La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

¿Alguna vez has pensado en las analogías de la vida? Sé que tú probablemente pensarás en algo que relacionarás con la Palabra de Dios. Hoy quiero compartirte una de las tantas que yo he pensado.

Yo trabajo por mi cuenta, como quien dice soy mi propio jefe, pero a la vez mi único empleado. Así que no tengo a quien mandar a hacer el trabajo más que a mí mismo, pero no tengo que subordinarme a nadie más, que a la obediencia a Cristo Jesús mi señor y salvador personal, y a Dios nuestro padre celestial, creador de los cielos y la tierra. Un día de trabajo para mí puede reflejar el andar de la vida de un creyente cristiano.

Cada vez que subo a mi auto y comienzo a manejar pienso en la jornada de mi día, adonde voy, que es lo que tengo que hacer, cómo lo tengo que hacer, por qué lo tengo que hacer, y asegurarme de regresar a mi casa seguro, tranquilo, y con la certeza de que hice lo que tenía que hacer de la mejor manera.

Las calles, las autopistas, me muestran un micro ejemplo de la diferencia que hay entre lo que significa el andar cristiano y el andar del mundo. Puedo ver como la gente conduce sus autos y como se comportan, eso me muestra de alguna manera que estilo de vida viven.

Hay conductores buenos, y malos, irresponsables, distraídos, agresivos, violentos, inconscientes, sin respeto por la vida de los demás y de ellos mismos, pues solo piensan en llegar a su destino sin tomar en cuenta quien maneja enfrente, atrás, o, a los lados. Muchas veces sin impostarles siquiera quien los acompañe en el interior de su unidad, manejan sin respetar los reglamentos más básicos y fundamentales de tránsito que conocen, porque si no los conocieran, ellos no hubiesen recibido una licencia para conducir; pero que por sus “pistolas” los ignoran, al igual de los señalamientos provistos a lo largo de las calles y autopistas para la conveniencia y la seguridad de ellos mismos y de la sociedad en general.

Veo la autopista como la ruta de la vida, y en una al igual que la otra existen reglas, señales, información disponible para que podamos llegar a nuestros destinos, seguros, tranquilos, con la certeza de que hemos cumplido con nuestra jornada de la mejor manera. Ya mencioné algunos tipos de conductores que hallamos en las calles y autopistas en las que manejamos, y en la ruta de la vida también podemos encontrar de todos tipos, colores, y sabores.

En el mundo cristiano quisiera declarar que todo es color de rosa y que todos nos conducimos correctamente, respetuosamente, responsablemente, cortésmente, humildemente, y amorosamente unos con otros, pero desafortunada mente no es así, y como en las autopistas, también hallamos “creyentes cristianos” que se comportan como esos malos conductores; distraídos, irresponsables, agresivos, inconscientes, y sin respeto, es lo más triste que pudiéramos imaginar de alguien que se hace llamar “cristiano.” No respetan a Dios, no creen su Palabra, y no obedecen las reglas ni las señales establecidas a lo largo de las calles y autopistas del evangelio de Cristo en la ruta espiritual. Esta analogía tiene que ver con el respeto, con la creencia, con la obediencia.

Vamos por favor al evangelio de Juan, cuando después de la resurrección, Jesucristo mismo se presentó a los apóstoles que estaban encerrados por temor de los judíos.

(Juan 20:24) Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. {25} Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.

Existen muchos “Tomás” en el mundo cristiano de hoy, y todos quieren “ver para creer,” ignorando lo que Jesús dijo. Ocho días después, se presentó nuevamente a los apóstoles y Tomás estaba presente.

(Juan 20:29) Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

¿Qué tipo de creyente eres tú? ¿Cómo manejas cuando sales a las autopistas de la vida, en la ruta de la salvación para llegar a la eternidad? ¿Respetas a Dios? ¿Te sujetas a la obediencia a Cristo? ¿Crees la Palabra de Dios o necesitas ver para creer? Jesús mismo tuvo que lidiar con ese tipo de gente.

(Juan 4:46) Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. {47} Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. {48} Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. {49} El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. {50} Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.

El versículo 50 dice que este hombre “creyó” las palabras de Jesús cuando le dijo: “tu hijo vive” y se fue, él sabía de Jesús y sus poderes sanadores, al grado que fue personalmente a rogar por la sanidad de su hijo, siendo él un oficial del rey, algo que no era bien visto entre los de su clase, pues no era cualquier persona, él era un hombre importante, aun así, no le importo ser señalado por los de su clase. Seguramente regresó a su casa, ansioso de conocer la condición de su hijo, y confirmar si era verdad, lo que Jesús le había dicho, algo que podemos entender de los versículos siguientes.

(Juan 4:51) Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. {52} Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. {53} El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.

Después de confirmar las palabras de Jesús no solo él sino toda su casa creyó, aunque también tuvieron que ver para creer.

(Mateo 16:1) Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. {2} Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. {3} Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! {4} La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.

Los líderes religiosos de esos tiempos también buscaban señales para creer, aunque su única razón de preguntar por ellas era la de tentar al señor Jesús para acusarle y finalmente matarle. ¿Buscas tú aún señales para poder creer? ¿Es tu pastor, tu ministro, tu líder espiritual uno de los que se guían por señales para enseñarte a creer? ¡Cree entonces en la señal del profeta Jonás porque ya sucedió!

Jesús nuestro señor y salvador personal murió por ti y por mi y con su sangre nos redimió del pecado y de la muerte. Fue crucificado, resucitó y ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios, y nos envió un consolador que es el don del espíritu santo, pero también nos dejó un cometido: ¡predicar el evangelio! Pero para ello primero tienes que confesarlo y aceptarlo como señor personal de tu vida y subordinarte siendo obediente a él.

¿Cómo? (Romanos 10:9) que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. {10} Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Después que eres salvo, mira lo que les dijo a los apóstoles, porque también te incluye a ti.

(Marcos 16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. {16} El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. {17} Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; {18} tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. {19} Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. {20} Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.

¿Puedes crees tú esto? ¡Entonces no busques señales, hazlas tú! Recuerda que todo lo que se escribió antes del día de Pentecostés es para nuestro aprendizaje, pero después que los apóstoles recibieron el don del espíritu santo, Dios lo hizo disponible para todo aquel que cree en su hijo y lo confiesa como su señor y salvador personal. ¡Ahora Cristo mora en ti, y con toda su autoridad y poderío tú puedes hacer esas señales! ¿Quieres más confirmación de lo que un creyente cristiano puede hacer?

(Hechos 2:16) Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: {17} Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; {18} Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Cuando Dios en su palabra dice una cosa dos veces, significa que queda establecido, y aquí leemos dos veces “derramaré de mi espíritu y profetizarán” lo que ha venido sucediendo desde el día de Pentecostés, cuando los apóstoles recibieron el don del espíritu santo y hablaron en lenguas, la cual es una señal para los incrédulos de que quien lo practica ha recibido el don del espíritu santo en manifestación, y está capacitado para operar las nueve manifestaciones del espíritu de Dios.

Pero si tú aún buscas por señales para creer, en vez de ser quien haga las señales debes tener cuidado.

(Mateo 24:24) Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

Esto ha sucedido prácticamente desde los inicios de la iglesia cristiana, aunque muchos ahora se afanan por predicar el fin de los tiempos infundiendo temor aún a la iglesia de Dios, porque el adversario ha falsificado todo lo que Dios ha hecho por y para su gente, pero no debemos de creer todo lo que vemos ni todo lo que oímos.

(2 Tesalonicenses 2:3) Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, {4} el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. {5} ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? {6} Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

Todo sucederá a su debido tiempo, pero si no respetamos a Dios, si no nos subordinamos bajo la obediencia a Cristo, y si para creer la Palabra de Dios primero tenemos que ver, no somos más que esos conductores que abundan en las calles y en las autopistas, de todas las ciudades del mundo; que no respetan, que son violentos, agresivos, inconscientes, distraídos y que no siguen los reglamentos ni respetan las señales.

Ahora, volviendo a las calles y autopistas, existen dos tipos de señales, las que se encuentran al costado de las calles o al lado de las autopistas y las elevadas, aquellas que se encuentran por encima. Las de las calles nos muestran el lugar por donde manejamos, los nombres de las calles, los límites de velocidad, las zonas escolares, y nos dan información acerca de dónde encontrar hoteles, gasolineras, parques y hospitales. Pero cuando salimos a la autopista hay señales elevadas que son las que nos guían para llegar a los diferentes destinos a los que viajamos y son en las que debemos poner más atención. En la ruta que nos lleva en la jornada de la salvación con una parada en el cielo, antes de llegar a la eternidad, también debemos mirar a las señales elevadas, y no me refiero a las que están apostadas en todas las autopistas del mundo.

(Colosenses 3:1) Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. {2} Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. {3} Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. {4} Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

No seas un conductor inconsciente, irrespetuoso, violento o distraído, se amable, respetuoso y maneja en paz, tampoco seas un creyente incrédulo que necesita ver para creer. No busques señales, has tú las señales, y si no sabes cómo, estudia la Palabra de Dios que tiene la respuesta a todas las inquietudes de la humanidad.

(Santiago 3:13) ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. {14} Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; {15} porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. {16} Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. {17} Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. {18} Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

Cuando conduzcas en las calles y autopistas del mundo no te comportes como un animal diabólico, así también cuando conduzcas en las calles y autopistas de la Palabra de Dios, muestra esa buena conducta en sabia mansedumbre, se amable, benigno, misericordioso, en paz. Recuerda:

(Santiago 1:17) Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Como un conductor de las calles del mundo, la velocidad tampoco te hará llegar más pronto a tu destino, y si eres imprudente pudieras hasta causar un accidente que probablemente afectaría a segundas y terceras personas. Como creyente cristiano el enseñar que el fin del mundo está cerca tampoco hará que Jesucristo retorne antes de tiempo, solo afectaras la creencia y la esperanza de segundas y terceras personas. Además, no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro señor Jesucristo. ¡No creas las doctrinas de demonios ni las promuevas, cree la Palabra de Dios!

