La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

Mostrando las entradas con la etiqueta UPOTÁSSO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta UPOTÁSSO. Mostrar todas las entradas
En esta última parte de este estudio, veremos lo que dice la Biblia acerca de los hijos, niños, niñas y jóvenes; y concluiremos con la esperanza de que este estudio haya sido una bendición para ti, y te ayude a entender que solo debemos alabar y dar la gloria a Dios nuestro Padre Celestial, sometiéndonos a su autoridad suprema, con un corazón lleno de amor, humildad, mansedumbre, honestidad, y agradecimiento, en nuestro diario andar. Así como nuestro Señor y Salvador Jesucristo se sujetó al obedecerlo hasta sufrir la muerte de cruz, y se sujetará al final, cuando todos sus enemigos se postren a sus pies, y le sean sujetas a él todas las cosas.

Comencemos en el libro de Efesios:

(Efesios 6:1) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

La instrucción de la Palabra de Dios para los hijos es obedecer a los padres. Entendiendo que la palabra “hijos”, incluye niños y niñas desde la infancia, y la adolescencia, hasta que los hijos llegan a la mayoría de edad. En esa cultura en los tiempos de Jesucristo a un joven no se le tomaba con seriedad hasta que cumpliera los 30 años. Por esa razón, Jesucristo mismo comenzó su ministerio hasta que cumplió los 30 años. 

La palabra griega traducida como “justo”, también puede traducirse  como “correcto”, y como hijos e hijas de creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, niños y niñas deben obedecer a sus padres y comportarse de una manera correcta o justa. No hay excusa para que los hijos se comporten inadecuadamente. Los hijos rebeldes, inquietos, groseros, e irrespetuosos, que no hacen lo que es justo ni se comportan correctamente, no obedecen a sus padres. El libro de Colosenses agrega un par de cosas más, a la lista de la obediencia. 

(Colosenses 3:20) Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.

Recuerda que la palabra "obedeced" aquí, es upakóuo; que significa subordinarse, prestar atención, ser obediente, y provienen de la misma raíz “upo”, como, upotásso, por lo que los hijos deben ser obedientes y subordinarse a la autoridad a los padres.

Colosenses agrega que los hijos deben obedecer a sus padres “en todo”, porque esto “agrada al señor”. Comencemos con la frase “en todo”. “Todo”, en la Biblia se usa de dos maneras: “Todo con distinción”, y “todo sin excepción”, veamos algunos ejemplos:

(Lucas 21:1) Levantando los ojos, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de las ofrendas. {2} Vio también a una viuda muy pobre, que echaba allí dos blancas. {3} Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. {4} Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía. 

Este es un ejemplo de cómo la palabra “todo”, se usa “con distinción”, porque, por un lado, cuando  Jesús dice, “todos aquellos”, solo se refiere a “los ricos”, que echaban sus monedas en el arca de las ofrendas, distinguiéndolos del resto de la gente en el templo. Por otro lado, cuando habla de, “todo el sustento” que la pobre viuda tenía, se refiere exclusivamente a las monedas que ella dio como ofrenda; no incluye su casa, sus enseres de trabajo, o sus otras posesiones, solo se refiere a las monedas que puso en las ofrendas, era todo el dinero que ella tenía, incluso para comprar alimento. Veamos un ejemplo más:

(1 Corintios 14:33) pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,

La palabra “santos”, se refiere a todos los creyentes renacidos del espíritu de Dios. La frase “todas las iglesias de los santos”, se refiere a todas las iglesias donde hay creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, lo que los distingue del resto de las iglesias del mundo. “Todas” aquí se usa con “distinción”. 

(2 Corintios 1:1) Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya. 

“Toda Acaya” se refiere a una región específica del sur de la antigua Grecia, incluyendo el Peloponeso y algunas ciudades como Esparta, Atenas, y Corinto. Pablo no se estaba dirigiendo a “todas” las iglesias en general, sino específicamente a “todas” las iglesias de la región de Acaya.

 Veamos ahora algunos ejemplos donde “todo”, es usado, “sin excepción”.

(2 Corintios 1:3) Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, {4} el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Aquí podemos ver que Dios es el padre de “toda” consolación, sin excepción alguna. No hay consolación que no provenga de Dios. El versículo 4 también agrega que Dios nos consuela en “todas” nuestras tribulaciones, sin excepción alguna. Para cualquier tipo de tribulación que exista entre “todas” las tribulaciones, habidas y por haber, Dios tiene la consolación correspondiente. 

(1 Corintios 1:4) Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; {5} porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia.

Estos versículos dicen, que por la gracia de Dios que nos fue dada en Cristo Jesús, fuimos enriquecidos en él, en “todas” las cosas sin excepción, “toda” palabra, sin excepción, entendiendo que se refiere a la Palabra de Dios, y en “toda” ciencia, sin excepción, entendiendo que se refiere al entendimiento, o el conocimiento de la Palabra de Dios, pues la palabra griega traducida como ciencia, también es traducida como entendimiento, o conocimiento. La frase “porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él” maneja el uso de la palabra “todo, sin excepción”. ¡El resto del versículo enfatiza el hecho de ser enriquecidos en toda palabra y todo entendimiento!

(2 Pedro 1:3) Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 

Por medio del conocimiento de Dios y su Palabra, “todas” las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, sin excepción, nos han sido dadas. Esto va muy de la mano con los versículos que leímos anteriormente, que en Cristo fuimos enriquecidos en “todas” las cosas, sin excepción.

(Santiago 1:8) El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. 

Este versículo describe perfectamente a los incrédulos, aunque hay muchos que se hacen llamar “cristianos”, que son de doble ánimo, dudan, titubean, desconfían, y no creen en Dios y su Palabra. Esa gente de doble  ánimo, “cristianos” o no, son inconstantes en “todos” sus caminos, ¡sin excepción!

(Romanos 8:35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? {36} Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. {37} Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. {38} Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, {39} ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Estos cuantos versículo deberían darnos la fortaleza y la convicción necesaria para depositar en Dios toda nuestra confianza, sin reserva alguna, pues nos dicen que en Cristo somos más que vencedores en “todas esas cosas” sin excepción, y que no hay nada que nos pueda separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Así que los hijos, niños y niñas, deben obedecer a sus padres en “todo”, sin excepción, hasta que alcancen la madurez y tomen sus propias decisiones, y aún después que son adultos deben ser obedientes y respetuosos hacia sus padres.

La otra parte que Colosenses menciona sobre los hijos, es que al obedecer agradan a Dios, porque es a él a quien debemos complacer y dar la gloria y la honra. El libro de romanos nos muestra cómo es que podemos agradar a Dios.

(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. 

