La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

Mostrando las entradas con la etiqueta 2015. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta 2015. Mostrar todas las entradas
(Filipenses 2:14) Haced todo sin murmuraciones y contiendas, {15} para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

La palabra "todo" a la que Pablo se refiere, es “todo” lo que tiene que ver con la Palabra de Dios, no todo lo que tiene que ver con las cosas de la carne, o las cosas de este mundo. Pablo escribió esta epístola alrededor del año 62 después de Cristo, y habla de una generación maligna y perversa. Estamos en el siglo 21, y no hay duda de que estamos también en medio de una generación maligna y perversa. Aunque hablo especialmente por lo que sucede en Estados Unidos de América, como el Plan de salud (Obama Care), el matrimonio gay, la deshonestidad política en el Congreso, los intentos de limitar la libertad de expresión con su póliza ridícula de ser “políticamente correctos” y no ofender a nadie, hasta las negociaciones de la venta de partes de fetos humanos por Planned Parenthood (planeación familiar); disque, ¿por el bien de la ciencia? Y principalmente el hecho de querer sacar a Dios de las escuelas, de las oficinas de gobierno y hasta de lugares públicos. El simple hecho de mencionar a Dios o a Jesucristo su hijo puede ser hasta causa de demandas legales, ah, y no trates de decirle a alguien “Dios te bendiga” porque puede considerarlo como un insulto. Es cierto que tenemos que tener cuidado y ser inteligentes acerca de lo que decimos, y a quién se lo decimos, pero ¿dónde está entonces nuestra libertad? ¿La libertad en la que Cristo nos hizo libres para no estar otra vez sujetos al yugo de esclavitud? Sabemos que el adversario anda como león rugiente buscando a quien devorar, pero, ¿no debemos decir, o hacer nada por temor a las acusaciones?

(Romanos 8:33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. {34} ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Estos versículos nos hacen una pregunta y también nos confirma que ni Dios, ni Jesucristo acusarán a los escogidos de Dios, o sea, ¡nosotros! Todos sabemos muy bien, quien es el gran acusador, el que trajo condenación a la humanidad, así que ¿por qué tenemos que andar y vivir con temor, como si fuésemos culpables de algo? ¡Se supone que debemos caminar en amor y en libertad!

(Romanos 8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. {2} Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. {3} Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; {4} para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Todos estos versículos establecen una gran verdad, que debemos "andar conforme al espíritu" ¡Si hacemos eso, estaremos cubiertos contra cualquier cosa! Lamentablemente el 95% de la población mundial no conocen a Dios y su Palabra, y andan conforme a la carne; y no me atrevería a decir que porcentaje de creyentes cristianos realmente andan conforme al espíritu. ¡Solo ese andar en el espíritu es lo que nos hace completamente libres!

¡Libres de la condenación de Adán; libres del temor, libres de cualquier preocupación, tristeza, miseria, cualquier tipo de culpa, y libres de todo tipo de cautiverio, incluyendo tener que ser políticamente correcto!

La historia que voy a compartir, quizás no tenga mucha relación con todo lo anterior. Pero sin duda nos muestra que cuando cometemos algún error, al grado de sentir condenación, angustia, pena, temor y culpa, pero regresamos a Dios con un corazón genuinamente arrepentido, el amor, la misericordia, y la gracia de Dios, son mucho más grandes que cualquier dedo, apuntando a nuestras vidas.

(2 Samuel 11:2) Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. {3} Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. {4} Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. {5} Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.

La historia es clara, David vio a Betsabé, y siendo el rey, envió a sus siervos para que la trajeran a él, él la tomó, se acostó con ella, y ella quedó embarazada. ¿Qué está mal aquí? ¡Todo! Él era el rey, el líder, quien debía poner el ejemplo en rectitud, en justicia, en moral. En el capítulo 12 Dios envía al profeta Natán para confrontar a David de su fechoría.

(2 Samuel 12:1) Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. {2} El rico tenía numerosas ovejas y vacas; {3} pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. {4} Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. {5} Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. {6} Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.

David mismo reconoció que lo que él había hecho, era digno de muerte, aunque no se imaginaba que Natán se refería a él.

(2 Samuel 12:7) Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, {8} y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.

Esto que Dios dijo a David por medio de Natán, que podía haberle añadido mucho más de todo lo que ya poseía, Dios también puede hacerlo por nosotros, no necesitamos ser codiciosos, ni con las cosas materiales, ni con la mujer de nuestro prójimo. Solo tenemos que ir al Padre y pedirle lo que necesitamos, creer que lo recibiremos, y lo tendremos.

(Mateo 21:22) Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

(Hebreos 4:16) Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

(Efesios 3:20) Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

Mateo y Hebreos nos corrobora que si de verdad creemos recibiremos, porque tenemos total libertad de acercarnos al trono de Dios con confianza, y Efesios nos garantiza que Dios tiene tanto la capacidad como la voluntad de hacer lo que promete.

(2 Samuel 12:9) ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. {10} Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. {11} Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. {12} Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. {13} Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.

Lo que hizo David fue terrible, había matado a un buen hombre para quedarse con la esposa de este y para ocultar que la había embarazado, y estaba esperando un hijo suyo. Él sabía que había pecado contra Dios, y cuando aceptó su error, se arrepintió en su corazón. ¿Y sabes qué? Dios perdonó su pecado, y le dijo que no iba a morir, aunque Dios ya había determinado lo que iba a sucede con el niño, a consecuencia de lo que David había hecho.

(2 Samuel 12:14) Más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. {15} Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente. {16} Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. {17} Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. 

¿Qué le dijo Dios a David acerca del niño? ¡Que ciertamente moriría! Pero David, sabiendo que Dios es un Dios misericordioso, que había perdonado su pecado, pensó que quizás Dios permitiría que el niño viviera, y se tiró a tierra para rogar a Dios por el niño, y ayunó durante siete días.

¿No crees tú, que David se sentía aún lleno de condenación, angustia, pena, temor y culpa? ¿Atormentado, preocupado, triste, temeroso y miserable y con todo tipo de cargas, física, mental, emocional y espiritualmente en todos los sentidos que pudieras imaginar? ¡Por supuesto! Él era el rey, con una enorme responsabilidad de gobernar y guiar a su pueblo ¿Crees tú, que en ese estado, David era capaz de llevar a cabo sus funciones? ¡No lo creo!

Nosotros tenemos también una gran responsabilidad, somos sus escogidos, hijos e hijas del Dios todopoderoso, y debemos hablar y enseñar la Palabra de Dios, correctamente dividida, hasta lo último de la tierra. Pero cuando estamos bajo presión, llenos de condenación, de temor, de preocupaciones, tristeza, pena, culpa, miseria, y todo tipo de cargas físicas, mentales, emocionales y espirituales, tampoco podemos funcionar.

Pero que veamos lo que hizo David para salir de ese lío en el que se metió.

(2 Samuel 12:18) Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? {19} Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. {20} Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.

¿Vistes lo que hizo? ¡Él se levantó! Ahora, una cosa que tienes que entender es que él hizo todo esto por sí mismo. ¡Se levantó por sí mismo, se lavó, se ungió, se cambió de ropa a sí mismo, entró en la Casa del Señor por sí mismo, y adoró por sí mismo! Cuando estaba tirado en tierra, para rogar por el niño y ayunar, los ancianos de su casa vinieron a tratar de levantarlo. Pero aquí, en ninguna parte dice que alguien vino a buscarlo, y lo levantó, lo lavó, le ungió, lo vistió, lo llevó a la casa de Jehová, y lo hizo orar. ¡No! ¡Todo lo hizo él mismo!

(2 Sam 12,21) Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.

Y esto es lo que Satanás y el mundo quiere que hagamos, que sigamos tirados, llorando, tristes, y sigamos sintiendo lástima por nosotros mismos, que nos sintamos culpables, miserables, y condenados para siempre. ¡Dios no lo quiera! ¡No debemos complacer al mundo, sino a Dios!

¡Debemos levantarnos como David hizo, y andar! ¡Sin importar quién nos condene, o de qué se nos acuse!

(2 Samuel 12:22) Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? {23} Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí. {24} Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová,

Podemos ver cómo este gran hombre de Dios se levantó a sí mismo, él sabía que lo que había hecho era bajo, pero se arrepintió genuinamente, y cuando se enteró que Dios había perdonado su pecado anduvo rectamente y Dios lo bendijo.