(1 Tesalonicenses 5:1) Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba. {2} Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; {3} que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. {4} Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. {5} Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. {6} Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. {7} Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. {8} Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo. {9} Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. {10} quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. {11} Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

Si tú todavía necesitas ver para creer, aun no tienes respeto por Dios, no te sometes a la obediencia a Cristo, y no crees la Palabra de Dios. Cada día que salgo a trabajar sé que yo tengo que conducirme de la mejor manera, porque la eternidad está disponible, pero nadie ha llegado aún a ella, y como el apóstol Pablo humildemente lo expresa:

(Filipenses 3:12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. {13} Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, {14} prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. 

Déjame recordarte también lo que dijo Jesús, pero al final, ¡la decisión es tuya! Yo solo te exhorto a que ¡prosigas a la meta!

 (Juan 20:29) Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

¡Me gustaría saber que eres un buen conductor, seguro, tranquilo, amable, y respetuoso de las leyes, las reglas y señales de las calles y autopistas del mundo, y de tu comportamiento en general, pero más me encantaría saber que tú eres uno de esos creyentes cristianos bienaventurados, de los que no necesitan ver para creer, sino de los que creen y operan las manifestaciones del espíritu santo, cuando lo hagas, las señales también te seguirán, y verás manifestadas en tu vida y la de tu familia, las promesas y todas las bendiciones de Dios!

¡Dios te bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.
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Vivimos en la era de la información y la desinformación. Las noticias reales y las noticias falsas compiten por la mejor audiencia, y para decir la verdad, difícilmente se puede creer a una o a la otra. El problema radica siempre en la fuente de donde proviene la información, y en la veracidad de los testigos que respaldan la historia que los medios quieren que todos creamos.

Hoy quiero compartir acerca de "ser testigos," no de los testigos de las "noticias" de hoy, sino de los que dan testimonio fiel y verdadero, y se mantienen firmes, en la mejor información que existe.

El Diccionario define a un testigo como a una persona que da testimonio de algo. Específicamente: alguien que atestigua una causa ante un tribunal judicial. Un testigo es también una persona que presencia o adquiere un conocimiento directo y verdadero de algo.

Bíblicamente hablando, atestiguar, es el testimonio de una persona, o de algo (recordatorio o monumento) que da el testimonio sobre una persona o sobre un evento. En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea  ed se refiere al elemento legal del testimonio. Alguien que presenta un testimonio fiel y verdadero basado en la observación.

Cuando alguien era acusado de transgredir la ley, solo podía ser condenado por el testimonio de más de un testigo.

(Deuteronomio 17:6) Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo.

Los testigos involucrados en un juicio eran los primeros en tirar una piedra al condenado.

(Deuteronomio 17:7) La mano de los testigos caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así quitarás el mal de en medio de ti.

Un testigo debía ser una persona de buena reputación, de buen carácter, de buena conciencia y responsable ante su voto o compromiso para servir a Dios el creador.

(Josué. 24:22) Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos. {23} Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel. {24} Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y a su voz obedeceremos. {25} Entonces Josué hizo pacto con el pueblo el mismo día, y les dio estatutos y leyes en Siquem. {26} Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová. {27} Y dijo Josué a todo el pueblo: He aquí esta piedra nos servirá de testigo, porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, para que no mintáis contra vuestro Dios.

Josué levantó una piedra o monumento, edah, como testigo del compromiso. Este acto también es un testimonio y se practicaba comúnmente en el Antiguo Testamento. El monumento era una respuesta a las generaciones presentes y futuras que servía de testigo de la actividad divina.

El concepto legal de un testigo descrito en el Antiguo Testamento, también se mantiene en el Nuevo Testamento, y está traducido por una sola palabra griega, martureo, y sus diferentes derivados.

El sentido legal del testimonio de un testigo, se puede entender clara, rápida y de manera resumida durante el juicio de Jesús. Cuando los líderes religiosos de esos tiempos trataron de justificar su error, haciendo caso omiso de lo que decía la ley acerca de presentar más de un testigo, tomando ellos mismos el papel de testigos y jueces, acusando ellos mismos a Jesús y darle una sentencia de muerte.

(Mateo 26:64) Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. {65} Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia.

Podemos ver eso mismo en (Marcos 14:62, 63) y (Lucas 22:70, 71).

En las Epístolas a la iglesia Pablo le recordó a Timoteo que no actuara apresuradamente al acusar a un anciano sin al menos dos o tres testigos.

(1Timoteo 5:19) Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.

Veamos qué más nos enseña la Biblia acerca de los testigos.

(Éxodo 20:16) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

Este es uno de los mandamientos que Dios le dio a Moisés, y si alguien no debe dar falso testimonio en contra de su prójimo, significa que tal persona debe ser un testigo fiel de la verdad.

(Proverbio 14:25) El testigo verdadero libra las almas; Mas el engañoso hablará mentiras.

Esto me recuerda lo que dijo Jesús en el evangelio de Juan.

(Juan 8:31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; {32} y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. {33} Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? {34} Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. {35} Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. {36} Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Para ser un testigo fiel, una persona debe conocer la verdad, y la única condición aquí para conocer la verdad es ser un discípulo de Jesús al permanecer en su palabra. Estas no son las palabras que leemos o escuchamos de las noticias del mundo. Jesús aquí se refiere a la Palabra de Dios como sus propias palabras porque las hizo suyas y las vivió. Eso es lo que también tenemos que hacer, permanecer en la Palabra de Dios, hacerla nuestra y vivirla. Lo hermoso de esto es que la verdad no solo nos hará libres cuando la sepamos, sino que, al ser un verdadero testigo, o testigos fieles de la verdad ¡podemos llevar la liberación a otras personas!

(Proverbio 19:9) El testigo falso no quedará sin castigo, Y el que habla mentiras perecerá.

Hay recompensas y satisfacciones como resultado de ser un testigo fiel y verdadero, pero también hay consecuencias muy malas para los falsos. Por supuesto, Dios quiere que seamos fieles y verdaderos testigos de su Palabra, alguien que libera las almas y no alguien que habla engaños y mentiras.

(Juan 1:6) Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. {7} Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. {8} No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Juan el Bautista vino a ser un testigo de la luz, algo que era verdad, Dios lo envió a dar testimonio del ministerio de Jesucristo.

(Juan 3:22) Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. {23} Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. {24} Porque Juan no había sido aún encarcelado. {25} Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. {26} Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él {27} Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Juan sabía que Jesucristo era el hijo de Dios, y que todo lo que hacía provenía de Dios, así que dio testimonio de ello. También nosotros recibimos este ministerio del cielo, porque Dios nos llamó a ser testigos. Regresa al versículo 11 donde Jesús habla con Nicodemo acerca del nuevo nacimiento.

(Juan 3:11) De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

Un testigo debe conocer o haber visto aquello de lo que está hablando, debe ser parte de lo que está dando testimonio. Un testimonio es una declaración solemne bajo juramento con el fin de establecer un hecho (como en un tribunal). También es, hacer una declaración basada en el conocimiento o creencia personal, declarar, explicar y denotar algo con seguridad y verdad, en lo Físico y en lo moral. ¿No es esto para lo que hemos sido llamados?

(Hechos 1:4) Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. {5} Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. {6} Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? {7} Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; {8} pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Este fue el momento en que Jesucristo ascendió al cielo y dijo a sus discípulos que esperasen en Jerusalén hasta que recibieran el "don" del espíritu santo. Después de eso, la actitud de los apóstoles cambió y se volvieron más audaces y denodados, ya no tenían miedo a los judíos. También dieron a conocer la promesa que estaba disponible para aquellos a quienes el Señor llamó.

(Hechos 2:38) Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. {39} Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

La promesa de la que Pedro está hablando llega hasta nosotros y más allá, por lo que también es nuestra responsabilidad dar testimonio de lo que sabemos, porque todavía hay muchas personas que no saben lo que Dios tiene reservado para ellos. Aunque también hay otros que no creen lo que enseñamos, porque aún viven bajo la Ley de Moisés, y solo conocen el bautismo en agua de Juan el Bautista.

(Hechos 15:5) Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. {6} Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto. {7} Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. {8} Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; {9} y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

El Espíritu Santo da testimonio de que hemos sido llamados, y como los apóstoles fueron testigos, ¡así también nosotros! Pero,¿ testigos de qué?

(Hechos 1:22) comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección.

(Hechos 4:33) Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

El hablar en lenguas es nuestra prueba de que también somos testigos de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Gracias al apóstol Pablo, quien llevó la Palabra de Dios a los gentiles.

(Hechos 22:14) Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. {15} Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.

Un testigo da testimonio sobre todo lo que ha visto y oído.

(Romanos 1:1) Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, {2} que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, {3} acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne, {4} que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, {5} y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre {6} entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo; {7} a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. {8} Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo. {9} Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones,

Pablo testificó ante los romanos que Jesucristo es el hijo de Dios, que era del linaje de David según la carne, y que fue resucitado de entre los muertos. El versículo 5 dice que hemos recibido la gracia y el apostolado por amor a su nombre, y en el versículo 6 dice que fuimos llamados a ser de Jesucristo. El versículo 8 nos exhorta a divulgar nuestra fe, lo que nos hace testigos del ministerio de Cristo. ¡En el versículo 9, Pablo menciona a Dios mismo como su propio testigo, de hacer mención de los creyentes en sus oraciones siempre!

(Romanos 8:14) Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. {15} Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! {16} El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. {17} Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

¡Debemos dar testimonio de que somos herederos de Dios y coherederos con Cristo!

(1 Pedro 5:1) Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada:

(1 Juan 1:1) Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida {2} (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); {3} lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. {4} Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. {5} Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. 

Pedro, Juan y los demás apóstoles fueron testigos oculares y participes de los padecimientos de Cristo, estuvieron allí con él, lo vieron y lo sintieron con él. Toda la empatía que nosotros podemos manifestar proviene de lo que leemos en la Biblia acerca de los padecimientos de Cristo y de lo que creemos cuando confesamos a Jesús como nuestro Señor y salvador personal, y lo que debemos decirle al mundo tocante al verbo de vida, es la promesa de la vida eterna, y acerca de la gloria que será revelada.

(2 Pedro 1:16) Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad. {17} Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. {18} Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo. {19} Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;

¡Somos nosotros los que tenemos la palabra profética más segura! ¡No los medios de comunicación!

(Filipenses 4:1) Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados. {2} Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. {3} Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. {4} Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! {5} Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. {6} Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.{7} Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. {8} Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. {9} Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Para que nuestra fe o creencia sea conocida por todos, no solo tenemos que pensar en estas cosas, sino hacerlas, ¡así es como esa luz de la que Juan el Bautista dio testimonio, brillará en nuestros corazones y la paz de Dios estará con nosotros!

