La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

El libro de los romanos es un libro doctrinal, y una doctrina, básicamente describe un sistema de creencias, contiene las enseñanzas fundamentales, o las instrucciones básicas que deben seguirse. El libro de los romanos establece las enseñanzas fundamentales para la Iglesia cristiana. Romanos 12:1,2 muestra las instrucciones que debemos aplicar en nuestra vida cristiana en nuestra búsqueda para comprobar la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

El mes pasado compartí el versículo 1 de Romanos 12, y expliqué  que para “presentar” nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, nuestro culto racional a Dios tiene que ser un servicio verdaderamente espiritual, porque Dios es espíritu y sus leyes son espirituales. No hay nada que podamos hacer en la carne, basado en los sentidos que pueda agradar a Dios. Compartí con ustedes, Romanos 12:1 de la versión estándar de la Biblia en Inglés, que dice:

(Romanos 12:1) apelo (como una petición muy seria) a ustedes, por lo tanto, hermanos (hermanos y hermanas), por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable (bien agradable) a Dios, que es vuestra adoración espiritual (VEI)

También mencioné que el versículo 1 sólo es la primera parte de la ecuación,  Romanos 12: 2 completa el rompecabezas en la búsqueda del creyente cristiano por comprobar cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. El versículo 2 es lo que vamos a estudiar hoy, pero para comenzar con el pie derecho, leeremos Romanos 12:1,2, del texto Griego, literalmente, del Interlineal Griego-Español.

(Romanos 12:1,2) Exhorto pues, os, hermanos, por las misericordias de Dios, a presentar los cuerpos de vosotros como sacrificio vivo, santo, a Dios agradable, (que es) el razonable (espiritual) servicio cultual de vosotros;  {2} y no os adaptéis a la forma del mundo este, sino transformaos por la renovación de la mente, para que comprobéis vosotros cual (es) la voluntad de Dios, buena y agradable y perfecta. (IGE)

El versículo 2 comienza con la palabra "y", una conjunción que une los versículos 1 y 2 en correlación directa; haciendo de esta búsqueda de la comprobación de la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios una declaración de dos fases.

1. Presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, por medio de un servicio verdaderamente espiritual.

"Y"

2. No adaptarnos a este siglo, sino transformarnos mediante la renovación de la mente.

La palabra "no" en el versículo 2 es la palabra griega mé; que expresa negación condicional, dependiendo de los sentimientos, de alguna idea, concepción o hipótesis. No expresa una negación absoluta, lo que significa que no está en las manos de Dios, que nos adaptemos o no a este mundo, depende de nosotros  hacer eso. La maravillosa gracia de Dios nos permite hacer uso de nuestro libre albedrío. Así que, somos tú y yo quienes decidimos qué hacer, adaptarnos a este mundo o no.

(Romanos 12:2) y no os adaptéis a la forma del mundo este, sino transformaos por la renovación de la mente, para que comprobéis vosotros cual (es) la voluntad de Dios, buena y agradable y perfecta.


La palabra "adaptarnos” o “conformarnos”, como se lee en la mayoría de las versiones Bíblicas, significa “moldearnos de acuerdo a”, o “llegar a ser”. El diccionario define “conformar” como: actuar de acuerdo con las normas vigentes, actitudes, prácticas, etc., de la sociedad o de un grupo.

(Romanos 12:2) y no os adaptéis a la forma del mundo este, sino transformaos por la renovación de la mente, para que comprobéis vosotros cual (es) la voluntad de Dios, buena y agradable y perfecta.

Ahora la palabra "mundo" no se utiliza en referencia al mundo creado, como si fuera el planeta tierra, sino, en referencia a los tiempos o la era en que vivimos hoy, donde las culturas, las tradiciones y las costumbres, junto  con las actitudes, los estándares, y las prácticas que predominan, son contrarias a la voluntad de Dios.

(Romanos 12:2) y no os adaptéis a la forma del mundo este, sino transformaos por la renovación de la mente, para que comprobéis vosotros cual (es) la voluntad de Dios, buena y agradable y perfecta.

La palabra "sino" establece un contraste entre "No os conforméis a este mundo" y "transformaos". La palabra "transformaos" es la palabra griega metamorfóo: es decir: una transformación total. Como cuando una oruga se convierte en mariposa. ¡Ese tipo de transformación! De estar inmerso en la cultura, las tradiciones y las costumbres conforme a los deseos engañosos de los tiempos, los estándares, y las practicas que predominan en la  liberal y permisiva sociedad actual, como una horrible oruga que se arrastra, hasta transformarse en una bella y majestuosa mariposa.

Pero esa transformación no va a suceder a menos que renovemos nuestra mente. Millones de creyentes cristianos nunca renuevan su mente, es por eso que siguen arrastrándose como orugas, y se mantienen alimentándose con las toxicas hojas de las tradiciones, la religión y las costumbres, incapaces de someterse a la metamorfosis y dejar que sus alas crezcan para volar como mariposa y disfrutar de la dulzura del néctar puro de las promesas y las bendiciones de Dios.

(Romanos 12:2) y no os adaptéis a la forma del mundo este, sino transformaos por la renovación de la mente, para que comprobéis vosotros cual (es) la voluntad de Dios, buena y agradable y perfecta.

Un punto clave aquí es la palabra "mente". ¿Qué es la mente? En un sentido más amplio significa entendimiento. Nuestro entendimiento tiene que ser renovado, y la palabra “renovación” significa “hacer nuevo”, y para hacer algo nuevo, básicamente tenemos que deshacernos de lo viejo. Pero Dios usó una interesante palabra para el tipo de “renovación” que necesitamos llevar a cabo. La raíz de la palabra de donde proviene la renovación es la palabra griega kainos; significa: nuevo en cuanto a calidad y carácter, no algo  recién hecho. Las cosas que necesitamos para alimentar nuestra mente a partir de ahora deben ser nuevas en calidad y carácter, y eso es lo que la Palabra de Dios trae a nuestras vidas.

(Mateo 26:28) Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

El pacto del que Jesús está hablando aquí en el versículo 28, a diferencia del Antiguo Testamento, es nuevo, nuevo en calidad y carácter, no sigue los mismos lineamientos del Antiguo Testamento, ni se sujeta a los mismos estándares.  La gente del Antiguo Testamento eran siervos de Dios, nosotros somos hijos e hijas de Dios, en el Antiguo Testamento, tanto los lideres como los profetas, tenían el espíritu santo sobre ellos temporalmente, nosotros lo tenemos en nuestro interior, para siempre, ellos estaban viviendo en esclavitud, bajo la ley, nosotros somos libres y vivimos bajo la gracia, ellos temían a Dios, nosotros amamos a Dios.

Así que esta palabra “nuevo”, no necesariamente significa algo recién hecho, sino algo que nunca se ha utilizado, es nuevo en calidad y carácter.

(Mat 27:59) Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, {60} y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

Tal vez José labró ese sepulcro para el mismo, pero lo utilizó para Jesús. José no corrió a su casa, a coger su pico y su pala y se fue a la peña a escarbar un sepulcro nuevo para Jesús en el momento en que Jesús murió. Este lugar ya estaba preparado, era nuevo en calidad, ya que nunca había sido utilizado, como se menciona en el evangelio de Lucas.

(Lucas 23:53) Y quitándolo, lo envolvió en una sábana, y lo puso en un sepulcro abierto en una peña, en el cual aún no se había puesto a nadie.

Así que, la única forma de renovar nuestra mente es desechando los viejos hábitos, las viejas costumbres, tradiciones, y todos los trucos y artimañas que el mundo ofrece, por medio del aprendizaje y la aplicación de la Palabra de Dios en nuestro diario andar, siguiendo las instrucciones escritas en las epístolas a la Iglesia de Dios, principalmente, los libros de Romanos y Efesios, donde se encuentran las bases fundamentales de la  doctrina cristiana reveladas a la Iglesia de hoy.

(Efesios 4:1) 4:1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, {2} con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, {3} solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

El andar de un creyente cristiano de hoy, debe ser digno de la vocación de nuestro llamamiento, con humildad, con mansedumbre, con paciencia. El andar de un creyente cristiano de hoy debe ser un andar en amor, siempre listo para proteger la unidad del espíritu en el vínculo de la paz.

(Efesios 4:17) 4:17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

La palabra "no" aquí en Efesios 4:17 es la palabra griega meketi;  que quiere decir: “ya no”, lo que prácticamente significa que: “a partir de este momento, desde hoy”. Así, que, desde el momento en que un creyente cristiano acepta a Jesucristo como su Señor, y como salvador personal de su vida, debe abandonar su viejo estilo de vida, y debe comenzar a estudiar, aprender y aplicar la palabra de Dios en su diario andar. Después de renacer del espíritu de Dios, ya no estamos para andar en la vanidad de la mente, y a medida que adquirimos el nuevo conocimiento de la Palabra de Dios, renovamos nuestras mentes. Depende del creyente cristiano desechar los viejos hábitos y costumbres, y renovar su mente, al incorporar en su vida los nuevos valores, principios, estatutos y mandamiento escritos en las epístolas a la iglesia.

