraran. Algo que la mayoría de la gente ignora es  que Adán era un ser de tres partes: un cuerpo formado del polvo de la tierra, un alma hecha cuando Dios sopló en su nariz aliento de vida, y un espíritu, creado a imagen y semejanza de Dios. Estos son los requisitos para ser hijo de Dios hoy: un ser de tres partes: cuerpo, alma y espíritu, formado, hecho, y creado. Pero bueno, todos sabemos que la desobediencia de Adán y Eva trajo calamidad a la humanidad, y cuando ambos murieron el mismo día que desobedecieron a Dios, perdieron su conexión espiritual con Él; mejor dicho, ambos murieron espiritualmente y se convirtieron en seres de dos partes: cuerpo y alma. Es después de esto que en Génesis 3:20 Adán llamó a Eva la madre de todos. ¿Es Eva entonces la madre de todos nosotros?  Veamos.


(Génesis 3:20) Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.Esta es la segunda vez que la palabra "madre" es usada en la Biblia, siendo la primera en (Génesis 2:24): Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.


Ahora bien, la palabra "vivientes" en Génesis 3:20 se traduce del término hebreo  chay, que también puede traducirse como: vivo, de ahí carne cruda, vivo, criatura o cosa; también se traduce como, agua dulce o planta. ¿Será quizás de este último significado que se originó el término "madre naturaleza" o "madre tierra"?


"Las referencias escritas más antiguas y con mayor fiabilidad a la Madre Naturaleza se encuentran en transcripciones griegas micénicas fechadas en el año 12 o 13 después de Cristo. El término Madre Tierra se translitera como "ma-ga" o "Madre Gaia". Esta noción tiene sus raíces en los filósofos presocráticos que "inventaron" la naturaleza, y fue defendida por el filósofo griego Aristóteles. Otras culturas han adoptado la noción de que la "naturaleza" tiene su propio espíritu y relevancia única en Dios Padre. La cultura indígena americana es una de esas culturas que cree en la existencia de algo llamado "Madre Tierra," que proporciona el agua de la vida y les proporciona abundante alimento. ¿Interesante, verdad?


En realidad, nadie más que Dios provee nuestras necesidades básicas de alimento, refugio, agua y vida.” Pero me estoy desviando un poco, así, que,  volvamos a Génesis 3:20, donde Eva es llamada "la madre de todos los vivientes." Por eso toda alma viviente que desciende de Eva es solo cuerpo y alma, y ​​ya no se les puede llamar hijos de Dios. Por lo tanto, Israel no era realmente un hijo, sino un siervo, o si se prefiere, hijos adoptivos de Dios, pero nunca hijos de Dios por simiente, hasta que vino el día de Pentecostés, en el derramamiento del Espíritu Santo. Ahora bien, honrar a nuestro padre y a nuestra madre en cuerpo y alma era un mandamiento, como está escrito en el libro del Éxodo.


(Éxodo 20:12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 


Dios también le dio gran importancia a nuestra madre natural, como podemos leer en muchas partes de la Biblia.


(Proverbios 1:8) Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; {9} Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,Y collares a tu cuello.


La palabra "instrucción" del hebreo aquí significa: castigo; reprensión, instrucción, disciplina, advertencia, restricción. Y la palabra "dirección" es la palabra hebrea "torah", que significa: Ley, preceptos o estatutos. De esto podemos entender que mamá establecía las reglas del juego en la familia, por así decirlo, y papá las hacía cumplir. El libro de Proverbios en la historia de la mujer virtuosa, muestra las cualidades que una buena mujer debía tener para ser una gran madre y esposa conforme a aquellos tiempos,


(Prov. 31:25) Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. {26} Abre su boca con sabiduría,Y la ley de clemencia está en su lengua. {27} Considera los caminos de su casa,  Y no come el pan de balde. {28} Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: {29} Muchas mujeres hicieron el bien;  Mas tú sobrepasas a todas.  {30} Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 


Fuerza, honor, sabiduría, clemencia, velar por su casa y no ser ociosa son algunas de las cualidades que una mujer necesita para ser una madre virtuosa. Pero eso no es todo: para ser bendecida por sus hijos y alabada por su esposo, no necesitaba depender de su belleza, que es vana, ni de ningún favor engañoso. En primer lugar, debía reverenciar o respetar al Señor Dios Todopoderoso; no necesariamente temerle, sino mostrar respeto y reverencia. La palabra hebrea yaré no solo significa "temor", sino también "respeto" y "reverencia", y las palabras siempre deben estar en armonía con el contexto. Por lo tanto, en primer lugar, debía reverenciar a Dios para ser alabada por sus hijos y esposo. Solo estoy abordando las características de una madre de la historia de la mujer virtuosa, pero les invito a leer el capítulo completo. Jesús enseñó ese mismo mandamiento a lo largo de los evangelios y... El apóstol Pablo lo aprendió tan bien que también se lo enseñó a los efesios.


(Efesios 6:1) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. {2} Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;  {3} para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.


Es importante obedecer a padre y madre y tenerlos en alta estima para que nos vaya bien en todo lo que hacemos y vivamos una vida larga y bendecida en esta tierra. El hecho es que, como hombre y mujer, cuerpo y alma, todos tenemos una madre, y como descendientes de Adán y Eva, nacemos en este mundo como seres de dos partes. Pero en Génesis 3, después de que Dios maldijo a Satanás, prometió que enviaría un redentor.


(Génesis 3:15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 


Zerá es la palabra hebrea para "simiente" en ambos casos, significa: fruto, hijo y semilla, entre otras palabras. Pero tiene mucho sentido, porque la simiente prometida, el fruto o hijo, provino de María, sin ninguna intervención humana masculina, sino por el Espíritu Santo de Dios, que creó el espermatozoide para fertilizar el óvulo de María y así concebir un hijo santo. Y cuando Jesús nació, también era un ser de dos partes, con la característica distintiva de haber sido concebido por sangre incorruptible, pero no nació con Espíritu Santo, sino que lo recibió hasta que fue bautizado por Juan el Bautista en el rio Jordán. Él era esa simiente prometida, era el hijo de la promesa, el que no solo hirió, sino que aplastó la cabeza del enemigo. Y cuando murió por ti y por mí en el madero, y dijo: “Consumado es,” pagó el precio y borró nuestros pecados con su sangre derramada. Luego, Dios lo resucitó después de tres días y tres noches, y después se presentó a sus discípulos.