(Santiago 1:22) Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

La mejor manera de ser testificar es con el ejemplo, con nuestro propio andar, haciendo día a día la Palabra de Dios.

Con respecto a los tiempos actuales, donde la información vuela de boca en boca, de oreja a oreja, de ojos a ojos, de mente a mente y de corazón a corazón, en menos de un nanosegundo, es muy fácil confundirse y abrumarse por semejante bombardeo de medias verdades y mentiras completas. Nunca olvides que la fuente de ellas es el mundo, y sin importar quién sea la celebridad, o el alto funcionario de gobierno, los llamados expertos, eruditos, o doctorados, que viertan su sabia opinión, nuestra exhortación como creyentes renacidos del espíritu de Dios, precisamente es NO prestar atención a las fábulas de viejas como 1 Timoteo 4: 7 menciona, o como lo que 2 Pedro llamó fábulas artificiosas. Y no te olvides de lo que nos enseña Romanos 12.

(Romanos 12:2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Hay una frase que el mundo enseña que dice: "la información es poder." Lo que podría ser cierto en el mundo de los sentidos y quizás lo suficientemente bueno para un creyente carnal, los que no andan conforme al espíritu. Pero si realmente queremos que nuestra fe, nuestra creencia, sea conocida por todos los hombres, no debemos confiar, ni creer, ni tragarnos, las cosas con las que este mundo trata de alimentarnos para intoxicar nuestras almas.

La verdadera clave del poder es la mente renovada y si queremos probar la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta, nunca debemos tratar de encajar en este mundo ni aceptar sus maquinaciones, al contrario, debemos hablar de las grandes promesas escritas en la Palabra de Dios, porque esta es la única fuente de verdad.

Tenemos la fuente de información más confiable y segura que existe, ¡difundámosla! Hemos sido llamados a ser testigos de Jesús hasta lo último de la tierra; y una clave maravillosa para hacer eso y crecer, es hablar la verdad.

(Efesios 4:15) sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

Como acabo de mencionar, tenemos la palabra profética más segura que existe, que es la mejor y más confiable fuente de información conocida por la humanidad. Hablemos esa verdad correctamente dividida unos con otros y compartámosla con aquellos que no la conocen y la necesitan.

¡Seamos esos testigos fieles de la verdad y llevemos liberación a la vida de la gente!

(1 Juan 1:6) Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;

¡Dios te bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.
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Una Constitución Política es la máxima ley de un país civilizado, es la ley fundamental y la de mayor jerarquía. En ella se establecen los derechos y obligaciones de los ciudadanos, la estructura y organización del Estado y bajo sus lineamientos se aprueban las demás normas que rigen la vida de un país. Muchos países tienen una constitución política como guía y fundamento de su vida y desarrollo, y dependiendo de cómo esa magna ley se respete y se aplique, no solo por las autoridades elegidas para hacer que se cumpla, sino también por la ciudadanía al obedecerla y respetarla; los valores, los principios, así como la prosperidad, la salud, la seguridad, y la alegría, se verán reflejadas en las vidas de todo ciudadano.

En estos tiempos modernos muy poca gente sabe siquiera que es una constitución política, y con los avances de la ciencia y la tecnología, además de la famosa globalización, y la velocidad con que se mueve la información a través de los medios de comunicación masiva, la gente se ocupa más de estar al tanto de las “tendencias” para saber al respecto de la música, de la moda, de lo “popular,” aunque no aporten ningún beneficio al desarrollo personal, ni al progreso, la salud, la seguridad, y el bienestar social de la familia o del país.

En muchos países que tienen una constitución política, tanto políticos como ciudadanos se han olvidado de seguirla, aplicarla y respetarla, y el resultado se ve reflejado en la pobreza, la inseguridad, la falta de salud entre la población, y lo más triste, la falta de confianza entre sus ciudadanos, donde uno no sabe si la autoridad está ahí para hacer respetar sus derechos, o para abusar de su posición; si el vecino no solo está esperando ocasión para robarle, o acusarle por cualquier razón.

Los cristianos tenemos nuestra carta magna y se llama Biblia, esta es la Palabra revelada de Dios y en ella se establece la voluntad de Dios para sus hijos, todo creyente cristiano debe seguirla, respetarla y aplicarla.

(Proverbios 3:1) Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; {2} Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. {3} Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; {4} Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres. {5} Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. {6} Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. {7} No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal;

¿Cuántas veces no hemos visto este proverbio enmarcado en diferentes lugares? Baños, cocinas, salas, automóviles, y hasta tatuados en los cuerpos de la gente. Es algo maravilloso el poder recordarlo y mostrar a la gente que lo conocemos, pero lo que es realmente maravilloso de todo eso, aunque no muy fácil de hacer en ocasiones, es aplicarlo en nuestro andar como creyentes cristianos. Aunque es parte del antiguo testamento no deja de ser la voluntad de Dios, y, ¿no es eso lo que los creyentes cristianos debemos hacer? ¿La voluntad de Dios?

La historia que voy a compartir, nos puede mostrar lo diferente que una persona puede ser cuando camina bajo la guía y el consejo de Dios, su Palabra y su gente, que cuando camina por su propia cuenta, guiándose en su propia prudencia, y buscando el consejo de personas que sólo tienen una apariencia exterior piadosa, pero que interiormente conservan una mentalidad mundana de complacencia y conformismo. Por favor, ve al libro de:

(2 Crónicas 24:1) De siete años era Joás cuando comenzó a reinar, y cuarenta años reinó en Jerusalén. El nombre de su madre fue Sibia, de Beerseba.

Joás solo tenía siete años, a esa edad, él no podía gobernar a su pueblo, por lo que necesitaba gente madura como consejeros y asesores, para enseñarle y decirle qué decisiones tomar.

(2 Crónicas 24:2) E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada el sacerdote.

Una persona que ayudó a este joven rey a tomar las mejores decisiones fue el sacerdote Joiada, por lo que este niño hizo lo recto ante los ojos de Dios, mientras Joiada estaba vivo, lo que significa que este joven rey no hizo lo que era correcto todos los días de su propia vida, sólo el tiempo que tuvo el privilegio de tener a este gran hombre de Dios como su guía y consejero.

(2 Crónicas 24:3) Y Joiada tomó para él dos mujeres; y engendró hijos e hijas. {4} Después de esto aconteció que Joás decidió restaurar la casa de Jehová. {5} Y reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Judá, y recoged dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia.

Los levitas no tomaron cuidado del mandato del rey, vemos aquí que no había interés alguno para reparar la casa de Dios entre estas personas. Se les dijo que colectaran dinero del pueblo, pero no lo hicieron, ellos eran los responsable de mantener y cuidar de la casa de Dios, pero no les importaba en lo absoluto.

(2 Crónicas 24:6) Por lo cual el rey llamó al sumo sacerdote Joiada y le dijo: ¿Por qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén la ofrenda que Moisés siervo de Jehová impuso a la congregación de Israel para el tabernáculo del testimonio? {7} Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios, y además habían gastado en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová.

El joven rey reprendió a Joiada por que los levitas no estaban haciendo su trabajo, y siendo Joiada el sumo sacerdote, era también su responsabilidad cuidar de las cosas de Dios, aunque no era su culpa que los levitas no pusieran diligencia al mandato del rey. El versículo 7 es un pequeño paréntesis para darnos un poco de contexto histórico, y explica por qué la casa de Dios estaba en esas condiciones, ya que esta mujer llamada Atalía y sus hijos algunos de los cuales también fueron reyes, habían destruido la casa de Dios.

Todo lo que Moisés había recibido de Dios, todas las cosas que David también había soñado hacer y que Salomón llevó a cabo, al construir el templo, todo lo sagrado de la casa de Dios, esta malvada mujer y sus hijos lo habían gastado en los ídolos, o sea, lo habían dedicado a la adoración de Baal, el dios de la fertilidad de los cananeos.

(2 Crónicas 24:8} Mandó, pues, el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehová; {9} e hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén , que trajesen a Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto a Israel en el desierto. {10} Y todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, y trajeron ofrendas, y las echaron en el arca hasta llenarla. {11} Y cuando venía el tiempo para llevar el arca al secretario del rey por mano de los levitas, cuando veían que había mucho dinero, venía el escriba del rey, y el que estaba puesto por el sumo sacerdote, y llevaban el arca, y la vaciaban, y la volvían a su lugar. Así lo hacían de día en día, y recogían mucho dinero; {12} y el rey y Joiada lo daban a los que hacían el trabajo del servicio de la casa de Jehová, y tomaban canteros y carpinteros que reparasen la casa de Jehová, y artífices en hierro y bronce para componer la casa. {13} Hacían, pues, los artesanos la obra, y por sus manos la obra fue restaurada, y restituyeron la casa de Dios a su antigua condición, y la consolidaron. {14} Y cuando terminaron, trajeron al rey y a Joiada lo que quedaba del dinero, e hicieron de él utensilios para la casa de Jehová, utensilios para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehová todos los días de Joiada.

El pueblo trajo sus ofrendas y llenaban el arca día a día recogiendo así mucho dinero, y la casa de Dios fue restaurada y consolidada. Cuando toda la obra fue terminada, el versículo 14 menciona que hubo sacrificios y holocaustos en la casa del Señor continuamente todos los días de Joiada. Una vez más vemos la frase, "... todos los días de Joiada". Podemos decir que él era un sacerdote que hacía la voluntad de Dios y durante todos los días de su vida, el rey Joás y el pueblo de Israel vivian bajo le guía y el consejo de ese gran hombre de Dios.

(2 Crónicas 24:15) Mas Joiada envejeció, y murió lleno de días: de ciento y treinta años era cuando murió. {16} Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, por cuanto había hecho bien con Israel, y para con Dios, y con su casa.

Cuando Joiada murió, fue sepultado en la ciudad de David, con los reyes, este fue un gran honor y privilegio para Joiada, que había hecho bien en Israel, para con Dios, y con su casa. Si lees el capítulo 23 verá todas las cosas que hizo, para el pueblo de Israel, para Dios, y también para el rey Joás.

(2 Crónicas 24:17) Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá, y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó.