Para empezar, Dios quiere que presentemos nuestros cuerpos ante él en sacrificio vivo, pero un sacrificio vivo no significa el irse de rodillas desde Veracruz hasta Chalma, o desde Tijuana hasta la Basílica de Guadalupe. Tampoco significa flagelarse la espalda para controlar los impulsos o pensamientos pecaminosos, para eso es la renovación de nuestro entendimiento. El sacrificio vivo es descrito en el versículo 2, y es, no conformarnos a este siglo, o sea, no imitar el estilo de vida que el mundo ofrece, sino transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento. La única manera de renovar nuestro entendimiento es por medio del conocimiento de la Palabra de Dios. Agradar a Dios es hacer su voluntad, y su voluntad para los hijos es que obedezcan a sus padres. Y son los padres quienes deben enseñar todas estas cosas a sus hijos. Dios en su palabra nos pone el ejemplo como un padre amoroso, tierno, justo, misericordioso, verdadero, paciente y fiel, así es como los padres deben también caminar, y entre otras cosas, exhortar a sus hijos a ser ejemplo en todo, sin excepción.

(Tito 2:6) Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; {7} presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, {8} palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. 

Todos esos versículos muestran la calidad de andar, que un creyente cristiano renacido del espíritu de Dios debe mostrar, desde su niñez y durante su juventud. Hombres, mujeres, jóvenes y niños, todos debemos sujetarnos a Dios, porque Él es el creador, la máxima autoridad, es a él a quien debemos agradar. No estoy tratando de minimizar la autoridad de Jesucristo, como antes dije, pues por sus obras estamos hoy aquí, y somos lo que la Palabra dice que somos, hijos e hijas de Dios con todo poder desde lo alto. Jesucristo es la cabeza de la Iglesia, es el primogénito de Dios, es quien está sentado a la diestra de Dios en los lugares celestiales, es a quien primeramente debemos sujetarnos para que podamos agradar a Dios, pero Dios es la suprema autoridad y a él es a quien ultimadamente debemos sujetarnos y dar la preeminencia. Los padres deben enseñar a sus hijos que deben someterse a Dios, como nos exhorta también el libro de Santiago.

(Santiago 4:7) Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. {8} Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. 
       
Si queremos que el diablo se vaya de nuestras vidas tenemos primero que someternos a la autoridad de Dios, y resistir al diablo. Mientras más cerca estemos de Dios, y resistimos, más lejos estará el diablo de nosotros. Santiago también da un consejo a los hombres de doble ánimo, principalmente a los que se hacen llamar “cristianos”, que purifiquen sus corazones, lo que también puede lograrse por medio del conocimiento de la Palabra de Dios. Los hijos obedientes son el reflejo de padres que aplicaron bien la disciplina, disciplinar a los hijos es una tarea importante que los padres deben llevar a cabo.

(Hebreos 12:5) y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; {6} Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. {7} Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? {8} Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. {9} Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? {10} Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 

 El versículo 9 revela una gran verdad, Dios es mucho, mucho más grande que nuestros padres terrenales. Así que si obedecemos y nos sometemos a nuestros padres naturales ¿por qué no preferiría estar en obediencia y sumisión a nuestro Padre Celestial, quien nos ha hecho ya participes de su santidad? Yo no creo que sujetarnos a Dios sea muy gravoso, Jesucristo nos puso el ejemplo. Si él, quien tiene toda la autoridad y poder y señorío, después que Dios mismo ponga a todos sus enemigos bajo sus pies,  se someterá también a Dios, para que Dios sea todo en todos, ¿por qué nosotros no?

(Filipenses 2:4) no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. {5} Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, {6} el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, {7} sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. {9} Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, {10} para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; {11} y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

En resumen, upotásso significa estar bajo sujeción, subordinarse, obedecer. Así como a Agar se le dijo que sometiera a Sara, así como todo Israel, incluso los extranjeros, tenían que someterse al rey David, y así como Jesús, cuando tenía 12 años de edad se sujetó a sus padres, debemos nosotros someternos y obedecer a Dios. Las esposas deben sujetarse a sus maridos, los criados a sus amos, con respeto y reverencia, sean estos buenos o malos. Los hijos deben sujetarse a sus padres en todo, todos debemos sujetarnos unos a otros,  y a Jesucristo nuestro redentor, como doulos, o esclavos por amor, así debemos someternos a la poderosa autoridad del único Dios verdadero, el creador de los cielos y la tierra. No olvidemos el gran énfasis que hay en la Palabra de Dios, que las esposas deben someterse a sus propios maridos, como a Dios, y que no sujetarse a sus maridos es un acto de rebeldía en contra de Dios que trae deshonra a sus maridos. Por su parte, los maridos deben amar a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia, lo que implica el ofrendar sus vidas por sus mujeres si es necesario, como Cristo murió y se sacrificó por su iglesia, que debe proveer todo lo que la mujer necesite, honrarla y protegerla como a vaso más frágil, proporcionándole una sabia manera de vivir, porque ambos, marido y mujer son coherederos de la gracia de la vida.

Vimos que los incrédulos no se someten a Dios, y buscando su propia salvación, causan su propia destrucción. Vimos que los ministros de Dios no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo, pues es un servidor de Dios. Vimos que debemos sujetarnos a Cristo porque él es la cabeza del cuerpo, y Dios le dio todo el dominio, y el poder, y la autoridad para gobernar sobre todos.  Los niños deben obedecer a sus padres en todo, en el Señor (Dios), porque esto es justo y agradable a Dios. Los jóvenes, hombres o mujeres, también deben someterse a las personas mayores, y ser ejemplo en todo, principalmente en buenas obras, en palabra, y una conducta íntegra e irreprochable. Vimos que la manera correcta de agradar a Dios es no imitando las tradiciones del mundo, sino transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, acto que solo se logra con el estudio, el conocimiento y la aplicación de la Palabra de Dios en nuestro diario andar.

Podemos ver el poder y la autoridad que nuestro Señor Jesucristo tuvo, su amor, su compromiso, su voluntad de caminar conforme a la voluntad de Dios y ministrar a la gente. Jesucristo con su maravilloso andar, su  mansedumbre, su humildad, su obediencia, su respeto y reverencia hacia nuestro Padre celestial, es el ejemplo perfecto que debemos seguir. Así como se sometió por su propia voluntad, para agradar a Dios, también nosotros debemos someternos a él con ferviente amor y reverente respeto a nuestro Padre Celestial.

(2 Corintios 10:4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, {5} derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, {6} y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta. 