(Efesios 4:20)  Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, {21} si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. {22} En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,  {23} y renovaos en el espíritu de vuestra mente, {24} y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Efesios nos dice que debemos despojarnos del viejo modo de vida que es corrupto, y está viciado conforme a los deseos engañosos. En contraste, nos exhorta a renovar nuestra mente en el aspecto espiritual y a vestirnos del nuevo hombre, que es creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

(1 Pedro 1:13) Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;  {14} como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

La frase “ceñid los lomos” en sentido figurado significa: “estar preparados”. El uso de la palabra griega para “entendimiento”, aquí, se refiere a los pensamientos más profundos, pero también tiene que ver con estar mentalmente dispuesto. La Palabra de Dios nos exhorta a estar mentalmente dispuesto a actuar como hijos obedientes, y a no moldearnos de acuerdo a los deseos engañosos que antes teníamos, eso  depende de nosotros.  La palabra "ceñir" significa: sujetar, asegurar. La palabra "lomos" tanto en hebreo, como en griego, se refiere a la parte del cuerpo entre las caderas y las costillas inferiores, que es considerada sobre todo, como la sede de la fuerza y el poder generativo. Y aquí  en 1 Pedro 1:13, está hablando en referencia a la parte más fuerte de nuestra mente, nuestros pensamientos más profundos. Así que la frase ceñir los lomos literalmente significa:

Capacitarse uno mismo para algo que requiere de preparación, de fuerza, o de resistencia. ¿No te parece que la renovación de nuestra mente necesita de todo eso? ¡Yo sí! ¿No te parece que no adherirse o conformarse al mundo requiere de todo eso? ¡Yo sí! ¿No te parece que el no conformarse de nuevo a los deseos engañosos requiere de todo eso? ¡Yo sí!

Después de renacer del espíritu de Dios, la voluntad de Dios para nosotros, no es, volver a los viejos deseos engañosos, o estar de acuerdo con las normas vigentes, con los estándares, actitudes y prácticas de la sociedad actual. Además, como un Padre amoroso y lleno de gracia, Dios nos permite hacer uso de nuestra libre voluntad de decidir, Él no nos obliga a obedecer y  a no conformarnos a este mundo, es nuestra decisión.

Para que nosotros podamos renovar nuestra mente, o nuestro entendimiento, debemos andar dignamente, conforme a la vocación de nuestro llamado, solícitos en guardar la unidad del Espíritu, no andando ya  como los demás, en la vanidad de nuestro entendimiento, debemos  abandonar nuestra pasada manera  de vivir (forma de vida) y vestirnos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

(Romanos 12:2) y no os adaptéis a la forma del mundo este, sino transformaos por la renovación de la mente, para que comprobéis vosotros cual (es) la voluntad de Dios, buena y agradable y perfecta.

Para terminar, demos un vistazo a la palabra “comprobéis”. Es la palabra griega dokimázo;  traducida como: probar, aprobar, discernir, examinar, aceptar. En este caso, significa poner a prueba o probar.

(Hebreos 3:7)  Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, {8} No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, {9} Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años.

¡El pueblo hebreo pus a Dios aprueba, y vieron sus obras, maravillas y señales!

(1 Tesalonicenses 5:18) Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. {19} No apaguéis al Espíritu. {20} No menospreciéis las profecías. {21} Examinadlo todo; retened lo bueno. {22} Absteneos de toda especie de mal

(Efesios 5:6)  Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. {7} No seáis, pues, partícipes con ellos. {8} Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz {9} (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), {10} comprobando lo que es agradable al Señor. {11} Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;

La palabra de Dios es la voluntad de Dios, y como la gente del Antiguo Testamento pusieron a Dios a prueba, y vieron sus obras durante cuarenta años, la voluntad de Dios para nosotros es que pongamos también a prueba todas las cosas, que retengamos lo bueno y nos abstengamos de toda especie de mal. Él quiere que probemos lo que es aceptable a él, y que no tengamos comunión con las tinieblas. ¡Ese hombre viejo, viciado conforme a los deseos engañosos era tiniebla, pero ahora somos  luz en el Señor y debemos andar como hijos de luz!

¿Cómo podemos renovar la mente, o renovar nuestro entendimiento? Sepultando ese hombre viejo con sus hábitos, sus costumbres, sus tradiciones, su religión, su estilo de vida mundana, y permitiendo que el hombre nuevo surja de nuestro interior.

(Romanos 12:3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

No debemos pensar que somos más que nadie, sino tener sentido común, tener cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

(2 Corintios3:4) Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; {5} no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,

Saber quiénes somos en Cristo Jesús, y reconocer que nuestra competencia proviene de Dios.

(Filipenses4:5) Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. {6} Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. {7} Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. {8} Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. {9} Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

¿Cómo sabemos si estamos renovando nuestra mente? Cuando nuestra gentileza comienza a ser reconocida por los demás, cuando dejamos de estar afanosos y oramos a Dios por todo con una actitud de gratitud, cuando en nuestro andar, tenemos la paz de Dios que protege nuestros corazones y mentes, y cuando pensamos como Jesucristo; en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo de buen nombre, cuando aprendemos, recibimos, oímos, vemos y hacemos la voluntad de Dios.

Una vez que confesamos a Jesucristo como nuestro señor, y salvador personal de nuestras vidas, renacemos del espíritu de Dios, y en ese mismo instante Dios nos da de su espíritu. Es desde ese momento que debemos sepultar al hombre viejo, y comenzar a vestir el hombre nuevo, al aprender a exhibir nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, por medio de un servicio  verdaderamente espiritual, y a deshacer las ataduras del mundo por medio de la renovación de nuestras mentes, y transformarnos, como esa horrible oruga que llega a ser una bella y majestuosa mariposa. Entonces podemos poner a Dios a prueba, y conocer cuál es la buena y agradable, y perfecta voluntad de Dios.
¡Que Dios los bendiga!

J.E.R.S.
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(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

A la mayoría de los creyentes cristianos les gustaría comprobar cuál es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios. Estos dos versículos en el libro de romanos son la clave para ello, aunque hoy quiero centrarme principalmente en el versículo 1, específicamente en la palabra “racional”.

La palabra “racional”, para mi suena muy “racional”. El diccionario define esta palabra de dos maneras.

a). Estar en conformidad con la razón; no ser extremadamente o excesivo, ser moderado, justo, incluso flexibles.

b). Tener la facultad de la razón, o la posesión de la sana crítica.

Personalmente, me agrada más la segunda definición, pero independientemente de la definición que adoptemos, (a), o (b) así será de aceptable ante Dios nuestro servicio o culto.

La palabra “racional” es traducida de la palabra griega logikos; que significa: "racional", "inteligente", " lógico". De aquí es de donde proviene la palabra "lógica", y la "lógica " es la ciencia de los principios formales del razonamiento. Logikos proviene de la palabra griega logos, que significa: "decir algo; literalmente, palabras¸ (incluyendo los pensamientos) y el razonamiento  (la facultad mental)" ¡Recuerda eso!

Logos, a su vez, proviene de la palabra lego; que significa: "exponer a otros, relacionarse (en palabras)". ¿Tiene todo esto, algo de sentido?  ¿Puedes ver la lógica en esto? Quizás no aún, pero, en resumidas cuentas, “lógica” es, sentido común, pero implica el razonamiento, o sea, la capacidad de utilizar nuestra facultad mental, la inteligencia. Es el poder de saber, a diferencia del poder de sentir y desear. Nosotros como seres humanos tenemos la capacidad de adquirir conocimiento, lo que nos diferencia del resto de la creación.

En  la mayoría de las diferentes  versiones de la  Biblias, la parte final de romanos12:1 leen: "vuestro culto racional", pero encontré algunas traducciones muy interesantes; por ejemplo: El Interlineal Griego- Inglés dice: "vuestro servicio inteligente". ¡Ajaaaa! El interlineal Griego- Español dice: "vuestro culto razonable, o espiritual". Pero algunas versiones leen: "vuestro servicio religioso". ¡Hummm! Me agradan más las palabras “racional, razonable, o inteligente”, que la palabra “religioso”, tienen más sentido para mí, tienen más lógica. Porque si vamos a presentar o exhibir (es lo que la palabra “presentar” realmente significa) nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, nuestro servicio a él tiene que ser razonable o racional, tiene que ser inteligente, y si usamos la lógica aquí; nuestro servicio tiene que ser espiritual, no religioso, nuestro servicio a Dios debe tener sentido. Te voy a mostrar un par de cosas que no tienen sentido.

(Mateo 28,19) Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

No tiene sentido, cuando la  llamada, "santa trinidad", se enseña en todas las iglesias cristianas del mundo. La “trinidad” solamente es mencionada como tal en el libro de Mateo, como acabamos de leer. En alguna ocasión leí que alguien decía que un solo versículo no hace una doctrina, y es verdad, no debemos enseñar algo que no tiene un fundamento sólido en la Palabra de Dios, porque la “trinidad” no se menciona en ningún otro lugar en toda la Biblia, no es mencionada siquiera por error por Pablo, o Pedro o Juan. Ni siquiera Apolo, varón elocuente, poderoso en las Escrituras hace mención de ella. No antes, ni siquiera después que Aquila y Priscila le enseñaran correctamente la Palabra de Dios. No puedo creer que a esta maravillosa pareja de creyentes cristianos, se hayan olvidado de enseñar a Apolo, sobre una doctrina tan importante como la “trinidad,” si es que esta verdaderamente existiera. Dios es un Dios racional, un Dios de lógica, y la doctrina de tres Dioses en uno, no tiene lógica en absoluto, simplemente no tiene sentido. ¿Por qué tendría Dios que dividirse en tres entidades diferentes? ¡Vamos! ¡El mundo no es capaz siquiera de lidiar con un solo Dios, mucho menos tres en uno! ¿Qué hay de inteligente acerca de la Trinidad?