Después de muerto, Joiada no podía hacer nada por nadie más, y los príncipes de Judá vinieron a hablar con el rey. Lo que esto significa es que llegaron a un acuerdo con el rey, básicamente lo que pasó es que mientras Joiada estaba vivo nadie vino a hablar con el rey para hacer acuerdos, pero tan pronto como el sumo sacerdote murió, el rey permitió que otros influyeran en él para alejarse de Dios. Lo triste de esto es que en vez de conducirse de acuerdo a lo que Joiada le había enseñado, el rey prestó atención a las palabras de los príncipes de Judá.

(2 Crónicas 24:18) Y desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas. Entonces la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén por este su pecado.

Como dije antes, mientras que el sumo sacerdote Joiada estaba vivo, el pueblo tenía sus ídolos y sus imágenes ocultas en alguna parte, ídolos que mantenían ocultos de cuando la malvada Atalía y sus hijos gobernaron al pueblo, y cuando Joiada murió, convencieron al rey y sacaron a sus ídolos de vuelta.

Ahora bien, Dios no se apartó de ellos, ellos se alejaron de Dios. La idolatría era una de las dos cosas contra las que Dios advirtió a su pueblo, la otra era la desobediencia. A veces, también nosotros, quizás sin intención, nos ocupamos de la idolatría, cuando ponemos cualquier otra cosa por encima de Dios y su Palabra, pudiera ser el trabajo, un hobby, la misma familia, el dinero, lo que sea. Algunas personas realmente adoran imágenes a las que llaman santos, pero nosotros sabemos por lo que la Palabra de Dios dice, que un santo es aquel que hace la voluntad de Dios, y gracias a la obra completa y terminada de nuestro señor Jesucristo, todo creyente cristiano renacido del espíritu de Dios que vive de acuerdo a la voluntad de Dios, es santo, porque hemos sido santificados, y no para adorarnos a nosotros mismos, debemos adorar a Dios y obedecer su Palabra.

(2 Crónicas 24:19.) Y les envió profetas, para que los volviesen a Jehová, los cuales les amonestaron; mas ellos no los escucharon.

¿Puedes ver el corazón de Dios? Es el mismo corazón que muestra para la gente hoy. Dios no cambia y ha hecho su Palabra disponible para que el mundo venga, crea, sea salva, y formen parte de su familia. El versículo 19 dice que Dios les envió profetas para que volvieran a él, mas no los escucharon, y cuando el hombre es terco, nada puede hacerle cambiar, por lo que no escucharon la voz de los profetas.

(2 Crónicas 24:20) Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías, hijo del sacerdote Joiada; y puesto en pie, donde estaba más alto que el pueblo, les dijo: Así ha dicho Dios: ¿Por qué quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá bien por ello; porque por haber dejado a Jehová, el también os abandonará. {21} Pero ellos hicieron conspiración contra él, y por mandato del rey lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa de Jehová. {22} Así el rey Joás no se acordó de la misericordia que Joiada padre de Zacarías había hecho con él, antes mató a su hijo, quien dijo al morir: Jehová lo vea y lo demande.

La palabra “conspiración,” quiere decir que lo acusaron falsamente buscando una excusa, para matarlo de acuerdo a la ley, algo muy parecido a lo que hicieron con nuestro señor Jesucristo, al pagar falsos testigos que lo acusaron para matarlo y deshacerse de él. Lo más triste en esta situación es que a Joás se le olvidó o no quiso recordar lo que Joiada había hecho por él, ya que desde que era un niño, básicamente salvó su vida y lo puso en el trono.

(2 Crónicas 24:23) A la vuelta del año subió contra él el ejército de Siria; y vinieron a Judá y a Jerusalén, y destruyeron en el pueblo a todos los principales de él, y enviaron todos el botín al rey a Damasco. {24} Porque aunque el ejército de Siria había venido con poca gente, Jehová entregó en sus manos un ejército muy numeroso, por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres. Así ejecutaron juicios contra Joás.

La última parte del versículo 24 explica porqué un pequeño ejército Sirio destruyó a Judá y Jerusalén, “por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres.” Esa es la razón principal por la que una persona está siendo derrotada. Tan pronto como llegamos a ser parte de la familia de Dios, Él nunca se apartará de nosotros; somos nosotros los que nos separamos de Dios y cuando eso sucede, llega la calamidad y la derrota.

(2 Crónicas 24:25) Y cuando se fueron los sirios, lo dejaron agobiado por sus dolencias; y conspiraron contra él sus siervos a causa de la sangre de los hijos de Joiada el sacerdote, y lo hirieron en su cama, y murió: y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. 

Cuando los sirios abandonaron Jerusalén era todo un caos, Joás estaba agobiado por sus dolencias, y sus siervos lo mataron en su propia cama para vengar la sangre de los hijos de Joiada el sacerdote. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes. Aunque él era un rey, no le honraron como tal a la hora de su muerte.

(2 Crónicas 24:26.) Los que conspiraron contra él fueron Zabad, hijo de Simeat amonita, y Jozabad, hijo de Simrit moabita.

Este versículo menciona los nombres de los siervos que mataron a Joás, y nos muestra que eran extranjeros, ninguno de ellos era judío. Esto significa que estos siervos eran verdaderos seguidores del Dios verdadero, que habían convivido con Joiada el sacerdote y que no siguieron a Joás en sus acciones. Ellos no podían hacer mucho antes, pero después que vinieron los sirios y Joás se debilitó, sin gente que lo respaldara, lo mataron, para vengar a los hijos de Joiada.

Versículo 27: En cuanto a los hijos de Joás, y la multiplicación que hizo de las rentas, y la restauración de la casa de Jehová, he aquí está escrito en la historia del libro de los reyes. Y reinó en su lugar Amasías su hijo.

En otras versiones, el versículo 27 menciona “la grandeza de la carga sobre él,”. Joás no tenía ninguna necesidad de esas cargas. La grandeza de la carga sobre él vino porque se alejó de Dios; mientras que el sacerdote Joiada estaba vivo, Joás hizo grandes cosas, pues en él tuvo a un gran consejero, incluso más que eso, casi a un padre.

Podemos ver la importancia que tiene el mantenernos firmes en la Palabra de Dios, y el poder que cedemos al permitir que alguien influencie nuestras decisiones. Cuando alguien nos enseña de la manera correcta, nunca debemos apartarnos de la verdad sin importar las circunstancias o las presiones externas, pero lo más importante aún, debemos aprender a desarrollar una verdadera relación personal con nuestro Padre Celestial, al adherirnos a la verdad de la Palabra de Dios, caminar rectamente cada día, y no permitir nunca jamás que nadie nos desvíe de nuestro recto andar. Esos falsos amigos, o los compañeros de trabajo, los vecinos, y hasta ciertos familiares, vienen a nosotros e intentan apartarnos de la Palabra de Dios. Cuando los jóvenes están listos para salir de casa y empezar a vivir por su cuenta, deben ser conscientes y pensar en estas cosas, no tomar la Palabra de Dios en vano. De joven, Joás fue un gran creyente, al grado que Dios obró en su corazón y le inspiró a reparar el templo; pero después de la muerte de Joiada, no pudo soportar la presión de los príncipes sobre él. Esas mismas presiones, esas mismas tentaciones van a tratar de empujar a nuestros jóvenes creyentes cristianos a apartarse de Dios y su Palabra, y como dije antes, los falsos amigos, compañeros de trabajo, incluso familiares o el trabajo mismo tentarán a los jóvenes con el fin de apartarlos de Dios y estos simplemente tratarán de encajar dentro de las diferentes esferas del mundo.

Como padres que tenemos la Palabra de Dios en nuestros corazones, podemos ver aquí lo importante que es para nosotros enseñar la Palabra de Dios correctamente dividida a nuestros hijos. Nunca es demasiado, aunque digan que ya están listos, no lo estarán hasta que sientan las presiones y tentaciones en las que el mundo trata de atraparlos y no caigan en sus artimañas. Nuestros hijos necesitan mantenerse firmes en la Palabra y desarrollar su propia relación personal con Dios. Esta historia tiene una gran enseñanza tanto para los jóvenes como para los adultos, y el resultado final para todos nosotros es entender que somos nosotros mismos los que tenemos la última palabra, y los que decidimos qué hacer. Sabemos que Dios nunca nos dejará y nunca nos desamparará, pero la elección es nuestra, si nos apartamos de la Palabra de Dios, sabemos con certeza que la calamidad vendrá, si decidimos adherirnos a ella, Dios mismo prometió que abrirá las ventanas de los cielos y derramará bendiciones, hasta que sobre abunden. ¿Queremos ser prósperos, queremos tener buena salud, queremos paz, armonía y seguridad en nuestras vidas? ¡Entonces hagamos la voluntad de Dios y vivamos su Palabra ¡Amemos a Dios con todo nuestro corazón, alma, y mente, y amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos!

Quiero cerrar estas enseñanzas con proverbios, así que por favor vamos a:

(Proverbios 3:1) Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; {2} Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. {3} Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; {4} Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres. {5} Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. {6} Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. {7} No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; {8} Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. {9} Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; {10} Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. {11} No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; {12} Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. {13} Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, Y que obtiene la inteligencia; {14} Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, Y sus frutos más que el oro fino. {15} Más preciosa es que las piedras preciosas; Y todo lo que puedes desear, no se puede comparar a ella. {16} Largura de días está en su mano derecha; En su izquierda, riquezas y honra. {17} Sus caminos son caminos deleitosos, Y todas sus veredas paz. {18} Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, Y bienaventurados son los que la retienen.

¡Así ha dicho el Señor!

I.H.S.

J.E.R.S.
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Romanos 15:4 es un versículo que debería ser considerado fundamental o básico para el entendimiento, la enseñanza, y la aplicación de la palabra de Dios. Muchos que estudian y enseñan la Biblia no llegan a entender este versículo, por lo que todo lo que estudian y enseñan desde Génesis hasta Revelaciones, lo toman en un sentido literal, tratando de enseñar y aplicar incluso lo que no está escrito para la iglesia de Dios.