(Mateo 28:16) Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. {17} Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. {18} Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad (exousia = poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad) me es dada en el cielo y en la tierra.  {19} Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; {20} enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


Algo que podemos notar aquí es la frase "toda potestad," que aquí es la palabra griega exousia, que significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Espiritualmente, todo el poder ya no pertenece a Satanás, por eso está tan furioso, tratando de apresurar los tiempos para el pequeño período en que reinará libremente por mil años.


Otra cosa que podemos notaren el versículo 16 es que once discípulos estaban allí; la palabra griega mathetes significa: discípulo, aprendiz, alumno. Ellos aún estaban aprendiendo de Jesús, porque él todavía los estaba instruyendo, pero en el versículo 19 Jesús dijo: "Por tanto, id y enseñad." La palabra griega matheteuo significa: discipular, instruir, enseñar. Ahora bien, Jesús les estaba dando la responsabilidad de enseñar e instruir al pueblo. No fueron nombrados oficialmente apóstoles, porque los dones de  ministerio aún no estaban disponibles, sino, hasta después de Pentecostés, y Jesús instruyó y preparó a los discípulos para ese día específico.


(Juan 14:1) No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {:}2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.  {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. {5} Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 


Quizás señalamos a Tomás por su incredulidad, pero sus cuestionamientos acentúan aún más la verdadera diferencia entre Jesús, el hijo de Dios y el Padre el creador de los cielos y la tierra.


(Juan 14:6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. {7} Si me conocieseis, conoceríais también a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.


Jesús establece la clara diferencia ante Tomás; si él es Dios, ¿cómo puede él ir hacia sí mismo? Él era la representación misma de Dios aquí en la tierra, con su autoridad, poder y señorío, por eso decía: “lo que yo hago y digo, lo hago y digo de parte de mi Padre que está en los cielos, él hace que todo suceda, y si quieres ir al Padre, nadie tiene acceso a él si no es por mí, yo soy el camino, y la verdad, y la vida.”


Los versículos 8 al 11 confirman lo anterior en la disertación con Felipe, quien se agrega a los cuestionamientos.


(Juan 14:8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. {9} Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? {10} ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. {11} Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  ​​


Muchas veces vemos a un niño hablar, comportarse y actuar como el papá y decimos: “es igualito al padre,” pero nunca consideramos que sea el mismo papá, hay una clara diferencia entre el padre y el hijo, ¿verdad? Bueno, ¿por qué es tan difícil de entender que el caso de Jesús y Dios es algo parecido? Lean nuevamente lo que Jesús no le dijo a Felipe, marcando una clara diferencia entre quién es Jesús y quién es al Padre.


(Juan 14:12)  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. {13} Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. {14} Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.{15} Si me amáis, guardad mis mandamientos. {16} Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: {17} el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. {18} No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. {19} Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.  {20} En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. {21} El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 


El Consolador, el Espíritu de verdad, es lo que recibimos y tenemos cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal; esa es la tercera parte que nos completa para convertirnos hoy en hijos e hijas de Dios. La frase "hijos de Dios" se usa once veces en la Biblia, dos veces en Génesis y tres veces en el libro de Job. Recuerden que en el Antiguo Testamento siempre se usa en referencia a los ángeles o mensajeros de Dios. En el evangelio de Juan se usa una vez y las otras cinco veces en las epístolas a la iglesia.


(Juan 1:1) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. {2} Este era en el principio con Dios. {3} Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.


Sabemos que toda esta sección se refiere a que Jesús estaba en el conocimiento anticipado de Dios, no necesariamente presente con Dios en el principio, sino, en la presciencia de Dios. La frase "por él" aquí, del griego es dia autos, que significa: "Por medio de él o debido a él", no que Jesús haya creado todas las cosas, él no es el creador,  sino que todo fue hecho debido a él.


(Juan 1:4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. {5} La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Las tinieblas no prevalecieron,  porque la luz de los hombres es vida espiritual, y porque no hay comunión alguna entre las tinieblas y la luz. Los versículos 6 al 8 hablan de Juan el Bautista, quien fue enviado para dar testimonio de esa luz.


(Juan 1:9) Esa era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene al mundo. {10} En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no lo conoció.

La frase "por él" aquí es la misma que en el versículo 3, y significa "debido a, o, por causa de él", no que él hizo el mundo; él es el hijo de Dios, no Dios mismo. Ahora bien, ¿cómo es que todo ser humano viene a este mundo? En cuerpo y alma, pero la palabra "alumbra" aquí significa: iluminar, alumbrar, hacer ver. ¿Recuerdan cuando Jesús en Mateo 28:18 dijo que le fue dada toda potestad en el cielo y en la tierra?


(Juan 1:11)  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. {12} Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; {13} los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 


“Potestad” aquí también es exousia, significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Así que, hermanos y hermanas, por la gracia y la misericordia de Dios, cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, él les dio, a sus discípulos en su tiempo, y a nosotros, cuando confesamos Romanos 10:9,10,  la capacidad, el privilegio, la libertad o el poder de ser hijos o hijas de Dios.


(Fil 2:5)  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, {6} el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 


¿Ven? El hecho de que todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra le fue dado, significa que, para empezar, él no tenía todo el poder; él no es Dios todopoderoso, sino el hijo del Dios todopoderoso, el creador de los cielos y la tierra.


(Filipenses 2:7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. {9} Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, {10} para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 


¿Por qué se doblará toda rodilla ante él? ¡Porque le fue dado todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra!


Versículo {11} y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. {12} Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, {13} porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. {14} Haced todo sin murmuraciones y contiendas, {15} para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 


Jesús fue la luz de este mundo cuando estuvo en la tierra,  y lo seguirá siendo, pero en Filipenses 2:15 como a hijos de Dios se nos exhorta a resplandecer como luminares en este mundo maligno y perverso.


(1 Juan 3:1) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. {2} Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 


¿Aún hay alguna duda de quién es nuestro Padre? La palabra griega para “llamados” significa: “ser llamados o ser conocidos como hijos de Dios”, como un apellido; un “apellido” es el nombre que comparten los miembros de una familia. Así que, si somos llamados hijos e hijas de Dios, debemos formar parte de una familia, ¿no es así? Una familia espiritual; y, por lo tanto, ¿quizás tengamos una madre espiritual?