Ahora, no estoy compartiendo esto para condenar a nadie, sino para que sepamos qué hacer cuando batallamos con situaciones similares, o simplemente cometemos cualquier error. Saber que no tenemos que esperar a que alguien venga y nos levante, nos vista, nos unja, nos lleve a la casa del señor y nos anime a adorar a Dios. ¡No! Por supuesto que necesitamos todo el apoyo que podamos conseguir, principalmente de nuestros hermanos en Cristo, la familia de Dios. Pero tenemos que desarrollar nuestro propio andar, al igual que cuando nos despertamos por la mañana, no creo que tú llames a nadie para que te levante de la cama, lo haces por ti mismo, así, que, si de alguna manera nos sentimos como David se sentía cuando estaba tirado en tierra, podamos también levantarnos como él.

(Romanos 8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. {2} Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Tenemos que desarrollar nuestro propio andar espiritual, para tener la sabiduría y el entendimiento que necesitamos para hablar principalmente la Palabra de Dios, correctamente dividida, sin importar lo que el mundo diga o haga. Ya somos libres en Cristo Jesús nuestro Señor, y Dios está de nuestro lado porque somos parte de su familia, porque es un Dios perdonador, misericordioso, y lleno de gracia. ¿Por qué temer lo que el mundo diga o haga?

¿Recuerdas lo que sucedió a los apóstoles cuando predicaban la Palabra, sanaban a los enfermos y operaban milagros y señales? ¡Fueron encarcelados por los líderes religiosos de su era! ¡Pero eso no los amedrentó, por el contrario, continuaron haciendo la voluntad de Dios, anunciando todas las palabras de esta vida, con más denuedo que antes!

(Hechos 5:17) Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; {18} y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. {19} Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: {20} Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. {21} Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos. {22} Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso, {23} diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. {24} Cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello. {25} Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo. {26} Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo. {27} Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, {28} diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. {29} Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

El relato de David nos enseña, que cuando cometemos errores y genuinamente nos arrepentimos, Dios nos perdona, que cuando estamos tirados en el suelo, condenados, avergonzados, consumidos por la culpa y totalmente devastados, física, mental, emocional, y espiritualmente, podemos levantarnos, porque la gracia y el amor de Dios son mucho más grandes y poderosos que cualquier acusación con la que Satanás y el mundo nos señalen.

El relato de hechos, nos enseña, que no debemos temer, sino creer. Que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. Que debemos hablar la Palabra de Dios correctamente dividida, siguiendo el ejemplo de los apóstoles, no permitir que el mundo nos amedrente, sino hablar con mucho más denuedo.

(Romanos 8:33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. {34} ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. {35} ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? {36} Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. {37} Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. {38} Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, {39} ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Al inicio de esta enseñanza, mencioné, que especialmente hablaba por lo que sucede en los Estados Unidos de América, aunque entiendo que en la mayoría de los países hispano parlantes, desde México hasta la Patagonia también tienen problemas similares, y en algunos países, quizás aún más severos, como la falta de seguridad, debido a la alta criminalidad y la violencia, sin olvidar la pobreza.

No temas a lo que el mundo diga, ni tengas temor de hablar y declarar la Palabra de Dios correctamente dividida. ¡Dios quiere que seamos luminares, aún en medio de esta generación maligna y perversa, y también puede enviar a sus ángeles a protegerte, si lo necesitas! ¿Y sabes qué? No existe nada que pueda separarnos del amor de Dios, ni las políticas liberales o corruptas de cualquier gobierno, ni los grupos con intereses especiales que tratan de erradicad a Dios de todas partes, tal como los líderes religiosos de la iglesia del primer siglo hicieron, cuando trataron de frenar a los apóstoles.

¡Desarrolla tu andar espiritual, porque al hacerlo, estarás protegido contra absolutamente todo!

Andemos pues en el espíritu proclamando la libertad que Dios nos dio en Jesucristo y caminemos en amor.

¿Mi exhortación? ¡No te quedes callado! ¡Levántate y habla!

Dios te bendiga

E.S.N.

J.E.R.S.


publicado | | Comenta
Quiero compartir hoy algunas escrituras que hablan acerca de la música y el canto.

El diccionario define la música como el arte de combinar tonos para que sean placenteros, expresivos e inteligibles.

La expresión de todo un rango de emociones vocal o instrumentalmente por medio del arte o de la música formaba gran parte de la vida de la gente en los tiempos bíblicos así como lo es en los tiempos modernos. Dios, nuestro padre celestial es un Dios de gozo y alegría, y quiere que nosotros seamos gente alegre, y llena de gozo.

La Biblia describe a un pueblo cantando y bailando, alabando al Señor con gratitud y reconociendo su poder, su fuerza, su amor, su excelencia.

(1 Samuel 18:6) Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.

Casi dos capítulos enteros de la Biblia, 1 de Crónicas 15 y 16 hablan acerca de la música, de los músicos, instrumentos de música, canciones y gente con habilidades musicales a cargo de ella. David fue parte importante en la música.

(1 Crónicas 15:16) Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.

Una sola canción puede verdaderamente tocar la vida de la gente, la celebración de una comunidad, prácticas rituales o de adoración, aún los actos de guerra dieron pie a canciones. Por favor ve al libro de Éxodos para ver lo que sucedió cuando Dios liberó a su pueblo de Egipto.

(Éxodos 14:31) Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.

(Éxodos15:1) Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. {2} Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.

Moisés cantó una canción, para compartir las maravillas y milagros que Dios había hecho por ellos. Dios ama a su pueblo cuando cantan con él. Dios le dio a Moisés los Diez Mandamientos y todas las leyes y ordenanzas, y les dijo todo lo que tenían que hacer. Dios también le dio a Moisés dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.

(Deuteronomio 31:16) Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él;

Dios sabía que el pueblo de Israel no iba a obedecer y seguirlo, sabía que iban a apartarse de él, y se lo dijo a Moisés.

(Deuteronomio 31:19) Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.

(Deuteronomio 31:22) Y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel.

(Deuteronomio 31:30) Y habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo.

(Deuteronomio 32: 1) Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca. {2} Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba; {3} Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. {4} El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.

¡Qué canción! Si quieres conocer el resto de la canción no dudes en leer todo el capítulo 32. Por ahora, ve por favor al versículo 44:

(Deuteronomio 32:44) Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. {45} Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; {4 y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. {47} Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. Y Moisés acabó de hablar todas estas palabras a todo Israel:

Los granjeros después de su jornada cantaban canciones alusivas a su cosecha, mientras otros cavaban pozos al ritmo de sus cantos. La música formaba parte importante cuando el joven rey Josías ordeno la reparación de la casa del señor.

(2 Crónicas 34:1) De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén.

(2 Crónicas 34:8) A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios.

(2 Crónicas 34:12) Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra: y eran sus mayordomos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari; y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de música.

 La casa de Dios fue reparada al ritmo de la música, pero te aseguro que no al ritmo de rap, hip hop, rock, o banda sinaloense. Volviendo a David, por favor, ve a:

(2 Samuel 22:1) Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. {2} Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; {3} Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste. {4} Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mi enemigos.

 Ve el versículo 47:

(2 Samuel 22:47) Viva Jehová, y bendita sea mi roca, Y engrandecido sea el Dios de mi salvación. {48} El Dios que venga mis agravios, Y sujeta pueblos debajo de mí; {49} El que me libra de enemigos, Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; Me libraste del varón violento. {50} Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre. {51} El salva gloriosamente a su rey, Y usa de misericordia para con su ungido, A David y a su descendencia para siempre.

Si lees a través del Antiguo Testamento, verás que cada vez que el pueblo judío desobedeció a Dios se metía en problemas, pero cada vez que volvían a él, Dios los liberaba de su cautiverio, y ellos escribían una canción para proclamar la grandeza de Dios.

Permíteme compartir unos versículos más:

(Salmo 7:17) alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

(Salmo 13:6) Cantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien

(Salmo 21:13) Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío.

(Salmos 30:4) Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad. {5} Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría. {6} En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido,

(Salmos 33:2) Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. {2} Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. {3} Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo. {4} Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. {5} El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. (Salmo 47: 6) Cantad a Dios, cantad; Cantad a nuestro Rey, cantad;{7} Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.

Hasta ahora todas las canciones muestran una gran cantidad de amor, respeto, agradecimiento, gratitud, alegría y compromiso. Ninguno de esos cantos exalta al autor, ni al hombre mismo, tampoco describe sus emociones, sentimientos, o sus pasiones carnales; ni agreden verbalmente a los oyentes, ni insulta a los hombres y mujeres; simplemente exaltan la gloria y la majestad del creador de los cielos y la tierra.