En la versión Reina Valera, Romanos 15:4 dice: “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

Aquí habla de las cosas que se escribieron antes de la era del libro de romanos, lo que quiere decir, antes de la era de los creyentes cristianos. También dice que para nuestra enseñanza se escribieron, así que, todo lo que se escribió antes de la era cristiana, se escribió para que aprendiésemos de ellas, para que conociéramos a Dios, al pueblo Judío y su historia con el Dios todo poderoso. No necesariamente para que copiáramos sus tradiciones y sus ritos, ni para que hiciéramos todo lo que los judíos hicieron en su tiempo, sino para que aprendiéramos de ello. La frase “a fin de que,” nos muestra que el propósito de aprender de las cosas que se escribieron antes, es que conozcamos y aprendamos sobre la paciencia y la consolación, para que por medio de ellas consecuentemente podamos tener esperanza.

En la enseñanza anterior, titulada “El gozo de la Esperanza,” marqué la diferencia entre la esperanza que el mundo enseña, que es: atesorar un deseo con anticipación, o sea: “desear algo intensamente.” Y la esperanza de Dios, que es: una anticipación expectante de lo que sucederá pero que no está disponible ahora. También mencioné que la voluntad de Dios es, que como romanos 15:13 dice: “abundemos en esperanza.”

Vayamos ahora a ver el significado de algunas palabras aquí en Romanos 15:4

La palabra “antes” es la palabra Griega: Prográfo que significa: “ordenado con anterioridad o previamente”. Indicando cualquier cosa escrita, previamente, ya sea recientemente, o desde tiempos muy antiguos. Esta palabra aparece 10 veces en 4 versículos. Romanos 15:4 es uno de ellos. Veamos algunos ejemplos.

(Gálatas 3:1) ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?

Prográfo aquí aparece tres veces en la frase: "fue ya presentado claramente." Pablo ya había previamente hablado a los gálatas acerca de de Jesucristo.

(Efesios 3:1) Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles; {2} si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros; {3} que por revelación me fue declarado el misterio, como antes lo he escrito brevemente, {4} leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo, {5} misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:

La frase "como antes lo he escrito" en el versículo 3 es la palabra prográfo, lo que indica que Pablo ya había hablado de este “misterio” a los creyentes de Éfeso con anterioridad.

(Judas 1:3) Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. {4} Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Leyendo el versículo 4 del texto griego, dice: “…los que desde antiguo habían sido previamente escrito…” Indicando que desde tiempos antiguos, ya estaba escrito que los hombres impíos que convirtieran la gracia de Dios en libertinaje, iban a recibir condenación. Aquí la frase:”desde antes” o “desde antiguo” es la palabra prográfo.

Así, que, la palabra “antes” en romanos 15:4 quiere decir; que cualquier cosa que se halla recientemente escrito antes de nuestra era cristiana, o escrita desde tiempos antiguos, es para nuestra “enseñanza” para aprender de ello. Veamos ahora lo que la palabra “enseñanza” significa, y lo que para nosotros representa.

La palabra “enseñanza” de acuerdo con el diccionario es: la acción y efecto de enseñar, y enseñar significa: instruir, doctrinar, amaestrar con reglas o preceptos. De aquí obtenemos que “instruir” significa: enseñar, lo que también es: comunicar sistemáticamente ideas, conocimientos o doctrinas. 

La palabra “enseñanza” es traducida de la palabra griega didaskalía; Pero solo aquí y en romanos 12:7 se traduce como "enseñanza," porque de las 21 veces que esta palabra es usada en la biblia, es traducida como "doctrina" 19 veces.

Entonces, de acuerdo con todo esto, las cosas que se escribieron antes de nuestra era cristiana deben enseñarnos, y de ellas debemos adquirir conocimiento de las cosas escritas no solo en el pasado cercano, sino también de tiempos antiguos, y esos tiempos incluyen tiempos que solo estaban en la mente de Dios, cosas que nadie puede siquiera comprender. Y por medio de esa “enseñanza,” aprender sobre la paciencia y la consolación, para que como resultado final podamos tener esperanza.
Vallamos un poco más allá y veamos ahora lo que la paciencia y la consolación significan.

De acuerdo al diccionario, “paciencia” es: La capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse

La palabra griega usada aquí es: Upomoné; que significa: Resistencia, constancia, alegría, continua espera. Haciendo una composición de todas estas palabras podemos ver un interesante significado de la paciencia: Una resistencia constante de una continua espera con alegría. Me agrada mucho más esta definición compuesta, que tan solo tener la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.

También de acuerdo al diccionario, la consolación es: La acción y efecto de consolar.

La palabra griega usada aquí es: Paráklesis; que significa: imploración, exhortación, consuelo, súplica. Al hacer también una combinación de todas las palabras, podemos definirla como: Un llamado al consuelo o confort por medio de una exhortación, súplica, o imploración. Aunque generalmente es traducida de acuerdo al contexto.

Ahora ¿Por qué quiso Dios que conociéramos de la paciencia y la consolación? Porque el sabia que este mundo nos iba a bombardear con diversas tribulaciones. La paciencia y la consolación a veces son muy difíciles de encontrar juntas en el mundo. Para muchos las tribulaciones abundan, pero la paciencia y la consolación rara vez las encuentran. La Biblia muchas veces muestra la una junto a la otra. ¡Esa es una gran razón para ser un creyente cristiano!

(Romanos 5:1) Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; {2} por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. {3} Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

O sea, que, si queremos ser pacientes, ¿necesitamos vivir en tribulación? No necesariamente, pero la tribulación, que en realidad son todo tipo de presiones, tampoco es necesariamente mala.

(2 Corintios 1:2) Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. {3} Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, {4} el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. {5} Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. {6} Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. {7} Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.

El versículo 5, donde menciona que: “de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo,” no se refiere a que nosotros tenemos que padecer exactamente lo que él padeció, sino a que él siendo un hombre como nosotros, padeció todo tipo de presiones, pero nunca pecó.

Así que mientras padecemos abundantes tribulaciones, como Cristo padeció, el Dios de toda consolación, el Padre de nuestro señor Jesucristo nos consuela, para que podamos nosotros también consolar a los que también se encuentran en tribulación. La palabra griega de donde se traduce la palabra “abundan” esta en grado superlativo, realmente significa: Súper abundante, o abundante en exceso. Y si nuestras tribulaciones o presiones son súper abundantes y excesivas. Así también será nuestra consolación, súper abundante y en exceso.

(2 Corintios 6:1). Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

La palabra “exhortamos” es la palabra griega parakaléo, similar a paraklésis. Dios aquí nos hace un llamado, nos implora amorosamente que no recibamos su gracia en vano. ¿Recuerdan lo que leímos en Judas1:3, acerca de no convertir la gracia de Dios en libertinaje? Dios no quiere que nosotros seamos como esos hombres impíos destinados a la condenación eterna.

(2 Corintios 6:2) Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. {3} No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; {4} antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; {5} en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;

Pablo menciona muchas de las tribulaciones que él mismo padeció durante su ministerio, pero también menciona uno de los atributos que no únicamente un ministro necesita, sino todo creyente cristiano renacido del espíritu de Dios; ¡mucha paciencia! Anteriormente dije, que la tribulación no es necesariamente algo malo, ¿por qué?

(Santiago 1:2) Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, {3} sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

Estas puestas a prueba o pruebas de nuestra fe no se deben a que Dios nos está tentando. La misma Biblia dice que “Dios no tienta ni puede ser tentado.” Todo eso es causado por las adversidades del mundo, al igual que todas las cosas que Pablo padeció. Básicamente, la tribulación y las tentaciones del mundo son lo que pone a prueba a todo creyente cristiano, no Dios, y eso produce paciencia, y la paciencia nos hace completos para que no nos falte nada.

(Santiago 1:4) Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. {5} Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. {6} Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. {7} No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. {8} El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

La frase “para que seáis perfectos y cabales” significa que: “seamos completos en absolutamente todo, sin que nos falte nada. El versículo 5 menciona la sabiduría. El diccionario dice que la sabiduría es el grado más alto de conocimiento, si, la sabiduría del mundo. Pero de acuerdo a la Palabra de Dios, sabiduría, es saber cómo aplicar el conocimiento que adquirimos por medio de la enseñanza. Y si no sabemos qué hacer con el conocimiento que adquirimos mediante nuestro aprendizaje, de esas cosas que se escribieron antes, debemos pedirle a Dios que nos de esa sabiduría, pero pedírsela con fe, sin titubear, completamente persuadidos de que Dios es poderoso y fiel para darnos todo lo que ha prometido.

(Santiago 5:7) Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

Santiago nos pone aquí el ejemplo del labrador. Cómo tan pacientemente tiene que limpiar la tierra, arrancar la hierba y prepararla para poder sembrar la semilla; y después esperar pacientemente la lluvia temprana y la tardía, hasta que llega el tiempo de cosechar el fruto. ¿Recuerdas la parábola del sembrador?

(Lucas 8:15) Pero en la buena tierra están ellos, que con corazón sincero y bueno, habiendo oído la palabra, guardadla, y llevad fruto con paciencia.

¡Esa es la paciencia que debemos tener los creyentes cristianos!

(Santiago 5:8) Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca. {9} Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta. {10} Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. {11} He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo. {12} Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

En el versículo 8 la palabra “afirmad” significa: establecido con firmeza. Como cuando uno pone una fundación de piedra y concreto para edificar una casa. Así de firmes y sólidos deben estar nuestros corazones en la palabra de Dios, aquí se menciona claramente que esperanza es en la que tenemos que abundar, la esperanza de la segunda venida de nuestro señor y salvador Jesucristo.

Los versículos 10, y 11 nos hablan del ejemplo de Job y de los profetas, quienes también padecieron aflicciones en abundancia, pero que también practicaron la paciencia. 

El versículo 12 dice: “…vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no...” Reafirmando que nuestros corazones deben estar sólidamente establecidos en la palabra de Dios, para no ser creyentes de doble ánimo, y no caer en ningún tipo de condenación.

 Pedro también nos da una maravillosa recomendación para que no nos caigamos.

(2 Pedro 1:2) Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. {3} Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, {4} por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; {5} vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; {6} al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; {7} a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. {8} Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. {9} Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. {10} Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

La paciencia juega un papel muy importante para que podamos tener dominio propio, este dominio propio es traducido de la palabra griega que significa “templanza” y la templanza es un fruto del espíritu, y tanto la templanza como el dominio propio implican autocontrol, disciplina, y la paciencia nos ayuda a desarrollar una mente disciplinada.