(Gálatas 4:22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. {23} Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.  {24} Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.  {25} Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 


Siempre pensé que Agar representaba a Israel y Saraí a los creyentes cristianos, pero estaba equivocado,  porque Saraí representaba la promesa hecha a Abraham, que aún involucra a Israel, que hasta ahora sigue en esclavitud, como dice el versículo 25. La frase "corresponde a la Jerusalén actual," se refiere a los tiempos en que Pablo predicaba pero que se extienden hasta hoy, porque desde entonces no ha habido ningún cambio en Israel, en términos espirituales.


Así que ni Agar ni Saraí representan a nuestra madre espiritual. No somos Israel, pero la promesa llegó a todas las naciones cuando Israel rechazó al Mesías, como dice Juan 1:11: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron".


(Gálatas 4:26) Pero la Jerusalén de arriba es libre, pues es la madre de todos nosotros.

¿No es maravilloso? Así que, aquí tenemos a toda la familia reunida. A Dios, nuestro Padre celestial, a  Jesucristo, nuestro señor y salvador quien a su vez es nuestro hermano mayor, tenemos una inmensidad de hermanos y hermanas espirituales, y nuestra madre espiritual, la Jerusalén de arriba. En la carne quizás, Eva vino a ser la madre de todos los seres vivientes, pero espiritualmente, la Jerusalén de arriba nos espera con los brazos abiertos, como una madre que espera que sus hijos lleguen a casa. El apóstol Juan vislumbró ese cielo nuevo y esa nueva tierra.


(Apocalipsis 21:1) Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía. {2} Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su esposo. {3} Y oí una gran voz del cielo que decía: «He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios». Supongo que todos conocen la famosa pintura "Doni Tondo", mejor conocida como "La Sagrada Familia". Cada pintor famoso tiene su propia versión: Miguel Ángel, Rafael, Goya, Rubens y muchos más. Pero ¿saben quién es la verdadera Sagrada Familia? Ustedes y yo, junto con Dios en Cristo, somos ahora seres de tres partes: cuerpo, alma y espíritu; eso es lo que nos hace hijos e hijas de Dios, por supuesto, a través de un camino ágape.


Ahora tiene más sentido lo que dijo Jesús en Juan 14:


(Juan 14:1): No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {2} En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, os lo habría dicho. Voy, pues, a prepararos lugar. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Y sí, conocemos el camino, Jesucristo es el único camino, él es la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por él.


Permítanme compartirles mi experiencia personal cuando era estudiante universitario. Solía ​​viajar seis horas o más para volver a casa y siempre prefería viajar de noche. Además, no comía nada durante el viaje, así que muchas veces al llegar a casa me dolía el estómago, y mi mamá siempre me daba una infusión de manzanilla para calmar los cólicos, lo que siempre me quitaba el dolor. ¿Han oído la frase: “El hogar está donde está tu corazón”? Podría añadir: “Y donde está mamá también.” Pero nuestro hogar está arriba, por eso Colosenses dice en el capítulo 3:


(Col 3:1) Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. {2} Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. {3} Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. {4} Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.


La frase «poned la mira” es la palabra griega phroneo, usada dos veces: “phroneo phroneo, significa: poner la mira, ejercitar la mente, tener un sentimiento, estar mentalmente dispuesto. Todo esto se refiere al corazón de la mente, de donde mana la vida. Y Dios siempre se interesa en el corazón de los hombres.


Así que nosotros somos la familia de Dios, los creyentes cristianos, los que aceptamos a Jesucristo como señor y salvador personal de nuestras vidas. Tenemos a Dios todopoderoso, el Creador del cielo, la tierra y todo lo que en ellos hay, como nuestro Padre celestial; a Jesucristo, quien murió por nosotros e intercede aún por nosotros cada día ante el Padre, como nuestro hermano mayor; con una inmensidad de hermanos y hermanas en la fe, y a mamá, nuestro nuevo hogar, la Jerusalén de arriba, donde se supone que debemos poner nuestro afecto y estar mentalmente dispuestos, deseando con gran expectación nuestro regreso. En la tercera parte de esta serie, descubriremos más sobre la familia de Dios. Pero, queridos hermanos y hermanas, permítanme decirles lo que ya saben: ¡Nosotros somos la familia de Dios!


¡Dios los bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.

publicado | | Comenta

 

La palabra “familia“puede definirse como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de personas que viven bajo un mismo techo y, por lo general, bajo una sola cabeza (un hogar).” La palabra “familia” se usa 123 veces en el Antiguo Testamento. ¿Quieres saber cuántas veces aparece esta palabra “familia” en los evangelios? ¡Ninguna! ¿Y en las epístolas a la iglesia? ¡Solo una vez!


Siempre hablamos de ser parte de la familia de Dios, así que busqué la palabra “familia” en la Biblia y cuando vi su primer uso en el Antiguo Testamento, la historia en la que se usa no me agradó mucho.


(Levítico 20:5) entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él prostituyéndose con Moloc. 


Así que la primera vez que la palabra "familia" se usa en la Biblia, no deja una muy buena impresión, porque aquí se habla de algunas familias idólatras de la casa de Israel; específicamente aquellos que adoraban, dedicaban y ofrecían a sus hijos a Moloc, el dios pagano de los cananeos. Ahora bien, hay tres palabras hebreas traducidas como "familia" en todo el Antiguo Testamento: "mishpachah," que significa: un círculo de parientes, una tribu, una clase de personas, parentesco y familia. Esta palabra se usa en la mayoría de los casos 120 veces, desde Levítico 20:5 hasta Zacarías 14:18. 


La segunda palabra "'eleph," de la raíz hebrea “'alaph,” también traducida como "familia," y usada solo como tal en el libro de los Jueces, capítulo 6, en la historia de Gedeón, aunque otras versiones Bíblicas en español usan las palabras "clan o tribu" en lugar de "familia." Esta palabra hebrea se usa 8 veces en el Antiguo Testamento, principalmente traducida en relación con el ganado porque significa: bueyes o vacas (en plural). Imaginen lo inadecuado  que se sentía Gedeón y lo inferior que consideraba a su familia al compararla con ganado, pero vean las maravillas que Dios obró a través de él. De la misma manera, no importa cuán inadecuados nos sintamos a veces, Dios sigue siendo el mismo, ayer, hoy y mañana, y seguirá obrando maravillas a través de todos nosotros cuando confiamos y obedecemos su Palabra. 