(Proverbios 29:5) El hombre que lisonjea a su prójimo, Red tiende delante de sus pasos. {6} En la transgresión del hombre malo hay lazo; Mas el justo cantará y se alegrará.

Debemos cantar y regocijarnos, como el hombre justo, y no permitir que el enemigo y su contaminado y corrompido mundo, nos quite la alegría y la melodía de nuestro corazón para cantar a nuestro padre celestial. Si hacemos caso al adversario, el resultado, podría ser semejante a los versículos siguientes:

(Lamentaciones 5:1) Acuérdate, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido; Mira, y ve nuestro oprobio. {2} Nuestra heredad ha pasado a extraños, Nuestras casas a forasteros. {3} Huérfanos somos sin padre; Nuestras madres son como viudas. {4} Nuestra agua bebemos por dinero; Compramos nuestra leña por precio.

¡Dios mío esto es realmente aterrador! Ve el versículo 14:

(Lamentaciones 5:14) Los ancianos no se ven más en la puerta, Los jóvenes dejaron sus canciones. {15} Cesó el gozo de nuestro corazón; Nuestra danza se cambió en luto.

¡No por nada este libro es llamado lamentaciones!

Desgraciadamente hay gente mala a nuestro rededor, aunque debes recordar que no tenemos guerra o enemigos en la carne. El diablo es nuestro verdadero enemigo; es él quien quiere que vivamos afligidos y derrotados,

(Efesios 6:12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Pero el amor de Dios que mora en nuestro interior es más poderoso que cualquier entidad maligna.

(2 Corintios 10:3) Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; {4} porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. 

Cuando trabajaba en esta enseñanza me acordé de mi hermana, a ella le encanta cantar, es una de las cosas que recuerdo que solía hacer durante todo el día, cantar himnos a Dios. Ella cree que al hacerlo mantendría al diablo lejos de ella, y pienso que no estaba totalmente equivocada, aunque hay más cosas que debemos hacer para mantener a Satanás lejos, pero el canto sin duda ayuda mucho.

Estoy seguro que recuerdas a Josué en Jericó, ¿que destruyó a la gente y a la ciudad cuando las paredes cayeron, después de que gritaron y tocaron las trompetas? ¿Y recuerdan a Gedeón? ¿Quien con solo 300 hombres persiguieron y destruyeron a los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente que eran como langostas en multitud, y como la arena del mar, como la Biblia dice? Y otros tantos más que utilizaron el canto, las canciones, y los gritos como armas. Pero la historia que quiero compartir es aún más sorprendente, porque el pueblo de Dios ni siquiera tuvo que luchar. Ve a 2 Crónicas 20:

(2 Crónicas 20:1) Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. {2} Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. {3} Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.

¿No tendrías tu temor, si te dijeran que todos tus enemigos vienen contra ti como una multitud? ¿Cuál sería tu reacción? ¿Quizás correr a esconderte o huir? ¿Armarte hasta los dientes y buscar a tus mejores aliados? ¡Quizás lo último que se te ocurriría seria acudir a Dios por ayuda! ¡Josafat lo hizo!

(2 Crónicas 20:4) Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. {5} Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; {6} Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? {7} Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? {8} Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: {9} Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.

Aquí vemos también que no solo Josafat vino a pedir socorro a Jehová, todo Judá y todas las ciudades de Judá y de Jerusalén vinieron a la casa de Dios. Josafat en su alegoría esta declarando las maravillas de Dios, y recordándole a la gente quien realmente es Dios, y reconociendo que solamente él puede oírlos y salvarlos.

(2 Crónicas 20:10) Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; {11} He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. {12} ¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. {13} Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres, y sus hijos.

¡Quiero resaltar el versículo 13, dice que todo Judá estaba delante de Jehová con sus niños y mujeres, y sus hijos! ¿Ves la importancia de ir ante el trono de Dios juntos, en unidad, como una familia?

(2 Crónicas 20:14) Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; {15} Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. {16} Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. {17} No habrá para qué peleéis vosotros en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová estará con vosotros.

La batalla espiritual en la que nos encontramos tampoco es nuestra, sino de Dios, y él pelea todo el tiempo por nosotros aplastando la cabeza del adversario a cada paso, solo necesitamos creer en él, en su Palabra, adorarle y alabarlo, y confesar a Jesucristo como nuestro señor personal, y creer que Dios le levantó de entre los muertos.

(2 Crónicas 20:18) Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. {19} Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. {20} Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. {21} Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. {22} Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros: {23} Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. {24} Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.

¿No es asombroso que el pueblo de Dios ni siquiera tuviera que desenfundar una sola espada? Nuestro Dios es capaz de eso y mucho más, él puede hacer eso para nosotros hoy, si se lo permitimos. Seamos personas felices, alegres, y llenas de gozo, como nuestro Dios quiere que seamos. ¿Quieres ser liberado de tus prisiones, cualquiera que estas sean? ¡Cántale a Dios! 

(Romanos 15:5) Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, {6} para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. {7} Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. {8} Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, {9} y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre. {10} Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. {11} Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos.

(1 Corintios 14:15) ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.

Dios quiere que cantemos con gozo y alegría, que le alabemos, exaltemos su nombre, y proclamemos sus maravillas. Que le seamos testigos hasta lo último de la tierra.

Desgraciadamente la música de hoy y los ritmos modernos dejan mucho que desear. ¿Y qué podemos decir de las formas de baile exageradamente sugestivas de los jóvenes de hoy? completamente irreverentes, indecentes, hasta inmorales, totalmente desprovistos de pudor. La música y la danza han sido completamente adulteradas, contaminadas y corrompidas por el adversario y sus seguidores, quienes se ocultan enarbolando la falsa bandera de la “liberación” y la “diversidad”, y si te opones a ellos te acusan de “purista” “racista” e “intolerante”, no les temas y no te dejes influenciar por sus “modas” ni sus amenazas. ¡Mantente firme en la fe y declara la verdad! Como creyentes cristianos responsables, y dignos de la vocación con que fuimos llamados, mi exhortación como padre es proteger a nuestros hijos, nuestras familias y nuestras vidas, y no permitir que el mundo los absorba, ¡No sigas las modas ni las tendencias del mundo!

(Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Quizás no necesitemos cantar como Moisés, o como el Israel del Antiguo Testamento, pero si podemos cantar defendiendo nuestra creencia en Dios, en su Palabra, y en Jesucristo, su hijo, proclamando su amor, su misericordia, su gracia, su poder, su perdón, su salvación, su majestad y su excelencia.

El salmo 100 es un gran canto, que describe todo lo que nuestro Padre celestial representa y desea no solo para su pueblo del Antiguo Testamento sino para todas las generaciones que creen en él, en su Palabra, y confesamos a Jesucristo, su hijo, como salvador personal de nuestras vidas.

(Salmo 100:1) Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. {2} Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. {3} Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. {4} Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. {5} Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

El siguiente versículo establece la voluntad de Dios para sus hijos hoy.

(Efesios 5:17) Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. {18} no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu; {19} hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; {20} dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo;

¿Quieres ser victorioso ante cualquier circunstancia de la vida?

(Romanos 8:35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? {36} Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. {37} Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. {38} Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, {39} ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

¡Que Dios te bendiga y no dejes de cantarle a Dios, porque él continúa luchando por nosotros hoy!

E.S.N.

J.E.R.S.

1 de octubre 2015.
publicado | | Comenta
“Confía en Dios”, es una frase muy usada en el mundo cristiano. Pero confiar en Dios no es solo una frase. ¿Cuántos de nosotros realmente confiamos en Dios al grado de permitir que sea él nuestra suficiencia en todo? ¿Sin pensar que somos nosotros mismos, por nuestro trabajo, nuestro talento, nuestra fuerza, nuestra inteligencia, nuestro esfuerzo, o nuestro orgullo, los que obtenemos lo que necesitamos o queremos?

Dios, en el principio creó los cielos y la tierra, y en seis días hizo todas las cosas que existen hoy. Al sexto día creó al hombre a su imagen, y como ya he compartido anteriormente, sabemos que la imagen de Dios es espíritu, la Biblia dice que varón y hembra los creó.

(Génesis 1:27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Lo que Dios creó fue la parte espiritual del hombre, porque el hombre que Dios creó en el principio era completo. El siguiente versículo menciona las otras dos partes que completan al hombre.