Entonces, para ese conocimiento adquirido por nuestro entendimiento de las cosas que nos enseñan lo que se escribió antes de nuestra era cristiana, necesitamos poner diligencia, o sea, hacer todo lo posible para añadir a nuestra creencia, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y agápe, que es el amor de Dios en la mente renovada en práctica, y es el código de conducta del creyente cristiano. Según esto, en la Palabra de Dios, el conocimiento solo no es suficiente, tenemos que agregar todos los ingredientes interiores a la receta, y la paciencia es uno de los más importantes.

(Colosenses 1:9) Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, {10} para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; {11} fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; {12} con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; {13} el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

En 2 Pedro 1: 8 Dios quiere que seamos fructíferos en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. En Colosenses 1: 9-10, Dios quiere que seamos llenos con el conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, y crezcamos en el conocimiento si Dios.

¡Cuando combinamos todos los ingredientes antes mencionados y los aplicamos a nuestro andar, el aprendizaje de las cosas que se escribieron antes de nuestra era cristiano nos harán tener fruto!

Ya que leímos lo que la paciencia y la consolación significan y representan en nuestro andar cristiano, podemos quizás entender un poco más lo importante que es entender lo que Romanos 15:4 realmente expresa. Déjenme leerles ahora como dice en el texto griego:

(Romanos 15:4) Porque cuantas cosas fueron escritas de antemano, para la nuestra enseñanza fueron escritas, para que mediante la paciencia y mediante la consolación de las Escrituras, esperanza tengamos.

Lo que se escribió antes, no es necesariamente escrito para la iglesia de Dios, el antiguo testamento y los evangelios, en su mayoria,  están escritos y dirigidos al pueblo judío, Jesús fue enviado a su pueblo, y cuando su gente lo rechazo, Dios abrió las puertas de su voluntad y su palabra a los gentiles, que eran todos los pueblos de la tierra que no eran judíos. Entiendo que hay leyes y principios establecidos en las cosas que antes se escribieron que aplican a todo ser humano, crea o no en Dios, pero nosotros, los creyentes cristianos de la iglesia de Dios, no debemos sujetarnos a las tradiciones, ritos y costumbres que el pueblo judío aun practica.

Como creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios las epístolas a la iglesia desde el libro de romanos hasta Tesalonicenses, es lo que está expresamente dirigió a todo creyente cristiano. Y así como esas cosas que antes se escribieron nos enseñan acerca de la paciencia y la consolación, los libros desde Timoteo hasta Judas también lo hacen y además nos enseñan sobre liderazgo y muchas otras cosas más.

La Biblia habla que habrá nuevas doctrinas, y últimamente se han acrecentado nuevos descubrimientos arqueológicos y nueva información sobre los ángeles caídos, los gigantes, los extraterrestres y muchas otras cosas pueden hacer temblar la creencia de muchos.

Los libros de Santiago y Pedro ya nos enseñaron cómo no caer en condenación alguna. También aprendimos, que Dios quiere que conozcamos la verdad, y la verdad es que Jesucristo regresará. Dios quiere que comprendamos, que de todo lo que se escribió previamente, conozcamos y tengamos paciencia, esa resistencia constante de continua espera con alegría, porque prometió que nos consolará abundantemente en nuestras diversas tribulaciones o presiones, a través de la exhortación y una súplica amorosa, para que podamos tener esperanza, esa anticipación expectante de lo que sucederá pero que no está disponible ahora. La esperanza de la venida de nuestro señor y salvador Jesucristo,  quien nos ha salvado ya de la ira venidera. !Porque nada ni nadie podrá evitar que regrese por nosotros!

(Romanos 15:5) Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, {6} para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. {7} Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.

 I.H.N.

 J.E.R.S.
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Estamos en la temporada “navideña” y lo más seguro es que todo mundo al verte, te recibe, o te despide con el “deseo” que tengas una “feliz navidad”. Pero eso no sería suficiente si no lo complementan con el consecuente “deseo,” de que tengas también un “prospero año nuevo.” Los “buenos deseos” son algo muy común especialmente durante la temporada “navideña”. Lo que es más común durante todo el año es que alguien, por una u otra razón te desee “buena suerte”. El diccionario define "suerte" como: "aquello que sucede por casualidad" o fortuna”. La "casualidad" es: "La forma en que ocurren las cosas". “Fortuna” es: La agencia desconocida que se supone da cuenta de los eventos inusuales”. ¿Entiendes eso? Para empezar, si es una agencia “desconocida” ¿cómo puede ser definida? ¿Cómo saber entonces que la “fortuna,” es la responsable de esos eventos inusuales? Lo que tenemos que aguantar de los “intelectuales” que pretenden definir hasta lo desconocido.

La “suerte,” es básicamente la conjunción de circunstancias favorables”. Que “afortunados” somos que nuestro pensamiento no esté involucrado en ello. No tienes que pensar demasiado para tener “buena suerte,” o para desearle “buena suerte” a alguien más. Pero volviendo a ese “deseo” de una “feliz navidad” y un “próspero año nuevo”, tengo una pregunta para ti: ¿Crees tú que la felicidad depende de circunstancias favorables? Y si es así, ¿Qué trae esas circunstancias favorables para que la felicidad resulte en la vida de la gente? ¿Un deseo? ¡Ciertamente eso parece! ¡Porque eso es lo que la gente hace; desean, desean, desean, y desean! Muchos desean ser ricos, otros desean ser famosos, o tener influencias, poder, etc.

¡Gracias a Dios, la Biblia no enseña sobre la “suerte”! ¡Y tampoco es un compendio de circunstancias favorables! ¡La verdad solo se puede expresar en palabras, y la Palabra de Dios es verdad!

El comienzo de un nuevo año debe traer esperanza, pero ¿qué esperanza podemos hallar en un "deseo de buena suerte"? El diccionario define "esperanza" como: "Atesorar un deseo con anticipación; confianza en un evento futuro; o, razón o motivo para esperar algo."

Las promesas de Dios (que se encuentran en la Biblia) dicen que la "esperanza" es una anticipación expectante de lo que sucederá pero que no está disponible ahora. Cuando creemos en la Palabra de Dios, las circunstancias favorables y la felicidad resultan, ¡pero no por casualidad! ¡Como creyentes cristianos, tenemos en nuestro interior, el potencial ilimitado para que algo, aún más profundo que la felicidad, resulte, sin importar cuáles sean las circunstancias!

(Romanos 15:13) Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

¡Este es el Dios de la esperanza, quien quiere que abundemos en esperanza! Digamos que creer es pensar los pensamientos de Dios, porque ese Cristo que mora en tu interior está lleno de gozo y paz. Estas cualidades las podemos traer a manifestación conforme creemos, y en la medida en que alineamos nuestro pensamiento con la Palabra de Dios, en particular con la esperanza del retorno de nuestro señor Jesucristo.

Sin Dios no hay esperanza en absoluto, pero nuestra razón principal de nuestra esperanza es el retorno de nuestro señor y salvador Jesucristo, algo que hacemos expectantemente al hablar en lenguas, que es poder desde lo alto, y es la prueba en el reino de los sentidos, de que tenemos en nosotros un poco de lo que habrá de venir.

(2 Corintios 1:21) Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y nos ha ungido, es Dios; {22} que también nos ha sellado, y ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

La palabra “arras” traducida del griego, significa: “parte de una compra” Porque Dios nos compró con la sangre de Cristo y nos redimió del pecado, de la ley y de la potestad de Satanás. El griego también indica que las “arras” son: “Moneda o propiedad dada como adelanto, de que con seguridad se pagará el total.” Lo que 2 Corintios 1:22 dice, es que Dios nos dio de su espíritu como “prenda” o “adelanto” de algo aún más grande conforme a las promesas de su santa Palabra.

Cuanto más operemos el poder que tenemos en nuestro interior (don del espíritu santo), lo más que probaremos de esas “arras,” y así abundar en esperanza en nuestras vidas; teniendo esa esperanza como un fundamento práctico para renovar nuestras mentes. Así que hablar en lenguas debe ser parte de “abundar en esperanza”. Hablar en lenguas es la manifestación externa del creyente, en el mundo de los sentidos, de la presencia y realidad interna del poder del espíritu santo. Hablar en lenguas es tu prueba de que Dios resucitó a Jesucristo de entre los muertos, que Cristo mora en ti, y que tenemos vida eterna. Es nuestra seguridad absoluta de que la Palabra de Dios es verdad, y que podemos actuar conforme a ella en cada situación, esperando victoria siempre.

(2 Corintios 4:13) Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,

Este versículo muestra que debemos hablar lo que creemos y creer lo que hablamos. Dios quiere que conozcamos su Palabra y creamos. A medida que manifestemos ese poder desde lo alto, aunado a nuestra creencia y al hablar la Palabra de Dios, veremos milagros, maravillas, y señales. Todo esto nos llenará de gozo y paz, lo que nos inspira a hacer aún más, por lo tanto, abundamos en esperanza. Veamos el ejemplo de un hombre que aplicó estos principios, no el hablar en lenguas, sino la creencia y la esperanza.

Dios le había prometido a Abraham que él sería el padre de una gran nación de la cual vendría el redentor, por lo tanto, Abraham debía tener un hijo, pero Abraham se acercaba a la marca del siglo, al igual que su esposa Sarah, de noventa años. En cuanto a tener hijos, ambos estaban ya casi muertos, pero Dios les dio la "esperanza de vida."

(Romanos 4:18) El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. {19} Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. {20} Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, {21} plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;

 Abraham tuvo una batalla entre sus oídos. Tenía que elegir entre la esperanza que sus cinco sentidos le dictaban, y la esperanza que la promesa de Dios le daba. Él eligió la esperanza correcta. El versículo 19, es muy enfático, porque resalta que Abraham no podía negar que existían circunstancias aparentemente negativas, pero no se debilitó en su creencia cuando consideró su propio cuerpo, que estaba ya como muerto, o cuando consideró la esterilidad del vientre de Sara.

La palabra “dudó” en el versículo 20 proviene del Griego: diakríno; que significa: "juzgar". Abraham no juzgó la Palabra de Dios como infiel debido a las circunstancias que le mostraban los sentidos. ¡Él creyó! Este versículo también nos muestra que Abraham no era una persona negativa en absoluto, y la única manera de no tener pensamientos negativos es siendo positivo. Abraham juzgó la Palabra de Dios, fiel, se fortaleció en creencia y le dio la gloria a Dios. Abraham se concentró específicamente en las palabras que Dios le dijo y se regocijó en ello, sabiendo que Dios era poderoso para hacer todo lo que había prometido, es por eso que estaba plenamente convencido.

