La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

En esta enseñanza quiero compartir acerca de los dones de ministerio y sus funciones dentro de la iglesia, y para poder explicar este maravilloso tema, necesito mostrarles algunas verdades que son el fundamento que todo creyente cristiano debe cimentar en el corazón de su mente.

(2 Pedro 1:20) entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, {21} porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Lo primero que tenemos que entender es que ninguna profecía de la escritura salió de la mente del hombre, y eso es exactamente lo que dice el versículo anterior. No fue Abraham, ni Moisés, ni Isaías, ni Amós, ni Juan, Mateo o Pablo, quienes por la gran imaginación que tenían decidieron escribir lo que escribieron. La misma Palabra de Dios nos dice cómo es que la Palabra de Dios vino a ser.

(2 Timoteo 3:16) Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, {17} a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

La palabra “inspirada” significa “respirada” o “exhalada.” Este versículo enseña que toda la escritura fue exhalada o respirada por Dios, y cuando Dios exhaló su Palabra inspiró a sus santos hombres a escribirla, como dice en 2 Pedro 1:21. Los santos hombres de Dios, hablaron, siendo inspirados por el espíritu santo, no porque quisieron escribir sus memorias, ni sus vivencias con Jesús.

Así que lo primero que debemos entender es que ninguna profecía de la escritura se originó en la mente de aquellos que la escribieron, sino que por medio del espíritu santo Dios los inspiró a escribir su verdad, pues fue Dios mismo quien respiró su Palabra.

2 Timoteo 3:16 también nos dice que su Palabra es útil, lo que significa que es de beneficio, pues trae provecho a quienes la practican y la aplican. La Palabra de Dios es útil para enseñar, esa enseñanza es la doctrina correcta, los lineamientos que Dios establece en su Palabra. Es útil para redargüir, redargüir significa “amonestar, llamar la atención, reprender,” lo que comúnmente conocemos como “regañar.” La Palabra de Dios nos reprende cuando no estamos siguiendo la doctrina correcta, y es útil también para corregir. Nos corrige del error al no seguir la doctrina correcta y nos lleva de vuelta a los lineamientos que Dios estableció en su Palabra. Estas tres cosas juntas, la doctrina, la reprensión, y la corrección, son, instruir en justicia. La Palabra de Dios es útil para instruir en justicia por medio de la enseñanza, la reprensión y la corrección. El versículo 17 de 2 Timoteo 3, nos muestra el propósito de esa instrucción en justicia. “A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.”

Hay algunas cosas más que debemos entender en este versículo. En primer lugar, entender que la frase “hombre de Dios,” no se refiere exclusivamente a los apóstoles y profetas que escribieron la Palabra de Dios, ni a los pastores, ministros, reverendos, o doctores en teología, que tengan un rango o una posición de liderazgo en sus iglesias. Se refiere al pueblo de Dios, a los creyentes, aquellos que leen, estudian, creen, practican y aplican la Palabra de Dios en sus vidas. Se refiere a ti y a mí, a los hijos de Dios. Todo creyente cristiano debe ser instruido en justicia por medio de la Palabra de Dios.

En segundo lugar, la palabra “perfecto,” significa “completo.” Como sabemos, cuando nacemos a este mundo, somos hombres y mujeres de dos partes, cuerpo y alma, y solo cuando renacemos del espíritu de Dios recibimos esa tercera parte que nos hace completos, para ser hombres y mujeres de cuerpo, alma, y espíritu. O sea, que, cuando aceptamos a Jesucristo como señor y salvador de nuestras vidas somos completos, y ser completos es un requisito para llevar a cabo el propósito de la Palabra de Dios en nuestras vidas, que es, estar enteramente preparados para toda buena obra.

En tercer lugar, debemos notar que 2 Timoteo 3:17 dice que debemos estar enteramente preparados para toda buena obra. Un doctor no sería doctor si no estudiara medicina, un ingeniero no lo sería si no estudiara ingeniería, un carpintero tampoco lo sería si no aprendiera el oficio de la carpintería. Me refiero a, que, para conocer y ejercer una profesión o un oficio, debemos prepararnos, debemos estudiar, ya sea asistiendo a la universidad, o siendo aprendiz en un taller, hasta llegara a tener la preparación necesaria. Para solucionar problemas en el caso del ingeniero, para sanar alguna dolencia, en el caso del doctor, o para construir un gabinete, una silla o algún mueble en el caso del carpintero. Dios no solo quiere que nosotros los creyentes cristianos, sus hijos, estemos preparados, sino enteramente preparados para toda buena obra. Por ello, debemos estudiar, debemos prepararnos para hacer lo que Dios propuso en su corazón, que nosotros, sus hijos, lleváramos a cabo. Y el siguiente versículo nos muestra cómo hacer eso.

(2 Timoteo 2:15) Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

La frase “procura con diligencia” del griego, también pudiera traducirse como: “esfuérzate, labora, sé diligente, estudia.” La versión en Ingles dice “Estudia,” pero el interlineal griego-español dice: “Pon diligencia en ti mismo.” Cualquiera de estas traducciones en realidad funciona, porque ya sea que procuremos con diligencia, nos esforcemos, pongamos diligencia, o estudiemos, debemos usar bien la Palabra de Dios, para así, presentarnos aprobados ante él, no ante el mundo, no ante los hombres, el jefe, el vecino, los amigo, o nadie más, solo ante Dios. Y no vamos a presentarnos aprobados ante Dios si no conocemos y usamos bien su Palabra, ni estaremos enteramente preparados para toda buena obra. Solo siendo diligentes y estudiando la Palabra de Dios es que vamos a poder estar no solo preparados, sino, enteramente preparados para toda buena obra. ¿Por qué para toda buena obra? Porque Dios preparó de antemano que anduviésemos en ellas.

(Efesios 2:10) Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Las buenas obras son algo que Dios considera importantes para nuestro andar cristiano, y nos exhorta a llevarlas a cabo en nuestro diario andar.

(Mateo 5:16) Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Dios quiere que la luz de la Palabra de Dios que mora en nuestro interior, alumbre delante de los hombres, para que al ver nuestras buenas obras, glorifiquen a Dios que está en los cielos.

(Tito 2:7) presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, {8}palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.

Debemos ser ejemplos de buenas obras, enseñando la Palabra de Dios con integridad y seriedad, para que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de nosotros.

(Tito 3:8) Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

Debemos ocuparnos de hacer buenas obras, cosas que son buenas y útiles para los hombres. Y estimularnos unos a otros a realizarlas con amor cada día.

(Hebreos 10:24) Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;

¿Ven cuán importante es para Dios el hecho, de que nosotros, sus hijos, abundemos en buenas obras?

(2 Corintios 9:8) Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

Cuando abundamos en ellas, Dios se encargará de que tengamos siempre en todas las cosas todo lo suficiente en todo. Estas buenas obras deben realizarse dentro y fuera de la iglesia, para creyentes como para incrédulos, en todo momento, pero sobre todo para los creyentes.

(Gálatas 6:10) Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Más claro no puede estar, Dios quiere que hagamos bien a todos, pero mayormente a nuestra familia espiritual, a los creyentes en nuestra congregación, y a los creyentes en general. Esta es una de las razones por las que dentro de la iglesia, tenemos también, dones de ministerio. Dones que nos ayudan a perfeccionar nuestro andar, con el propósito final de edificar el cuerpo de Cristo.

Así que, 2 Pedro 1:20,21 nos dicen que lo primero que debemos entender es que ninguna profecía de la escritura es de interpretación privada, pues no fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios fueron inspirados por el espíritu santo. Porque como dice 2 Timoteo 3:16, toda la escritura es respirada de Dios, porque, fue Dios mismo quien inspiró a sus santos hombres a escribir su Palabra. En 2 Timoteo 2:15 leímos que debemos estudiar, ser diligentes al procurar presentarnos aprobados ante Dios, usando correctamente su Palabra. La palabra “usa, usar, usando” realmente no comunican en su totalidad lo que la palabra griega significa. La traducción más exacta de esa palabra Griega es: “hacer una disección, un corte exacto, o dividir correctamente.” Como alguien que corta un pastel en partes exactamente iguales. Y una de las maneras de dividir correctamente la Palabra de Dios, es saber a quién está dirigida la Palabra de Dios.