(Génesis 2:7) Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. {8} Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

Aquí vemos el aspecto físico del hombre, su cuerpo que apenas había sido formado del polvo de la tierra, y el aliento de vida que Dios había soplado en su nariz, lo que representa el alma del hombre. Adán, el primer hombre, era un hombre completo, de cuerpo, alma, y espíritu.

(Génesis 2:15) Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.

El propósito de Dios al poner a Adán en el Jardín del Edén, era para que lo labrara y lo guardase.

La palabra Hebrea traducida como "labrar" significa: trabajar (en cualquier sentido) lo cual implica: servir, mantener, laborar, labrar.

La palabra traducida como "guardar" significa: proteger, atender, preservar.

Así, que, el hombre no iba a estar solamente vagando alrededor del jardín, sin hacer nada, o todo el tiempo sentado, a la espera de ser servido por Dios. Después de obedecer y adorar a Dios, el hombre tenía dos responsabilidades principales, "labrar y preservar" el jardín del Edén.

(Génesis 1:29) Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer.

Adán, no tenía que trabajar para poder comer, Dios ya había proporcionado la comida para él, su trabajo no iba a ser agobiante o pesado, lo único que tenía que hacer era obedecer y adorar a Dios.

(Génesis 2:16) Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; {17} mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Todos sabemos lo que sucedió después que Adán y Eva ignoraron el consejo de Dios, aunque ellos tenían todo lo que necesitaban; decidieron no escuchar a Dios. El hombre no tenía que hacer trabajo pesado; Dios ya tenía cubierto cada detalle.

Antes de la caída, Adán y Eva estaban bien; sus necesidades básicas estaban cubiertas. Pero después de que desobedecieron, Dios reprendió fuertemente al hombre, a la mujer, a la serpiente, y maldijo la tierra.

(Génesis 3:17) Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. {18} Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. {19} Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

(Génesis 3:23) Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. {24} Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

A partir de ahí, la mentalidad del hombre cambió, porque en vez de tener como prioridad servir y adorar a Dios, el trabajo se volvió su prioridad. Aunque ahora, el trabajo no sería una tarea fácil de realizar, ahora, para que el hombre comiera y tomara cuidado de su mujer, que tenía que trabajar muy fuerte.

Antes de la caída, el hombre tenía todo con Dios, después de la caída, ya no tenía a Dios para suplir sus necesidades, y lo único que sabía era que tenía que trabajar, ese pensamiento continúa arraigado en el centro mismo de la mente del hombre, que tiene que trabajar duro para tomar cuidado de su familia. El trabajo se convirtió en el foco principal en la vida del hombre, y Dios fue relegado a un segundo plano.

(Galatas 4:4) Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, {5} para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. {6} Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! {7} Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Dios envió a Jesucristo, su hijo unigénito quien murió por nosotros para que fuésemos salvos, algunas personas como nosotros, creímos y confesamos a Jesucristo como nuestro señor y salvador personal, pero muchos otros no lo han hecho. Nosotros somos llamados cristianos porque hemos creído en Jesucristo y en la salvación que él logró con su obra. Los que no creen en él son llamados incrédulos, o inconversos en los círculos religiosos. Pero ambos grupos, tanto los creyentes cristianos, como los incrédulos, tenemos una cosa en común. ¡Trabajar!

El trabajo es una actividad a la que se culpa de evitar que los creyentes cristianos sirvan a Dios al 100%.

Los incrédulos confían el 100% de su prosperidad, su felicidad y su bienestar, en su trabajo, su trabajo es su Dios. Nosotros los creyentes cristianos, deberíamos tener a Dios como nuestra suficiencia, y confiar plenamente en él por nuestra prosperidad, nuestra felicidad y nuestro bienestar; aunque también tenemos que trabajar.

(2 Tesalonicenses 3:10) Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

Es la voluntad de Dios que el hombre trabaje, el hombre fue diseñado para trabajar, el trabajo es parte de nuestra vida, y encaja perfectamente dentro del plan de Dios para que el hombre desempeñando aún su trabajo, sirva a Dios al 100%. Pero a veces frases como "estoy demasiado ocupado" "Tengo mucho trabajo", "tengo que trabajar horas extras", "estoy muy cansado", son utilizadas como excusas por nuestra falta de responsabilidad para creer plenamente en Dios, y hacer su voluntad todo el tiempo, todos los días, al 100%, confiando en él como nuestra suficiencia en todos los aspectos de nuestras vidas.

¡Pero, espera! El trabajo no es culpable, ¡Somos nosotros! ¡Ahora somos creyentes cristianos, renacidos del espíritu de Dios, con todo poder desde lo alto, no somos hijos de Adán después de la caída, somos hijos de Dios y también herederos de Dios por medio de Cristo Jesús, nuestro señor. ¡Nuestro trabajo no es nuestra suficiencia! ¡Es Dios!

(Proverbios. 3:1) Hijo mío, no te olvides de mi ley; pero tu corazón guarde mis mandamientos: {2} Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. {3} Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; {4} Y hallarás gracia y buena opinión  ante los ojos de Dios y de los hombres. {5} Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. {6} Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. {7} No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;

La palabra “fíate” del versículo 5 significa: “depositar toda confidencia o confianza, con toda seguridad y sin temor”. Dios quiere que confiemos en él con todo nuestro corazón, y que no nos apoyemos en nuestra propia prudencia, él no quiere que seamos sabios en nuestra propia opinión, sino, que, lo reconozcamos a él, y lo dejemos dirigir nuestros caminos con la seguridad de que él tomará cuidado de nuestras vidas, sin temor de que él nos pueda fallar.

Así que cuando nosotros no depositamos toda nuestra confianza en Dios, y no dependemos completamente de él, es como si tratáramos de ser más inteligente que Dios, y cuando no confiamos plenamente en él nuestra creencia tampoco es completa. ¡“Confiar” no es solo una palabra, es mucho más que una acción, es una actitud, un estilo de vida!

Un ejemplo muy simple de “confiar”, es cuando visitamos a algún familiar o amigo, y nos invitan a la sala a tomar asiento. Les puedo asegurar que ninguno de nosotros cuestionaría o preguntaría si las sillas en las que nos invitan a sentar son seguras, tampoco las inspeccionamos para asegurarnos que lo sean, simplemente nos sentamos en ellas, confiamos que nos van a soportar y no tenemos temor alguno de que nos vamos a caer de ellas.

¡No puedo entender cómo es posible, que depositemos plena confianza en un objeto inanimado como una silla o un sofá, pero no seamos capaces de poner toda nuestra confianza en nuestro Padre celestial!

Veamos un interesante relato mostrado en los evangelios.

(Mateo 10:1) Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia. {2} Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano; {3} Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo, {4} Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le entregó. Misión de los doce {5} A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis, {6} sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 10:7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. {8} Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. {9} No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;

Cuando Jesús envió a los 12 apóstoles les dio instrucciones de no ir por caminos de gentiles, ni entrar en ciudades de samaritanos. El mensaje estaba dirigido específicamente a los judíos; la sanidad y la liberación que tenían que llevar fue dirigida a las ovejas perdidas de la casa de Israel. La misión a cumplir era predicar el reino de Dios, sanar a los enfermos, y liberar a los cautivos. La sanidad en sí, es una forma de liberación. El Señor les dijo que no llevaran oro, ni plata, ni bronce, ni nada en lo que pudieran confiar en el camino, Jesús quería que pusieran a Dios como su suficiencia, y confiaran, que es él, quien suple las necesidades y que él, Dios, iba a tomar cuidado de ellos en todos los sentidos.

(Mateo 10:10) ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de calzado, ni de bordón; porque el obrero es digno de su alimento.

La palabra “bordón” es traducida algunas veces como “vara”, y era en sí, un palo delgado y recto utilizado muchas de las veces como bastón, para defenderse, para castigar, y para medir. También fueron utilizados como símbolos proféticos, símbolos sacerdotales, como representación de algún oficio, o representación de la realeza. El propósito de no llevar bordón, era no llevar nada que hiciera pensar a la gente, que los “enviados” tenían algún tipo de influencias, posición, o poder. ¡Los apóstoles no debían confiar en nada de eso, solo en Dios!

La frase "porque el obrero es digno de su alimento" en realidad significa que mientras ellos seguían haciendo la voluntad de Dios, predicando la Palabra de Dios y llevando sanidad y liberación a la gente, Dios iba a cuidar de su vida en todos los sentidos, y proveería su alimento, su ropa, su calzado y todo lo que necesitaran. Los apóstoles pusieron toda su confianza en el que viste los lirios del campo y alimenta a los gorriones.