Ahora bien, la tercera palabra, "bayith," es usada solo dos veces, en 1 Crónicas 13:14 y Zacarías 12:13, también es traducida como "familia," pero refiriéndose más específicamente a una "casa” o un “hogar." Esa es la historia de la palabra "familia" en el Antiguo Testamento. No hubo tanta  interacción padre e hijo entre Dios e Israel como pensé que sería. Pero al revisar la palabra "padre," que se usa 979 veces, encontré en el libro de Deuteronomio que Moisés le dijo a Israel que Dios era su "padre," quien los compró, los hizo y los estableció, agregando una hermosa analogía de lo que un padre en realidad representa.


(Deuteronomio 32:6) ¿Así pagáis a Jehová, Pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? 
El te hizo y te estableció. {7} Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones;  Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán.


La palabra hebrea “qanah  fue traducida como “creó” en el versículo 6, pero realmente significa “compró.” Moisés está  reprendiendo a Israel por cómo ellos estaban retribuyendo a Dios después de todo lo que Dios había hecho por ellos y además está presentando a Dios como padre de Israel, insinuando que eran hijos de Dios, aunque Moisés sabía que Dios los había comprado por precio. “Qanah” también significa: “erigir, procurar o ser obtenido por compra, poseer.” La palabra “hizo” es la misma palabra hebrea usada cuando Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen…” Y la palabra “estableció” también significa erigir, literalmente, permanecer perpendicular, establecido, confirmado. 


En sentido figurado: hacer seguro, apropiado o próspero. Dios hizo todas estas cosas por Israel pero hasta ahora no se menciona la familia de Dios, aunque sí se menciona a Dios como una figura paterna.


(Deuteronomio 32:8) Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.


El versículo 9 menciona que “el pueblo” era la “porción, participación, parte o asignación” de Dios. Y con  respecto a la herencia de Jacob, el Sr. E. W. Bullinger explica que esta fue asignada con una cuerda o cordel, lo que significa que fue medida, como con cuerdas y como si estuviera unida.


(Deuteronomio 32:10) Le halló en tierra de desierto, Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo alrededor, lo instruyó, Lo guardó como a la niña de su ojo. {11} Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas, {12} Jehová solo le guió, Y con él no hubo dios extraño. {13} Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, Y comió los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal; {14} Mantequilla de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos, Y carneros de Basán; también machos cabríos, Con lo mejor del trigo; Y de la sangre de la uva bebiste vino. 


Estos versículos describen lo que tierna y amorosamente Dios hizo por Israel y cómo los guió y los cuidó, con una figura retórica similar a la de una águila que cuida a sus crías, pero también nos muestra como un padre debe cuidar a sus hijos aunque no sean su propia descendencia.


(Deuteronomio 32:15) Pero engordó Jesurún, y tiró coces (Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo, Y menospreció la Roca de su salvación. {16} Le despertaron a celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones. {17} Sacrificaron a los demonios, y no a Dios;A dioses que no habían conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían temido vuestros padres. {18} De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado de Dios tu creador. 


Estos últimos versículos explican por qué Moisés reprendió a Israel en el versículo 6, llamándolos “locos e ignorantes.” Pero los inconsistentes caminos de Israel se repitieron a lo largo de su historia con Dios hasta los tiempos de Jesús. En 2 Samuel, capítulo 7:14, Dios le dijo al rey David que Dios mismo sería como padre para Salomón y que Salomón sería como su hijo, pero si Salomón cometía iniquidad, como lo hizo, Dios lo abandonaría, como sucedió al final de la vida de Salomón. La última sección de las Escrituras del Antiguo Testamento que habla de Dios como padre de Israel se encuentra en Malaquías.


(Mal. 2:1) Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento. {2} Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os habéis decidido de corazón. 


Aquí el profeta Malaquías está hablando a los sacerdotes de Israel quienes no escucharon ni cumplieron con los mandamientos de Dios; Tampoco creyeron a Dios en sus corazones (eso es lo que significa la frase: “decidís de corazón,”) que aparece dos veces en estos versículos, y tampoco le dieron la gloria a Dios. Aquí vemos que lo que más le importa a Dios es el corazón de las personas, porque del corazón  mana la vida.


La palabra hebrea traducida como "corazón" aquí significa: "los sentimientos, la voluntad y el intelecto, así como, el centro de todo." Algo que debemos entender es que este sacerdocio no provenía del linaje de Leví; a quien Dios había delegado la responsabilidad del sacerdocio por medio de un pacto, por lo tanto, si observamos cómo se comportó este sacerdocio, apartados de Dios y sus mandamientos, así también lo hizo el pueblo que ellos guiaban, como lo expresan los siguientes versículos.


(Mal 2:8)  Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos. {9} Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos (curso de vida, modo de vivir, conducta o comportamiento), y en la ley (tora) hacéis acepción de personas.


Me temo que mucho que lo que dicen estos versículos puede aplicarse hoy en día a muchas de las llamadas "iglesias cristianas." Por un lado, siguen aferrado a la Ley de Moisés, aunque la enseñen de manera errónea, alejándose aún más de los caminos de Dios. Por otro lado, sus liderazgos se preocupan más por la popularidad, haciendo acepción de personas para hacerse de un nombre entre las multitudes, en lugar de enseñar la Palabra de Dios correctamente dividida y dar gloria al Padre.


(Mal 2:10) ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? {11} Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño. 


Aquí nuevamente se menciona a Dios como el padre de Israel. La palabra "creado" es la palabra hebrea "bara',”  que significa "crear,” es la misma palabra hebrea que se usa en Génesis capítulo 1 versículo 1 donde dice: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” En el versículo 11 la palabra “amó” es la palabra hebrea “‘ahab,” que significa: “tener afecto por (sexualmente o de otra manera). Se menciona a Judá, el hijo de Jacob y su desleal conducta, no solo se había casado con una mujer cananea, de lo cual Dios les había advertido a no unirse con mujeres de pueblos paganos, y tuvo tres hijos con ella, y  después que ella murió, concibió un hijo con su nuera, quien fuera esposa de sus dos hijos mayores. Así, que, Malaquías no solo está hablando de la conducta o del comportamiento en cuerpo y alma, también se refiere al lado espiritual del hombre, porque la idolatría no es solo el hecho de adorar un trozo de madera o piedra, la idolatría profana espiritualmente la santidad de Dios. Después de todo lo que hemos leído, aún no veo una verdadera relación de Padre e hijo entre Dios e Israel en el Antiguo Testamento. Ahora bien, en los evangelios, Jesús predicó a Dios como su Padre, pero también como el padre del pueblo mientras les mostraba cómo orar a Dios.