(1 Corintios 10:32) No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios;

La Biblia claramente habla de tres grupos de gentes: judíos, gentiles y la iglesia de Dios, así que debemos entender que no toda la escritura está dirigida a todo mundo. Los judíos son el pueblo escogido de Dios, tanto por linaje como por religión. Nosotros no somos judíos, ni de sangre, ni de religión, por lo tanto no debemos adoptar para nosotros lo que está escrito y dirigido a ellos, en su mayoría, todo el antiguo testamento, incluyendo los evangelios. Los gentiles eran el resto de las naciones, las masas de incrédulos, todos aquellos que no eran judíos, incluyendo a los griegos, quienes eran considerados los intelectuales de la época, y que seguían sus propias filosofías. Para Dios, ellos también eran gentiles. Nosotros éramos gentiles antes de aceptar a Jesucristo como nuestro señor y salvador. Pero después de aceptarlo, llegamos a formar parte de la iglesia de Dios, o como Dios lo establece en su Palabra, miembros de la familia de Dios, y 1 Corintios 10:31 nos exhorta a no ser tropiezo a nadie, ni a los judíos, a los gentiles, o sea, aquellos que aún no han aceptado a Jesucristo como su señor y salvador, ni a nuestros hermanos en la fe, la iglesia de Dios. No toda la Biblia está dirigida a todo mundo, aunque de todo lo que se escribió antes, podemos aprender. Así pues, es también fundamental entender a quién está dirigida la Palabra de Dios. 

(Romanos 15:4) Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

Podemos aprender de las cosas que se escribieron antes, aunque no fueron necesariamente escritas para nosotros. Podemos aprender de la paciencia y de la consolación de las escrituras para tener esperanza, pero no vivir y actuar de acuerdo a lo que fue escrito para otros. Así que, debemos saber a quién está dirigido lo que leemos para determinar si debemos aplicarlo en nuestro andar. El Antiguo Testamento y los Evangelios contienen verdades que aplican y afectan a la humanidad entera, hay en ellos ciertas leyes inmutables que no tienen fecha de caducidad y están dirigidas a la humanidad entera, pero en su mayoría están dirigidos al pueblo judío. Las 7 epístolas a la iglesia, que prácticamente comprenden desde el libro de romanos hasta 2 Tesalonicenses, son las cartas dirigidas a la iglesia de Dios, o sea, nosotros los creyentes cristianos, los hijos de Dios.

El libro de Hechos es un libro de transición, que relata el derramamiento del espíritu santo en el día de Pentecostés, y representa el nacimiento de la iglesia cristiana. Describe los comienzos de la iglesia y el desarrollo del movimiento de la Palabra de Dios durante el primer siglo, algo que nunca se ha visto jamás en los tiempos modernos. Es en Hechos 11:26 donde leemos que en Antioquía fue donde a los creyentes se les llamó cristianos por vez primera.

(Hechos 11:26) Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Los cristianos somos los seguidores de Cristo, los que vivimos de acuerdo a su Palabra que es la voluntad revelada de Dios, y como Cristianos, debemos leer, estudiar, creer, practicar y aplicar en nuestro andar lo que está dirigido a nosotros en las epístolas a la iglesia. Vamos al libro de Efesios donde veremos un perfecto ejemplo de cómo dividir correctamente la Palabra de Dios.

(Efesios 1:1) Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:

Si leemos esto literalmente, entendemos que la carta fue enviada a los santos y fieles de Éfeso, pero el señor E. W. Bullinger, un gran estudioso de la Palabra de Dios dice que la palabra “Éfeso” no aparece en algunos de los manuscritos más antiguos. Y la razón de ello, según explica, es que la epístola era una encíclica, o sea, un mensaje enviado a todas las iglesias, y que el espacio donde aparece la palabra Éfeso estaba en blanco, de modo, que fuese llenado con el nombre de las varias iglesias a donde la carta se enviara. Ahora, de acuerdo al texto Griego, el versículo uno del libro de Efesios lee:

“Pablo, apóstol de Cristo Jesús mediante la voluntad de Dios, a los santos que están en Éfeso, y a los fieles en Cristo Jesús.”

Al leerlo del texto Griego, nos damos cuenta que esta carta no solo está dirigida a los santos que están en Éfeso, o en cualquiera de las iglesias a donde esta carta fuera enviada, sino también a los fieles en Cristo Jesús, ¿eres tú fiel en Cristo Jesús? Entonces también está dirigida a ti, esta epístola está dirigida en primer lugar a los santos que están en Éfeso, y en segundo lugar, a los fieles en Cristo Jesús, o sea, la iglesia de Dios. Una epístola es simplemente una carta, pero una de las características de estas cartas, era que después que era leída en la iglesia a la que se dirigía, era también compartida con otras iglesias, de tal modo que el mensaje de la Palabra de Dios se difundía y era conocido a través de toda la región, como anteriormente lo explica el señor Bullinger.

Si dividimos correctamente la Palabra de Dios sabremos con exactitud a quien realmente está dirigido lo que leemos, y el libro de Efesios, como el resto de las epístolas a la iglesia están dirigidas a la iglesia de Dios.

Vimos como es que la Palabra de Dios vino a ser, y algunos fundamentos básicos que debemos arraigar en nuestras mentes. Vimos que la doctrina es la enseñanza, por medio de la cual, de la reprensión, y la corrección, Dios quiere que todo creyente cristiano sea instruido en justicia. Que Dios quiere que nos presentemos aprobados a él solamente, siendo diligentes al estudiar y dividir correctamente su santa Palabra, con el propósito de ser hombres de Dios completos, enteramente preparados para toda buena obra. Vimos que debemos aprender a reconocer a quién están dirigidas las escrituras para poder aplicar en nuestro andar todo lo que Dios quiere que hagamos.

El libro de Efesios es un libro doctrinal, donde se encuentran los estatutos de Dios, las instrucciones a seguir para estar instruidos en justicia. El libro de Efesios se divide en dos partes, doctrina y práctica, los tres primeros capítulos de Efesios establecen la doctrina, los lineamientos a seguir para un andar recto. Los tres últimos capítulos establecen la práctica, la aplicación correcta de la doctrina enseñada en los capítulos iniciales.

En la siguiente parte continuaremos leyendo un poco más sobre el libro de Efesios, especialmente lo que se refiere a la práctica, y aprender acerca de los dones de ministerio, mientras tanto, te exhorto a que leas los tres primeros capítulos y conozcas la doctrina a la que como hijos de Dios debemos adherirnos y reconocer con gratitud, todo lo que tenemos gracias a la obra completa de nuestro señor y salvador Jesucristo, y al maravilloso plan de salvación que nuestro Dios todo poderoso, creador del cielo y de la tierra diseñó, para redimir a la humanidad liberándola de la condenación de Adán y rescatarla de las garras del adversario.

¡Dios te bendiga!

E. S. N.

José Edixon Rosales Serna
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Años atrás, mi amada esposa “Dulce” compartió acerca de una fórmula “para un andar recto” que nuestro pastor y ministro Jerry Brown estaba enseñando en esos tiempos. Yo solo quise explicar el uso de algunas palabras Griegas y hacer un poco más clara esta enseñanza. Los puntos son:

1. Se humilde ante Dios - Reverencia todas las cosas de Dios de acuerdo a su Palabra.

2. Obedece a Dios - Obedece su palabra

3. Resiste al diablo.

Ya sabemos que el libro de Efesios es el desayuno de los campeones, pero para que seamos en realidad esos campeones espirituales; debemos hacer algo que el mismo libro de Efesios nos recomienda:

(Efesios 4:1) Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, {2} con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

Debemos andar dignamente, siendo humildes y mansos. ¿Cómo es que podemos hacer eso? ¡Soportándonos con paciencia unos a otros en amor! “Soportándoos” es la palabra griega anécomai; que básicamente significa: “soportar”, no a manera de apoyarnos o respaldarnos unos a otros, sino de “tolerarnos.” Veamos un par de ejemplos que nos ilustrarán la manera correcta en la que debemos soportarnos unos a otros.

(2 Corintios 11:1) ¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.

(2 Corintios 11:4) Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;

(2 Corintios 11:19) porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. {20} Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas.