¡La voluntad de Dios para nosotros hoy sigue siendo la misma! Tenemos que poner toda nuestra confianza en él, y creer que él es capaz y está dispuesto a hacer todo lo que prometió. Jesucristo quería que sus discípulos aplicaran todas las cosas que le habían visto hacer, y todas las cosas que les había enseñando e instruido.

Mi punto aquí es que el hombre no tenía que trabajar por comida, ya Dios había proporcionado todo el alimento, el hombre tenía que trabajar porque estaba diseñado a hacerlo. Desde el principio, el hombre sabía que tenía que trabajar y sabía también, que Dios era el que iba a suplir todas sus necesidades. Pero cuando el hombre desobedeció todo cambió.

Así que ahora los hombres trabajan, trabajan, y trabajan, para mantener a su familia, y también trabajan tratando de estar más cerca de Dios. Pero no importa cuán duro el hombre trabaje, o trate de tener una relación más estrecha con Dios, el trabajo de los hombres no añade nada a las bendiciones que Dios ya había dado al hombre. El siguiente versículo enfoca el tema principal de esta enseñanza. Ve al libro de Proverbios.

(Proverbios 10:22) La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.

La palabra “enriquece”, significa: “acumular, crecer en todos los aspectos”, y Dios es el que hace que eso suceda.

(1 Corintios 3:6) Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. {7} Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

Lo que Dios nos ha dado ya está ahí, nosotros, por mucho que nos esforcemos, no podemos ni aumentarlas, ni disminuirlas. La bendición de Dios es la que enriquece, no nuestro trabajo, o nuestro esfuerzo.

Déjame mostrarte algo interesante al respecto de Proverbios 10:22.

Según el obispo K.C. Pillai, un reconocido hindú convertido al cristianismo y una autoridad Bíblica de las culturas del medio oriente, en su libro “Orientalismos de la Biblia” Vol. II, cita:

"La primera parte de este versículo es correcta, pero la segunda parte de este versículo es una traducción incorrecta. El versículo debe decir:

"La bendición de Jehová es la que enriquece, y el trabajo del hombre no le añade nada a la misma". 

"El trabajo del hombre animal no puede mejorar la bendición de Dios. No importa que tanto te esfuerces en tu trabajo, o cuánto trates de hacer, no puedes aumentar la bendición de Dios”.
 (Obispo K.C. Pillai. Orientalismos de la Biblia Volumen II pag.67)

El hombre es el que decide, confiar en Dios con todo su corazón, alma y mente, o pensar que con su propio esfuerzo va a conseguir lo que él necesita o quiere.

(Mateo 6:24) Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. El afán y la ansiedad {25} Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? {26} Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

En este caso, la palabra “riquezas” se refiere a la abundancia material acumulada por la avaricia, la adoración o el amor al dinero. Muy diferente a la riqueza, a la que se refiere el versículo en el libro de proverbios, la que provine solo de la bendición de Dios. Cuando el hombre pone su confianza en la riqueza que el mundo ofrece, es como si estuviera apoyándose en su propia prudencia, básicamente confían en el mundo y no en Dios.

El hombre tiene dos ojos, dos oídos, dos fosas nasales en la nariz, diez dedos en las manos, diez dedos en los pies, el cuerpo entero cubierto de piel para sentir, y muchas papilas gustativas, pero sólo una mente. Los cinco sentidos ejercen una tremenda influencia en las decisiones que el hombre toma, y generalmente superan a la mente. Cuando el hombre se deja llevar por lo que ve, huele, oye, saborea o siente, y confía más en sus sentidos se les hace más difícil creer y confiar en un Dios a quien no pueden ver, ni oír, ni oler, ni saborear, ni sentir. La avaricia es alimentada por los sentidos, el mundo te deslumbra a través de ellos, y te seduce, reduciendo tu razonamiento a nada. Mateo 6:24 es claro, el hombre no puede servir a Dios y a las riquezas ofrecidas por el mundo, al mismo tiempo. 

Si queremos operar como los apóstoles lo hicieron, y caminar con poder y autoridad, si queremos recibir todas las bendiciones que Dios tiene disponible para nosotros hoy, tenemos que confiar en él, debemos poner toda nuestra confianza en él y su Palabra, no en nuestro entendimiento, nuestro dinero, nuestro trabajo, nuestras propiedades, o cualquier otra cosa material que pudiéramos tener. 

(Mateo 6:31) No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? {32} Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

La voluntad de Dios para nosotros es: “No os afanéis por vuestras vidas”. Él conoce nuestras necesidades, y quiere que pongamos todo nuestro corazón, nuestro deseo, nuestro poder, nuestra esencia en su Palabra.

En el principio, la relación entre Dios y el hombre era grandiosa, podían hablar y pasar tiempo juntos, Dios era el foco principal del hombre, Adán hizo todo lo que Dios le dijo que hiciera, pero después de la caída, pareciera que el trabajo se convirtió en el foco principal del hombre y Dios cayó a un segundo plano.

Hoy, Dios quiere que desarrollemos esa gran relación con él y su Palabra; debemos buscarle y hacer su voluntad, ya nos ha dado todo lo que necesitamos. La Biblia no dice que a lo mejor recibiremos algunas de sus bendiciones, dice que ya tenemos todas las bendiciones de Dios, a pesar de lo que hagamos o dejemos de hacer, nuestro trabajo nada añade a lo que ya Dios estableció desde el principio.

Cuando Jesucristo envió a sus discípulos, les dio poder y autoridad, y ese poder y autoridad mora en nuestro interior por medio del espíritu santo. Él les dijo que no llevaran consigo dos túnicas, ni calzado, ni dinero, ni siquiera un bordón, y que no se preocuparan por nada. Él les dijo que confiaran en el Dios todo poderoso, el que provee y suple las necesidades.

La mayoría de las veces somos nosotros, es nuestra propia creencia o la falta de ella lo que nos permite operar para sanar a los enfermos, echar fuera espíritus, limpiar a los inmundos, mover montañas, y recibir, o no, todas las promesas de Dios. ¡Las bendiciones están ahí! ¿Recuerdas Proverbio 3:5? ” Fíate de Jehová de todo tu corazón; y no te apoyes en tu propia prudencia”

Nuestro trabajo no es nuestra suficiencia, tampoco lo es un posgrado de maestría o un doctorado, una posición importante en una gran empresa con un montón de beneficios, ni siquiera el premio mayor de la lotería.

Como creyentes cristianos, como hijos e hijas de Dios, debemos creer y aceptar que Dios es nuestra suficiencia. Así que, ¿trabajamos duro? ¡Sí lo hacemos! Pero, ¿debemos matarnos trabajando duro? ¡NO! ¡Permite que Dios sea tu suficiencia, él lo prometió y dice que él nunca nos dejará, y nunca nos abandonará!

No hagas de tu trabajo, tu Dios, deja que nuestro Padre celestial derrame todas sus bendiciones al grado que no haya una habitación, lo suficientemente grande para contener todo lo que él tiene para nosotros. ¡Pongamos toda nuestra confianza en Dios y su Palabra, y creamos en Jesucristo con todo nuestro corazón, para que seamos capaces de hacer todas las cosas que él hizo y aún mayores!

Y después, haz tu trabajo como para el Señor y no para los hombres, porque la bendición de Dios (Jehová) es la que enriquece, y no importa cuán duro el hombre trate, su trabajo no añade nada a la misma.

Dios te bendiga.

E. S. N. J. E. R. S.

 7-31-2015
publicado | | Comenta
Algo muy común que ocurre en las iglesias cristianas es el trato entre los hombres, frecuentemente cuando se saludan, principalmente dentro de la congregación, se refieren uno al otro como “varones”. Por ejemplo: “Dios le bendiga varón”; “Cómo está varón” “Hasta luego varón”. La palabra varón deriva del latín “varo” (valiente, esforzado) y designa biológicamente al hombre como especie cuando se hace una distinción con la mujer (hembra). En el Antiguo Testamento el término “varón de Dios” define específicamente a los mensajeros de Dios, siendo estos, primeramente los ángeles de Dios y posteriormente los profetas. Por esa razón, pienso que no se debería usar el término “varón” tan a la ligera como lo usan en algunas iglesias cristianas en la actualidad. Hoy quiero compartir al respecto de este tema, por lo que titulé esta enseñanza como “Un hombre de Dios”.