(Mateo 6:9) Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
{10} Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.


A lo largo de su ministerio, Jesús siempre confrontó a los líderes judíos, negando que fueran hijos del Dios Altísimo, pues se consideraban descendientes de Abraham, dándole a Abraham preeminencia sobre Jesús y sobre el Dios Todopoderoso. Vean el evangelio de Juan.


(Juan 8:37) Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros. {38} Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.


En la primera parte del versículo 41, Jesús dijo: “vosotros hacéis las obras de vuestro padre.” “Yo hablo y hago las que he visto cerca del Padre.” Por eso subtitulé esta primera parte “De tal palo, tal astilla,” Porque por un lado, Jesús siempre hablo e hizo las cosas que vio de su Padre. Y por otro lado, los lideres Judíos hacían las obras de su verdadero padre, quien es mencionado por Jesús en el versículo 44.


(Juan 8:44) Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él fue homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso y padre de mentira.


Así que nunca hubo una relación de padre e hijo entre Dios e Israel, aunque Moisés mencionó que Dios era su padre, al igual que Malaquías, en su carta a los sacerdotes. Pero la historia que mejor describe la relación entre Dios e Israel es quizás la del "padre perdonador," comúnmente conocido como "el hijo pródigo." La cual puedes leer el el evangelio de Lucas 15:11-32.  Ahora bien, la única relación real entre padre e hijo se describe en los evangelios durante el ministerio de Jesús.


(Marcos 1:1) Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. 


El Sr. E. W. Bullinger afirma que la frase "comienzo del evangelio" es un hebraísmo proveniente del libro de Oseas, que significa "comienzo de la palabra de Jehová." Aclara que este es el comienzo, no del libro de Marcos, sino de los hechos de la buena nueva. Siendo el hecho que: "Jesucristo es el hijo de Dios." 


La frase "hijo de Dios" aparece en la Biblia 84 veces, una de ellas en el libro de Daniel, en la historia del "horno de fuego ardiente." ¿Recuerdan la historia de Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego? Si no la conocen, lean el capítulo 3 del libro de Daniel. Volviendo a la frase “hijo de Dios,” esta aparece 28 veces en los evangelios y 55 veces en las epístolas. Aunque hubo algunos que intentaron negar la verdad acerca de que Jesús es el hijo de Dios.


(Mateo 26:59) Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, {60} y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, {61} que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.


Se negaron a creer en Jesús como el hijo de Dios y procuraban matarlo por medio de falsos testigos.


(Mateo 26:62) Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? {63} Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. {64} Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. {65} Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. {66} ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!


En Juan, capítulo 19, cuando Jesús fue llevado ante Poncio Pilatos, quien tampoco halló falta alguna en él y, queriendo liberarlo, lo entregó a los judíos, quienes lo condenaron a muerte.


(Juan 19:7) Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios. 


Aún en el momento de su crucifixión, muchos negaban que fuera el hijo de Dios.


(Mateo 27:40) y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. {41} De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: {42} A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. {43} Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. {44} Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. 


Ninguna de estas personas creía que Jesús era el hijo de Dios, eso es lo que dicen las Escrituras. Y también podemos agregar una lista extra bíblica adicional de negadores, como las denominaciones evangélicas, mejor conocidas como trinitarias, incluyendo a los católicos y los judíos mesiánicos, incluyendo también a musulmanes, budistas, hindúes, etc. Ahora bien, en Mateo capítulo 4, podemos ver que no solo todas estas personas mintieron al intentar negar que Jesús era el hijo de Dios, sino que aquí tenemos la historia de Satanás tentando a Jesús en el desierto.


(Mateo 4:1) Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. {2} Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. {3} Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. {4} Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.


La partícula condicional "si" en el versículo 3 podría ser engañosa, haciendo que la gente piense que el diablo cuestiona a Jesús, si realmente es el hijo de Dios. La palabra "si" aquí, al igual que en el versículo 6, es la palabra griega ei, con el modo indicativo asumiendo y dando por sentado un hecho real. "Si" también puede traducirse como "ya que, o puesto que eres hijo de Dios." En el griego actual, la palabra "ei" es una afirmación: "Sí, eres hijo de Dios." ¿Ven cómo los traductores jugaron con las palabras? ¿Intentaban acaso también engañar a los creyentes? Ahora, veamos el versículo 9.


(Mateo 4:9) Y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.

"Si" aquí es la palabra griega ean, una partícula condicional diferente que se usa a menudo en conexión con otras partículas para denotar indefinición o incertidumbre; significa: pero, excepto, si o cuándo. Así que en los versículos 3 y 6, Satanás no cuestionaba a Jesús, sino que afirmaba que Jesús era el hijo de Dios y por eso intentó convencerlo para que lo adorara en lugar de adorar a Dios el creador de los cielos y la tierra. Ya que hablamos de quienes negaron que Jesús fuera el hijo de Dios, hablemos ahora de lo que la Palabra de Dios, a través de muchos, dice, sobre quién es Jesús.


Acabamos de ver la historia en Mateo capítulo 4: Satanás literalmente dijo: “Puesto que eres hijo de Dios…” El estaba confirmando que Jesús era el hijo de Dios. También en Mateo 8:29, dos espíritus  malignos clamaron: “¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? En el libro de Lucas 4:33-34, estando Jesús en la sinagoga, un hombre con un espíritu maligno inmundo clamó: “Déjanos; ¿qué tienes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.” El espíritu maligno dijo: Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios.” El espíritu maligno no dijo: “Tú eres Dios, el todo poderoso, sino, el santificado o consagrado, el ungido de Dios.” En Mateo 14, cuando Pedro se hundía al tratar de caminar sobre el agua y después de que Jesús lo rescatara, todos los discípulos en la barca se inclinaron ante él diciendo: “Verdaderamente eres hijo de Dios.” No lo adoraron como Dios, sino que lo reverenciaron y lo reconocieron como” hijo de Dios.” Y en los versículos 40 y 41, cuando sanaba a todos los enfermos con diversas enfermedades, salieron demonios clamando: “Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.” “Cristo significa: “mesías, elegido, ungido o consagrado.” Y la lista sigue y sigue. María, su madre, cuando el ángel vino y le dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.” Los apóstoles, Natanael, Marta (la hermana de Lázaro), el centurión que lo vio clavado en el madero, el eunuco, que era una gran autoridad que estaba a cargo de todos los tesoros de Candace, reina de los etíopes. Este eunuco, quien vino a Jerusalén a adorar, volvía a su tierra sin haber entendido las escrituras hasta que Felipe le expuso la verdad acerca del mesías.