(Filipenses 2:6) el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, {7} sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

No tiene sentido que las iglesias del mundo estén enseñando que Jesús es Dios, viendo claramente aquí que ni siquiera el mismo Jesús pensó ser igual a Dios. El versículo 6 dice: “el cual siendo en forma de Dios…” Pero eso no significa que Jesús es Dios, por supuesto que él era en forma de Dios para el pueblo de Israel.

(Éxodos 4:10) Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. {11} Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? {12} Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. {13} Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. {14} Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. {15} Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. {16} Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios.

Moisés era en lugar de Dios para Aarón su hermano, pero eso no hacía a Moisés Dios el creador de los cielos y la tierra. Así como Moisés era en lugar de Dios para su hermano Aarón, Jesús era en forma de Dios para Israel. Jesús era en forma de Dios, porque siendo el unigénito de Dios era el único representante legítimo de Dios aquí en la tierra ¿Por qué querría Dios transformarse en un hombre, tomar forma de siervo, y permitir que el mundo le colgara en un madero y morir? ¡Muéstrame la lógica en eso! ¡Dios es un Dios de lógica! ¡Y el pueblo de Dios debería  ser más inteligente como para creer lo que la religión enseña!

(1Tim 2:5) Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre

¿Notas que dice un solo Dios? No dice: "uno, pero en realidad son tres en uno". Y también dice un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre. ¡Tampoco dice aquí que Jesucristo es Dios, dice que Jesús es el único mediador! Si Jesús fuera Dios ¿Por qué razón necesitaríamos un mediador? Ve el siguiente versículo.

(1 Juan 2:1) Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis. Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo;

La misma historia aquí, ¿para qué necesitamos un abogado si Jesús es Dios? Ahora, si Jesucristo es nuestro abogado, ¿por qué algunas denominaciones enseñan que es María quien intercede por nosotros? ¡Eso simplemente no tiene ningún sentido! Y como estos ejemplos podemos encontrar tantos otros que el mundo religioso enseña en el mundo cristiano de hoy. Mentiras, fábulas de viejas, y doctrinas de demonios. No es de extrañar por qué muchos cristianos no saben cómo presentar o exhibir sus cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, por medio de un servicio o culto inteligente o espiritual.

Ahora déjame mostrarte las cosas que si tienen sentido.

(Juan 4:24) Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

¡Esto si tiene sentido para mí, Dios es espíritu, y debemos adorarle en espíritu y en verdad! La Versión estándar en Inglés traduce Romanos 12:1  de una manera muy interesante.

(Romanos 12:1) apelo (como una petición muy seria) a ustedes, por lo tanto, hermanos (hermanos y hermanas), por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable (bien agradable) a Dios, que es vuestra adoración espiritual (VEI)

Esta traducción tiene mucho más sentido para mí, que la que dice: "servicio religioso".

Nuestra única manera de presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios es por medio de ser creyentes cristianos verdaderamente espirituales, no cristianos religiosos.

(Romanos 7:25) Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

Pablo por revelación está mostrando aquí lo que Dios ya sabe acerca de nuestra naturaleza humana, él sabe que somos muy capaces de fallar, tropezar y fracasar. Por eso envió a su hijo Jesucristo, para hacernos más fuertes, para salvarnos, para hacernos completos. Para que podamos presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo, debemos estar dispuestos a servir a la ley de Dios, y las leyes de Dios son leyes espirituales. ¿Se puede ver la lógica ahora? Nuestro servicio razonable a Dios es un servicio espiritual, y nosotros como creyentes renacidos del espíritu de Dios, como hijos de Dios, tenemos esa capacidad.

(Romanos.8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. {2} Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Es por eso que Jesucristo vino, para que cuando tropecemos o caigamos, podamos levantarnos, porque, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, ¡y si queremos estar en Cristo debemos seguir su ejemplo y hacer la voluntad de Dios!

(Romanos 8:3) Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; {4} para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. {5} Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. [6]Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

¿Queremos vida y paz? ¡Piensa en las cosas del espíritu! ¿Queremos agradar a Dios? ¡No te ocupes de la carne! ¡Debemos abandonar la vieja naturaleza, el viejo hombre, que es enemistad contra Dios!

(Romanos 8:7) Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; {8} y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. {9} Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

(Romanos 8:14)  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. {15} Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

¿Puedes ver la lógica ahora? ¿Tiene todo esto sentido para ti, ahora? ¿Por qué entonces no tiene sentido para el resto del mundo cristiano? Si queremos presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, debemos saber que nuestro servicio o culto hacia él, tiene que ser racional, inteligente,  lógico, y como sabemos que  Dios es espíritu, nuestro culto, adoración, o servicio, tiene que ser única y exclusivamente espiritual. Dios es espíritu, y sus leyes son leyes espirituales, y no hay nada espiritual que pueda cumplirse con la carne, ni con las obras de nuestra vieja naturaleza.

Ahora bien, si de verdad queremos comprobar la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios, de romanos 12, el versículo 2 muestra la otra parte de la ecuación, pero ese es tema para otro día.

Por ahora, solo ten un poco de sentido común. Recuerda que para presentar o exhibir tu cuerpo como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, debes tener la facultad de la razón, o sea, ser racional, inteligente, y adorar o servir a Dios siendo verdaderamente espiritual, o espiritualmente verdadero. No te dejes llevar por las fábulas de viejas ni las doctrinas de demonios. Piensa en las cosas espirituales y no te ocupes de la carne. Debemos ser, como lo expresa la misma palabra griega; ¡Lógikos!

¡Dios te bendiga!

E.S.N.

J.E.R.S.
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Dios los bendiga a todos, y gracias por darme la oportunidad de compartir un poco de la Palabra de Dios con ustedes. Hoy quiero compartir acerca de una de las oraciones más dramática y conmovedora, que Dios dejó escrita en su santa Palabra. Todos sabemos acerca del profeta Samuel, quien fue un hombre de Dios, un gran profeta, pero era también un hombre como nosotros, y tenía una familia, de la que algunos de nosotros sabemos poco o nada. Ve por favor al primer libro de Samuel para conocer acerca de “La Promesa de Ana”

(1 Samuel 1:1-5) Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. {2} Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía. {3} Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová. {4} Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. {5} Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos.

Los niños siempre han sido muy importantes para la familia, y en esos tiempos, eran considerados como una prueba del amor de Dios, pero, Ana era estéril, no podía tener hijos, y Elcana, su esposo, la amaba tanto que cada año que subían de su ciudad para ofrecer sacrificios a Jehová, le daba a Ana una "parte escogida". La frase “parte escogida” del hebreo, también significa “doble porción”, así que Elcana le dio a Ana una porción “doble” de lo que le dio a su otra mujer y a sus hijos.

(1 Samuel 1:6-10) Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos. {7} Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. {8} Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? {9} Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, {10} ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.

Ana estaba realmente desolada. El versículo 10 dice que ella, con amargura de alma oró a Dios y lloró abundantemente. Quizás al leer estas palabras, no podemos realmente percibir, el torrente de emociones, sentimientos, dolor y pesadez que inundaban el interior del corazón de Ana. Pero Ana no confrontó a su rival con griterías e insultos, ni la atacó violentamente, tampoco se escondió en su cuarto a llorar su amargura, ella fue al único lugar donde podía recibir la ayuda necesaria, subió al templo a orar al Señor.

(1 Samuel 1:11) E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

El versículo 11 dice que ella “hizo voto”, lo que significa que hizo una promesa solemne a Dios. Podemos ver en sus palabras el compromiso y la creencia que tenía, para llevar a cabo lo que estaba prometiendo a Dios. Ella no sólo estaba pidiendo recibir algo de Dios, ella se comprometió a dar algo a cambio. ¿Recuerdan cuando Salomón pidió a Dios sabiduría? No lo hizo solamente para ser el hombre más sabio y más rico de todo el mundo, sino para servir mejor al pueblo de Dios. ¡Cuando le pedimos algo a Dios, también debemos estar dispuestos a dar! ¡Lo que sea necesario, tiempo, dinero, esfuerzo!
(1 Samuel 1:12-14) Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella. {13} Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. {14} Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.
Recuerden que ella estaba orando, pero todo eso fue entre Ana y Dios. Así es también cuando oramos a Dios, es entre él cada uno de nosotros individualmente, entre Dios y yo, entre Dios y cada uno de ustedes. En el caso de Ana, el sacerdote Elí, pensó que ella estaba ebria y trató de reprenderla. Pero Ana le abrió su corazón y le compartió lo que estaba haciendo.

(1 Samuel 1:15-16) Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová. {16} No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.

¿Alguna vez te has sentido así? ¿Alguna vez has ido al Padre, y derramado tu alma en oración ferviente, cuando estas espiritualmente abatido? ¡Yo sí! Quizás por eso es que esta historia es tan dramáticamente real para mí. No quiero decir que tienes que llorar cada vez que oras, pero sabes con toda seguridad que Dios, y sólo Dios, por medio de Jesucristo, su hijo, su Palabra y su gente, son la única ayuda que como creyentes cristianos, tenemos aquí en la Tierra.

(1 Samuel 1:17,18) Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. {18} Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.