La frase "varón de Dios" aparece 76 veces en el Antiguo Testamento, refiriéndose principalmente a los ángeles de Dios y los profetas. En el Nuevo Testamento, específicamente en las epístolas, se utiliza la frase “hombre de Dios” solamente una vez en 1 Timoteo y una vez en 2 Timoteo.

(Jueces 13:6) Y la mujer vino y se lo contó a su marido, diciendo: Un varón de Dios vino a mí, cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, temible en gran manera; y no le pregunté de dónde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. {7} Y me dijo: He aquí que tú concebirás, y darás a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este niño será nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte. {8} Entonces oró Manoa a Jehová, y dijo: Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer. {9} Y Dios oyó la voz de Manoa; y el ángel de Dios volvió otra vez a la mujer, estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con ella.

Esta es la primera vez que el término "varón de Dios" se usa en la Biblia en referencia a un ángel de Dios, quien es de hecho un mensajero de Dios, cuyo trabajo es llevar un mensaje de Dios. La palabra "ángel" del hebreo mal'ak; también es traducida como: profeta, sacerdote, maestro; así como mensajero y embajador. Un embajador es un alto representante de un país o gobierno; los ángeles son embajadores o altos representantes de Dios. Así que los ángeles de Dios son llamados “varones de Dios”.

(1 Sam 9:6) El le respondió: He aquí ahora hay en esta ciudad un varón de Dios, que es hombre insigne; todo lo que él dice acontece sin falta. Vamos, pues, allá; quizá nos dará algún indicio acerca del objeto por el cual emprendimos nuestro camino.

Aquí se habla de Saúl, quien estaba buscando a tres asnas de su padre que estaban perdidas, y su criado le informó acerca de un varón de Dios que podría ayudarles a encontrar los animales.

(1 Samuel 9:9) (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos al vidente; porque al que hoy se llama profeta, entonces se le llamaba vidente.) {10} Dijo entonces Saúl a su criado: Dices bien; anda, vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el varón de Dios. {11} Y cuando subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas doncellas que salían por agua, a las cuales dijeron: ¿Está en este lugar el vidente?

Como se menciona, anteriormente a un profeta se le llamaba vidente, en referencia a una persona que podía dar consejos, e interpretar sueños y visiones.

(1 Samuel 9:15) Y un día antes que Saúl viniese, Jehová había revelado al oído de Samuel, diciendo: {16} Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí. {17} Y luego que Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo. {18} Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de la puerta, le dijo: Te ruego que me enseñes dónde está la casa del vidente. {19} Y Samuel respondió a Saúl, diciendo: Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo, y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón

Samuel era un profeta de Dios; un profeta es alguien que habla en nombre de Dios las cosas de Dios, porque Dios les habla directamente, a través de visiones (revelación) como hizo con Abraham, o en sus oídos como acabamos de leer en el versículo 15. Hubo muchos profetas a través del Antiguo Testamento; tanto hombres como mujeres, la mayoría de ellos obedecieron la voz del Señor. Un profeta en la Biblia siempre es llamado un “varón de Dios”.

En el Antiguo Testamento el término "varón de Dios" nunca se usa en referencia a un sacerdote (excepto Jesucristo, cuyo sacerdocio era del orden de Melquisedec); Nunca se utiliza en referencia a un rey (excepto David), o cualquier otra persona en posición de liderazgo. Abraham y Moisés fueron varones de Dios, así como José, aunque la Biblia no habla de él de esa manera. En el Nuevo Testamento, además de ser el hijo de Dios, Jesús fue un “varón de Dios”; sus apóstoles, después de su muerte, resurrección y ascensión, sobre todo después del día de Pentecostés, actuaron como hombres de Dios siendo inspirados por el espíritu santo, al grado que algunos de ellos hablaron y escribieron la Palabra de Dios que tenemos disponible hoy día.

En el primero libro de Timoteo, Pablo se refiere a Timoteo como un “hombre de Dios” y le previene sobre las cosas de las que él como un “hombre de Dios” debe de huir, y le exhorta acerca de las cosas que un hombre de Dios debe seguir.

(1 Tim 6:10) porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Pablo dio a Timoteo no sólo una idea, sino una descripción completa del comportamiento de estas personas

(Timoteo 6:9) Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición.

Destrucción y perdición son solo algunas de las consecuencias del amor al dinero.

(1 Timoteo 6:5) disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales

Pablo le dijo a Timoteo que se alejara de la clase de personas que toman la piedad como fuente de ganancia. ¿Qué tal los falsos hermanos, lo falsos profetas? En 2 Timoteo capítulo 3 Pablo continúa advirtiendo a Timoteo acerca de estos hombres malvados.

(2 Timoteo 3:1) También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. {2} Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, {3} sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, {4} traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios; {5} que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. {6} Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias {7} Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.

¡Un hombre de Dios ni siquiera debería acercarse a este tipo de personas, que lo único que buscan son beneficios personales, y realmente no se interesan por el conocimiento de la verdad!

Veamos lo que es un hombre de Dios debe seguir.

(1 Timoteo 6:11) Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas; y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Hay instrucciones específicas que un hombre de Dios debe seguir, que vienen exclusivamente de Dios: La justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre entre otras. (2 Timoteo 2:22) Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. {23} Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. {24} Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; {25} que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, {26} y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.

Pablo menciona aquí algunas de las cualidades que un hombre de Dios posee, y también que hay una oportunidad para aquellos que están cautivos del lazo del diablo, de escapar ellos mismos de esa trampa, si se arrepienten y reconocen la verdad. Esto sólo puede ocurrir con la mansa instrucción de un hombre de Dios. ¡Qué gran responsabilidad tiene un hombre de Dios!

(2 Timoteo 2:21) Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

Un hombre que se arrepiente del mal, se limpia de ello y reconoce la verdad, puede ser santificado y útil al movimiento de la Palabra de Dios, y estar dispuesto a toda buena obra.

Las buenas obras son huellas innegables de un hombre de Dios.

(2 Timoteo 3:14) Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; {15} Y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. {16} Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, {17} a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Pablo sigue exhortando a Timoteo a andar de acuerdo al conocimiento de las Sagradas Escrituras que aprendió desde su infancia, y seguir las instrucciones de Dios, al punto de que él, como un hombre de Dios, sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

(1 Tim 6:12) Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. {13} Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato; {14} que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo:

Esto es lo que un hombre de Dios hace, pelea la buena batalla de la fe y guarda el mandamiento de Dios sin mácula ni reprensión, hasta que Cristo retorne. Predica la Palabra en todo momento, redarguye, reprende, exhorta y enseña, como los próximos versículos lo mencionan.

(2 Timoteo 4:1) Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos ya los muertos en su manifestación y en su reino; {2} que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

En el Antiguo Testamento, el término “varón de Dios” se refiere específicamente a un ángel de Dios o a un profeta, y aunque los sacerdotes era considerados hombres piadosos, la Biblia nunca se refiere a ellos como “varones de Dios”, tal vez debido a que muchos de ellos erraron, buscando su beneficio personal y desobedecieron a Dios, a diferencia de los profetas, quienes en su mayoría obedecieron a Dios.

En el Nuevo Testamento vemos que Jesús fue un “varón de Dios”. Además de ser sacerdote y profeta, él es el hijo de Dios. En sus tiempos sus discípulos no eran considerados “varones de Dios” por Israel, pero después de que fueron enviados por Jesús a predicar y enseñar el evangelio todos ellos, incluyendo a Judas Iscariote actuaron como “hombres de Dios”. Predicando el evangelio, sanando enfermos, limpiando leprosos, resucitando muertos, y echando fuera demonios.

En las epístolas, el término “varón de Dios” no se usa más. Dios llama “hombres de Dios” a aquellos que fueron inspirados por el Espíritu Santo para escribir su santa Palabra; como Santiago el hermano de Jesús, Judas otro hermano de Jesús, Marcos, Lucas y Pablo, todos ellos fueron “hombres de Dios”; así como Timoteo, Filemón, Tito, y muchos otros que creyeron y practicaron la piedad en sus vidas.

Desde el siglo 18, primera y segunda de Timoteo han sido designadas como las Epístolas Pastorales, o dirigidas específicamente para el liderazgo. Aunque no del todo adecuada, esta designación indica el carácter práctico de la asignatura de estas cartas y enfatiza la piedad como un requisito esencial para el ministerio de Cristo. La palabra “piedad” solo aparece 15 veces en toda la Biblia, pero se usa 10 veces en primera y segunda de Timoteo, lo que demuestra la relevancia que la piedad tiene en la vida práctica del creyente cristiano. El diccionario Bíblico Holman define la piedad como una actitud y un estilo de vida que reconoce la autoridad de Dios sobre la vida humana, y exhorta a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. La piedad es un atributo espiritual fundamental al que todo creyente cristiano debe comprometerse, y sobre la cual edificar su andar espiritual. La piedad realmente demuestra una relación verdadera y vital con Dios.