Si miramos nuestra naturaleza humana, y vemos que solo contamos con la carne, con los cinco sentidos, y con lo que el mundo nos ofrece, nos sentimos débiles, indefensos, incapaces. Pero con Dios y su Palabra, en Cristo, somos invencibles. Dios dice que sus hijos, sus santos, su familia, somos MAS QUE VENCEDORES EN TODO,  y que no existe NADA que nos pueda separar de su amor que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

 Debemos pues, echar todo a un lado, y derribar los muros del orgullo, la altivez, la idolatría, la religiosidad, la terquedad, la ignorancia, y la desobediencia. Vamos a someternos cada uno a la obediencia a Cristo, y al hacerlo, someternos a Dios, para que así,  nuestra obediencia sea perfecta.

(1 Pedro 3:8) Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; {9} no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. 

Dios los bendiga

I.H.N.

J.E.R.S.
publicado | | Comenta
Todavía estamos estudiando la palabra upotásso, y hemos visto que la Biblia dice una y otra vez, que debemos someternos a Dios y dar la gloria a Él. Ya hablamos acerca de las mujeres, también, de cómo los creyentes deben de sujetarse unos a otros en respetuosa obediencia a Cristo, y de cómo Jesucristo mismo, al final, tiene que someterse bajo la majestuosa autoridad de nuestro Padre Celestial. Veamos ahora lo que la Biblia dice acerca de otros grupos en la iglesia.

(1 Pedro 2:13) Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, {14} ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. {15} Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; 

En primer lugar tenemos que entender que esta es una epístola dirigida a los creyentes esparcidos por diferentes ciudades, Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia. Creyentes renacidos del espíritu de Dios, que vivían en condiciones especiales, como extranjeros.

(1 Pedro 1:1) Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia

Según los estudiosos y los traductores, esta hermosa carta fue escrita a los creyentes de Asia Menor, para alentarlos a regocijarse en la esperanza, y resistir la persecución de la que eran objeto en esos tiempos. El apóstol Pedro trató de alertar y preparar a las iglesias de Asia Menor a vivir una vida ejemplar, a no dar motivos para ser acusados de causar males, a respetar las leyes y los gobernantes, a tener una forma de vida piadosa. El texto Griego dice:

(1 Pedro 1:1) Pedro apóstol de Jesucristo, a los elegidos extranjeros de la dispersión del Ponto, Galacia, Capadocia, Asia, y Bitinia.

Todos los creyentes a quienes esta carta se refiere eran extranjeros, vivían en países de gentiles, y tenían que vivir de acuerdo a las leyes de esos países. No se supone que debían causar ningún problema, sino ser respetuosos de las leyes y costumbres de las tierras en las que vivían, y respetar y honrar a los gobernantes de esos países. Vemos que Pedro empezó a exhortar a los creyentes a vivir una vida santa desde el versículo 13.

(1 Pedro1:13) Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; {14} como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; {15} sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir.

El capítulo 2, continúa con más exhortaciones a vivir una vida ejemplar.

(1 Pedro 2:1) Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones

Los versículos 11 y 12 corroboran a quién se dirige esta carta.

(1 Pedro 2:11) Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, {12} manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

Las exhortaciones continúan en el versículo 13.

(1 Pedro 2:13) Por causa del Señor someteos (hupotásso) a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, {14} ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien. {15} Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; {16} como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. {17} Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey. 

La palabra "institución" significa: “autoridad instituida”.

 El Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español lee:

(1 Pedro 2:13) Someteos a toda humana autoridad instituida por causa del señor ya sea al rey como a superior, {14} ya sea a los gobernadores como mediante  él enviados, para castigo de malhechores y alabanza de hombres de bien; {15} pues así es la voluntad de Dios, que haciendo el bien hagáis enmudecer la de los insensatos hombres ignorancia; {16} como libres, y no como cobertura teniendo de la maldad la libertad, sino como de Dios siervos. {17} A todos honrad, la fraternidad  amad, a Dios temer, al rey honrad.

La Biblia Lamsa lee: " Someteos a toda autoridad humana por el bien de Dios..."

Podemos entender que esto aplica a todo creyentes cristiano renacido del espíritu de Dios de esa época; hombres, mujeres, y niños, y aunque no está directamente dirigido a la iglesia de hoy,  también podemos aprender de esa exhortación a los creyentes de esa era.

Digamos que vas a vivir a otro país, donde las leyes y costumbres son diferentes que las de tu propio país. Acabas de llegar y ¿vas tratar de cambiar sus leyes y sus costumbres? Y después de eso ¿vas a burlarte en la cara de los gobernantes de ese país? ¡No lo creo! En lo personal, yo soy un extranjero en este país, y si quiero vivir una vida ejemplar tengo que seguir las reglas. Respetar los límites de velocidad, pagar impuestos, respetar y subordinarme a las autoridades e  instituciones federales, estatales, y municipales. 

Yo hago esto porque es lo que debo hacer, y porque quiero mostrar mi manera honesta de vivir y hacer lo correcto. Así que, respeto y honro gobernadores, autoridades, e instituciones, porque si yo me considero un creyente cristiano, por amor a Dios, debo someterme a las leyes de este país.

Al final del versículo 16 dice: “…como siervos de Dios”. La palabra traducida aquí como “siervos”, es la palabra griega dóulos; que realmente significa: “esclavo”, no “siervo o criado”, y existen marcadas diferencias entre uno y otro. 

Mientras un “siervo o criado” es alguien que pudiera recibir cierta paga por su trabajo, tener sus derechos y sus libertades, todos sabemos que un esclavo es alguien que ha sido privado de su libertad y sus derechos, y es forzado a hacer lo que no quiere. Pero en este caso, la palabra dóulos se usa en una forma completamente opuesta, porque el mismo versículo 16 menciona que no debe usar su “libertad” para encubrir el mal. Este “esclavo”, no “siervo”, al que se refiere el versículo 16 es libre de hacer lo que quiera, ¿no es interesante? ¿Desde cuándo un esclavo ha tenido la libertad de hacer lo que le plazca? Desde el momento de aceptar a Jesucristo como su señor y salvador, en ese momento uno decide sujetarse a la voluntad de Dios, y no vivir como esclavo bajo el yugo de la ley, sino como libre sujeto a la ley del amor de Dios. Por esa maravillosa ley del amor nos sometemos voluntariamente, nadie nos obliga, nadie arrebata nuestros derechos, y nos forza a hacer lo que no queremos, es nuestra decisión y nuestro deseo. Lo que la palabra dóulos  realmente significa es “esclavo por amor”.

Tú decides ser un dóulos, y someterte a la autoridad de Dios, así como a toda autoridad humana por causa del amor a Dios. Ahora, en el caso de los servidores domésticos o “criados”, vemos que la Biblia dice que ellos deben también sujetarse.

(1Pedro 2:18) Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. 

“Criados” aquí es la palaba oikétes; que significa: siervo, criado, empleado doméstico. Se les dice que se sujeten a sus amos, con todo temor, lo que significa respeto, reverencia; sin importar si el amo es bueno o malo. Así que si el siervo o criado es hombre o mujer, debe sujetarse a quien sirve.