El versículo 18 dice: “…y no estuvo triste más”. ¡Qué gran alivio! Y todo con sólo orar a Dios, todos sabemos que la oración tiene poder, pero la oración, funciona también es como una maravillosa válvula de escape, como la que tienen las ollas de presión. Eso sucedió con Ana, después que oró, ya no estuvo triste más. Ella sabía que no podía hacer nada más que poner su problema en las manos de Dios, de ahí en adelante, no tenía porqué sentirse mal, lo demás era asunto de Dios. Cuando nos encontramos en situaciones similares, y sabemos que no podemos hacer nada, solo tenemos que orar a Dios y poner nuestros problemas en sus manos, y no estar tristes más, sino ocuparnos de las cosas que si podemos tomar cuidado. El libro de Filipenses nos da una recomendación infalible.

(Filipenses 4:6) Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. {7} Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Dios mismo en su palabra nos dice que no nos preocupemos sobremanera, que no nos afanemos por nada, sino que llevemos delante de él todos nuestros afanes, todas nuestras presiones mentales, orando y siendo agradecidos. Si hacemos eso, el versículo 7 nos garantiza que la paz de Dios guardará nuestros corazones y nuestras mentes, lo que en un sentido figurado, significa, que la paz de Dios montará guardia, como si pusiera un centinela espiritual que protegerá nuestros corazones y nuestras mentes, ¿no representa eso un gran alivio? ¿No es esa razón suficiente para no estar triste más, así como Ana?

(1Samuel 1:19) Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.

La frase “… y Jehová se acordó de ella” no es para darnos a entender que Dios se había olvidado de Ana, y por esa razón ella no había tenido hijos, lo que esa frase significa en el hebreo es: "y el Señor la marco (con el fin de ser reconocida), o “… y el Señor hizo que fuera recordada”. Dios nunca se olvida ni se olvidará de sus hijos amados, o de nuestras oraciones.

(1 Samuel 1:20) Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.

Samuel significa: “Pedido a Dios, o Dios escucha”. ¡Este podría ser el apodo de todos los cristianos, porque cuando oramos a Dios nos oye!

(1 Samuel 1:21-22) Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto. {22} Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre.

¿Crees que Ana estaba tratando de engañar a Dios? ¡No! Samuel era sólo un bebé, ella tenía que esperar hasta que fuera destetado, y tuviera la edad suficientemente para ser llevado a la casa del Señor.

(1 Samuel 1:23-28) Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó. {24} Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño. {25} Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí. {26} Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. {27} Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. {28} Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.

Así fue como Ana cumplió su promesa a Dios, llevó a Samuel a la casa del Señor para servir a Dios todos los días de su vida, una decisión muy drástica para la gran mayoría. ¿Cuántas mujeres conoces que después de haber sido estéril por muchos años, y tener un bebé lo dan o lo dejan ir? ¡Ninguna! Ana se lo devolvió a Dios. Ella pudo haberse arrepentido y olvidar su promesa a Dios, como muchos de nosotros lo hacemos algunas veces, cuando prometemos algo. Pero no Ana, ella hizo lo que había prometido a Dios. Ve ahora a:

(1 Samuel 2:11) Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.

Este versículo me recuerda lo que Proverbios 22:6 dice “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él“.

Samuel fue instruido en el camino de Dios desde su infancia y nunca se apartó de él. Nuestra responsabilidad como padres cristianos es instruir a nuestros hijos en el conocimiento y aplicación de la Palabra de Dios, para que cuando sean grandes sigan haciendo y viviendo conforme a la voluntad de Dios.

(1 Samuel 2:18-21) Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino. {19} Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. {20} Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová. Y se volvieron a su casa.

Ana visitaba a Samuel cada año, y le traía una nueva capa cada vez que iba a verlo.

(1 Samuel 2:21) Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová.

La palabra “visitado” también puede traducirse como “supervisar”. Lo que significa que Dios supervisó a Ana, aunque a mi gusta más la traducción de la Biblia Lamsa.

(1 Samuel 2:21) Y el Señor bendijo a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová. (Biblia Lamsa)

Podemos ver el maravilloso resultado final de la creencia y el compromiso en la oración de Ana. ¡La oración tiene poder y de verdad funciona, siempre! Debes saber que hay diferentes tipos de oración. También debes saber que debemos orar por lo que está disponible, aunque para Dios no hay imposibles. Yo estoy seguro, que la oración de Ana no fue del tipo de oración que se ejecutan en dos o tres minutos. Los grandes problemas requieren grandes soluciones, y Dios tiene la respuesta a todos nuestros problemas, por muy pequeños o grandes que parezcan.

Tenemos que llegar a conocer a Dios, y hablar con él, como si estuviéramos hablando con nuestro mejor amigo. Tomemos el tiempo para orar todos los días. Si el cuerpo te duele, si tu corazón se turba, si tu alma tiene amargura, y si estás espiritualmente abatido, ¡cree! ¡Comprométete con Dios, y da! Él te librará, y te prosperará, más allá de lo que puedas imaginar.

¡Cuando pidas a Dios algo, en oración, no solamente esperes recibir, comprométete también a dar!

(1 Samuel 2:1,2) Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en Jehová, Mi poder se exalta en Jehová; Mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, Por cuanto me alegré en tu salvación. {2} No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro.

¿Qué más puedo decir? Ana ya lo dijo todo. No hay Dios como nuestro Dios, no hay refugio ni socorro como el Dios nuestro. La primera parte de Malaquías 3:6 dice: “Porque yo Jehová no cambio,…” ¡Y es verdad, Dios no cambia! Su poder no cambia, su voluntad y su capacidad no cambian, su amor y su misericordia no cambian, sus promesas y su Palabra no cambian. El Dios de Ana es nuestro mismo Dios también ¿Qué esta es una historia del Antiguo Testamento?

(Romanos 15:4) Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

¡Y claro que podemos aprender, del ejemplo de Ana que es sin igual! Su creencia, su compromiso, su deseo, y su confianza en Dios, aunados a su corazón dador, es algo que debemos aplicar en nuestro diario andar, y debemos también mantener viva la esperanza del retorno de nuestro señor y salvados Cristo Jesús

(Romanos 15:5,6) Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, {6} para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

¡Dios los bendiga!

E.S.N.

J.E.R.S.
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Hoy en día, vivimos en un mundo donde todo es rápido y gratis, tenemos servicios de correo electrónico gratuito, bebidas y comidas, bajas en calorías, azúcar y grasa, y los ojos de la gente van detrás de todo lo que tenga la palabra “gratis” en frente. La gente no quiere gastar su dinero, su tiempo, su energía, su esfuerzo, y ni siquiera quieren pensar, todo lo quieren hecho a la medida y en la boca. La tecnología es de gran ayuda, pero también promueve la pereza, no caminamos porque hay coches, no escribimos cartas porque hablar por teléfono es más rápido y más fácil, lo irónico, es que ni siquiera utilizamos los teléfonos para hablar, enviar mensajes de texto es lo que está de moda hoy. No cocinamos, porque hay montones de comida rápida en el departamento de alimentos congelados, en los súper mercados, que con solo ponerlas en el micro-ondas, la cena para toda la familia, está lista en cinco minutos. Las generaciones de jóvenes, parecieran no tener valores, moral, buenas costumbres, ni ética en lo absoluto. Pero nosotros, los creyentes cristianos si tenemos valores, moral, buenas costumbres, y ética. No somos perezosos, y sabemos que todo lo que tiene la palabra “gratis” al lado, tiene condiciones adjuntas, como las letras pequeñas que nunca leemos de las tarjetas de crédito, y es nuestra responsabilidad andar y actuar de acuerdo a nuestra creencia, fundamentada y arraigada en la verdad de la Palabra de Dios. No importa si nuestros vecinos, nuestros amigos, o nuestros familiares, quieren seguir viviendo el estilo de vida fácil que el mundo impone.

La enseñanza de hoy la escuché hace más de 25 años y se titula una vida nueva, vida que está disponible para nosotros hoy, gracias al sacrificio de nuestro Señor y salvador Jesucristo, cuando fue resucitado de los muertos.

(Lucas 24:1) El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. {2} Y hallaron removida la piedra del sepulcro; {3} y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. {4} Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; {5} y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? {6} No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, {7} diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. {8} Entonces ellas se acordaron de sus palabras, {9} y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. {10} Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. {11} Más a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. {12} Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

El versículo diez, mencionan que estas mujeres fueron al sepulcro y no encontraron el cuerpo del Señor y estaban perplejas, pues no entendían lo que estaba pasando. Jesucristo les dijo muchas veces que él iba a morir, y que Dios le levantaría de los muertos al tercer día. Se acordaron de eso, después que esos dos varones con vestiduras resplandecientes, les dijeron lo que había sucedido en los versículos del 5 al 8. Los versículo del 9 al 11, relatan que ellas fueron a contar todas estas cosas a los apóstoles, pero no les creyeron. El versículo 12, dicen que sólo Pedro tuvo una actitud diferente. Hubo seis cosas que Pedro hizo que podemos contar en este relato:

1. El se levantó; 2. Corrió al sepulcro; 3. Miró dentro de la cueva; 4. Él vio los lienzos; 5. Se fue a casa; 6. Se maravilló de lo sucedido. Probablemente se rascaba la cabeza pensando en lo que había sucedido.