Pablo habla de tolerancia en todos estos versículos, y aunque escribió eso siglos atrás, esto continúa siendo verdad a través de los tiempos. Si los cristianos han sido capaces de tolerar la predicación de otro Jesús, de otros evangelios, de otros espíritus. Si hemos tolerado a los necios, la esclavitud, que se nos devore, que se nos robe, y que nos abofeteen. ¿Por qué no podemos tolerar nuestras diferencias, nuestra incredulidad, nuestras faltas, nuestros errores y defectos unos a otros? La razón, es la segunda palabra que también quiero recalcar, la palabra “paciencia.” No hay tolerancia, si no hay paciencia, y la paciencia es un fruto del espíritu, algo que se desarrolla en el andar cristiano. “Paciencia” proviene de la palabra Griega macrothumía que significa: “poner la ira lo más lejos posible, o alejar la ira” también se ha traducido como “longanimidad” y como “sufrido.” En el antiguo testamento la palabra “paciencia o longanimidad” es la palabra Hebrea ‘arek. El siguiente versículo es un ejemplo claro del significado real de la palabra “paciencia.”

(Números 14:18) Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.

“Tardo para la ira” es nuestra palabra aquí. Otro claro ejemplo del uso de la palabra “paciencia” se encuentra en el libro de romanos:

(Romanos 9:20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? {21} ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? {22} ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, {23} y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria,

Aquí vemos como Dios retrasó su ira para destrucción, mostrando misericordia. Eso es “paciencia” así es como “Macrothumía” debe correctamente traducirse. La “paciencia” es además una de las características del “amor,” que es la tercer palabra en cuestión que quiero también aclarar. “Amor” es la palabra griega agápe, que es el más grande amor, o el amor de Dios en la mente renovada en práctica. Todas estas palabras juegan un papel muy importante para que nosotros podamos de verdad soportarnos unos a otros.

Así que si queremos andar correctamente, en un andar digno de la vocación con que fuimos llamados, debemos ser mansos y humildes, tolerándonos unos a otros, alejando la ira lo más lejos posible de nosotros con el amor de Dios en nuestras mentes renovadas. Pero el libro de Efesios nos pide mucho más que tolerarnos unos a otros.

(Efesios 5:21) Someteos unos a otros en el temor de Dios.

Si tan solo para “soportarnos” unos a otros, batallamos enormidades ¿cómo es que podemos “someternos” unos a otros? Aquí también necesito aclarar ciertas cosas, porque en realidad, el texto griego en Efesios 5:21 lee: “…en el temor de Cristo.” Y tiene mucho sentido, porque antes de someternos a Dios, nuestro Padre celestial, debemos aceptar y confesar a Jesucristo como nuestro señor y salvador personal. Otra cosa que debo aclarar aquí es: que la palabra “someteos” del griego upotásso: significa: “subordinarse, estar bajo obediencia, someterse uno mismo.” Como ves, esto es algo en lo que Dios nos dio la responsabilidad. El quiere que todos nos sometamos voluntariamente, nadie más puede hacerlo por nosotros, sino nosotros mismos; por lo que si queremos llegar a ser humildes ante Dios, tenemos primero que someternos a Cristo. Ahora déjenme aclarar algo acerca de la palabra “temor.” Proviene de la palabra Griega fóbos, de la cual se deriva la palabra “fobia” que ha sido traducida de una manera negativa como: “temor, miedo, terror.” Pero traducida de una manera positiva significa: “respeto, reverencia (como una señal de respeto), admiración o asombro.” Por eso, cuando leemos la palabra “fobia” en la Biblia, tenemos que asegurarnos que se ajusta al contexto y está en perfecta armonía con el resto de las Escrituras. Sabiendo esto, en la frase “…en el temor de Cristo” la traducción correcta nos es “temor,” sino, respeto, o reverencia. ¿Por qué deberíamos tener miedo de Cristo, o de Dios? El someternos unos a otros, a Cristo, y a Dios, no debe ser motivado por el temor, sino por amor. Déjame mostrarte Efesios 5:21 de la Biblia Lamsa.

(Efesios 5:21) Someteos unos a otros en el amor de Cristo. (Biblia Lamsa)

Creo que esta es una traducción más precisa, ya que como he mencionado, nuestra sumisión unos a otros, a Cristo, y a Dios, debe ser motivada por amor, no por temor, y una gran razón para ello se encuentre en 1 Juan 4:

(1 Juan 4:19) Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Jesús mismo nos puso el ejemplo, al amarnos sin siquiera conocernos, él dio su vida por amor a la humanidad, ¿cómo no corresponder a quien nos da su amor sin esperar nada a cambio? Otro buen ejemplo es el amor que los padres tienen por sus hijos. Papá y mamá esperan con ansia la llegada de sus hijos, y aprenden a amarlos desde el mismo instante en que se dan cuenta que están esperando. Cuando nacen, los cuida, los protegen, los nutren, y les transmiten ese amor de mil maneras, al grado que los hijos aprenden también a amar a sus padres, a sus hermanos, familiares y amigos. El respeto basado en el amor, es mucho mejor que el respeto basado en el temor. Por eso el someternos unos a otros en el amor a Cristo se ajusta al contexto de lo que Efesios 5 enseña.

(Efesios 5:1) Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. {2} Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a símismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante

Y está también en perfecta armonía con el resto de las escrituras, como 1 de Juan.

(1 Juan 5:1)Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él. {2} En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. {3} Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

¡Someternos unos a otros es un mandamiento que no debería ser gravoso, cuando es motivado por amor!

El amor es un ingrediente fundamental en el proceso de someternos unos a otros, y en el proceso de ser obedientes a Dios. Nuevamente podemos ver el ejemplo de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en el amor que él mostró por la iglesia.

(Efesios 5:22) Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; {23} porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

Este es un mandamiento para las esposas; la sumisión y la obediencia van de la mano.

(Efesios 5:24) Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Una mujer no puede sujetarse a su marido, a menos que sea humilde ante él, y lo reconozca como cabeza de la familia. Así como Cristo es cabeza de la iglesia, y todos nos debemos someternos a él, la esposa y los hijos deben sujetarse a la cabeza de esa familia. Así mismo, a los esposos se les manda que amen a sus esposas, al grado de dar sus vidas por ellas, como Cristo lo dio por su iglesia, protegiendo, proveyendo y alimentándola. Ese amor implica también mansedumbre y humildad, así que al amar a su esposa el hombre debe también ser humilde.

(Efesios 5:25) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.

Ya vimos que “amor” es la palabra griega agápe, el más grande amor, el amor de Dios en la mente renovada en práctica, del que aprendemos en 1 Corintios 13, junto con todas sus características.

¡La Biblia dice que si no tenemos agápe, nada somos!

(Efesios5:33) Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

¿Recuerdan lo que les dije acerca de la palabra Griega “fobia”? La palabra “respeto” en el versículo 33 es la palabra griega fobéo, en este caso, traducida correctamente. ¡Porque la mujer no debe tener miedo de su marido para someterse a él, sino respetarlo, obedecerlo, amarlo!

Aquí está un mandamiento para los niños, porque se supone que los hijos deben someterse y obedecer a sus padres.

(Efesios 6:1) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. {2} Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; {3} para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

Aquí está el mandamiento para todos los demás. (1 Pedro 5:1) Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: {2} Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; {3} no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. {4} Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

Aunque esto aplica a todos los creyentes cristianos, tiene un especial énfasis hacia el liderazgo, porque un pastor, o una persona que tiene un oficio dentro de la iglesia, tiene la responsabilidad de apacentar la grey de Dios, cuidando de ella, no por interés personal, sino, voluntariamente, y con ánimo pronto, no sintiéndose más importantes que los demás o señoreándose sobre ellos, sino siendo ejemplos. La palabra “ejemplos” es la palabra Griega tupos, que significa “tipo, patrón, modelo.” Como los “tipos” o “cuñas” que se usaban para imprimir los diarios o los libros muchos años atrás. Un líder debe ser un modelo a seguir, un patrón, un ejemplo. Hay una gran recompensa para los que cumplen con este mandamiento, una corona incorruptible de gloria.

Los jóvenes por igual, deben sujetarse a sus mayores, algo que tristemente, es muy difícil de ver en nuestros tiempos, pues pareciera que los jóvenes de hoy no tiene respeto por nada, y desgraciadamente nuestra sociedad se ha contaminado con ideas absurdas de igualdad o justicia social, implementando leyes y ordenanzas banales, por encima de los más básicos principios y valores éticos y morales, de los cuales los jóvenes, hoy, toman ventaja. Pero el mandamiento para ellos, al igual que a todos los creyentes cristianos es:

(1 Pedro 5:5) Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.

Así como el amor, la humildad es vital para poder someternos unos a otros, pero esta humildad no tiene nada que ver con posición social, con preparación universitaria o profesional, o capacidad financiera. Aquí dice “…revestíos de humildad.” Aunque esta humildad no se viste como un traje que se pone y se quita dependiendo de la ocasión, es algo interno, algo que se vive y se refleja en el andar de un creyente cristiano, es todo lo contrario al orgullo, a la soberbia, y gracias a la humildad, podemos recibir más del favor de Dios en nuestras vidas.