(Tito 2:9) Exhorta a los siervos (dóulos) a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones

La palabra “siervos” aquí es la palabra griega dóulos, que como dijimos anteriormente significa “esclavo por amor”. La instrucción es la misma, sujetarse a sus amos, y no contradecirlos.

(Efesios 6:5) Siervos (dóulos), obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; 

La palabra "obedeced " aquí es upakóuo; que significa subordinarse, prestar atención, ser obediente, y provienen de la misma raíz “ upo”, como upotásso.

Así como nosotros, “doulos” (siervos por amor a Dios) debemos someternos a la autoridad de Dios, también los siervos de un hogar , los empleados domésticos, deben someterse a sus amos, los gobernantes de las casa en la que hacen el servicio, como a Cristo, con respeto o reverencia, y sencillez de corazón.

En Efesios encontramos la exhortación general a todo creyente cristiano renacido del espíritu de Dios.

(Efesios 5:21) Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Recordemos que el texto griego dice " en el temor (respeto o reverencia) de Cristo".

La Biblia Lamsa lee: "En el amor de Cristo". Lo que para mi tiene más sentido, Jesucristo vino a hacer disponible la ley del amor, siendo él, el ejemplo mayor, pues por amor es que ofrendó su vida para que nosotros pudiéramos pertenecer a la familia de Dios, y vivir una vida mucho más abundante.

Ya hemos hablado bastante acerca de las mujeres, pero para hablar de las responsabilidades del hombre debemos comentar sobre sus esposas.

(Efesios 5:22) Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; {23} porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. {24} Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. {25} Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, {26} para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, {27} a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. {28} Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. {29} Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, {30} porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. {31} Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. {32} Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. {33} Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido. 

En esta sección de las escrituras podemos aprender enormidades al respecto de las obligaciones y responsabilidades tanto del hombre como de la mujer. La mujer debe sujetarse y respetar a su marido, pero los hombres, aparte de someternos a Dios, a Cristo, y al resto de la congregación.

Se nos instruye a llevar a cabo algo muy importante, amar a nuestras esposas. Jesús mismo nos puso el ejemplo, pues de la misma manera como Cristo ama a la Iglesia, el marido debe amar a su esposa como a sí mismo, sustentarla y cuidarla. El amar a nuestras esposas es meramente un mandamiento, así que, varones cristianos, no abusen a sus esposas, el hecho de que ellas deben sujetarse a la autoridad del marido, no le da a este, el derecho de menospreciarlas, abusarlas, engañarlas, golpearlas, amenazarlas, y humillarlas. Un marido que hace eso, no es un varón de Dios, es un salvaje, alguien que no tiene respeto por sí mismo, y si no se respeta a sí mismo, no va a respetar los mandamientos de Dios.  El amor es vital en la relación matrimonial, y aunque debe ser recíproco, el mandamiento dado al hombre específicamente, es amar a su esposa, como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella.

La palabra “amar”, proviene de la palabra Griega agápe, que representa “el más grande amor”, y que significa: “el amor de Dios en la mente renovada en práctica”. Y no solo debemos amarlas con el amor de Dios, sino proveerles de todo lo necesario para sus vidas,  y tomar muy buen cuidado de ellas. El libro de Pedro agrega un par de obligaciones más, de la pareja en el matrimonio. No solo la obligación de sujetarse uno al otro, sino, desde la manera correcta de hablar, conducirse, vestir y adornarse de la mujer, hasta el sustento, cuidado, honor, y una maravillosamente sabia manera de vivir que el hombre debe proveer para la mujer.

(1Pedro 3:1) Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, {2} considerando vuestra conducta casta y respetuosa. {3} Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, {4} sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. {5} Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; {6} como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza. {7} Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

En resumen, como creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, debemos sujetarnos unos a otros en respetuosa obediencia de Cristo, como “doulos”, o esclavos por amor, a la voluntad de Dios. Los criados, o empleados domésticos deben sujetarse a sus amos y respetarlos, no solo a los buenos, sino, también a los difíciles de soportar. Hombres y mujeres debemos sujetarnos unos a otros. Las esposas deben sujetarse y respetar a sus maridos, con una conducta casta y ejemplar, una manera de hablar apropiada, una forma de vestir no ostentosa, y adornándose sencillamente, con un espíritu afable y apacible. El esposo debe amar a su mujer con el amor de Dios en la mente renovada en práctica, como Cristo amó a la iglesia. Debe proveer para ella todo lo que necesite para su vida, honrarla y protegerla como a vaso más frágil, proporcionándole una maravillosamente sabia manera de vivir. La voluntad de Dios para el marido y la esposa es habitar en sabia armonía, porque juntos, marido y mujer, somos herederos de la gracia de la vida.

¡Dios los bendiga!


J.E.R.S.
publicado | | Comenta
Continuando con nuestro estudio sobre upotásso, veremos lo que las epístolas dicen sobre las mujeres, y porqué los creyentes cristianos debemos someternos unos a otros en respetuosa obediencia a Cristo. Por favor tomen sus Biblias y vamos a:

 (1 Corintios 14:29) Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. {30} Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. {31} Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. {32} Y los espíritus de los profetas están sujetos (upotásso) a los profetas; 

Estos versículos hablan de operar las manifestaciones del espíritu santo, un tema que es poco entendido en el mundo cristiano hoy, y que veremos con más detalle en otra ocasión. Hoy solo quiero que entiendan que el espíritu santo del que aquí se habla, es el “don” que Dios hizo disponible a todo el que confiesa a Jesucristo como su señor (Romanos 10:9). Este “don” del espíritu santo es como una caja de herramientas, donde se incluyen nueve maravillosas herramientas que el creyente cristiano, renacido del espíritu de Dios debe manifestar para andar en poder, estas herramientas son: Diversos géneros de lenguas (hablar en lenguas), lenguas con interpretación, la manifestación de profecía (no el ministerio de profeta), palabra de ciencia, palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus, fe (la manifestación de creencia),  milagros, y dones de  sanidad.  Los capítulos 12, 13, y 14 de libro de 1 Corintios, hablan y enseñan acerca de ese maravilloso tema.

En 1 Corintios 14, en los versículos del 29 al 32, se habla de la manifestación de profecía, no del ministerio de un profeta. Y el espíritu al que se refiere es el “don” del espíritu santo, que mora en nuestro interior, y está sujeto a la persona que lo opera. Este versículo demuestra que Dios no posee a la gente, y que tenemos la libre voluntad de decidir. 