Una de las cosas que la Biblia no menciona es, si Pedro creyó. Ese fue la séptima cosa que Pedro no hizo. Probablemente te preguntas, ¿qué tiene que ver todo esto con la vida nueva? Bueno, estas mujeres en este relato, así como los apóstoles, al principio, no creyeron lo que sucedió cuando Jesús Cristo fue resucitado de entre los muertos. Vivieron con él, fueron enseñados e instruidos por él, vieron la cueva vacía y los lienzos solos, vieron a los dos varones con vestiduras resplandecientes, quienes les dijeron que Jesucristo había sido levantado de entre los muertos, y sin embargo, no creyeron. Les tomó un poco de tiempo darse cuenta de lo que había sucedido. Ellos no vieron la clase de vida que estaba disponible para ellos a partir de ese momento. Tampoco nosotros no nos damos cuenta a veces, de la clase de vida que está disponible para nosotros hoy, para disfrutar, amar, servir, dar, y enseñar a otros.

Esa vida nueva no llega a nosotros cuando compramos el boleto ganador de la lotería, o cuando nos graduamos de la universidad, o cuando nos casamos y tenemos hijos, esas cosas pudieran también representa una vida nueva, pero la nueva vida de la que estoy hablando, no viene a nosotros porque seamos buenos o malos, o porque seamos guapos y perfectos. La nueva vida llegó cuando Jesucristo resucitó de entre los muertos; ¡Sí! La resurrección de Jesucristo es la única cosa que trae una nueva vida.

(Juan 10:10) El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Jesucristo no solo vino para darnos vida, sino una vida mucho más abundante. Si alguien te preguntara cuál es el mejor regalo que desearías recibir ¿qué dirías? ¿Un automóvil nuevo, o un trabajo donde pudieras ganar un montón de dinero y tomar unas largas vacaciones, o una enorme mansión para ti y tu familia? Quizás estés en desacuerdo con mi respuesta, pero yo pienso que la vida de alma es el mejor regalo que pudiéramos recibir, si no tenemos vida, todo lo demás es irrelevante, no necesitamos el auto, ni el título universitario, ni la casa, ni el trabajo, ni nada. Y si la vida de alma es tan importante, al grado de saber, que sin ella nada sirve, ¿cuán importante y grandiosa crees tú, que pudiera ser la vida eterna? ¡Mucho más importante, mucho más grandiosa!

(1 Juan 2:25) Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.

Así que Jesucristo no sólo hizo posible para nosotros una vida de alma mucho más que abundante, sino que hizo disponible para nosotros, también, la vida eterna. ¿No es genial?

Los jóvenes de hoy no tienen valores, piensan que son eternos, que nunca se enfermarán y que nunca van a morir. Piensan que pueden hacer todo tipo de locuras, y que son inmunes a todo. Ellos no se dan cuenta de lo grandioso que es tan sólo el estar vivo, y mucho menos se dan cuenta, de cuán importante y maravillosa es, la vida eterna, y eso es triste. Si un joven supiera que le queda poco tiempo de vida, les aseguro, que no pedirían un auto nuevo, o que les celebren la mejor fiesta de cumpleaños de su vida, pediría más tiempo para vivir. Como dije antes, si la vida de alma tiene un gran valor, mucho más valor tiene la vida eterna. Ahora, ¿cómo podemos obtener la vida eterna? ¡Confesando Romanos 10:9,10!

(Romanos 10: 9) que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. {10} Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Déjenme mostrarles lo que dice el texto Griego:

(Romanos 10:9) Que si confesares con la boca de ti (como) señor a Jesús, y crees en el corazón de ti que Dios le levantó de entre (los) muertos, serás salvo; porque con (el) corazón se cree para justicia, y con (la) boca se confiesa para salvación.

Poniendo esta traducción de Romanos10:9 en un castellano más claro, dice:

(Romanos 10:9) Que si confesares con la boca a Jesús como tu señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de entre los muertos serás salvo.

¿Notas la diferencia entre: “confesar que Jesús es el señor” y “confesar a Jesús como tu señor”? La diferencia está en que; al confesar que Jesús “es el señor” muchos asumen, que como en el antiguo testamento la palabra “señor” se refiere a Dios, deducen, que Jesús debe ser Dios. Por otro lado, al confesar a Jesús “cómo tu señor” no lo convierte automáticamente en Dios, sino en señor personal de tu vida, y como dice 2 Corintios 10:12 debemos llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, como señor personal de nuestras vidas.

Ahora, confesar romanos 10:9 es simple, pero algunas personas no creen que la salvación es tan simple y tratan de hacerlo más complicado, el hombre siempre se complica la existencia pues la manera en la que pensamos es complicada, pero el hecho que seamos complicados, no significa que los caminos de Dios sean también complicados. Se supone que debemos pensar como niños y creer, los niños son simples, ellos solo oran y creen que Jesucristo va a volver, no preguntan sobre la manera en la que va a suceder, simplemente oran y creen. No podemos darnos el lujo de ser complicados y tratar de analizar cómo esas cosas van a suceder. Eso le corresponde a Dios y debemos dejárselo a él, pues él sabe lo que está haciendo, seamos simples, creer y actuar es nuestro trabajo.

Las mujeres que fueron a la tumba, al igual que Pedro convivieron con Jesús, fueron enseñados por él y escucharon cuando les dijo que iba a morir, pero que resucitaría al tercer día, pero cuando hallaron la tumba vacía y vieron los lienzos solos, no recordaron ni creyeron en ese momento, aún cuando dos varones de Dios les informaron de lo que había sucedido, no creían, pero finalmente creyeron que había sido levantado de entre los muertos, y nosotros también creímos. Nosotros no vimos la tumba vacía ni los lienzos solos, pero creímos; ellos tenían la palabra hablada por el mismo Jesús; hoy nosotros tenemos la Palabra escrita de la que podemos aprender.

(Romanos 6:1) ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? {2} En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? {3} ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? {4} Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva

Estos versículos se refieren al hombre viejo y al hombre nuevo. La Palabra de Dios dice que el hombre viejo está muerto, que fue sepultado cuando Jesucristo murió, y al igual que Cristo fuimos resucitados con él, para que andemos en vida nueva. ¡La vida nueva llegó a través de la resurrección de Jesucristo! Eso es lo importante, la resurrección de Jesucristo, de allí es de donde viene la nueva vida.

El mundo celebra la Pascua; El diccionario dice que la Pascua es "un festival de la iglesia observado en el primer domingo después de la luna llena, o el siguiente después del equinoccio de primavera, en conmemoración de la resurrección de Jesucristo. Lo último que la gente busca en esto es lo que la resurrección representa y significa. El mundo organizan festivales, eventos y procesiones que pretenden emular el sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo, desde que fue capturado, crucificado y muerto; pero todo es una farsa, porque no entienden la importancia de la resurrección con todo el poder y la liberación que vienen con ello. Y eso se debe a que el diablo tiene cautivo al mundo, en esclavitud, es oscuridad total. La resurrección es el fin de ese cautiverio, pero es nuestra decisión de creer y caminar como lo hizo Jesucristo.

(Romanos 6:5) Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; {6} sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Nosotros éramos esclavos de ese hombre viejo, ese viejo estilo de vida, en el que estábamos sirviendo al pecado, y eso es lo que la gente en el mundo vive, eso es todo lo que saben, nosotros también fuimos esclavos de ese hombre viejo.

(Efesios 2:1) Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, {2} en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, {3} entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. {4} Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, {5} aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)

Por gracia somos salvos, no porque somos tan buenos, bonitos o guapos, ¡es por gracia! No teníamos nada que ver con esa gracia, pero la misericordia de Dios y el amor de Cristo Jesús por nosotros lo hizo posible. El versículo 2 habla de que en otro tiempo estuvimos siguiendo la corriente de este mundo, y el curso del mundo es como una montaña rusa; al principio puede que disfrutes de la velocidad, las curvas, las subidas y bajadas, gritas, levantas las manos, pero no puedes quedarte ahí para siempre, te enfermarías, y si tratas de permanecer por mucho más tiempo, incluso podrías morir. ¿Cuántos de ustedes han estado en una montaña rusa? ¿Por cuánto tiempo puedes tú disfrutar de ella? No por mucho tiempo, pero eso es sólo una diversión, el mundo es algo así, pero cuando una persona mantiene un estilo de vida como el de una montaña rusa durante toda su vida, no es nada divertido.

En la montaña rusa un operador maneja los controles, tú no puedes controlar nada, la velocidad, las curvas, las subidas y bajadas, y no la puedes parar cuando tú quieras, tienes que esperar hasta que el operador la detenga y te bajas de ella. Pero, ¿sabes quién opera los controles del mundo? ¡El diablo! Él es quien controla el mundo y él no conoce la palabra “parar”. Recuerda que él vino para hurtar y matar y destruir. La única cosa que puede sacarte de la corriente del mundo es confesar Romanos 10:9-10 y creerlo, entonces recibimos la oportunidad de una nueva vida. Así de poderosa es la resurrección, que puede sacarnos de la esclavitud y la oscuridad del mundo, nos puede dar una vida más que abundante, y aún más, puede darnos una vida que no tiene fin, la vida eterna.

(Efesios 2:6) y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, {7} para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. {8} Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; {9} no por obras, para que nadie se gloríe. {10} Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Somos hechura de Dios, creados en Cristo para buenas obras. La biblia dice que ya estamos sentados en los lugares celestiales, y que tenemos ahora una nueva vida para vivir.