(1 Pedro 5:6) Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; {7} echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

La humildad tiene mucho que ver con reconocer que nosotros no podemos resolver todos nuestros problemas, y permitir que Dios tome cuidado de ellos cuando hemos agotado todos los recursos a nuestro alcance. Cuando hacemos eso, Dios promete que tomará cuidado de ellos

(1 Pedro 5:8) Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; {9} al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

El diablo, no anda exactamente detrás de nuestros pasos, pero es el dios de este mundo, y busca ocasión para hacernos caer, más no debemos darle lugar. Cuando somos humildes, nos mantenemos firmes en nuestra creencia, y resistimos sus ataques, simplemente huirá de nosotros.

Si deseas aplicar la “fórmula para un andar recto” en tu vida, para que puedas resistir firmes en la fe, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente anda buscando a quien devorar, se humilde ante Dios y se obediente a su Palabra, al someterte a los demás en el amor de Cristo.

Cuando te hayas revestido de humildad, no sólo el diablo huirá de ti, sino que Dios te dará más gracia, y te exaltará a su debido tiempo. El versículo 4 en 1 Pedro 5 dice, que cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibirás la corona incorruptible de gloria, aunque, por ahora, Dios promete que él se hará cargo de todas tus ansiedades, porque él tiene cuidado de vosotros.

Mi pregunta para ti esposa es: ¿Te sujetarás, obedecerás, y amarás a tu marido?

Y a ti marido: ¿Amarás, y te sujetarás a tu esposa y a los demás?

Niños: ¿Se sujetarán, obedecerán y amarán a sus padres? Jóvenes: ¿Se sujetarán a sus mayores?

Todos: ¿Se someterán unos a otros en el amor a Cristo, para así someterse a Dios, nuestro Padre celestial? ¿Se revestirán todos de humildad?

¿Yo? ¿Un andar digno de la vocación con que fui llamado? ¿Con toda humildad y mansedumbre, tolerando la incredulidad, las faltas, las ofensas, y la necedad de otros, poniendo la ira lo más lejos posible de mí, con el amor de Dios en la mente renovada en práctica? ¿Sometiéndome a los demás en el amor de Cristo? ¡Me esforzaré a diario y procuraré hacerlo!

Y tú: ¿Lo harás también?

¡Dios te bendiga!

Con amor:

Dulce María  Zúñiga de Rosales
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(Salmo 73:1) Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón. {2} En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. {3} Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.

¿Se han deslizado tus pies alguna vez? ¿Has resbalado? ¿Cuántas veces no hemos volteado a ver el auto, la casa, la ropa, las cosas, de las figuras famosas? Cantantes, actrices, deportistas, políticos, todo tipo de celebridades que derrochan sus vidas, abierta y públicamente, ¿especialmente con los medios de comunicación social que se mueven a través de la televisión y la internet? Desafortunadamente nuestra juventud se ha dejado influenciar por las diferentes tendencias que entran a sus vidas a través de sus ojos y oídos.

Pero sin ir muy lejos, ¿quién de nosotros no ha volteado alguna vez, a ver las cosas de algún vecino o algún conocido que alardea de sus posesiones y su vida? ¿Especialmente cuando nos consideramos cristianos, y nos enteramos que esta gente no tienen a Dios en sus vidas? Asaf, el escritor de este salmo estaba pasando por ese tipo de situaciones, él creía en Dios pero se dejó llevar por sus sentidos, al ver cómo esos impíos alcanzaban riquezas. La palabra envidia en el versículo 3 significa: “estar extremadamente celoso,” Asaf, así se sentía.

(Salmo 73:12) He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. {13} Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; {14} Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas. {15} Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría. {16} Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, {17} Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.

El celo de Asaf era tal, que pensó que todo lo que él había hecho para seguir y obedecer a Dios había sido en vano, se sentía castigado todas las mañanas y azotado todo el día, al grado que considero hablar como ellos para engañar a los demás, era muy duro para el resistir tal tentación que por un momento olvidó que Dios es bueno para los que son limpios de corazón. Pero cuando volvió su mirada a Dios y su Palabra se dio cuenta de la realidad de las cosas.

(Salmo 73:21) Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas. {22} Tan torpe (bruto, estúpido) era yo, que no entendía (ignorante); Era como una bestia delante de ti.

¿Has sido tú tentado de esa manera? ¿Has pensado que Dios no ha sido lo suficientemente bueno para contigo, y que los incrédulos prosperan y viven mejor que tú? Quizás necesites visitar el santuario de Dios como Asaf lo hizo, cuando volvió en sí, y regresó a Dios, se llenó de amargura su alma, y no solo sentía punzadas en su corazón sino en sus entrañas, síntomas claros de un arrepentimiento genuino. La palabra “torpe” en el versículo 22 significa: bruto, estúpido; y la frase “que no entendía” es básicamente la palabra “ignorante,” que traducida del Hebreo significa: “NO” ¡Como una negación absoluta!

Esto es lo que los no judíos eran delante de Dios. Una bestia, un bruto, un estúpido, y una negación absoluta, los no judíos para Dios, eran ¡nada! Así que la especie humana estaba prácticamente condenada al exterminio. Cuando Asaf se arrepintió, se dio cuenta que había actuado como una bestia, alguien que no razona, y como un ignorante, alguien que no entendía. Dios no quiere esa clase de seguidores, quiere que razonemos, y entendamos su santa Palabra. Hoy quiero compartir acerca de algunas cosas que Dios no quiere que ignoremos.

(Isaías 56:1) Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse. {2} Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal. {3} Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo soy árbol seco. {4} Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto, {5} yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá. {6} Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto, {7} yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos. {8} Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.

Dios prometió a los eunucos, algo mejor que hijos e hijas, es un lugar en su casa, y un nombre perpetuo que nunca perecerá. Y a los hijos de los extranjeros que decidieron seguir a Jehová para servirle, amar su nombre y abrazaron su pacto, les prometió llevarlos hasta su santo monte, recrearlos en su casa de oración y aceptar sus sacrificios en su altar. Nosotros provenimos de los hijos de esos extranjeros de alguna manera.

(Isaías 56:10) Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. {11} Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado.

¡Esto fue escrito en el Antiguo Testamento, pero pareciera está hablando de los tiempos actuales, de ciertos pastores y predicadores ciegos, IGNORANTES, que solo buscan su propio provecho!

(Romanos 10:1) Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación. {2} Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a ciencia. {3} Porque ignorando (agnoéo: No saber, no entender)la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios; {4} porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

La salvación para Israel sigue aún siendo el anhelo del corazón de Dios, pero Israel no aprendió la lección ignorando completamente lo que sucedió hace miles de años. Israel todavía no sabe, ni entiende la justicia de Dios porque no se sujetaron a ella ni se sometieron a Cristo, el fin de la ley. La Biblia habla de Israel como un pueblo ignorante.

La palabra ignorante es un adjetivo que describe a una persona que desconoce algo, alguien que carece de cultura o conocimiento, y con frecuencia se utiliza para referirse a las personas que deliberadamente hacen caso omiso de información o hechos importantes. El siguiente versículo describe exactamente lo que sucedió con Israel.

(Oseas 4:6) Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. {7} Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta.

¡Israel cayó del favor de Dios por su ignorancia, porque le faltó conocimiento! Y no se refiere a los eventos cotidianos del pueblo judío, ni a los asuntos de carácter socio económico, políticos, culturales, o deportivos. Israel deliberadamente ignoró el conocimiento de Dios y su Palabra, y se apartó, olvidándose de la ley de su Dios 

¡Dios quiere que nosotros NO SEAMOS IGNORANTES! ¡Quiere que conozcamos su Palabra! Te mostraré algunas cosas en su Palabra, que él ¡NO QUIERE QUE IGNOREMOS!

(Romanos 11:25) Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; {26} y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. {27} Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados.

¿Recuerdas que Asaf, el salmista, tuvo envidia (celo en extremo) de los arrogantes? ¡Dios no quiere que seamos ni como ellos, ni como Israel! El misterio del que se habla aquí lo puedes entender cuando leas todo este capítulo 11 de Romanos de principio a fin.

El libro de romanos es la doctrina con respecto a nuestra salvación o nuestro estado legal delante de Dios. ¡Dios no quiere que seamos IGNORANTES, como Israel!