(Hechos 8:37)  Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 


Este eunuco declaró lo que creyó en su corazón después que Felipe le enseñó, “Jesucristo es el hijo de Dios.” ¿Pueden ver cómo esto es también un asunto del corazón? Algunos aún dirán: Bueno, Jesús mismo dijo que “el diablo es el padre de toda mentira,” así que, ¿por qué creerle al diablo? Y esos espíritus malignos son parte de la misma sopa que Satanás, una bola de mentirosos. Y el resto, bueno, solo eran personas y no son confiables, todos tienen una agenda por seguir, siempre están tratando de promover lo que les conviene. Bueno, amigos míos, pueden decir lo que quieran, creer o pensar lo que prefieran, y tienen derecho a su propia opinión. Pero permítanme mostrarles algunos versículos básicos de las Escrituras.


(2 Timoteo 3:16) Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, {17} a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 


(2 Pedro 1:19) Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;


¿Ven la importancia que tiene el corazón?


(2 Pedro 1:20) entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, {21} porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.


Todo lo que leemos sobre estas personas no eran solo sus opiniones, sino lo que creían en sus corazones. Recordemos que a Dios le importa el corazón de la gente y que él es el único que conoce y discierne los corazones.


(2 Pedro 2:1) Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. {2} Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, {3} y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. 


¿Lo ven? Dios conoce el corazón de la gente y nos advierte sobre los falsos profetas y falsos maestros.


Permítanme concluir esta primera parte con el mejor testigo, la máxima autoridad que afirma que Jesús es el hijo de Dios.


(Mateo 3:16) Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. {17} Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.


¿Recuerdan ahora la historia de la transfiguración? ¿Cuando Jesús llevó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan a una montaña, apartados del resto?


(Mateo 17:3) Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. {4} Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. {5} Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.


¿Qué creen que era eso? La voz del Dios Todopoderoso. ¿Aún quieren negar que Jesús es el hijo de Dios cuando Dios mismo dijo: “Este es mi Hijo amado; a él oíd.” No le crean a Satanás si no quieren, no le crean a esos espíritus malignos, no le crean a toda esa gente que afirmó, creyó y proclamó que Jesús es el hijo de Dios, pero si no creen en Dios el Creador de los cielos y la tierra, ni en la palabra inspirada por Él, pueden incluirse en la lista de aquellos cuyo juicio, desde hace mucho tiempo, no se alarga, y su condenación no se duerme.


Ahora bien, comencé diciendo que una familia es definida como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de individuos que viven bajo un mismo techo y, por lo general, bajo una sola cabeza (un hogar).”


 Hasta ahora solo hemos hablado de un padre y un hijo; en la segunda parte hablaremos del resto de los miembros de esta, la familia de Dios. 


¡Dios los bendiga!


E. S. N.


J. E. R. S.

publicado | | Comenta

 

Una de las frases que la gente usa con más frecuencia cuando planea hacer algo a futuro, es: "Primero Dios, si Dios quiere, o, si Dios me lo permite, haré tal cosa o visitaré tal lugar...". Y cuando algo negativo sucede, generalmente culpan a Dios  diciendo que: "era la voluntad de Dios que eso pasara."


 Mucha gente ignora cuál es en realidad la voluntad de Dios. Todos sabemos que la voluntad de Dios está revelada en su santa palabra, y hoy quiero compartir que como parte de la voluntad de Dios, hay una oración y un deseo de nuestro Padre celestial para nosotros, sus hijos. Por esa razón titulé esta enseñanza: "La Oración de Dios."


Establezcamos las bases con un par de versículos que nos ayudarán a comprender cuál es la voluntad de Dios para sus hijos.


(2 Timoteo 3:16) Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, {17} a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra


La frase "inspirada por Dios" en el versículo 16 es la palabra Griega “theópneustos” que significa: "respirada por Dios.” Una traducción literal del griego es: “divinamente inspirado.” Por lo que toda la Escritura, desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21, fue respirada por Dios o “divinamente inspirada,” a sus santos hombres como se describe exactamente en el segundo libro de Pedro.


(2 Pedro 1:21) porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.


La palabra “profecía” aquí se refiere a la Palabra de Dios, los santos hombres de Dios fueron inspirados por el Espíritu Santo, para que pudieran profetizar; ya sea, predecir eventos futuros, o declarar la Palabra de Dios. Por eso Abraham, Samuel, Eliseo, Isaías, Mateo, Pedro, Juan y Pablo, entre muchos, expresaron la voluntad de Dios.


Algo más que debemos entender de 2 Timoteo capítulo 3 en el versículo 17, es las palabra “perfecto,” que significa “completo o entero,” lo que tiene mucho que ver con ser salvo, y el hecho de ser nuevamente cuerpo, alma y espíritu, como en el principio, cuando Dios formó el cuerpo del polvo de la tierra, sopló en su nariz para darle aliento de vida o vida de alma, y creó de su espíritu a su imagen y semejanza.


La frase: “enteramente preparado,” también del versículo 17, significa: estar completamente completo, o completamente equipado para llevar a cabo toda buena obra. Todo eso es parte de lo que la voluntad de Dios es.


El apóstol Juan escribió una carta a un querido creyente llamado Gayo, y lejos de escribir una carta personal desde su mentalidad humana, sobre lo que él deseaba, para sí mismo o para Gayo, escribió una carta inspirada por el Espíritu Santo, una carta que muestra los deseos de Dios para todos sus hijos:


(3 Juan 1:2) Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma


La palabra “deseo” es traducida de la palabra griega (éucomai). Esta palabra aparece solamente 7 veces en la Biblia, cinco veces en las epístolas a la iglesia, una vez en Santiago, y una vez aquí en tercera de Juan. Su significado Bíblico tiene que ver con orar a Dios, y es traducida como: orar, expresarse, desear, o  querer. Hechos 26:9 y 2 Corintios 13:7 son ejemplos claros de su uso Bíblico.