(2 Corintios 5:17) De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

(Romanos 6:7) Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. {8} Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; {9} sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. {1}0 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. {11} Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Así que la Biblia dice que el viejo hombre está muerto y nuestro hombre nuevo con una nueva vida debe vivir para Dios. Tenemos que creer esto, actuar, y caminar conforme a la voluntad de Dios. Si todavía pensamos que somos demasiado malos, piensa en el apóstol Pablo, todas las cosas que hizo, él mató a la gente, él persiguió a los cristianos, él tuvo que renovar su mente y vivir una vida nueva por la gracia de Dios.

(1 Timoteo 1:12) Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, {13} habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad. {14} Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. {15} Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. {16} Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.

Después de todas las cosas que Pablo hizo, obtuvo la misericordia de Dios. Ninguno de nosotros ha hecho nada parecido a lo que hizo Pablo. ¿No te parece que la gracia de Dios es más grande que cualquier pecado que hayamos cometido en el pasado? No importa lo que hicimos, o lo que fuimos, Dios nos ha llamado para buenas obras. Él ya olvidó el pasado, está bendiciendo el presente y ha asegurado el futuro porque la resurrección venció a la muerte.

(Colosenses 2:6) Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; {7} arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

Esa es la vida nueva, andar en Cristo, arraigados y edificados en él, y para hacer eso tenemos que esforzarnos, inicie esta enseñanza diciendo que en el mundo de hoy, casi todo es fácil, sin esfuerzo , gratis, pero para caminar este andar, tenemos que movernos y actuar, la palabra de Dios no es una pastilla para el dolor, se requiere tiempo para que nuestra mente pueda digerir y creer, para aceptar la voluntad de Dios, la Palabra de Dios no es pasiva, tenemos que tomar acción creyente y movernos adelante, tenemos que leerla, estudiarla, y ponerla en nuestras mentes. Si queremos tener resultados y vivir ese nuevo estilo de vida que tenemos disponible ahora, gracias a la resurrección de Jesucristo, tenemos que movernos. Jesucristo vino y habló la Palabra de Dios, fue crucificado, murió por nosotros y resucitó de entre los muertos para que todos podamos vivir una nueva vida, con su muerte, puso nuestro hombre viejo bajo tierra, él si está muerto y no tiene ya dominio sobre nosotros. La resurrección, trajo a nuestras vidas al hombre nuevo. Debemos dejar que esa nueva creación se manifieste en nuestras vidas y viva, y que el estándar de un andar en Cristo sea nuestra norma para disfrutar y vivir nuestra vida nueva.
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La palabra “religión” en la versión Reina Valera, solo aparece tres veces en toda la Biblia. Una vez en el libro de Hechos, y dos veces en el libro de Santiago, curiosamente, ni una sola vez en el Antiguo Testamento. ¿De dónde viene entonces toda esa religión que se enseña en las iglesias cristianas de hoy?

De acuerdo con el diccionario, “religión” es: (a): un sistema organizado de creencias, ceremonias y reglas utilizadas para adorar a un dios o un grupo de dioses; (b): el servicio y la adoración a Dios o lo sobrenatural.

En la Biblia, la palabra “religión” es traducida de la palabra griega: treskéia: que significa: observancia ceremonial (servicio), adorar, y, como los traductores la pusieron, religión, pero  treskéia, básicamente, es una forma de adorar, o una forma de servir.

 Dado que sólo aparece tres veces en toda la Biblia, vamos a echar un vistazo a ellas. Pero antes de eso, vamos a:

(Éxodos 8:1) Entonces Jehová dijo a Moisés: Entra a la presencia de Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva (del hebreo: ‘abad que significa “servir, adorar”).

(Éxodos. 9:1) y (Éxodos.10:3) También dicen lo mismo: “Deja ir a mi pueblo, para que me sirva”.

Éxodos está más acorde con la definición (b): el servicio y la adoración de Dios, sin tantas reglas, tradiciones y preceptos añadidos por el hombre. Veamos ahora la primera vez que “religión” es usada en la Biblia.

(Hechos 26:5) los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo.

El apóstol Pablo se refiere aquí a su “religión judía”. Quiero que notes un par de palabras en este versículo, primero la palabra "secta". Una "secta", es un grupo religioso o político que está conectado a un grupo más grande, pero que tiene creencias que difieren fuertemente de las del grupo principal. La otra palabra que quiero que veas es la palabra "rigurosa", que significa: estricto, estrecho, riguroso. Así que la forma de adoración de Pablo, como fariseo, era de la más estricta, más rigurosa y más estrecha manera posible de servir y adorar a Dios.

(Gálatas 1:13)  Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo (religión judía), que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

La palabra “judaísmo” aquí, es la palabra griega Ioudaismos; que quiere decir: la fe, o la creencia judía, también traducida como “la religión judía”. Esta creencia judía tiene todo que ver con el Antiguo Testamento, con los diez y los más de 900 mandamientos de la Ley de Moisés. Pero aún ahí, todo lo que veo es una forma de servicio o culto a Dios.

(Éxodos 20:1) Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: {2} Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. {3} No tendrás dioses ajenos delante de mí. {4} No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. {5} No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, {6} y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
 
El versículo cinco dice: "No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; (del hebreo: ‘abad, que significa "servir ", (esto es lo que también la palabra griega treskéia significa) porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso". Todo lo que Dios quería era que su pueblo le sirviera, le amara, y guardan sus mandamientos, eso les dijo cuando los liberó del cautiverio de Egipto, pero mira lo que pasó cientos de años después, en los tiempos de Jesús.

(Mateo 15:1) 1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: {2} ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. {3} Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? {4} Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. {5} Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, {6} ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. {7} Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: {8}  Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. {9}  Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Sin duda, el liderazgo judío fue responsable de transgredir los mandamientos de Dios al agregar sus propias doctrinas y sus tradiciones, pero los traductores sin duda les dieron un gran impulso al convertir la palabra "servicio", en la palabra “religión”. Dios, como un Dios celoso, dijo a los judíos que no sirvieran y adoraran a ningún otro dios, o ninguna imagen tallada, solamente a él. El hecho de que Dios le dio leyes y mandamientos al pueblo judío, fue porque eran duros de cerviz, tercos e ignorantes. Ellos tenían que aprender a vivir sus vidas de acuerdo a los estándares de Dios, pero fallaron una y otra vez, al no obedecer la ley ni seguir los mandamientos de Dios, y aunque la Ley representaba una especie de cautiverio para el pueblo judío, Dios nunca tuvo la intención de mantener a su pueblo en la esclavitud para siempre.

(Proverbios 4:1) Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura. {2} Porque os doy buena enseñanza (doctrina);  No desamparéis mi ley {3} Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre. {4} Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás.

Dios siempre ha querido y quiere aún, que los hombres le honren, no sólo con nuestras bocas y labios, sino con nuestros corazones, y mostremos reverencia ante él, siguiendo su palabra, y guardando sus mandamientos, no los preceptos y las doctrinas (enseñanzas) de hombres , porque eso es exactamente lo que la religión significa; ¡preceptos y doctrinas de hombres!

Dios quiere que tengamos conocimiento, que nuestros corazones retengan sus razones, su santa palabra. Sólo Dios nos da la buena doctrina (enseñanza), contraria a lo que las doctrinas de los hombres, llenas de reglas y tradiciones enseñan. Déjame mostrarles aquí, un claro ejemplo.

(Isaías 29:13 RV/1960) Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;

(Isaías 29:13 NVI) El Señor dice: Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no es más que un mandato enseñado por hombres.

(Isaías 29:13 LAMSA) Por eso el Señor dice, por tanto este pueblo se me acerca con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su reverencia (respeto) hacia mí no es enseñado por los preceptos y doctrinas de hombres.

La Reina Valera de 1960 (RV/1960) es una de las versiones que más se acerca a los textos griegos, y es una gran herramienta para el estudio y la investigación de la Palabra de Dios. Los editores de la Nueva Versión Internacional dejaron fuera la palabra “temor”, cambiándola por la palabra “adoración”.La Biblia Lamsa es una versión traducida del texto arameo Peshitta. La primacía aramea del texto del Nuevo Testamento, es considerado por varios, más precisa que el texto utilizado para la versión Reina Valera de la Biblia, y de estas tres versiones, al menos en Isaías 29:13, la biblia Lamsa, es la versión más exacta.

Algo que podemos agregar de ahí, es que a Dios se le debe tener respeto o reverencia, no temor. Cuando enseñamos la Palabra de Dios, debemos enseñar a la gente a amar a Dios, no a temerle. El Dios de los cristianos es un Dios amoroso y justo, no es el Dios terrible que pintan del Antiguo Testamento. Si, Dios es un Dios terrible, para con su archienemigo, el diablo y sus seguidores, para aquellos que se oponen al movimiento de su santa Palabra, y enseñan como doctrina mandamientos de hombres. Pero para sus hijos, los creyentes cristianos, Dios es amor y es justo.

Isaías 29:13 reclama: "...con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí..."

¿Notas la conexión que existe entre la boca, los labios y el corazón?

¿Por qué crees tú, que Romanos 10:9 involucra nuestras bocas y nuestros corazones? ¡Porque la confesión y la creencia van de la mano!

¿Te acuerdas de Proverbios 4:23? "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.

Dios se refiere al corazón de la mente, no al órgano que bombea la sangre por todo tu cuerpo. ¿Pero, por qué debemos guardar, o proteger nuestros corazones?