(1 Timoteo 2:1) Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; {2} por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

Aquí hay un llamado a la piedad para todos nosotros, un llamado a transformarnos en un “hombre de Dios”. ¿Porqué hacerse llamar “varón de Dios” al estilo del Antiguo Testamento, cuando tienes la oportunidad de ser un “hombre de Dios” en verdad? No necesitas ser un ángel, no es necesario ser un profeta, todo lo que necesita hacer es confesar Romanos 10:9,10 para ser un creyente renacido del espíritu de Dios. Cuando haces eso, eres parte de la familia de Dios como hijo de Dios, libre de las ataduras, mandamientos, estatutos y reglamentos del Antiguo Testamento, de las que Cristo ya nos hizo libres, pero que aún son enseñadas y diseminadas por la religión y las tradiciones que dominan a la mayoría de las iglesias cristianas de hoy.

Todo lo que tú tienes que hacer es obedece a Dios, declarar, practicar y enseñar las instrucciones de Dios en justicia; lo que es útil para enseñar, reprender, y corregir, y ser un obrero que divide correctamente la Palabra de Dios, para que puedas estar enteramente preparado para toda buena obra, y luego, lleva el mensaje de la Palabra de Dios a los demás.

(Romanos 10:13) porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. {14} ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? {15} ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! 

¡Tú puedes ser ese mensajero que anuncia buenas nuevas! ¡Porque eres testigo de Cristo hasta lo último de la tierra!

(Hechos 1: 8) pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Déjame mostrarte algo muy interesante, para que veas que el término “hombre de Dios” no es exclusivo de los pastores y ministros.

Cuando 1 Timoteo 6:11 dice: "Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas; y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre "La versión recuperada del Nuevo Testamento dice que: Un hombre de Dios es aquel que participa de la vida y la naturaleza de Dios.

Y después de que tú has renacido del espíritu de Dios y recibes poder desde lo alto, participas con Dios de su naturaleza espiritual. Aunque el practicar la vida de Dios depende de ti, y es ahí donde la piedad hace su parte.

También encontré una traducción muy interesante de 2 Timoteo 3:16,17.

(2 Timoteo 3:16,17) "Toda la Escritura escrita por la inspiración del espíritu santo es útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia; de manera que el pueblo (gente) de Dios pueda llegar a ser completo, enteramente perfeccionados para toda buena obra. (Biblia Lamsa)

Si eres un creyente renacido del espíritu de Dios, eres parte de la gente de Dios, o como las epístolas lo describen, miembro de la familia de la fe.

Como hijo de Dios debes seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Debes pelear la buena batalla de la fe, y echar mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado. Debes predicar la Palabra; instar a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Se amable y paciente para con todos. Instruye con mansedumbre a los que se oponen, quizá Dios les permita que se arrepientan cuando reconozcan la verdad para que puedan escaparse de la trampa del diablo. Ora y da gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en autoridad para que podamos llevar una vida tranquila y reposadamente en toda piedad y honestidad.

¡Si tú haces eso, tú también eres un hombre de Dios!

 ¡Dios te bendiga!

I.H.N.

J.E.R.S.
publicado | | Comenta
El diccionario define la palabra cruz, como: una figura formada por dos líneas que se cruzan o se cortan perpendicularmente. La cruz también era un instrumento de tortura formado por un madero enterrado verticalmente y atravesado en su parte superior por otro más corto, en el cual se clavaban o se ataban las manos y los pies de los condenados a este suplicio, esta cruz se ha utilizado como un símbolo del cristianismo debido a la crucifixión de Jesucristo.

Debido a que el español es una lengua derivada del latín, la palabra cruz que usamos en nuestro lenguaje es traducida de la palabra latina "crux", que se refiere a un instrumento de tortura hecho de dos palos cruzados, pero el diccionario Bíblico Vines, del Nuevo Testamento, y de acuerdo a E.W. Bullinge, un gran estudioso de la palabra de Dios, la palabra cruz usada en la biblia, no proviene del latín, sino de la palabra griega stauros, un sustantivo, que en primer lugar significa: “madero o estaca,” donde los malhechores eran clavados para su ejecución. Tanto en forma de sustantivo la palabra stauros, o en forma de verbo stauroo, significan “estaca o madero,” y deben diferenciarse de la forma eclesiástica de una cruz de dos brazos derivada de la palabra latina “crux.”

La palabra cruz de acuerdo a la biblia nunca representa dos trozos de madera colocadas una sobre la otra en cualquier ángulo. Significa “madero,” un solo tronco de madera. No hay nada en el Nuevo Testamento griego que implique o sugiera dos trozos de madera cruzados.

La crucifixión fue el método que los romanos utilizaron para ejecutar a Jesucristo, y era la pena capital más dolorosa y denigrante del mundo antiguo. La cruz se convirtió también en el medio por el cual Jesús se convirtió en el sacrificio expiatorio por los pecados de la humanidad.

Originalmente se llamaba cruz, a una estaca de madera puntiaguda, que era utilizada para construir una pared llamada palizada, o para levantar fortificaciones alrededor de los pueblos. Los Asirios y los Persas comenzaron a utilizarlas para exhibir sobre ellas las cabezas de los enemigos capturados, o de los criminales, colocándolas por encima de la puerta de entrada a una ciudad. Después, la crucifixión se convirtió en una forma de pena capital, los enemigos del estado eran empalados, o crucificados. Al principio, los griegos y los romanos reservaban este castigo únicamente para los esclavos, diciendo que era demasiado brutal para los ciudadanos. En el primer siglo, sin embargo, fue utilizado para cualquier enemigo del estado, aunque los ciudadanos sólo podían ser crucificados por decreto directo del César. Conforme pasó el tiempo, los romanos empezaron a utilizar la crucifixión cada vez más como un elemento de disuasión a la actividad criminal, y para la época de Jesús era ya visto como algo común.

La forma oriental de la crucifixión se practicaba en el Antiguo Testamento, (1 Samuel 31:9.10) relata cuando Saúl fue decapitado por los filisteos y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán. Según la ley judía (Deuteronomio 21:22-23) los delincuentes eran "colgados en un madero," lo que significaba que eran "maldecidos por Dios" y quedaban fuera del pueblo del pacto. Estos delincuentes tenían que ser bajados del madero antes que terminara la noche para que la tierra no se "contaminara." Una persona crucificada en los tiempos de Jesús, primero era azotada, (golpeada con un látigo formado por correas de cuero que tenían pedazos de metal o de hueso atadas en la punta) por lo menos hasta que la sangre fluía. Esto no se hacía sólo por crueldad, sino para acelerar la muerte y disminuir la terrible experiencia. Después de la paliza, a la víctima se le obligaba a llevar el madero donde iba a ser colgado, hasta el sitio de la ejecución, para quebrantar su voluntad de vivir, dándole a entender que su vida ya estaba terminada. A menudo se colocaba en el cuello del criminal, una tableta que detallaba el o los delitos que había cometidos, y luego era clavada en el madero.

El método normal era atar al preso, pero si se deseaba una muerte más rápida, el criminal era clavado en el tronco. Las manos se colocaban juntas por encima de la cabeza, y los clavos se colocaban a través de las muñecas en lugar de las palmas, ya que los huesos más pequeños de las manos no podían soportar el peso del cuerpo. El madero con el cuerpo, ya fuera atado, o clavado, o ambos, era entonces levantado y colocado en posición vertical. Un pequeño bloque de madera era colocado a media altura para proporcionar un asiento, evitando así que los clavos rasgaran la carne, y el peso del cuerpo atado con las cuerdas sacara los brazos de sus coyunturas. Por último, los pies eran atados y clavados al madero. La muerte era causada por la pérdida de la circulación sanguínea ocasionando insuficiencia coronaria asfixiando así a la víctima. Si las víctimas eran solamente atadas, podrían pasar días enteros de terribles dolores, y sus extremidades lentamente se volvían gangrenosas. Por eso es que a menudo los soldados quebraban las piernas de las víctimas con un palo, provocando así un shock masivo y una muerte más rápida. Estas muertes se hacían por lo general en lugares públicos, y el cuerpo se dejaba podrir durante varios días, hasta se permitía que las aves de rapiña degradaran el cadáver aún más.