(1 Corintios 10:1) Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar {2} y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, {3} y todos comieron el mismo alimento espiritual, {4} y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

En Corintios, Pablo corrigió a los creyentes de los errores prácticos que estaban cometiendo. Había divisiones y contiendas, pero Pablo los exhortó a hablar todos, una misma cosa, la sabiduría de Dios, y a predicar a Cristo, y a estar unidos en una misma mente, ¡la mente de Cristo!

(1 Corintios 2:1) Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. {2} Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. {3} Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; {4} y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, {5} para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

¡Dios quiere que conozcamos su voluntad y que la hagamos! Y eso es exactamente lo que Pedro y Juan hicieron, al predicar a Cristo a una multitud de judíos, después que ministraron a un hombre cojo de nacimiento a las puertas del templo llamado la Hermosa.

(Hechos 3:14) Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diese un homicida, {15} y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. {16} Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. {17} Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia (falta de conocimiento) lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. {18} Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. {19} Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, {20} y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado; {21} a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.

Pedro y Juan resaltaron la ignorancia del pueblo judío y de sus líderes, llamándolos al arrepentimiento para convertirse a Cristo, y ve lo que sucedió:

(Hechos 4:4) Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.

¡Eso es maravilloso! Algo que si no es imposible en la actualidad, es muy difícil que suceda, debido a la influencia de las diversas tendencias que acosan día tras día, minuto tras minuto, segundo tras segundo, la mente de todo hombre mujer y niño, a causa de los medios de información social que corrompen los valores y principios éticos y morales de la humanidad.

Después que Pedro y Juan convirtieron alrededor de “cinco mil varones,” fueron examinados por los gobernantes, los ancianos, los escribas, y todos los que eran de la familia del sumo sacerdote.

(Hechos 4:13) Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras (agramatos = iletrados o analfabetas) y del vulgo (idiotes =alguien que deliberadamente es ignorante), se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. {14} Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra.

Pedro y Juan eran iletrados, y a los ojos de los eruditos gobernantes eran unos ignorantes. Pero estos gobernantes quedaron maravillados y reconocían que gracias a Jesús tenían un gran denuedo y no podían negar las maravillas señales y milagros que realizaban.

¡Cuando somos conocedores de lo que hablamos, nadie puede decir nada en contra de ello! ¡Dios quiere que conozcamos su palabra, que sepamos acerca de la salvación por medio de Cristo Jesús y abramos nuestras bocas para predicar el evangelio de Cristo, así como Pedro y Juan hicieron!

(1 Corintios 12:1) No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. {2} Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. {3} Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. {4} Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. {5} Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. {6} Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. {7} Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

¡Dios realmente quiere que sepamos, que lo que sabemos, lo sabemos bien! Especialmente, con respecto a los asuntos espirituales, Dios ¡NO QUIERE QUE SEAMOS IGNORANTES! Él quiere que sepamos acerca de la diversidad de dones, pero un mismo Espíritu, de la diversidad de ministerios, pero el mismo Señor, de la diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios que obra todo en todos. Y que la manifestación del Espíritu es dada a cada hombre para provecho del hombre mismo. Los asuntos espirituales son de vital importancia para el desarrollo, crecimiento, y madurez, en la vida de cualquier creyente cristiano, desgraciadamente muchos líderes religiosos de la actualidad abusan de sus congregaciones porque ¡muchos de ellos ignoran todo eso! ¡Dios quiere que tú sepas lo que dice en su Palabra!

(1 Corintios 14:37) Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. {38} Mas el que ignora, ignore. {39} Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar lenguas; {40} pero hágase todo decentemente y con orden.

Esta es la voluntad de Dios para nosotros, él sabe que no todos van a creer, que los ignorantes van a seguir ignorando su voluntad y su Palabra. ¡Pero él es un Dios de orden, y él quiere que sepamos todo esto! ¿Por qué?

(2 Corintios 1:21) Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, {22} el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. {23} Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto. {24} No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

Porque quiere que sepamos que es él quien nos ha ungido, nos ha confirmado en Cristo, y nos ha sellado con las arras del espíritu en nuestros corazones, y también quiere que sepamos que es nuestra fe (creencia) lo que nos mantiene firmes. ¡No dejes de creer en él y su Palabra! No te dejes tentar como Asaf, porque esa es otra cosa que Dios no quiere que ignoremos.

(2 Corintios 2:5) Pero si alguno me ha causado tristeza, no me la ha causado a mí solo, sino en cierto modo (por no exagerar) a todos vosotros. {6} Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; {7} así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. {8} Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él. {9} Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo. {10} Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, {11} para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

Dios quiere que sepas que existe un adversario, quien va a hacer hasta lo imposible por hacerte caer y alejarte de Dios, usando todo tipo de artimañas, tus sentidos, tus emociones, tus sentimientos. No des lugar al diablo, y no ignores sus maquinaciones. El aprender a perdonar las faltas de los demás nos puede ayudar a evitar las trampas de Satanás.

(1 Tesalonicense 4:13) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. {14} Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. {15} Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. {16} Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. {17} Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. {18} Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Dios quiere que sepamos lo que sucede cuando perdemos a un ser querido, especialmente si es un hermano en Cristo, y lo que sucederá a la venida de nuestro Señor Jesucristo. Muchos enseñan que los muertos están ya en el cielo y desde allá nos cuidan. Otros enseñan que están en un lugar llamado “limbo” esperando su destino final, y dependiendo de cómo se hayan portado en vida, irán al cielo o al infierno. Otros enseñan que los muertos viven a la par de nosotros, en una dimensión desconocida, y deambulan como almas en pena.

Si todo eso fuera verdad, ¿para qué entonces tendría que regresar Jesucristo por nosotros? Si los muertos ya están en el cielo ¿para qué entonces los tiene que levantar Dios? Si están en el “limbo” ¿en qué estado se encuentran? Si están vivos aún, ¿es que nunca en realidad murieron? La misma pregunta nos podemos hacer si es que vagan aún como almas en pena.

¡La Biblia en realidad habla solo de los dos únicos estados en que se encuentra un ser humano, vivo, o muerto! ¡Y que los muertos están MUERTOS! Por eso, Dios NO QUIERE QUE IGNOREMOS acerca de los que duermen (los que ya están muertos), quienes ¡SERAN LEVANTADOS A LA VENIDA DEL SEÑOR! Y los que ¡HABREMOS QUEDADO HASTA LA VENIDA DEL SEÑOR! Que ¡NO PRECEDEREMOS A LOS QUE YA DURMIENRON! Y que SEREMOS ARREBATADOS JUNTAMENTE CON ELLOS (los que durmieron en el Señor) EN LAS NUBES. Solo los ignorantes creen en las fábulas de viejas inventadas por el hombre. ¡Y Dios no quiere que seamos IGNORANTES!

La última cosa que quiero compartir se encuentra en el libro de 2 Pedro.

(2 Pedro 3:8) Más, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. {9} El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. {10} Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. {11} Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, {12} esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán! {13} Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. {14} Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. {15} Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, {16} casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición. {17} Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. {18} Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Todo esto habla de tiempos venideros, el día del Señor aquí se refiere al día del Dios nuestro, pero ese terrible día, cuando los elementos siendo quemados se fundirán y serán deshechos, no es el mismo día que el día del retorno de nuestro Señor Jesucristo. Muchos cristianos han sido enseñados erróneamente, y debido a ello muchos viven en temor. Porque como hay muchas cosas difíciles de entender las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, no vamos a conocer cada palabra de la Biblia. Pero podemos entender, todo lo que Dios quiere que NO IGNOREMOS. Debemos pues escudriñar las escrituras para conocer la voluntad de Dios, y para mantener una buena manera de vivir, en paz, irreprensibles y sin mancha. Porque ¡Dios NO QUIERE QUE SEAMOS IGNORANTES acerca de su Palabra!

No debemos sentir envidia de los arrogantes, ni necesitamos ser como ellos, tampoco debemos ignorar las cosas que Dios quiere que sepamos, vivamos, y proclamemos, sino como Isaías 56 y el Salmo 73 dicen, debemos ser de corazón limpio y refrenar nuestras manos de hacer el mal.

 Mientras hagamos eso y continuemos acercándonos confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia para el oportuno socorro, mientras sigamos creciendo en esa gracia, y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, vamos a estar bien.

Permítanme cerrar con los siguientes versículos y a la vez recordarles quien en realidad somos:

(1 Pedro 2:9) Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; {10} vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. {11} Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, {12} manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

 Así es que mi querido hermano, como frecuentemente citan las sagradas escrituras: “Así ha dicho el señor:” ¡NO QUIERO HERMANO QUE IGNOREIS!