(Mateo 15:17) ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? {18} Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. {19} Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. {20} Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

¡El corazón de la mente, representa nuestra propia vida, nuestra esencia misma! Por eso es que debemos cuidar lo que hablamos, como lo hablamos, y por qué lo hablamos. Nuestras vidas deben mostrar lo que hablamos, y debemos hablar y vivir la Palabra de Dios, ¡con fervor! Como el apóstol Pablo lo menciona en Gálatas.

(Gálatas 1:13) Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; {14} y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

Pablo era mucho más celoso de las tradiciones de sus padres, antes de que se convirtiera al cristianismo. La palabra “celoso” significa: estar marcados por el partidismo ferviente de una persona, una causa, o de un ideal. Es por eso que Pablo perseguía y consentía en matar a los cristianos, quienes tenían una manera diferente de servir y adorar a Dios, que el judaísmo. Pablo creía que hacía lo correcto al perseguir a quienes practicaban una doctrina diferente a su religión judía. Nosotros los cristianos, deberíamos tener un celo parecido al de Pablo, y estar marcados por un partidismo ferviente hacia Dios como persona; a predicar a Jesucristo como el hijo de Dios y enseñar sobre su resurrección y el perdón de pecados, proclamándolos como nuestra causa; y a revelar a su hijo en nosotros, en nuestro diario andar, como nuestro ideal.

(Gálatas 1:15)  Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, {16} revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre.

Lo que Pablo dice aquí, es que ni siquiera comparó sus viejas creencias, sus tradiciones o ritos ceremoniales, de los cuales había sido excesivamente celoso, con la gracia de Dios, porque no hay comparación, la gracia de Dios es mucho más inmensa. Pablo fue elegido desde el vientre de su madre para revelar a Cristo en él y predicar al Hijo de Dios, y él lo entendió así.

(Filipenses 3:1) Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. {2} Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. {3} Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. {4} Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: {5} circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; {6} en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. {7} Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. {8} Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura (excremento, estiércol), para ganar a Cristo, {9} y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;

Los traductores aquí, quisieron presentar a Pablo como una persona moderada, al no exponer su vocabulario. La palabra griega que ellos tradujeron como basura en el versículo 8, es skúbalon, y realmente significa “excremento, estiércol”.  Pablo entendió la enorme diferencia que había, entre lo que él había vivido y experimentado desde su niñez, su adolescencia, y su madurez; y lo que ahora tenía en Cristo Jesús. Su linaje, su raza, su secta, su celo a la ley, su ganancia, su posición, su influencia, su autoridad, su conocimiento, su religión, todo, todo, todo lo consideró no solo como basura, sino como excremento, como estiércol, como un desecho que apesta, algo desagradable a la vista, al tacto, al olfato, al sentido común, algo indeseable. ¡Eso es la religión!

Ahora, ¿puedes entender esto? Si Pablo, quien fue criado, amamantado, e instruido, como Fariseo, en la forma más estricta, más rigurosa, y más estrecha de servir y adorar a Dios, siendo quien fue, teniendo el poder que tenía, logrando mucho más que cualquier otro judíos de su época, quien teniendo un enorme celo por su religión, y las tradiciones de sus padres, fue capaz de echar todo eso fuera de su vida, y considerarlo como un desecho apestoso e indeseable ¿por qué nosotros no podemos? ¿Por qué no queremos poner a un lado y echar fuera de nuestras vidas, toda esa maloliente religión que se nos ha inculcado? ¡No podremos, si continuamos siendo guiados con las tradiciones, doctrinas y mandamientos de hombres! Es nuestra decisión, creer en el hombre y sus doctrinas, o creer en Dios y su Palabra. ¡Tú decides!

(Santiago 1:26) Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. {27} La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

Ya vimos que "religión", fue la palabra que los traductores eligieron, y que la palabra griega treskéia significa servir, adorar. "Religión", es una palabra que los traductores utilizaron para enredar las cosas y confundir a los creyentes cristianos; y es una palabra que el diccionario define para mostrar la sabiduría del mundo y su intelecto. La Biblia me muestra y me enseña una manera de servir, de honrar y de respetar a Dios, con mi boca y con mi corazón, con mi esencia, con toda mi vida, mi alma, y mis fuerzas.

¿Puedes ver ahora la importancia de usar bien la palabra de verdad?

(2 Timoteo 2:15) Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

Como obreros diligentes, aprobados por Dios, tenemos que aprender a “usar bien” la palabra de verdad. Tenemos que saber y entender lo que Dios dice en su palabra, cómo lo dice, cuando lo dice, porqué lo dice, y a quien se lo dice.

Es cierto que el liderazgo judío fue responsable de guiar al pueblo con sus propias tradiciones establecidas, sus doctrinas y sus preceptos; en lugar de los mandamientos de Dios. Es cierto también que los traductores utilizaron las palabras que quisieron, a veces para aclarar algunas partes de las Escrituras, pero a veces para promover su propia ideología, pero ¿qué hacen las denominaciones de hoy? Añaden, omiten, o alteran, partes de las Escrituras para promover su propia religión, al igual que el liderazgo judío del Antiguo Testamento. Veamos nuevamente Santiago 1:26 leído ahora de la Biblia Lamsa.

(Santiago 1:26 LAMSA) Si alguno piensa que ministra (sirve) a Dios, y no controla su lengua, se engaña a su propio corazón y su ministerio (servicio) es en vano. {27} Un ministerio (servicio) puro y santo delante de Dios el Padre es este: Visitar a los huérfanos ya las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

La palabra “religión” no aparece en la biblia Lamsa, lo que indica que en el texto en arameo tampoco existió. Creo que puedes cambiar la palabra “religión” por la palabra “ministerio” o “servicio” sin alterar el mensaje. ¿Notas nuevamente la conexión entre la lengua (hablar) y el corazón? Una lengua sin control junto con un corazón engañado, son adoración vana, no son un servicio agradable a Dios. Ahora, un ministerio o servicio puro y santo se resume en dos puntos:

Uno: Visitar a los huérfanos ya las viudas en sus tribulaciones; que es una de las cosas más simples que podemos hacer para servir y adorar a Dios.

Dos: Mantenernos sin mancha del mundo; lo que puede que no sea tan fácil, pero tampoco es imposible. Dios también le dio este consejo al pueblo judío miles de años atrás.

(Jeremías10:1) Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. {2} Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. {3} Porque las costumbres de los pueblos son vanidad…

¿Alguna vez ha leído algo parecido en las epístolas? ¿Qué tal Romanos12?

(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. {2} No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Dios le dijo a los judíos a no aprendieran el camino de las naciones, porque sus costumbres eran vanas. Debemos aprender de ese consejo, y también, aplicar en nuestro andar lo que la doctrina de romanos 12 nos enseña. ¡Ese es nuestro servicio racional a Dios! Dios es un Dios de razón, de lógica, él no es un maniático esquizofrénico que nos exija algo que no podamos llevar a cabo.

(Romanos 12:3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. {4} Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, {5} así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. {6} De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; {7} o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; {8} el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. {9} El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. {10} Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. {11} En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

La Biblia no es un catálogo de religiones, o una guía para adoptar tu propia doctrina. La Biblia es la doctrina correcta, la única doctrina que nos enseña a no conformarnos a este mundo, sino a transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento (la mente renovada) para que podamos comprobar la buena, agradable, y perfecta voluntad de Dios, ¡ese es nuestro servicio racional para Dios!

La religión está llena de doctrinas, tradiciones y preceptos de hombres. La Biblia es la voluntad revelada de Dios, y muestra el deseo de Dios, de que los hombres que le sirvamos y le honremos, no sólo con nuestras bocas y labios, sino con nuestros corazones, y mostrarle nuestro respeto, siguiendo su palabra, ministrando, profetizando, enseñando, exhortando, dando, andando en poder, siendo diligentes, misericordiosos, alegres, amables, prefiriéndonos unos a otros sin disimulo, no siendo perezosos, sino fervientes (llenos de celo) en el espíritu , sirviendo solo, única, y exclusivamente a él.

(Marcos 12:30) Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

Esto es lo que básicamente Dios quiere de nosotros, sus hijos; amarlo, servirlo, y honrarlo. Así que, cualquiera que sea tu ministerio o tu manera de servir, hazlo con diligencia, sin fingimiento, sin pereza, ¡hazlo con fervor!  La Biblia, que es la Palabra de Dios revelada, no es religión, es una forma de vida. ¡Cuando nacemos al mundo, nacemos para vivir, pero cuando renacemos del espíritu de Dios, renacemos para servir!

La “religión”, enseña mandamientos y doctrinas de hombres, eso no es para nosotros, los cristianos. ¡Lo nuestro es; amar, servir, y respetar a Dios con nuestra manera de vivir!

I.H.N.

J.E.R.S.
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(1 Corintios 12:1) No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones (asuntos) espirituales.

Dios no quiere que seamos ignorantes, no sólo en relación a los asuntos espirituales, o acerca del conocimiento de Jesucristo, o acerca de las bondades de Dios, que llevan al arrepentimiento, o acerca de su misericordia, su compasión, su justicia, su gracia, su misterio, o incluso, acerca de los que duermen. ¡Dios no quiere que seamos ignorantes! La palabra ignorante significa: no saber, no entender. ¡Dios quiere que sepamos, que entendamos!

Por favor, ve al libro de Hechos, capítulo 8.