(Hechos 26:29) Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios (éucomai) que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas! 


Lo que Pablo está diciendo es que: “Dios desearía” que todos los que me oyen fuesen como yo, pero sin estar presos. En otras palabras; la oración o deseo de Dios, es que todos los que oyesen las palabras de  Pablo fueran como él.  Vean ahora lo que Pablo dice a los Corintios.


(2 Corintios 13:7) Y oramos (éucomai) a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados. {8} Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad. {9} Por lo cual nos gozamos de que seamos nosotros débiles, y que vosotros estéis fuertes; y aun oramos (éucomai) por vuestra perfección


Aquí el “deseo” u oración a Dios del apóstol  Pablo para los Corintios, y en general para la iglesia del cuerpo de Cristo (del que nosotros también somos parte) no era tan solo que prosperásemos y tuviésemos salud como lo  expresó el apóstol Juan, sino que no hiciéramos el mal, cosas deshonestas o reprobables, sino que hiciéramos cosas honestas y nos sujetáramos a la verdad  y por la verdad. Y eso no fue todo, su “deseo” u “oración a Dios” era por nuestra perfección. “Perfección aquí es la palabra Griega “katársis,” que significa:  "completamente equipado,” lo cual encaja plenamente con lo que dice 2 Timoteo 3:17: "Que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra". Eso es lo que la palabra de Dios expresa, y esa es la voluntad de Dios.”


Así, que, la palabra "deseo," éucomai,” puede traducirse como: “una oración en nombre de Dios.” Pero no debemos errar, como Eliú, hijo de Baraquel buzita, un joven que confrontó a Job y a sus tres amigos que eran mucho mayor de edad que él, tratando de explicar la causa del sufrimiento de Job.


(Job 33:4) El espíritu de Dios me hizo, Y el soplo del Omnipotente me dio vida. {5} Respóndeme si puedes; Ordena tus palabras, ponte en pie. {6} Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho; De barro fui yo también formado. 


Eliú pensó que hablaba a Job y a sus tres amigos en lugar de Dios, que por ello estaba haciendo la voluntad de Dios; y aunque sus palabras parecían más perspicaces que las de los tres amigos de Job, aun así resultaron insatisfactorias para poder explicar el sufrimiento de Job, quien al final tuvo que orar por sus incómodos amigos  para que recibieran liberación.


(Job 42:7) Y aconteció que después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz temanita: Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros; porque no habéis hablado de mí lo recto, como mi siervo Job. {8} Ahora, pues, tomaos siete becerros y siete carneros, e id a mi siervo Job, y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros; porque de cierto a él atenderé para no trataros afrentosamente, por cuanto no habéis hablado de mí con rectitud, como mi siervo Job. {9}  Fueron, pues, Elifaz temanita, Bildad suhita y Zofar naamatita, e hicieron como Jehová les dijo; y Jehová aceptó la oración de Job. 


Eliú creyó que hablaba por Dios pero estaba equivocado, hablaba por sí mismo con su razonamiento carnal o humano. Pero cuando el apóstol Juan dijo: " Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma,” él estaba hablando por Dios. No olvidemos que “toda la escritura es divinamente inspirada,” y Juan hablo siendo inspirado por el espíritu santo, al igual que el apóstol Pablo. Como podemos ver, “éucomai,” no es ni expresa un “tonto o ingenuo deseo” del apóstol Juan, sino una oración a Dios o un “deseo” incesante de la voluntad de Dios, una oración continua para la iglesia del cuerpo de Cristo. Esto es lo que Dios quiere para nosotros diariamente, en todo lo que tiene que ver con nuestras vidas. ¡Juan expresa que la voluntad de Dios es que seamos un pueblo próspero y saludable!


Ahora, la palabra "prosperar" significa tener éxito en los negocios, ser rentable, de provecho. La prosperidad no tiene que ver solamente con dinero o tener éxito en las finanzas, es algo que debe suceder en todos los aspectos de la vida, y Dios es quien nos hace prosperar cuando se lo permitimos: El libro de Génesis nos muestra un claro ejemplo de lo que la palabra “prosperar” significa.


(Génesis 24:40) Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre.


Abraham envió a su siervo a un viaje en busca de una esposa para su hijo Isaac, y le dijo que Dios “prosperaría” su camino, lo que significa que su viaje sería provechoso, que tendría éxito. La palabra “camino” del hebreo aquí también puede traducirse como: “el curso de tu vida,” indicando que la prosperidad no solo tiene que ver con las finanzas, sino con todo lo relacionado a la vida de las personas. En Génesis 39 vemos el ejemplo de José, quien en ese momento estaba en prisión, así como el apóstol Pablo lo estuvo al final de su vida.


(Génesis 39:23)  No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.


Aún cuando José estaba en prisión Dios lo prosperó, eso no significa que acumuló una gran cantidad de dinero. ¡No! El versículo dice que Dios lo prosperaba en todo lo que hacía. Nosotros no estamos en prisión, sujetos a ningún cautiverio físico, o viajando por los caminos con una encomienda, pero así como Dios prosperó al siervo de Abraham y a José, él también nos prosperará a nosotros en todo, porque Dios es quien prospera a los que en él confían.


(1 Corintios 16:2) Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas


La palabra “ofrenda” en realidad no expresa el significado real del mensaje.  Es traducida de la palabra griega “logia” que significa: contribución, colecta, o, lo reunido. El apóstol Pablo habla aquí de “separar o apartar” de lo que Dios nos haya prosperado, nosotros le llamamos el “compartir abundante,” porque   otro aspecto de la voluntad de Dios es que compartamos abundantemente de lo que él nos haya prosperado. Dios no quiere hijos tacaños o avaros, él quiere que compartamos abundantemente de aquello en lo que él nos haya prosperado. Pero volviendo a 3 Juan 1:2.


(3 Juan 1:2) Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 


La palabra "seas" no está en el texto Griego. Lo que sí está en el texto es el deseo de Dios para nosotros que tengamos salud.


"Salud" es la palabra griega ugiáino; que significa: tener buena salud, estar bien (físicamente); Ser incorrupto (fiel a la doctrina); estar sano y salvo. Así que vemos que "ugiánio" no solo se refiere a la salud física, sino también a la mental y espiritual.