¿Por qué digo que Abraham se “regocijó” en la promesa? ¿Alguna vez has escuchado la frase: “Los ojos son la ventana del alma” O "tu cara es el reflejo de tu corazón"? ¡Claro que sí! ¡Yo lo acabo de decir!

El gozo es algo interno, y ¿cómo lo demuestras? ¡Con una sonrisa! Pero, ¿y si estás realmente gozoso? ¡En ese caso, podrías sonreír, saltar y reír a carcajadas, porque la risa es el sonido del gozo! Te mostraré porqué digo que Abraham se regocijó.

(Génesis 17:15) Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, mas Sara será su nombre. {16} Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. {17} Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir? 

¡Abraham no se rió de Dios a manera de burla o increudiladad, el simple hecho de postrarse sobre su rostro demuestra su humildad, veneracion y respeto ante el todo poderoso. !Abrham se rió con Dios! Se volvió loco de alegría con esa esperanza verdadera y mantuvo esa actitud jubilosa hasta que la promesa se cumplió. ¿Por qué digo eso? La palabra hebrea para risa usada aquí es la palabra hebrea tsachaq; (tsaw-khak '); que significa: reírse abiertamente. También se traduce como “risa” a manera de burla, desprecio, e incredulidad; pero esta palabra se usa principalmente cuando una persona está alegre, feliz y llena de gozo.

(Eclesiatés.3:4) tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

Esta es la misma palabra hebrea para reír que vimos en Génesis 17:17. También hay otras palabras Hebreas que se traducen como “risa”, pero principalmente con una connotación negativa de burla o escarnio. Veamos un par de ejemplos:

(Salmos 22:7) Todos los que me ven me escarnecen; Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 

Esta es la palabra hebrea la'ag, (law-ag '), que significa: ridiculizar, reír (despreciar) o burlarse.

(Proverbios 1:26) También yo me reiré en vuestra calamidad, Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;

 Aquí la palabra es sachaq,( saw-khak '), que significa: reír, ridiculizar, despreciar.

Volvamos a Génesis 18.

(Génesis 18:10) Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. {11} Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. {12} Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? {13} Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?

Aquí vemos que la misma palabra hebrea que Abraham menciona como gozo, Sara la traduce como incredulidad, porque Sara se rió por incredulidad, aunque después cambió su tono.

(Génesis 21:6) Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.

¡Nuevamente, esa misma palabra hebrea que Sara usó como incredulidad ahora la refleja como gozo! 

¡Esta es la risa de alegría, de gozo! Y cuando el niño nació, Abraham lo llamó Isaac, que significa "risa". !No creo que quiso decir "burla, escarnio, o incredulidad! ¡No, quiso decir "GOZO"! Dios le dio a Abraham a Isaac, como una manifestación del poder resucitado, como una “garantía, prenda, o señal” en el reino de los sentidos, de una verdad mucho más grande que había de venir.

(Romanos 4:22) Y por eso le fue imputado por justicia. {23} Ahora bien, no fue escrito solo por él, sino que fue imputado a él; {24} Pero también a nosotros, a quienes será imputado, si creemos en el que levantó de los muertos a nuestro Señor Jesús; {25} Quien fue entregado por nuestras ofensas, y resucitó para nuestra justificación.

Esa justicia que le fue imputada a Abraham también nos incluye a nosotros, los que creemos y aceptamos a Jesucristo como nuestro señor y salvador personal de nuestras vidas.

(Romanos 5: 1) Por lo tanto, siendo justificados por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo: {2} por quien también tenemos acceso por la fe a esta gracia en la que nos encontramos, y nos regocijamos en la esperanza de la gloria de Dios. {3} Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones: sabiendo que la tribulación produce paciencia; {4} Y paciencia, experiencia; y la experiencia, la esperanza: {5} y la esperanza no se avergüenza; porque el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.

Tribulaciones habrá, pero no debemos dejarnos llevar por las circunstancias ni por lo que nuestros sentidos nos indiquen, debemos ser pacientes en la esperanza, mientras manifestamos también el amor de Dios en la mente renovada en práctica. De hecho, ya lo tenemos todo, y ¿qué debemos hacer? ¡Tomar acción creyente, movernos, amar, dar, servir, hablar, reír, gozarnos! ¿Adivina qué? A don “Tribulación” (Satanás) no le va a gustar, y tratará de hacernos tropezar y caer. Pero Dios ha preparado las cosas para que los malvados esfuerzos del adversario fallen y se vuelvan contra él. Nuestro gozo resulta debido a nuestra esperanza. Cuando nos mantenemos firmes sin importar las circunstancias, crecemos, y nos fortalecemos abundando en esperanza mientras vemos el poder de Dios en manifestación debido a nuestra creencia.

(2 Corintios 1:8) Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. {9} Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; {10} el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; 

Pablo también creyó contra esperanza. Él pensó que iba a morir allí mismo. Ahora, el amor y el poder de Dios moran en nuestros corazones, y sabemos que tenemos vida eterna. ¡Eso es algo por lo que estar gozosos! Claro que no podemos comparar nuestras vidas con la vida de Abraham, pero podemos creer como él lo hizo, también podemos darle la gloria a nuestro Padre Celestial, agradecerle por todo lo que ha hecho, continúa haciendo por nosotros hoy, y lo que hará también por nosotros en el futuro. Debemos también darle el justo lugar que le corresponde a Jesucristo como nuestro señor y salvador, porque gracias a la obra completa de Jesucristo y todos sus logros, ahora somos hijos e hijas de Dios.

(1 Pedro 3:15) sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;

No voy a desearte una “feliz navidad”, un “próspero año nuevo”, ni tampoco “buena suerte”. Voy a orar a Dios nuestro Padre Celestial, porque este sea el comienzo de una vida mejor para ti y los tuyos, y que todas las bendiciones de lo alto y todas las promesas de Dios abunden en tu vida. La "esperanza" de este mundo no son más que “deseos tontos” de que algo bueno pueda suceder. ¡Por casualidad!

La "esperanza" de Dios es una expectativa verdadera, la certeza de que lo que Dios ha hecho por nosotros en el pasado, garantiza nuestra participación en lo que Dios hará por nosotros también en el futuro, y como Abraham, esa es una maravillosa razón para regocijarse, y es también una gran respuesta que podemos dar a cada persona que nos pida razón de la esperanza que mora en nosotros. 

Así como Abraham creyó contra esperanza, nosotros debemos creer contra esperanza. Muchos hablan que el fin del mundo se acerca, de nuevos hallazgos arqueológicos, nuevos evangelios y nuevas doctrinas. Recientes investigaciones acerca de los ángeles caídos y de la existencia de los gigantes hará dudar a muchos creyentes cristianos y pondrá a prueba su convicción en Dios y su Palabra. De hecho, Abraham estaba en la tierra de Canaán cuando recibió la promesa de parte de Dios, una tierra infestada de enemigos, muchos de ellos, gigantes desalmados, si lees el capítulo 14 de Génesis verás como Abraham mismo tuvo que pelear contra ellos. ¿Te imaginas tú viviendo en un ambiente rodeado de enemigos? ¿Qué tan altas serían tus expectativas de vida? ¡Pero Abraham tenía al Dios todo poderoso de su lado y nosotros también! La esperanza del retorno de nuestro señor Jesucristo, no solo nos garantiza que seremos salvos y tendremos vida eterna, hay muchas más promesas envueltas en ello, como la liberación total de la potestad de Satanás, la prosperidad y la salud, la paz, y el amor incondicional de nuestro Padre celestial, de Jesucristo su hijo y de nuestros hermanos en la fe; pero algo que atribula la mente de miles y miles de creyentes cristianos es la ira venidera, el fin del mundo, el tan temido apocalipsis. Mis queridos hermanos, simplemente vean lo que dice el siguiente versículo.

(1 Tesalonicenses 1:4) Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección; {5} pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. {6} Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, {7} de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. {8} Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; {9} porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, {10} y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

¡Tenemos que hacer la Palabra de Dios, nuestra, hacer nuestros los pensamientos de Dios, servirle solo a él, y como Abraham, darle a él la gloria! ¡La esperanza del retorno de nuestro señor Jesucristo nos libra de la ira venidera!

(Hebreos 11:1) Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 

¡Jesucristo viene! ¡El diablo y el mundo podrán hacer y decir lo que quieran, pero este mundo será destruido y el diablo ya ha sido derrotado! No hay nada que detenga o impida le venida del señor. ¡Tenemos que creer! Y estar plenamente convencidos de que aunque no podamos ver esas cosas hoy, nos regocijarnos en ellas, porque como dice en:

(1 Tesalonicenses 5:23) Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. {24} Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

Como Abraham, también estoy plenamente convencido de que el que nos ha llamado a ser sus hijos amados, es fiel para llevar a cabo lo que ha prometido.

¡Yo lo creo, y sé que tú también lo crees!

¡Dios te bendiga!

I.H.N.

J.E.R.S.

Dic. 24,2017
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En la primera parte de esta enseñanza hablamos del ministerio de Satanás, que está claramente detallado en la primera parte de Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir.” Aprendimos que Satanás es un ladrón por naturaleza, y como ladrón le encanta robar "tesoros," que en un sentido figurado, son nuestros pensamientos; y lo hace por medio de la duda, la preocupación y el temor; especialmente cuando enfocamos nuestras vidas en cosas materiales. También aprendimos que además de ser un ladrón es un asesinado, y que es él quien tiene el imperio de la muerte, para matar, y destruir, algo que le encantaría hacer a todos los creyentes cristianos; incluso, mata a sus propios seguidores cuando ya no sirven a su propósito.

También dije que la segunda parte de Juan 10:10, menciona una de las razones por las que Jesús vino a la tierra por primera vez: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” Y concluyo la enseñanza exhortándote a no ocuparte de la carne o las cosas materiales sino a andar en el espíritu, como lo dice en romanos 8, porque el ocuparte de la carne es muerte, pero el ocuparte del espíritu es vida. Y cité otra de las razones por las que Jesucristo vino por primera vez, como dice en el libro de hebreos, y es ahí donde vamos a continuar hoy.