El versículo 32 claramente dice, que el espíritu es quien está sujeto a quien opera la manifestación de profecía, nuevamente aclaro, que no se refiere al ministerio de un profeta, sino, a una de las nueve manifestaciones del espíritu santo que es; palabra de profecía. Esos “cristianos” que dicen que el “espíritu” los sacudió tan fuerte que los tiró al suelo, o “el espíritu me dijo que le dijera hermano…”, simplemente están inventando, o contradiciendo lo que la Palabra de Dios enseña. 

Es importante saber quién está en control, y nosotros los creyentes cristianos, tenemos la capacidad de operar las manifestaciones del espíritu santo a voluntad. Dios es espíritu y es santo, y en muchas partes de la Biblia cuando se refiere al espíritu santo se refiere a Dios, pero en este caso re refiere al “don” del espíritu santo que Dios nos dio. Y ése espíritu santo está sujeto a quien lo opera, ¿no es maravilloso?

(1 Corintios 14:34) vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas (upotásso), como también la ley lo dice.

Ahora es el turno de las mujeres, y este versículo dice que las mujeres deben permanecer en silencio en la iglesia, como también lo dice la ley. 

Pensé que la única ley que aplica a los creyentes cristianos es la ley del amor. Entonces, ¿a qué ley se refiere? ¿Aplica esta ley sólo a las mujeres creyentes, o a todas las mujeres en general? Si aplicamos el principio de a quién está escrito, podríamos decir que este versículo está escrito sólo a creyentes cristianos, porque dice: "en las congregaciones," ¿verdad? Pero, ¿es esta ley algo que aún está vigente, o es algo que ya expiró?

Primeramente debemos considerar y entender que Dios estableció leyes fundamentales que aplican a toda la humanidad, como la ley de la creencia, como el hecho de que el sol sale para buenos y malos, y que la lluvia cae sobre creyentes e incrédulos. Aunque también estableció leyes específicas para el pueblo judío, entre las que se encuentran los diez mandamientos. Por favor, vayan a:

(Génesis 3:16) A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. 

"... Tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará sobre ti".

Mucho antes que el pueblo judío apareciera en la historia de la humanidad, Dios le dijo eso a Eva, cuando fue engañada por la serpiente, y dio de comer a Adán del árbol que se les dijo que no comieran.  Esta ley de: “…tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará sobre ti”, está vigente y aplica a toda mujer en el mundo entero, creyente o no creyente. Pero ya hemos visto que los no creyentes no se sujetan a la Palabra de Dios, es por eso que vemos tantos matrimonios rotos hoy en día. La gente que no conoce  la Palabra de Dios, no tiene ni idea de lo que un principio divino es, simplemente ignoran la voluntad de Dios. Tristemente, aún matrimonios cristianos se separan ignorando lo que establecen las sagradas escrituras. Pero en un matrimonio de creyentes cristianos, donde el hombre y la mujer conocen la Palabra de Dios y tratan de vivir sus vidas guiados por ella, la mujer debe sujetarse a su marido con el fin de agradar a Dios, el simple hecho de no obedecer a su marido es una clara actitud de rebelión en contra de Dios. Así que cuando una mujer cristiana no se sujeta a su marido, también cristiano, no es a él a quien ella rechaza, sino a Dios. ¿Por qué digo eso?

(1 Corintios 11:1) Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. {2} Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué. {3} Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

¡Porque el varón es la cabeza de la mujer, y además es imagen y gloria de Dios!

(1 Corintios 11:7) Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.

Este versículo resalta el hecho de que el hombre es imagen y gloria de Dios, y aunque la mujer es gloria del varón, establece el hecho de que la mujer tiene que sujetarse a su marido, porque el hombre es  imagen de Dios. “Imagen” aquí, figurativamente hablando, significa: representación, por lo tanto, el hombre es la representación de Dios para la mujer. La palabra “gloria” significa: dignidad, honor. Así que cuando la mujer no se sujeta a su marido, ella lo rechaza como representante de Dios y también trae deshonra a su vida.
     
En el versículo 2 Pablo habla de “retener las instrucciones”, ésta es la palabra griega parádosis, que significa: precepto; ordenanza, tradición, instrucción. En los evangelios es mayormente traducida haciendo referencia a las tradiciones de hombres, adoptadas por los líderes judíos, contrarias a los mandamientos de Dios. Veamos algunos ejemplos:

(Mateo 15:1) Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: {2} ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición (parádosis) de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. {3} Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición (parádosis)?

Pablo mismo declara que él era un celoso seguidor de las tradiciones judías.

(Gálatas 1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

Pero también declara que eso era antes de recibir el evangelio de Jesucristo. La doctrina que enseñó a todas las iglesias a lo largo de su ministerio.

(Gálatas1:11) Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; {12} pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. 

Y nos advierte que no nos dejemos engañar por las tradiciones y doctrinas de hombres.

(Colosenses 2:8) Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 

(2 Tesalonicenses 2:15) Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra. 

(2 Tesalonicenses 3:6) Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

Parádosis es traducida como “tradiciones” en Colosenses 2:8; como “doctrina” en 2 Tesalonicenses 2:15; como “enseñanza” en 2 Tesalonicenses 3:6; y como “instrucciones” en 1 Corintios 11:2. Los traductores realmente usaron la palabra que quisieron, donde quisieron, y cuando quisieron. Por eso tenemos que estudiar la Palabra de Dios, ver el contexto, y asegurarnos que los versículos estén en armonía con el resto de las escrituras. El siguiente versículo muestra las “instrucciones” a las que Pablo se refiere, con respecto a la manera de conducirse de las mujeres en la congregación.

(1 Timoteo 2:11) La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción (upotásso). {12} Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. 

Así es como las mujeres cristianas deben comportarse, en la congregación, y aprender en silencio, con toda sujeción, la Palabra de Dios. Pablo escribió esto en su carta a Timoteo, diciendo a las mujeres cristianas, que no trataran de enseñar, o usurpar la autoridad del hombre, ejerciendo dominio sobre ellos, sino, que se sujetaran a ellos.

Mi punto en todo esto no es incomodar a las mujeres, ni menospreciar su valor, sino resaltar que la sumisión es un ingrediente vital en el matrimonio. Y que Dios puso al hombre como cabeza de la familia. No tiene nada que ver con que las mujeres de hoy hablen o enseñen la Palabra de Dios. Gracias a Dios, tanto hombres como mujeres renacidos del espíritu de Dios, tenemos la misma medida de fe, todos tenemos la mismas habilidades dadas por Dios para operar las nueve manifestaciones del espíritu santo. No olvidemos que Dios creó varón y hembra a semejanza de su imagen (espíritu). Pero el hombre es el responsable ante Dios en el matrimonio, no la mujer.