(Hechos.8:26-31) Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. {27} Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, {28} volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. {29} Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. {30} Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? {31} El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

En una pregunta más personal, cuando tú lees la Palabra de Dios, ¿entiendes lo que lees? Este hombre de Etiopía no era un hombre común y corriente, era un hombre de gran autoridad, y estaba a cargo de todos los tesoros de la de la reina de Etiopía, pero él se bajó de su “pequeño trono”, hablando en sentido figurado, y con gran honestidad y mansedumbre le pidió a Felipe que le enseñara, lo que habla muy bien de este hombre. ¿Qué haces tú cuando no entiendes la Palabra de Dios cuando la lees? Espero que trates de encontrar un Felipe que también te enseñe. Este hombre se dio cuenta de la importancia de entender las Escrituras, y si Dios dejó esto escrito en su santa palabra, es porque para él también es importante, que nosotros entendamos lo que la Palabra de Dios dice, donde lo dice, cuándo lo dice, cómo lo dice, porqué lo dice, y a quien se lo dice.

“Entiendes”, aquí es la palabra griega ginósko; significa "conocimiento, saber, comprender". Básicamente significa:"entender al punto de conocer". Si el conocimiento natural es importante para las cosas simples de la vida, como creyentes cristianos, el conocimiento o la comprensión de la Palabra de Dios tiene que ser aún más importante para nuestra vida y nuestro andar espiritual. Cuando entendemos la Palabra de Dios podemos recibir las bendiciones de Dios, podemos prosperar, podemos crecer, podemos bendecir a otros, y podemos dar frutos. Cuando no entendemos la Palabra de Dios, no podemos hacer nada de lo anterior. Vamos al libro de Mateo capítulo 13.

(Mateo 13:1-8) Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. {2} Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. {3} Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. {4} Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. {5} Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; {6} pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. {7} Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. {8} Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

Cuando se planta un rosal, se espera que produzca rosas, para poder admirar la belleza de las rosas, su hermoso color y disfrutar su fragante aroma, ¿verdad? Si se planta un árbol de frutas, es obvio esperar que dé frutos; manzanas, peras, naranjas, mangos, o duraznos.

 Esta famosa parábola del sembrador nos muestra una maravillosa analogía entre los diferentes tipos de suelos con sus diferentes capacidades en la que diversos árboles y plantas pueden producir, y los diferentes tipos de corazón que los hombres tienen, con sus diferentes capacidades para recibir la Palabra de Dios y dar fruto, algunos a un cien por ciento, otros a un sesenta por ciento, y otros a un treinta por ciento. Vamos al versículo 18 para ver la explicación de la parábola del sembrador.

(Mateo 13:18-23)  Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: {19} Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado, junto al camino. {20} Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye [akóuo] [escucha] la palabra, y al momento la recibe [lambano] con gozo; {21} pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. {22} El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye [akóuo] la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. {23} Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye [akóuo] [escucha] y entiende [suniemi]  la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

En el versículo19, la palabra entiende, es la palabra griega; suniemi; significa: comprender mentalmente, considerar, ser sabio.

Cuando mi hija Dulce tenía 5 o 6 años de edad, y yo trataba de explicarle algo, y le preguntaba si había comprendido lo que le explicaba, decía: "no lo entiendo", a esa edad, un niño no puede mentalmente comprender, todo lo que le queramos explicarles. Y así como un niño que no entiende todo lo que nosotros quisiéramos que entendieran, si nosotros no entendemos lo que leemos, cuando leemos la Palabra de Dios, no produciremos fruto, y la voluntad de Dios para nosotros es, que produzcamos fruto, unos a cien, otros a sesenta, y otros a treinta por uno.

Cuando no entendemos las cosas básicas de la vida, puede  ocurrir caos. ¿Qué pasa cuando sólo escuchamos la palabra de Dios, pero no la entendemos? Vendrá el maligno y nos arrebatará lo que fue sembrado en nuestros corazones. Eso, combinado con las tribulaciones, las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, nos volverá infructuosos, y esa no es la voluntad de Dios para nosotros, lee nuevamente el versículos 23.

Cuando escuchamos la palabra y la entendemos, entonces, vamos a dar frutos, esa es la voluntad de Dios para nosotros. Tenemos que mentalmente comprender la Palabra de Dios, prácticamente, saberla, entenderla. Una de las cosas que Dios quiere que entendamos se encuentra en 2 Pedro.

(2 Pedro 1:20,21)  entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, {21} porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Después de renacer del espíritu de Dios, esta es la primer cosa que debemos entender. Esta es nuevamente la palabra Griega ginósko [entender al punto de conocer]. Ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada. No fue Pablo, o Pedro, o Juan quien decidió por voluntad propia escribir sus memorias, o sus vivencias con nuestro señor Jesucristo. El versículo 21 dice: “sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el espíritu santo”. Pablo, Juan, Pedro, Mateo, Lucas, Marcos, todos ellos fueron inspirados por el espíritu santo y por revelación, escribieron lo que Dios les inspiró que escribieran. ¿Ahora, cómo podemos nosotros saber lo que la Biblia dice? Leyendo, estudiando, aprendiendo, y entendiendo lo que leemos en  la Biblia.

(2 Timoteo 2:15)  Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

La palabra “procura” del griego, también puede traducirse como “estudia”. Dios quiere que “estudiemos” su Palabra, o que procuremos diligentemente, presentarnos aprobados ante él, no ante el pastor, el vecino, el compadre, o nadie más. La única manera de presentarnos aprobados ante Dios es “usando bien” su Palabra de verdad. Ahora, la frase “usa bien” quiere decir: “dividir correctamente” la Palabra de Dios. Y eso lo podemos hacer cuando sabemos lo que la Biblia dice, cuando lo dice, como lo dice, porqué lo dice y a quién se lo dice. Por eso es necesario que mentalmente comprendamos la Palabra de Dios cuando la leemos.

¿Recuerdas al rey Salomón? Mira lo que David, su padre, dijo a Salomón que hiciera, vamos a:

(1 Crónicas 28:9)  Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre.

Dios quiere que nosotros también le sirvamos con corazón perfecto y con ánimo voluntario, y le busquemos, así como David le dijo a Salomón. ¡Salomón siguió el consejo de David!

(1 Reyes 3:7-13)  Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. {8} Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. {9} Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? {10} Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. {11} Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oir juicio, {12} he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. {13} Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.

Dios le dio a Salomón no sólo lo que le había pedido, sino mucho, mucho más.

(1 Reyes 4:29-31) Y Dios dio a Salomón sabiduría y prudencia muy grandes, y anchura de corazón como la arena que está a la orilla del mar. {30} Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los orientales, y que toda la sabiduría de los egipcios. {31} Aun fue más sabio que todos los hombres, más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y fue conocido entre todas las naciones de alrededor.

Salomón fue más sabio que todos esos hombres juntos. ¿No te gustaría ser sabio? Entonces tienes que servir a Dios con un corazón perfecto, con ánimo dispuesto, y buscarle. Dios entiende que debemos tener una mente dispuesta para mentalmente comprender su palabra. Mira lo que Dios piensa de la gente que no la entiende.

(Salmos 49:20) El hombre que está en honra y no entiende, Semejante es a las bestias que perecen.

¡Yo prefiero entender!

(Proverbios 14:6) Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla; Mas al hombre entendido la sabiduría le es fácil.

La sabiduría está disponible, cuando entendemos la palabra de Dios.

(Proverbios 8:8) Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida. {9} Todas ellas son rectas al que entiende,
Y razonables a los que han hallado sabiduría.

La Palabra de Dios es justa, y recta para el que entiende. Entender es un requisito para hallar la sabiduría.

(Romanos 10:17) Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.  

Para que creamos la Palabra de Dios, primeo tenemos que oírla, pero también entenderla.

(Romanos 1:17) Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

El evangelio es la Palabra de Dios, y la justicia de Dios en él, se revela por fe y para fe. La justicia de Dios que se halla en los evangelios tampoco vino por voluntad humana sino por revelación, como toda la Palabra de Dios. ¡Así que para que nosotros creamos, tenemos que oír la palabra de Dios, y creer! Pero también tenemos que entenderla y como dice Jeremías en el siguiente versículo, conocer a Dios. Vamos a:

(Jeremías 9:23-24) Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. {24} Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Así que, cada vez que vayas a reuniones de creyentes, o en tu tiempo personal con Dios y su Palabra, de día o de noche, tienes que asegurarte, que cuando escuches la palabra de Dios, la entiendas, para que el maligno no pueda quitarte nada; y cuando vuelvas a casa después de la reunión, o cuando terminemos la lectura en tu estudio, puedas gloriarte de que conoces a Dios y entiendes su Palabra, mediante la comprensión mental de lo que dice, cómo lo dice, cuando lo dice , por qué lo dice, y a quién se lo dice. Si tú no entiendes la Palabra de Dios cuando la lees, busca un “Felipe” que te enseñe, hasta que llegues al punto de entenderla, aplicarla en tu andar, y comenzar a enseñar a otros.

 Dios quiere que escuchemos su palabra y la entendamos. Estúdiala, procura diligentemente presentarte a Dios aprobado, como obrero que “usa bien” o, “divide correctamente”, la palabra de verdad,  para que puedas dar frutos, a cien, a sesenta, y a treinta por uno.

(1 Corintios 14:38)  Más el que ignora, ignore.

(Mateo 13:9) El que tiene oídos para oír, oiga.

¡Dios los bendiga!

E.S.N.

J.E.R.S.
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