¡Dios te bendiga!

E.S.N.

J. Edixon R. Serna.

Julio 1, 2016
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Hoy quiero hablar sobre el agua, el agua es el nombre común que se aplica al estado líquido del compuesto formado por hidrógeno y oxígeno (H2O). Los antiguos filósofos consideraban el agua como un elemento básico que tipifica todas las sustancias líquidas. El agua es el constituyente principal de la materia viva. Del 50 al 90 por ciento del peso de los organismos vivos es agua. El protoplasma, que es el material básico de las células vivas, se compone del 90% de agua, de sales minerales, de gases como el oxígeno y el dióxido de carbono, de proteínas, de lípidos o grasas, de hidratos de carbono, de ácido nucleíco, y de enzimas. El agua actúa como un solvente, en el transporte, en la combinación, y en la descomposición química de todas esas sustancias.

La sangre en los animales y la savia en las plantas consisten en gran parte de agua que sirve para transportar los nutriente y eliminar los desecho. El agua también juega un papel clave en la descomposición metabólica de moléculas esenciales como las proteínas y los carbohidratos. Este proceso, llamado hidrólisis, y se lleva a cabo continuamente en las células vivas.

Estas son sólo algunas cosas que sabemos acerca el agua. Como ves, el agua es muy importante para cualquier organismo vivo; se puede vivir sin comer, pero no se puede vivir sin beber.

La Biblia habla sobre el agua de tres maneras diferentes: como un recurso material, como un simbolismo, y como una metáfora.

El agua como recurso material es completamente necesario para la vida. La Biblia dice que cuando Dios hizo del agua parte de su creación, como todo lo demás que hizo y creo, vio que era buena, y que es él quien ejerce soberanía sobre ella.

(Génesis 1:2) Y la tierra estaba desordenada y vacía; y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

(Isaías 40:12) ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?

Esta es solo una pregunta retorica, donde la respuesta es obvia. Solamente Dios el creador de los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay, es capaz de semejante acción.

El agua fue un elemento crucial de esa tierra que Dios prometió y dio a Israel, su pueblo, quienes debían poner a Dios por encima de todo.

(Deuteronomio 8:7) Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes;

Ahora, como un simbolismo Teológico, el Antiguo Testamento contiene leyes para el uso del agua en rituales como un símbolo de purificación. Los sacerdotes, la carne para los sacrificios y los utensilios utilizados en los rituales, debían ser lavados antes de cualquier participación en ellos.

(Levíticos. 1:9) y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

(Levíticos 6:27) Todo lo que tocare su carne, será santificado; y si salpicare su sangre sobre el vestido, lavarás aquello sobre que cayere, en lugar santo. {28} Y la vasija de barro en que fuere cocida, será quebrada; y si fuere cocida en vasija de bronce, será fregada y lavada con agua. 

(Levíticos 8:6) Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua.

El agua representaba limpieza, todo pecado, todo lo impuro, toda persona o cosa considerada sucia, contaminada, o inmunda, debía ser lavada con agua como símbolo de su purificación.

(Levíticos 11:32) Y todo aquello sobre que cayere algo de ellos después de muertos, será inmundo; sea cosa de madera, vestido, piel, saco, sea cualquier instrumento con que se trabaja, será metido en agua, y quedará inmundo hasta la noche; entonces quedará limpio. {33} Toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos será inmunda, así como todo lo que estuviere en ella, y quebraréis la vasija. {34} Todo alimento que se come, sobre el cual cayere el agua de tales vasijas, será inmundo; y toda bebida que hubiere en esas vasijas será inmunda. {35} Todo aquello sobre que cayere algo del cadáver de ellos será inmundo; el horno u hornillos se derribarán; son inmundos, y por inmundos los tendréis. {36} Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas serán limpias; mas lo que hubiere tocado en los cadáveres será inmundo. {37} Y si cayere algo de los cadáveres sobre alguna semilla que se haya de sembrar, será limpia. {38} Mas si se hubiere puesto agua en la semilla, y cayere algo de los cadáveres sobre ella, la tendréis por inmunda.

Todos los versículos anteriores son ejemplos claros del simbolismo que el agua representaba en esos tiempos, especialmente para todo tipo de rituales de carácter religioso.

La Biblia también contiene docenas de usos metafóricos sobre el agua. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, el agua es usada como una metáfora o símil para representar el miedo, la muerte, el pecado, la presencia de Dios, la fidelidad conyugal, el conocimiento de Dios, la salvación, el Espíritu, las bendiciones de Dios, la voz de Dios, la ira de Dios, y la justicia.

(Isaías. 41:17) Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. {18} En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.

Dios sabe que el agua ha sido y es un material muy importante para la vida. El agua aquí se usa como una metáfora representando a Dios.

(Isaías 44:3) Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; {4} y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

Dios le dijo a Israel que iba a derramar aguas sobre el sequedal, una hermosa metáfora acerca del derramamiento de sus bendiciones, pero especialmente del espíritu santo.

(Isaías 49:10) No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.

(Isaías 58:11) Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

En los versículos anteriores el agua es usada como una metáfora de la Palabra de Dios, que da vigor a nuestros huesos y es como manantial de aguas que nunca dejan de fluir.

La palabra agua aparece en la Biblia casi cuatrocientas veces; Dios sabía acerca de la importancia del agua que la utiliza como una analogía entre la vida de la muerte. Y promete que nunca nos dejará estar sedientos, no solo físicamente, sino también espiritualmente.

(Jeremías 2:13). Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Podemos ver lo que hizo Israel, en el los tiempos pasados para aprender de ello y no hacer lo mismo. ¡No queramos construir nuestras propias cisternas! Y aunque el mundo ofrezca tantas y diversas religiones, nosotros debemos seguir bebiendo de esa agua viva que solamente la santa Palabra del verdadero Dios nos provee. Aunque no todos pueden beber de ella, solo aquellos que han nacido de nuevo, como lo expresa el siguiente relato.

(Juan 3:1) Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. {2} Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. {3} Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. {4} Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? {5} Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. {6} Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. {7} No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El agua ha estado involucrada desde el principio de la fundación del mundo, y está involucrada al inicio mismo de la vida humana, en el momento de ser formados en el vientre de nuestra madre. Gracias a Dios muchos hemos ya renacido del espíritu de Dios y tenemos espíritu santo, por lo que podemos beber de esa agua espiritual. Los que no pueden o no quieren hacerlo no consideran a la Palabra de Dios, tan importante y tan vital como el agua que beben para su cuerpo físico.

(Juan 4:5) Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. {6} Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. {7} Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. {8} Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. {9} La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. {10} Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. {11} La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? {12} ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? {13} Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; {14} mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Esta mujer, no siendo Judía, tuvo la oportunidad de su vida en sus manos. Para comenzar, el señor mismo le habló, siendo ella Samaritana. Los Samaritanos eran considerados como perros por los judíos, y nunca siquiera les dirigían la palabra, por esa razón, esta mujer se sorprendió al oír que Jesús le hablaba. Mucho antes de que la Palabra de Dios se hiciera disponible a los gentiles, esta mujer Samaritana, no siendo parte siquiera del pueblo escogido de Dios, pudo haber tomado de esa agua viva que Jesús, el hijo de Dios, le ofrecía, pero su falta de creencia, y del conocimiento acerca de lo que Jesús aquí llama, el “don de Dios”, quizás evitaron que en ese momento ella bebiera de esa agua. Para ella, su creencia en las costumbres de sus antepasados, y en el agua natural del pozo de Jacob, que solamente sacia la sed física, eran suficientes. Ella ignoraba por completo todo conocimiento acerca de esa agua de vida, que sacia la sed espiritual.

Así como esa mujer existen muchos en el mundo hoy, que no solo se conforman con el agua natural que sacia la sed física, sino que toman todo tipo de bebidas energizantes para sentirse con más vigor, y con más energía, pero que no les sirven de nada, pues continúan espiritualmente deshidratados, lidiando en medio de los desiertos de la vida, en un mundo repleto de cisternas rotas Y continúan ignorando, o continúan negándose a creer y a confesar a Jesús el hijo del Dios vivo, y no pueden beber del agua de vida que fluye de una fuente que salta para vida eterna.

(Juan 7:37) En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. {38} El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. {39} Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Jesucristo es el único medio para beber esa agua viva. La oportunidad de creer en el hijo de Dios aun está vigente, y tan pronto como lo confesamos como nuestro señor y salvador personal, renacemos del espíritu de Dios y tenemos de su espíritu; tenemos el agua de vida en nuestro interior. De ahí en adelante, depende de nosotros dejarla correr libremente, y eso hacemos cuando hablamos en lenguas y hablamos la Palabra de Dios a los demás.