En estos tiempos modernos, cuando la mujer está tratando de entrar en áreas de trabajo afines al hombre, muchas mujeres están siendo engañadas, igual que Eva fue engañada por la serpiente.  Quieren ser independientes, y ser las encargadas de tomar las decisiones en el hogar, pero ese no es su trabajo, ni es como Dios lo diseñó en su maravillosa Palabra. Ser ayuda idónea para sus maridos no hace a la mujer menos que el hombre, sino iguales, porque todas las responsabilidades deben ser compartidas entre los dos, pero Dios puso al hombre como cabeza de la familia.

Veamos ahora porque debemos someternos unos a otros en respetuosa obediencia a Jesucristo.

(Efesios 5:21) Someteos unos a otros en el temor de Dios.

De acuerdo a la Real Academia Española, la palabra “temor” significa: “miedo reverencial y respetuoso que se debe tener a Dios”. En primer lugar, a Dios debemos tenerle respeto y reverencia, no necesariamente, temor. El Dios de los cristianos no es un Dios terrible y vengativo, sino un Dios de amor, de misericordia y de gracia. La mentalidad del Dios de los judíos, no aplica a los creyentes cristianos. Hoy vivimos en gracia, no bajo la ley. En segundo lugar, la palabra “Dios” no aparece en el texto griego, lo que en realidad dice en  Efesios 5:21 es: "Someteos unos a otros en el temor de Cristo". Y en tercer lugar, debemos entender que Dios y Cristo no son la misma persona. Así, que, “temor”, no necesariamente significa “miedo, terror”, sino: "respeto, o reverencia".

Pero, ¿porqué debemos someternos unos a otros en el respeto, o reverencia a Cristo?

(1 Corintios 15:22) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. {23} Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. {24} Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. {25} Porque preciso es que él (JC) reine hasta que (Dios) haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies (JC).

¡Por eso! ¡Y algo más!

(1 Corintios 15:27) Porque todas las cosas (Dios) las sujetó (upotásso) debajo de sus pies (JC). Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas (upotásso) a él (JC), claramente se exceptúa aquel (Dios) que sujetó (upotásso) a él (JC) todas las cosas. {28} Pero luego que todas las cosas le estén (JC) sujetas (upotásso), entonces también el Hijo mismo (JC) se sujetará (upotásso) al (Dios) que le sujetó (upotásso) a él (JC) todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. 

Tuve el atrevimiento de agregar (JC) y (Dios) en estos versículos para poder entenderlos mejor.

No es Jesucristo mismo quien sujetará todas las cosas bajo sus pies, sino Dios. Esta es otra sección de las escrituras que corroboran que Dios y Jesucristo no son la misma persona. No estoy tratando desacreditar, o minimizar de ninguna manera la importancia de Jesucristo y su obra, solo estoy tratando de aclarar las cosas para que podamos realmente entender lo que la Palabra de Dios dice, acerca de someternos a la autoridad de Jesucristo, que a la postre, nos llevará a someternos a la poderosa autoridad de nuestro Padre celestial. Vamos a leer los siguientes versículos de la misma forma para facilitar la comprensión.

( Efesios 11:16) no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, {17} para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él (Dios), {18} alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él (Dios) os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su (Dios) herencia en los santos, {19} y cuál la supereminente grandeza de su poder (Dios) para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su  fuerza (Dios), {20} la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su (Dios) diestra en los lugares celestiales, {21} sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; {22} y sometió (upotásso) (Dios)todas las cosas bajo sus (JC) pies, y lo dio por cabeza (JC) sobre todas las cosas a la iglesia, {23} la cual es su cuerpo (JC), la plenitud de Aquel (Dios) que todo lo llena en todo.

 Espero que estos versículos ayuden a entender porqué debemos someternos unos a otros en la obediencia reverente a Cristo, como leímos en 1 Corintios 15. Debemos someternos unos a otros en la obediencia reverente a Cristo, porque él es las primicias, la cabeza de la iglesia, el que recibió toda la autoridad, y el dominio, y el poder de parte de Dios, nuestro Padre Celestial.


( Hebreos 2:7) Le hiciste un poco menor que los ángeles, Le coronaste de gloria y de honra, Y le pusiste sobre las obras de tus manos; {8} Todo lo sujetaste (upotásso)(Dios) bajo sus (JC) pies. Porque en cuanto (Dios) le sujetó (upotásso) todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto (upotásso) a él (JC); pero todavía no vemos que todas las cosas le sean (JC) sujetas (upotásso). {9} Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos

 ¿No es genial? Es por eso que tenemos que someternos unos a otros, bajo la autoridad de Jesucristo, y hay aún más:

(Filipenses 3:20) Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; {21} el cual (JC) transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya (JC), por el poder (de Dios) con el cual puede también sujetar (upotásso) a  sí (JC) mismo todas las cosas.

Estos versículos están hablando de Jesucristo, porque nosotros estamos esperando esa transformación, él cambiará nuestros cuerpos de humillación a semejanza de su cuerpo glorioso, y por el poder de Dios en sí mismo que es capaz de someter todas las cosas.

(1 Pedro. 3:22) quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos (upotásso) ángeles, autoridades y potestades.

Otro versículo que corrobora que Jesucristo y Dios no son la misma persona. Si Jesucristo es Dios, ¿cómo puede él sentarse a la diestra de sí mismo?

Debemos someternos uno a otro en la obediencia respetuosa a Cristo, porque un hombre como él se merece todo el respeto que podemos dar. A través de su obra somos hijos e hijas de Dios, tenemos vida eterna, por su sangre hemos sido justificados y puestos aparte por Dios y para Dios.

¿Cómo no respetar y obedecer a un hombre que va a cambiar el cuerpo de la humillación nuestra por un cuerpo glorioso semejante al suyo? Someternos uno a otros en respetuosa obediencia a Cristo, no es algo difícil de hacer cuando estamos agradecidos por lo que él ha hecho y logrado por, y para nosotros.

Resumiendo todo lo que hemos visto. Las mujeres en general deben sujetarse a sus maridos, eso es lo que Dios le dijo a Eva cuando fue engañada. Aunque no les guste, el hombre es la cabeza del matrimonio, no la mujer, aunque ella tenga mejor trabajo, gane más dinero, sea más famosa, o tenga más influencias. Lo mismo aplica para las mujeres cristianas, deben sujetarse a sus maridos y aprender la Palabra de Dios en silencio con toda sujeción y callar en la congregación, callar en la congregación no significa que no deben hablar, significa que no deben tratar de usurpar la autoridad de sus maridos.

Como creyentes cristianos, cuando nos sometemos unos a otros, nos sometemos a Cristo, y al hacerlo, estamos sometiéndonos también a Dios. Jesucristo es la Cabeza de la Iglesia, es nuestro Señor y salvador, él es cabeza del cuerpo, a él se sujetarán todas las cosas. Y cuando todas las cosas se hayan sometido bajo sus pies, él también se sujetará a la única autoridad por encima de él, Dios, el creador de los cielos y la tierra, a quien corresponde todo dominio y poder y señorío.

¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos!

Amén.

¡Dios los bendiga!


J.E.R.S.
publicado | | Comenta
Hace algunos años, un gran creyente de nombre Joe Brown compartió una gran enseñanza sobre por qué tenemos que llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. Inspirado por ello, quise estudiar sobre el tema de la obediencia y terminé investigando acerca de la sumisión, lo que me hizo entender aún más la tremenda diferencia que existe entre Dios nuestro Padre Celestial y su hijo Jesucristo, nuestro señor y salvador personal.

Muchas denominaciones religiosas predican y enseñan a sus feligreses que Jesucristo es Dios, ignorando lo que en realidad enseñan las agradas escrituras. No hay un solo versículo en toda la Biblia que diga o sugiera claramente que Jesucristo es Dios, pero hay cientos de versículos que expresan sin duda alguna que él es el hijo de Dios, algo que declararon sus apóstoles, los ángeles, y hasta el mismo Satanás. Sin embargo, la religión ignora todo eso y continúa pregonando que toda la gloria, el poder y la autoridad le pertenece a Jesús, a quien le oran, le ruegan, le cantan, y le honran.  No es el propósito en este estudio determinar la identidad de quien es Dios y quien es Jesucristo, yo sé y entiendo quién es quién, y para los que dudan, algunos pasajes de nuestro estudio corroborarán quien es el Padre, y quien es el hijo.


Nos enfocaremos principalmente en upotásso; que es traducida al español como: subordinarse, obedecer, someterse, ser sumiso. Aunque es traducida también como OBEDECER, principalmente significa: SOMETERSE, SER SUMISO. Comencemos pues con la primera parte de este interesante estudio que compartiré en cuatro partes.

En el Antiguo Testamento, SOMETERSE es la palabra hebrea 'anah, que quiere decir; humillarse uno mismo, ser sumiso, someterse.

Vamos al libro de Génesis, donde hallamos la primera vez que la palabra “someterse o ser sumiso” se usa en la Biblia:

(Génesis 16:8) Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú? y ¿a dónde has de ir? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai, mi señora . {9} Y le dijo el ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa (' anah)  bajo su mano.

   El ángel de Dios le dijo a Agar que volviera y se sometiera a la autoridad de Sarai.

En el Antiguo Testamento, la palabra OBEDECER es traducida de otra palabra Hebrea. Veamos un par de ejemplos donde ambas palabras son usadas porque la sumisión y la obediencia siempre van de la mano.

(2 Samuel 22:45)  Los hijos de extraños se someterán (Kachash) a mí; Al oir de mí, me obedecerán (shama).

(Salmo 18:44) Al oír de mí me obedecieron (shama); Los hijos de extraños se sometieron (kachash) a mí. 

La palabra “someterán” en estos dos versículos, es la  palabra hebrea, kachash, lo interesante de esta palabra Hebrea, es que, de 22 veces que se usa en el Antiguo Testamento, solo fue traducida como “someter,” 4 veces; en 2 Samuel 22:45, en el Salmo 18:44, el Salmo 66:3, y el Salmo 81:15; las 18 veces restantes fue traducida como: mentir, fingir, engañar. Suena muy interesante ¿no? 

Ahora en 2 Samuel 22:45, así como en el Salmo 18:44 el rey David habla de cómo la gente tenía que someterse bajo su autoridad, y obedecer. Someter es la palabra Hebrea kachash, pero obedecer es la palabra Hebrea shama. Independientemente de la palabra Hebrea usada, el pueblo y aún los extranjeros junto con sus hijos debían obedecer y someterse bajo la autoridad del rey David. Precisamente en el salmo 18 el rey David nos muestra que aún siendo él,el rey, tenía que someterse a una autoridad muy superior a él y a toda autoridad humana.

(Salmos 18:31) Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios? {32} Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino; {33} Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas;

(Salmo 18:43) Me has librado de las contiendas del pueblo; Me has hecho cabeza de las naciones; Pueblo que yo no conocía me sirvió. {44} Al oír de mí me obedecieron; Los hijos de extraños se sometieron (' anah)  a mí.

Podemos ver como el rey David le da todo el crédito a Dios como su suficiencia, como su fuerza, como su protección, como su libertador, como su ayuda, como su paz, como su esperanza. Pero así como toda la gente, incluyendo a los extranjeros, tenían que someterse a su autoridad como rey, el también tuvo que someterse a la autoridad única del Dios supremo. El rey David proclamó el poder,  la autoridad, y el dominio de Dios nuestro Señor a través de todos los salmos que escribió en el Antiguo Testamento.

(Salmos 66:1) Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra. {2} Cantad la gloria de su nombre; Poned gloria en su alabanza. {3} Decid a Dios: ¡Cuán asombrosas son tus obras! Por la grandeza de tu poder se someterán (kachash)  a ti tus enemigos. {4} Toda la tierra te adorará, Y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Selah.

Estos versículos el rey David habla de aclamar a Dios con alegría, de cantar la gloria de su nombre y alabarle, reconociendo su asombroso poder. En todos estos versículos que hemos leído se da la honra, la gloria y la autoridad a Dios. A Agar le fue dicho por medio de un ángel que se sometiera a Sarai, y de ese modo se sujetaría a sí misma a Dios. En cuanto a David, toda la gente tenía que someterse a él, incluyendo los extranjeros, de esa manera, todos ellos se someterían también a Dios quien es la máxima autoridad.

Hasta aquí, en todo lo que hemos leído del Antiguo Testamento, no debe haber duda alguna sobre a quién es que debemos adorar, cantar, glorificar, y someternos.

Veamos ahora lo que dicen los evangelios al respecto de obediencia y sumisión, recuerden que tanto en los evanglios como en las epístoles la palabra griega upotásso, es traducida como SOMETERSE o SER SUMISO.

(Lucas 2:42) y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. {43} Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre.

Cuando José y María se dieron cuenta que Jesús se había quedado en Jerusalén, regresaron para buscarle, y cuando lo encontraron, estaba discutiendo las Escrituras con los doctores de la ley, los que se suponía conocían todo al respecto de la ley, y quienes quedaron sorprendidos por la inteligencia y las respuestas de Jesús.

(Lucas 2:48) Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. {49} Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? {50} Más ellos no entendieron las palabras que les habló. {51} Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto (upotásso) a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Jesús se sujetó a sus padres, él conocía la ley mejor que nadie, sabía que sometiéndose a sí mismo a  José y María glorificaría a Dios. Jesús no discutió con sus padres, simplemente se sujetó bajo su autoridad.

(Lucas 10:17) Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan (upotásso) en tu nombre.