A través de los tiempos, se han utilizado cuatro tipos de cruces: 1) La cruz latina, que es la que normalmente conocemos, tiene un travesaño cerca de dos tercios en la parte superior del poste vertical. 2) La cruz de San Antonio, que parece una muleta o una letra T, tenía la viga horizontal en la parte superior del poste vertical. 3) La cruz de San Andrés, supuestamente, la utilizada para crucificar a san Andrés, tenía la forma de la letra X. 4) la cruz griega que tiene dos postes iguales cruzados por la mitad, en forma de un signo de suma.

De acuerdo al diccionario Bíblico Vines, y a E.W. Bullinger, ninguna de estas 4 cruces fue usada para crucificar a nuestro Señor Jesucristo. Vamos al libro de Mateo.

(Mat 10:37) El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; {38} y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

(Mateo 16:24) Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. {25} Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

Lucas resume lo que Mateo dice:

(Lucas 14:2) Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. {27} Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

¿Significa eso que debemos también tomar una cruz de madera y ser crucificados como Jesús lo fue? ¿Eres tú un discípulo de Jesús? ¿Cuál es la cruz que llevas? ¿De qué cruz habla Jesús?

Un relato en Marcos.8:34 dice exactamente lo mismo que Mateo 16:24. Pero hay un relato que solo aparece en el libro de Marcos, y se refiere al joven que llamó a Jesús “maestro bueno” y le preguntó de cómo obtener la vida eterna, y cuando le dijo a Jesús que había guardado todos los mandamientos de Dios desde su juventud, Jesús agregó:

(Marcos 10:21) Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. {22} Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

A pesar de que este hombre estaba completamente calificado, al grado que Jesús le amó (agápe), no creo que tuvo la voluntad de seguir a Jesús.

Mateo 10 declara que neguemos a nuestras familias y tomemos nuestra cruz. Lucas remarca que nos neguemos a nosotros mismos y llevemos nuestra cruz y sigamos a Jesús. Marco establece que vendamos todo lo que tengamos, y lo demos a los pobres, tomemos nuestra cruz.

¿A qué cruz se refiere Jesús? ¿A una cruz de madera como la que el mundo cree que él cargó rumbo al cerro de la calavera?

(Lucas 9:23) Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. {24} Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.

¿Cómo puede uno hacer eso todos los días de su vida? La frase “cada día” es la palabra griega kata; esta palabra puede ser usada en una gran variedad de aplicaciones, pero frecuentemente denota oposición, distribución, o intensidad. En este caso es usada denotando intensidad. Ahora, ¿cargó Jesús su cruz como todo mundo dice y cree? ¡Sí, Jesús cargó su cruz, pero no se refiere a una cruz de madera! ¡El no cargó el tronco en que lo crucificaron!

(Mat. 27:30) Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. {31} Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. {32}Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz (madero).

Este mismo relato aparece en Marcos y Lucas, y todos concuardan que Jesús no cargó la cruz de madera como todo mundo cree.

(Marcos 15:20) Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. 21 Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.

(Lucas 23:25) y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos. {26} Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

Juan sin embargo dice que Jesús cargó su cruz hasta el lugar donde fue crucificado.

(Juan 19:16) Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. {17} Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; 

Es obvio que Jesús no cargó una cruz de madera, pero entonces ¿a qué cruz se refiere Juan?

(Mateo 27:39) Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, {40} y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz (madero). {41} De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: {42} A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz (madero), y creeremos en él. {43} Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

Este mismo relato aparece en Marcos 15: 29- 32. ¡“Cruz” aquí se refiere al madero, donde Jesús fue crucificado!

La cruz que cargó Jesús no era de madera, sino el compromiso de sacrificarse a sí mismo por la humanidad, de no abrir su boca cuando fue acusado, golpeado, humillado, abusado y masacrado, al grado que su rostro no tenía forma humana, el no desear mal a nadie sino por el contrario perdonar y justificar a los que lo torturaron delante de Dios diciendo: “Perdónalos Padre porque no saben o que hacen.”

Él no cargó un madero sobre sus espaldas, su cruz fue hacer la voluntad de Dios, siendo obediente hasta la muerte y muerte de cruz.

(1 Corintios 1:17) Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz ( crucifixión, sacrificio) de Cristo. {18} Porque la palabra de la cruz (crucifixión) es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.

Pablo contrastó la “locura” de la “palabra de la cruz” con la “sabiduría” humana. Porque sólo en la expiación de Cristo la salvación se puede encontrar, y sólo en la necia “predicación de la crucifixión” y la “debilidad” se puede ver el poder de Dios. Para Pablo, la “palabra de la cruz,” o del “mesías crucificado” era el corazón del evangelio, el evangelio que nos libró del yugo de esclavitud de la ley, aunque hay muchos aún que se sujetan a la ley, viviendo como siervos de la circuncisión, a los cuales Cristo (el mesías crucificado) de nada les aprovecha.

(Gal 5:1) Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. {2} He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.

(Gal 5:10) Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea. {11} Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha quitado el tropiezo de la cruz (mesías crucificado). {12} ¡Ojalá se mutilasen los que os perturban! {13} Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. {14} Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

El acto de la crucifixión cambió el mensaje; de básicamente sujetarse y cumplir una ley con más de 900 mandamientos y decretos, a cumplirla únicamente con una sola palabra: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

(Gal 6:10) Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. {11} Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano. {12} Todos los que quieren agradar en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, solamente para no padecer persecución a causa de la cruz (sacrificio) de Cristo. {13} Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne. {14} Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz (crucifixión) de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. {15} Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.

¡La cruz que nuestro Señor y Salvador tuvo que padecer valió una nueva creación!

(Efesios 2:13) Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. {14} Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, {15} aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, {16} y mediante la cruz (su expiación) reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. {17} Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; {18} porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. {19} Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

¡Gracias a esa cruz (el sacrificio del mesías), somos ahora conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios!

(Filipenses 2:5) Haya, pues, en vosotros este sentir (una nueva creación) que hubo también en Cristo Jesús, {6} el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, {7} sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (crucifixión).

(Col 1:18) y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; {19} por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, {20} y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (sacrificio). 

¡La sangre de su sacrificio, no la sangre del madero!

(Col 2:14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, {15} y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Así como en el antiguo testamento un hombre podía clavar a las puertas de la ciudad la lista de las deudas de algún familiar, doblándola por la mitad, así Jesús anuló esa acta de los decretos que había en contra de nosotros clavándola en el madero.

(Hebreos 12:1) Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, {2} puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz (crucifixión), menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

No solo debemos despojarnos de todo peso y del pecado que nos asedia, sino negarnos a nosotros mismos y poner nuestros ojos en Jesús en una entregarnos total y plena como lo sugieren los versículos siguientes. (Lucas 14:2) Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. {27} Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

(Lucas 9:23) Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. {24} Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.

El significado simbólico que Jesús mismo estableció, es la interpretación figurativa primaria de la cruz, como un llamado a una total entrega al Padre, abandonarnos a su voluntad y llevarla a cabo. Jesús usó eso como un símbolo del verdadero discipulado en términos de negar padre, madre, esposa, hermanos, hermanas, hijos, pertenencias, y uno mismo, tomando cada quien su propia cruz, y seguir a Jesús. Pero, ¿cuál es la cruz que debemos llevar a diario si queremos ser dignos discípulos de Jesús y salvar nuestras vidas?

(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

¡Dios no nos quiere en un sacrificio de muerte sino en un sacrificio vivo!

Presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, como un culto o adoración racional a nuestro Padre Celestial. Día a día debemos renovar nuestro entendimiento poniendo la Palabra de Dios en nuestras mentes para llegar a transformarnos en lo que Dios espera de nosotros. ¿Quieres comprobar cuál es la buena voluntad de Dios agradable y perfecta?

Comprométete a amar a Dios con tu corazón, mente, alma y fuerza, y a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador más que a tu familia, tus pertenencias, y a ti mismo.

Ama a tu prójimo como a ti mismos, y se obediente, humilde, manso, dador. Debes tener la mente de Cristo, y ser amoroso, paciente, perdonador, santo. ¡Rendir nuestras vidas a Dios a su hijo, y al movimiento de la Palabra de Dios cada día!

¡Esa es la cruz que como creyentes cristianos debemos llevar cada día de nuestras vidas!

I. H. N.

J. E.R.S.

Marzo- 31 - 2015
publicado | | Comenta