(Lucas 5:31) Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos (ugiáino)  no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 


El Sr. E. W. Bullinger, explica que, “ugiáino" es una palabra médica que significa "sano o fuerte." La palabra "enfermo" describe a alguien "enfermo, con dolencias, enfermedades, oprimido o necesitado.”


Eso de que “es la voluntad de Dios que yo esté enfermo, pobre o miserable” es una mentira promovida por el diablo y sus huestes. Dios no quiere que estemos enfermos, oprimidos o necesitados. ¡La voluntad de Dios es que estemos sanos, fuertes, física, mental y espiritualmente! Veamos un ejemplo de esta palabra Griega.


(Lucas 7:10) Al regresar a casa, los que habían sido enviados encontraron sano (ugiáino) al siervo que había estado enfermo.


Este hombre era siervo de un centurión muy reconocido y apreciado por los ancianos judíos de Capernaum y estaba físicamente enfermo, pero gracias enorme creencia de su amo fue sanado completamente. Veamos otro ejemplo.


(Lucas 15:27) Y le dijo: “Tu hermano ha venido; y tu padre ha matado el becerro cebado, porque lo recibió sano y salvo (ugiáino, ugiáino).”


Este hombre regresó a casa sano y salvo física y mentalmente, porque su enfermedad no era solamente física, al parecer tampoco estaba muy bien de la mente, pero ahora volvía a casa “sano y salvo.” Esta historia debería ser conocida como “el padre perdonador,” porque después de todo lo que el hijo hizo, su padre  lo perdonó; y eso y más es lo que nuestro Padre celestial hace cada día por nosotros.


(2 Timoteo 1:13) Retén la forma de las sanas (ugiáino) palabras que oíste de mí, en la fe y el amor que es en Cristo Jesús.


La sanidad y la solidez espiritual solo se adquieren a través de la sana doctrina, eso es la Palabra de Dios, en la fe y el amor, que es en Cristo Jesús nuestro Señor.


(2 Timoteo 4:3) Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana (ugiáino) doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 


Este versículo muestra la realidad del mundo de hoy, las personas no toleran la sana (ugiáino) doctrina y van al mundo buscando complacer sus propias concupiscencias, y prestando oído a toda clase de doctrinas de demonios, en lugar de la sana doctrina.


(3 Juan 1:2) Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. 


Anteriormente mencioné que la palabra “seas" no está en el texto Griego, porque en realidad no es necesaria, pero fue agregada para dar sentido a la oración. Aunque la voluntad de Dios es que prosperes, y la voluntad de Dios es absoluta: él quiere que prosperes o tengas éxito en todas las cosas relacionadas a tu vida y que tengas salud.


En la última parte del versículo, la frase "así como" del griego es: kathos kai, que significa: tal como, (en la medida en que), o, según. Esta es una cláusula comparativa, pero ¿por qué Dios la comparó con la prosperidad de nuestra alma?


Aquí, "alma" es la palabra griega psucé; significa: “respirar.” De acuerdo al Sr. Bullinger, aquí se usa en referencia a la vida. Pero para mejor entender qué es el “alma” y cómo “prospera,” veamos dónde se usa la palabra “alma” en la Biblia por primera vez.


(Génesis 2:7) Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.


La Biblia Lamsa, así como la traducción al español, dicen: “y fue el hombre un ser viviente.”


En este versículo, la palabra “alma” proviene del hebreo “nephesh,” que significa: una criatura que respira.


Podemos ver que tanto el griego como el hebreo tienen el mismo significado básico: “respiro, respirar; o vida.” De hecho, “alma” significa: “respirar vida.” Cuando dejamos de respirar, no hay más vida; por lo tanto, no hay más alma. Pero ¿qué es lo que mantiene a un ser respirando? ¿Dónde está la vida en el cuerpo del hombre?


(Levítico 17:10) Si cualquier varón de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, comiere alguna sangre, yo pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo. {11} Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. {12} Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que mora entre vosotros comerá sangre. {13} Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra. {14} Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la comiere será cortado. 


Así que el alma es lo que Dios sopló en la nariz del primer hombre, Adán. Al hacerlo, la sangre comenzó a fluir a través de Adán. Por eso, cuando el hombre se desangra, la respiración se detiene y el alma abandona el cuerpo. Sin sangre, y sin aliento, no hay alma y no hay vida.


Pero todavía me pregunto por qué Dios comparó nuestra prosperidad y salud con nuestra alma. Realmente no lo sé, solo puedo pensar que cuando un bebé se gesta, la sangre ya fluye por su cuerpo, alimentada por el cordón umbilical con su madre. El bebé al estar aún conectado por el cordón umbilical es una extensión del alma de su madre; en ese momento, el proceso de prosperidad de esta alma pudiera detenerse. Pero tan pronto como el bebé nace a este mundo, comienza a respirar y se convierte en un alma independiente, a menos que se detenga esa respiración, ya no se puede impedir que el pequeño crezca y prospere. A medida que la respiración continúa, el bebé se desarrollará y prosperará con el tiempo. Esta es la única manera en que la vida de alma prospera.


Así que, debemos aprender a conocer la voluntad de Dios y no tan solo asumir que Dios es quien nos ha puesto en la situación en la que vivimos hoy. El mundo culpa a Dios de todos los males habidos y por haber, por ser pobre, por estar enfermo, por no poder obtener las cosas que deseamos en la vida. Pero eso no es lo que la Palabra de Dios nos enseña. La Biblia es la voluntad revelada de Dios y parte de esa voluntad es un deseo continuo, día tras día, de que prosperemos y tengamos salud en la medida en la que nuestra alma prospera; para que podamos llegar al punto de ser perfectos, íntegros, completos física, mental y espiritualmente, con la sana doctrina que es en si la Palabra respirada por Dios,  completamente preparados para toda buena obra. Tanto el apóstol Juan como el apóstol Pablo no hablaron las cosas con su mentalidad mundana, hablaron siendo inspirados por el espíritu santo, por lo tanto, sus deseos no eran sus opiniones personales sino el deseo de lo que Dios mismo quiere en la vida de todos sus hijos ¡Y esa mis amigos, es la oración de Dios por nosotros, sus hijos amados!


¡Dios los bendiga!


E. S. N.


J.E.R.S.

publicado | | Comenta