En este versículo vemos la autoridad y el poder dado a los discípulos. Los espíritus malignos se sujetaron a ellos en el nombre de Jesús.

(Lucas 10:18) Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. {19} He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. {20} Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan (upotásso), sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Jesús les dijo que él veía a Satanás caer del cielo como un rayo, cuando ellos operaban el poder del espíritu santo, pero les dijo que era aún mejor que sus nombres estaban ya escritos en los cielos. Nosotros también tenemos ese poder que delegó a sus discípulos, ¡SOBRE TODA FUERZA DEL ENEMIGO! Pero,  no te desanimes si el día de hoy tú no has podido someter a los espíritus malignos, nuestros nombres también están ya escritos en los cielos. ¡La eternidad es aún mejor! 

Lo que hemos leído en el Antiguo Testamento, y en los evangelios, no cambia la realidad de las cosas. Hoy también debemos someternos a Dios. Dios no cambia, es el mismo Dios, y así como estuvo con la gente del Antiguo Testamento, la gente de los Evangelios y con los creyentes cristianos de la Iglesia del primer siglo, Él está y estará con nosotros.

Dios quiere que todos vengan al conocimiento de la verdad, por eso tenemos que estudiar la Palabra fiel, para aprender y aplicar las claves y los principios que enseñan que la Palabra de Dios se interpreta a sí misma, sin que nosotros le demos nuestra propia interpretación privada.

Una de las claves para permitir que la Palabra se interprete a sí misma es: ¡SABER A QUIEN ESTA ESCRITA (dirigida)!

Las epístolas a la iglesia están dirigidas específicamente a los creyentes cristianos. Veamos que dicen las epístolas acerca de la palabra SOMETERSE (upotásso), vamos  al libro de Romanos para ver a quien está escrito.

(Romanos 1:1) Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,

Vean el versículo 7

(Romanos 1:7) A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Esta es una epístola dirigida a los creyentes cristianos, a los amados de Dios, a los santos. Aunque en esta epístola Dios también se refiere a los no creyentes, los que lo rechazaron y desestimaron su Palabra, como lo muestran los siguientes versículos.

(Romanos 8:5) Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. {6} Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. {7} Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan (upotásso) a la ley de Dios, ni tampoco pueden; {8} y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

Los incrédulos no pueden agradar a Dios, porque ellos no se sujetan a la ley de Dios, a su dominio y poder. Ellos no pueden caminar por el espíritu, porque se sujetan a las cosas de la carne.

(Romanos 10:1) Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.

¿No es Dios maravilloso? Este versículo se dirige a los israelitas, pero la voluntad de Dios es que toda la humanidad sea salva, Dios quiere que cada uno sea salvo, pero no todo el mundo cree ni todo el mundo decide obedecer a Dios y Su Palabra.

(Romanos 10:3) Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado (upotásso) a la justicia de Dios;

Los incrédulos no reconocen la autoridad de Dios ni su justicia, sino que tratan de establecer su propia justicia. Ellos tratan de justificar sus acciones impías, y simplemente no quieren tener nada que ver con Dios en absoluto.

Por otro lado, los creyentes, los que obedecen a Dios y buscar su justicia, los santos, deben someterse bajo la poderosa mano de nuestro Padre celestial.

(Romanos 13:1) Sométase (upotásso) toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. (2) De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

La frase "toda persona", en este caso se refiere a todos los creyentes. La frase "autoridades superiores", se refiere al liderazgo en la iglesia de Dios. Dios es quien establece el liderazgo, nadie puede ser un líder en la iglesia, simplemente porque quieran, o porque tenga suficiente influencia en la vida de las personas, ¡eso es religión! ¡Nuestra responsabilidad es la de someternos a nuestro liderazgo, de lo contrario, resistimos las ordenanzas de Dios, y rechazamos a Dios!

La palabra “ordenanza” en el versículo 2 es la palabra griega diatage, que quiere decir: algo ya dispuesto, instituido, instrumentado. En realidad no es como una ley o un decreto, sino como algo que Dios designó de antemano. Es prerrogativa de Dios elegir a los líderes, no a nuestros propios deseos. Así que, te guste o no, si tú no estás en una posición de liderazgo, debe someterte a tu líder, llámese pastor, ministro, etc.

(Romanos 13:3) Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;

La palabra “magistrados” se refiere al hombre de Dios, al líder. Estos versículos no están dirigidos a todo el mundo, sino a los creyentes cristianos. No se refiere a los gobernantes, los presidentes, los reyes, ni a los primeros ministros de los diferentes países del mundo, sino a los líderes o ministros que ejercen autoridad dentro de la iglesia de Dios, los siguientes versículos corroboran esto.

(Romanos 13:4) porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. {5} Por lo cual es necesario estarle sujetos (upotásso), no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Con la finalidad de someternos a Dios, debemos primero someternos a las autoridades, o al liderazgo en la iglesia. Los ministros de Dios deben hacer el bien, y castigar a los que hacen lo malo. ¡Sujetarnos a la autoridad de los ministros de Dios es una necesidad!

Espero que noten el patrón a lo largo de todo lo que he compartido. Se supone que las personas y las cosas deben someterse a Dios primera y principalmente. El ángel de Dios le dijo a Agar, que regresara y fuera sumisa a Saraí. Al pueblo de Israel se le dijo que se sometiera a David su rey, incluyendo a los extranjeros. David mismo, siendo el rey, se sujetó a Dios y reconoció la gloria, la autoridad, y el poder del creador de los cielos y la tierra. Jesús, estamos hablando del hijo de Dios quien a los 12 años se sujetó a sus padres, María y José, y todos estos, al someterse, obedecieron a Dios.

La epístola a los romanos es la doctrina que establece los fundamentos de creencia para los cristianos, y nos enseña que es una necesidad el someternos a nuestro liderazgo, de esa manera nos sujetamos también a Dios nuestro señor.

A pesar de que la voluntad de Dios es que toda la humanidad sea salva, los incrédulos no se someten a Dios porque tienen una mente carnal, y quieren establecer su propia justicia.
   
Tienes aún alguna duda de,  ¿a quién es que tenemos que sujetarnos, obedecer, o someternos? ¡Yo no! ¡Al Dios todo poderoso, creador de los cielos y la tierra, al Padre de nuestro señor y salvador Jesucristo!

En la segunda parte, vamos a ver cómo es que debemos someternos, veremos algunas referencias dirigidas específicamente a hombres, mujeres, niños, siervos, y cómo Dios ha ordenado  los tiempos, el poder, y la gloria que está reservada para todos los que creen en su hijo, Jesucristo, a quien también debemos obedecer y someternos, con el fin de hacer la voluntad de Dios.

¡Dios los bendiga!

J.E.R.S.
publicado | | Comenta