Alguna vez te has preguntado, ¿por qué la hierba y los árboles se ven mucho más verdes y mucho más hermoso después de un poco de lluvia, que cuando tú los riegas todos los días? Permíteme leer esto:

"Debido a su capacidad para disolver numerosas sustancias en grandes cantidades, el agua pura rara vez ocurre en la naturaleza. Durante la condensación y la precipitación, la lluvia o la nieve absorben de la atmósfera cantidades variables de dióxido de carbono y otros gases, así como trazas de materiales orgánicos e inorgánicos. En su movimiento a través de la corteza terrestre, el agua reacciona con los minerales en el suelo y las rocas. Así que el agua de lluvia puede ser más beneficiosa para las plantas que el agua del grifo, porque llevan mucho más nutrientes y minerales que el agua de la llave.”

Eso mismo sucede cuando comparamos la vida física con la vida espiritual. Porque el espíritu santo que tenemos en nuestro interior produce el mismo efecto en nuestras vidas, absorbe y elimina las impurezas espirituales que tratan de impregnar nuestras mentes, por medio de las religiones del mundo para contaminar nuestras vidas y hacernos impuros, sucios, inmundos. Ese espíritu cual agua de vida nos purifica, y nos ayuda a desarrollarnos y a crecer espiritualmente.

(1 Corintios 3:6) Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. {7} Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

¡La Palabra de Dios es esa agua viva! Es por eso que nos sentimos renovados y fortalecidos cada vez que bebemos unos cuantos versículos de la Palabra de Dios, después de andar espiritualmente sedientos por el mundo. Jesucristo hizo todo eso disponible para nosotros, él no es solamente, “el aguador,” por decirlo de alguna manera, él es el camino, la verdad, y la vida, nadie llega al Padre sino por él. ¡El es el único medio para llegar a Dios!

(Apocalipsis 7:16) Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; {17} porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Como una analogía, estos versículos se refieren a Jesucristo como al cordero pascual del antiguo Testamento, y como al futuro cordero del apocalipsis que pastoreará a futuras personas de tiempos venideros a fuentes de agua de vida. ¡Porque Cristo es el único camino para llegar a Dios!

Nosotros, quienes ya tenemos a Cristo en nuestro interior, debemos pues, beber el agua natural para nuestros sedientos cuerpos, pero continuar bebiendo del agua espiritual que refresca nuestro espíritu todos los días, y dar también a otros la oportunidad de beber de ella.

(Isaías 55:1) A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche {2} ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. {3} Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. {4} He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. {5} He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. {6} Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. {7} Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. {8} Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. {9} Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. {10} Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, {11} así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. {12} Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

Dios hace una invitación abierta, a todos aquellos que estén espiritualmente sedientos, y los espera con los brazos abiertos. Debemos buscarlo a él y su Palabra, hacer sus pensamientos nuestros y caminar por sus caminos. Su palabra siempre producirá resultados positivos y nunca regresará vacía. Si queremos gozo y alegría, si queremos paz para nuestras vidas, necesitamos beber de la fuente de agua viva.

El agua no sólo es necesaria para nuestro cuerpo, es esencial para la supervivencia de todos los organismos vivos. El agua viva de la Palabra de Dios también es vital para nuestro beneficio espiritual.

Hoy en día, el mundo ofrece muchas y diversas cisternas rotas, en su mayoría, religiones hechas por el hombre, que te prometen cosas que ninguna de ellas pueden cumplir. Desarrollan doctrinas, imponen reglas y mandamientos, y nada de lo que te ofrecen es gratis, si no pagas de alguna manera, pagarás de otra. Todo hecho y establecido por el hombre mismo, sistemas de creencia que te cautivan y te encierran, como una cisterna que solo tiene una capacidad limitada de la cual beber, te seducen y te envuelven a tomar de sus aguas, sólo para que cinco minutos más tarde estés nuevamente sediento. 

(Revelaciones 21:5) Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. {6} Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Como creyentes cristianos, debemos esforzarnos para seguir bebiendo del manantial del que siempre fluye el agua viva de la Palabra del Dios verdadero, para satisfacer nuestra sed espiritual. El agua es vital para la supervivencia, pero Dios y su Palabra son aun más importantes que cosa alguna.

Dios prometió a Israel una tierra con ríos, con fuentes en medio de los valles; con estanques de agua en el desierto, con manantiales de aguas en la tierra seca, y algo mucho más importante que un abastecimiento inagotable de agua; derramar de su espíritu, y de sus bendiciones, algo que está disponible para ti hoy, y que es lo que nos habilita a beber de esa agua viva.

Y así como el agua natural es el constituyente principal de la materia viva, y es vital para la supervivencia de todo organismo vivo, así debemos permitir que el agua de vida de la Palabra de Dios sea el constituyente principal en nuestro diario andar para una vida espiritual plena, llena de gozo, paz, prosperidad, y todas las bendiciones que Dios promete en su Palabra. Porque Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, pues lo que Dios promete,
¡Dios lo cumple!

¡Dios te bendiga!

I.H.S.

J.E.R.S.

5/12/2016
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En 2 Corintios 12:7 Pablo se refiriere al “aguijón en la carne", como "un mensajero de Satanás" que le había sido dado para que no se enalteciera sobremanera, después de haber experimentado ciertas “visiones," debido a "revelaciones," con las que Dios le había bendecido. La naturaleza del "aguijón en la carne" de Pablo, ha sido el tema de muchas especulaciones. Muchos han sugerido que Pablo padecía epilepsia, con lo que han querido explicar las experiencias visionarias de Pablo, especialmente la de su conversión. Otros han sugerido que quizás padeció de paludismo, debido a que esta epidemia prevaleció en algunas de las regiones durante el ministerio de Pablo. Y otros han sugerido que Pablo padecía alguna enfermedad de los ojos, debido a la expresión metafórica inusual en Gálatas 4:15 que dice: “¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.”

Una solución más razonable, sin embargo, se relaciona con el contexto de 2 Corintios 12:1-10 donde el "aguijón en la carne" de Pablo se refiere a un "mensajero de Satanás" como se menciona en el versículo 7, y a las "debilidades," los "insultos," las "angustias," las "persecuciones," y las "dificultades" mencionadas en el versículo 10.

La palabra “aguijón,” traducida como tal, es solamente usada tres veces en toda la Biblia.

(Números 33:55) Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis.

Aguijones y espinas, aquí, se refieren a los moradores de los pueblos que Dios mandó a los judíos que eliminaran de sus vidas, y a como esta gente y sus costumbres iban a afectar al pueblo judío si no lo hacían. En un sentido figurado, Dios le dijo al pueblo judío, lo que los moradores de la tierra que Dios les había dado, representarían para ellos si no los eliminaban de sus vidas. Veamos un poco del contexto.

(Números 33:50) Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab junto al Jordán frente a Jericó, diciendo: {51} Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, {52} echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos; {53} y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.

El pueblo judío debía echar a todos los moradores de la tierra, destruir sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y todos sus lugares altos. La advertencia fue: (Números 33: 55) Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis. {56} Además, haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.

Una espina es un objeto puntiagudo, que solo causa dolor al penetrar y desgarrar la piel. Un aguijón, es como una aguja de inyectar, es hueco, y después de penetrar la piel, no la desgarra, pero transmite un veneno que al comenzar a fluir por el torrente sanguíneo produce cierta picazón o comezón muy molesta, seguida muchas veces por hinchazón alrededor del área afectada. El aguijón transmite una toxina que pudiera ser fatal para algunas personas, la espina no. En Números 33:55 ambas palabras son usadas.

Los otros dos versículos donde la palabra “aguijón” aparece se encuentran en el libro de hechos. 

(Hechos 9:5) El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

El señor Jesús, con esta analogía, le dijo a Pablo que era inútil que continura persiguiendo, acosando, y atacando a la iglesia de Dios, porque simplemente no iba a lograr eliminarla.

Cuando un animal que tiene cascos o pezuñas es picado por una abeja, una avispa, o cualquier animal ponzoñoso, el aguijón queda insertado en la piel del animal, cuando éste siente la comezón del veneno, trata de sacar el aguijón dándose de coces el mismo, logrando únicamente que el aguijón se introduzca más y más sin lograr sacarlo. Lo que el señor le dijo a Pablo en plano y llano castellano fue: ¡Nadie puede detener el movimiento de la Palabra de Dios!