(Hebreos 2:14) Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 

Aquí vemos que el diablo, Satanás, Lucifer, adversario, enemigo, devorador, o maligno; cualquiera que sea el nombre que usemos, es el mismo ladrón y asesino, y es él quien tiene el imperio de la muerte. Pero este versículo muestra además, que Jesús vino a destruir a Satanás a través de la muerte, así que, ¡por medio del uso de las propias armas de Satanás, Jesucristo vino a derrotarlo de una vez por todas!

La palabra "destruir" aquí es la palabra griega “katargéo,” que significa: abolir, deshacer, anular. Así que otra razón para la venida de Jesucristo no fue solo arruinar, sino abolir, eliminar a Satanás de la faz de la tierra, y su ministerio de maldad, algo que ya sucedió; pero en su caída, Satanás trata de llevarse con él a todos los cristianos creyentes que pueda afectar, a través de la mentira, hurtando, matando, y destruyendo.

Vamos a Génesis para ver un ejemplo del significado de la palabra "destruir" que es equivalente a la palabra griega usada aquí en hebreos 2:14.

(Gen 1:1) En el principio creó Dios los cielos y la tierra. {2} Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. {3} Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. {4} Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

Aquí vemos por primera vez el uso de las palabras luz y oscuridad, y aprendemos que Dios los separó. La palabra “separar” significa: “cortar o apartar.”

Dios no permitió que la oscuridad permaneciera junto a la luz; las cortó de tajo, como dos entidades opuestas, como el blanco y el negro, como la bondad y la maldad. Pero Dios dijo que la luz era buena.

(Gen 1:31) Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Dios es un Dios de bondad, acabamos de leer lo que él hizo, y Génesis 1:31 dice que “todo lo que había hecho era bueno en gran manera.” La palabra “todo” no refleja el significado real de lo que Dios nos dice; de hecho, “todo,” habla en términos generales, pero se refiere, a cada cosa en particular que Dios hizo, formó, o creo. Por ejemplo: cada partícula de tu cuerpo, y cada partícula de cada una de tus células, y cada partícula de cada átomo que forma parte de esas células, en tu cuerpo, o material, planta, o cosa alguna que Dios haya formado, hecho, o creado. Cada una de esas diminutas partículas, orgánica o inorgánica, Dios dijo que era no solamente bueno, sino, “bueno en gran manera.” ¡Y aún hay más! La frase, “en gran manera,” en el lenguaje hebreo, denota un grado superlativo. O sea, mucho más allá de lo que nuestras mentes finitas pudieran comprender. En otras palabras, cada diminuta partícula que forma parte de “todo” lo que Dios hizo, formó, o creo, no era solamente bueno, sino buenísimo, o súper buenísimo, como algunos de nosotros quizás trataríamos de describirlo.

Dios es un Dios de bondad, no de maldad, así, que, cuando oímos que la gente dice: “Bueno, Dios mató a más personas con el diluvio,” no es más que tratar de justificar el ministerio de Satanás, y de promover, otra de sus peculiares características, porque además de ladrón y asesino, es un mentiroso, y más que eso, porque él es el padre de toda mentira. Mira lo que Jesús enseñó a los fariseos.

(Juan 8:44) Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Satanás es el padre de toda mentira y tratará de hacerte pensar que Dios con su poder es el que “destruyó” al mundo. Lo que no te dirá, es que Dios usó su poder, precisamente para erradicar el mal, y todo lo que tiene que ver directamente con el ministerio destructivo de Satanás.

(Génesis 6:7) Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

La palabra “raeré,” significa mucho más que tan solo “destruir.” La palabra hebrea traducida como “raer” significa: borrar por completo, aniquilar. De hecho, significa: raspar algo con un instrumento áspero o afilado para quitar cualquier sustancia, mancha, o defecto; eliminándola completamente, al grado que no queda un solo rastro de ella, y luego suavizar o pulir, como con un aceite, y dejarlo todo, como si nunca nada hubiese sucedido.

 Eso es lo que Dios dijo que haría en Génesis 6:7 a la raza humana, y ese es el tipo de “destrucción” al que Jesucristo se refiere en Hebreos 2:14 en contra de Satanás y su ministerio.

Ahora, ¿por qué querría Dios raer a la humanidad de la faz de la tierra? Vayamos un poco atrás para que podamos ver la razón de la ira de Dios contra el género humano.

(Génesis 6:5) Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. {6} Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. {7} Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. {8} Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Dios vio que la maldad de los hombres era grande en la tierra, y que cada imaginación de los pensamientos del corazón del hombre (de donde provienen los problemas de la vida) era continuamente sólo el mal.

¡Dios aborrece el mal! Por eso pensó en borrar de la faz de la tierra no sólo al hombre, sino también a toda su creación. ¡Pero no lo hizo! Porque Noé halló gracia ante sus ojos, y aquí estamos nosotros ahora, no como siervos al estilo de vida del Antiguo Testamento, sino como hijos de Dios, con todo poder desde lo alto.

¡La naturaleza de Dios no es destruir, sino crear, perdonar, amar! ¡Pero Dios aborrece el mal y lo destruye, y todo aquello que afecte la vida de sus hijos! Por el contrario, la naturaleza de Satanás es mentir, hurtar, matar y destruir, con el objetivo de eliminarnos de la faz de la tierra. El libro de Malaquías nos muestra un ejemplo de las cosas que Satanás también puede destruir, aunque sin llegar al grado de destrucción, o aniquilación total a la que él está condenado.

(Mal 3:11) Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.

 Otro de los nombres secretos de Satanás es el devorador, y puede destruir el fruto de la tierra, es decir, el fruto de nuestro trabajo, de nuestra labor, incluso nuestras vidas. El siempre trató de eliminar la simiente prometida que traería la salvación a la humanidad. Cuando Jesús era apenas un niño de aproximadamente dos años, trató de matarlo por medio del rey Herodes.

(Mateo 2:13) Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. La palabra “matarlo” es la palabra griega "apóllumi," la misma que se usa en Juan 10:10, que significa: destrucción total, eliminación completa. Si Satanás intentó hacer eso con el unigénito de Dios, ¿no crees que él continuamente tratará de atacar a los creyentes cristianos hoy? Jesús mismo advirtió a Israel que estuviesen alertas.

(Mat 10:28) Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar al alma; mas temed al que es capaz de destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno.

Es Satanás quien puede destruir el alma y el cuerpo. El alma es el asiento mismo de los sentimientos y las emociones del ser humano, el cuerpo ya todos lo conocemos, con la cabeza, el tronco y las extremidades. La palabra "infierno" aquí, no se refiere a un lugar donde las almas pecadoras van, o donde las almas en pena habitan, el “infierno” como tal, no existe; no es un lugar a donde irás cuando mueras si te portas mal, eso no es lo que la Biblia enseña. La palabra "infierno," es la palabra griega Géenna, que era un lugar en las afueras de la ciudad, donde la basura y todos los desperdicios se quemaban continuamente, y donde el fuego nunca se extinguía. Pero Jesús también le dijo a Israel que en lugar de vivir con temor, debían centrarse en la liberación que traen las bendiciones de Dios

(Mat 10:29) ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. {30} Pues aun vuestros cabellos están todos contados. {31} Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. {32} A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. {33} Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. 

Así que no debemos tener miedo, ni siquiera a Satanás, especialmente si ya has confesado a Jesús como tu salvador y señor personal de tu vida. ¡Confiesa al salvador de la humanidad, serás salvo! ¡Tendrás vida eterna, y no sólo eso, serás ahora un hijo de Dios con todo poder desde lo alto! ¡Confía en él como tu señor!

¿Comprendes ahora el propósito principal de la primera venida de Jesucristo? El siguiente versículo es aún más explícito.

(Lucas 9:56) porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

¡Jesucristo, el hijo del hombre, no vino para la destrucción de nuestras vidas, sino para salvarnos! ¡Y al mismo tiempo, para “deshacer” las obras del diablo!

(1 Juan 3:1) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. {2} Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. {3} Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. {4} Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. {5} Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. {6} Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. {7} Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. {8} El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

Es por eso que lo necesitamos, y lo confesamos como nuestro señor y salvador personal. ¡Su venida, su obediencia, su sacrificio, su obra, su amor, es lo que nos da la salvación, es lo que nos transfiere del poder, o dominio de Satanás, al reino de Dios, para que ahora como hijos de Dios, podamos tener vida eterna!

¡El único que quiere destruirnos es Satanás! Y no sólo a nosotros, sino el movimiento de la Palabra de Dios, y si pudiera hacerlo, destruir a Dios mismo. ¡Pero él ya ha sido derrotado! Prácticamente eliminado de la faz de la tierra, su ministerio de maldad no es más que una pequeña “peca” en la inmensa “piel” de la eternidad. Ni siquiera habrá una diminuta huella de su existencia cuando estemos con el señor. Así que no temas, y comparte con todo el que conozcas todo lo que sabes sobre el enemigo, y su ministerio de maldad, basado en la mentira, el hurto, la muerte, y la destrucción. Advierte al mundo sobre sus artimañas y sus trampas. Pero también hazle saber, que la victoria ya ha sido alcanzada por Jesucristo, nuestro señor y salvador, quien no solo vino para dar a conocer quién es el enemigo, sino para deshacer las obras del diablo y para borrar completamente a quien tiene el imperio de la muerte.

Y otra de las razones más importantes de su venida, además de traer salvación a la humanidad, como dice la segunda parte de Juan 10:10: "…Yo he venido para que tengan (NOSOTROS) vida, y para que la tengan (NOSOTROS) en abundancia."

Como nota de cierre. La palabra “abundancia,” es la palabra perissós; que en griego denota un grado superlativo; realmente significa: “Extremadamente sobremanera súper abundantemente,” todo junto, y aunque gramaticalmente pudiera parecer un disparate, eso es lo que realmente significa. Como mencioné anteriormente, nuestra mente finita no puede comprender la grandeza, o la inmensidad de lo que Dios quiere comunicar en su santa Palabra.

¡Pero, amigo mío, esa vida, extremadamente sobremanera súper abundantemente, está disponible HOY, para ti, y todo aquél que cree!

¡Dios te bendiga!

E.S.N.

J.E.R.S.
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