En el siguiente versículo el apóstol Pablo relata la experiencia de su conversión al rey Agripa. 

(Hechos 26:14) Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

En la versión Reina Valera, hay otro versículo que menciona la palabra aguijón, aunque esta no aparezca en el texto Hebreo.

(Ezequiel 28:21) Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra ella, {22} y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga en ella juicios, y en ella me santifique. {23} Enviaré a ella pestilencia y sangre en sus calles, y caerán muertos en medio de ella, con espada contra ella por todos lados; y sabrán que yo soy Jehová. {24} Y nunca más será a la casa de Israel espina desgarradora, ni aguijón que le dé dolor, en medio de cuantos la rodean y la menosprecian; y sabrán que yo soy Jehová.

En el texto hebreo el versículo 24 realmente dice: “espinas dolorosas y zarzas punzantes”. La palabra “aguijón” no aparece en el texto.

Ahora, la palabra Griega usada en los dos versículos del libro de hechos es kentron, que significa: “picadura, pinchazo, o aguijón.” Pero la palabra Griega usada en 2 Corintios 12:7 es skolops, que significa: “espina, púa,” sin embargo, los traductores usaron la palabra “aguijón,” y aunque ambas pudieran causar dolor y molestias, una espina, no es exactamente lo mismo que un aguijón.

Llamemos pues al pan, pan; y al vino, vino. La palabra correcta de acuerdo al texto en 2 Corintios 12:7 no es “aguijón,” sino, “espina.”

Una espina solo causa dolor y molestias, pero un aguijón intoxica el cuerpo y lo enferma; en algunos casos, letalmente. Dios le dijo a su pueblo que eliminaran todo lo que tenía que ver con los pueblos paganos, sus ídolos, sus altares, sus tradiciones, su cultura, y que no se mezclaran con ellos en ninguna manera, o los intoxicarían. El pueblo de Dios debía mantenerse puro, sin contaminación de otras culturas, costumbres o tradiciones. Josué previno al pueblo de Israel a no apartarse de Jehová, y a no mezclarse con las naciones paganas; si desobedecían, Jehová no iba a pelear más sus batallas, ni evitaría que las naciones enemigas los acosaran y los atacaran.

(Josué 23:11) Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios. {12} Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros, {13} sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

El aguijón era una manera simbólica de decirle al pueblo judío que el veneno de las tradiciones, costumbres y culturas paganas enfermarían a la gente y las contaminarías. Pablo no tenía que lidiar con un aguijón, sino con una espina, él estaba plenamente persuadido del amor, del poder, de la gracia, la misericordia, y la fidelidad de Dios, que ya no podía ser contaminado por nada, su compromiso y su celo por proclamar la Palabra de Dios hasta los confines de la tierra eran inquebrantables; por esa razón, Satanás le envió un mensajero, una “espina en su costado,” una molestia constante para tratar de evitar que se moviera libremente llevando el ministerio de la salvación al mundo, y a la vez, un recordatorio constante de que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad, manteniéndolo así, humilde y obediente.

Así que, de acuerdo al texto Griego, esa "espina en la carne" de Pablo, se refiere más a un "mensajero de Satanás", que a cualquier dolencia o padecimiento físico de Pablo. Más que un castigo o un juicio de parte de Dios para Pablo, fue una manera de mantener a Pablo en su propio juicio, para que no se enalteciera. Así como los enemigos de Israel también representaron espinas y aguijones en su costado, para que se mantuvieran rectos y no se apartaran de Jehová, Dios permitió al enemigo, como lo hizo con Job, pero con muchas más restricciones, mantener un mensajero que acosara a Pablo. El ministerio de Pablo era vital para el movimiento de la Palabra de Dios, porque fue enviado a los gentiles, a las masas de gente que no tenían nada que ver con el pueblo judío. Pablo era una pieza clave y el adversario, al verse burlado después de la muerte, resurrección, y ascensión de Jesús, no iba a permitirle a Pablo que se moviera libremente, llevando el ministerio de la salvación a todos los confines de la tierra. Por esa “espina en la carne,” Pablo se volvió un experto en el tema del sufrimiento, como lo mencionan los siguientes versículos:

(2 Corintios 1:3) Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, {4} el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. {5} Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. {6} Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. {7} Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación. {8} Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. {9} Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; {10} el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; {11} cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.

Pablo sabía del sufrimiento y de la consolación, después de todo lo que afrontó a lo largo de su ministerio, y nos indica que la oración de unos por otros confiando en Dios, es de gran ayuda, pues es Dios quien nos libera de cualquier tribulación, y en el caso de Pablo, hasta de la muerte, como lo relata en los versículos siguientes.

(2 Corintios 11:16) Otra vez digo: Que nadie me tenga por loco; o de otra manera, recibidme como a loco, para que yo también me gloríe un poquito. {17} Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloriarme. {18} Puesto que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré; {19} porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. {20} Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. {21} Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía. {22} ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. {23} ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. {24} De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. {25} Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; {26} en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; {27} en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; {28} y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. {29} ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno? {30} Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad. {31} El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento. {32} En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los damascenos para prenderme; {33} y fui descolgado del muro en un canasto por una ventana, y escapé de sus manos.

Pablo trabajó más fuerte que todos, fue azotado, apedreado, sufrió naufragios, extravíos, asaltos, fatigas, desvelos, hambre, sed, ayunos, frio y desnudez, además de otras cosas. Pero sobre todo, lo que más se agolpaba en su mente cada día, era la preocupación de todas las iglesias. En toda esa lista de tribulaciones Pablo no menciona enfermedad alguna, por el contrario, en el versículo 29 recalca que todos enferman menos él, y que si podía gloriarse en algo sería solo en su debilidad. Toda la experiencia apostólica de Pablo, lo califican para exhortarnos a poner la mira en las cosas de Dios y a no recibir la gracia de Dios en vano. Hoy es el día de la salvación y eso es lo que debemos pregonar, sin ser tropiezo para la salvación de otros, a pesar de cualquier tribulación.

(2 Corintios 6:1) Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. {2} Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. {3} No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; {4} antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; {5} en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; {6} en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, {7} en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra; {8} por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; {9} como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; {10} como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.

Pablo nos inspira a seguir adelante y a apartarnos de toda contaminación de la carne, de las cosas del mundo, y a perfeccionándonos en el respeto a Dios.

(2 Corintios 7:1) Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. {2} Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado. {3} No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestro corazón, para morir y para vivir juntamente. {4} Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. {5} Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. {6} Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; {7} y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aun más. {8} Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. {9} Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.

El propósito de esa “espina en la carne” de Pablo, ese "mensajero de Satanás" que Dios permitió, independientemente del deseo del adversario de detener el movimiento de la Palabra de Dios, era mantener al gran apóstol humilde y obediente.

(2 Corintios 4:7) Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, {8} que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; {9} perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;

Pablo no solo fue humilde y obediente, fue alguien que compartió los sufrimientos de Cristo.

(2 Corintios 1:5) Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Esa “espina en la carne” no fue ninguna enfermedad que Pablo padeciera, fue un mensajero de Satanás. Los sufrimientos y las tribulaciones de Pablo fueron instigados por Satanás y operados a través de los males de este mundo, Pablo pudo llevar a cabo su ministerio como un hombre humilde y obediente y pudo compartir la Palabra de Dios dando siempre la gloria a Dios. (2 Corintios 12:6) Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. {7} Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón (espina) en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; {8} respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. {9} Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. {10} Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Nosotros no hemos padecido ni la centésima parte de lo que el apóstol Pablo sufrió, ¿y qué es lo que hacemos? Nos quejamos, lloramos, nos arrastramos, nos enfurecemos, gritamos hasta el cansancio, y nos enfocamos en las tribulaciones más que en la consolación y la liberación, dándole así la gloria al adversario. Pablo con su ejemplo, nos invita a orar unos por otros porque la oración tiene poder, nos exhorta a confiar plenamente en Dios, a soportar las tribulaciones con arrepentimiento genuino cuando cometemos errores, a no ser tropiezo para la salvación de los demás, y a reconocer que la consolación proviene del Dios vivo, quien nos libró de la condenación de Adán y quien nos ha librado ya de la ira venidera.

Nuestro poder también debe perfeccionarse en la debilidad, porque por la gracia de Dios somos hijos de Dios y en Cristo más que vencedores. Esa “espina en la carne” de Pablo debe ser un aliciente para nosotros, y así como Pablo fue humilde, obediente, y resistió todos los ataques del adversario, nosotros también debemos serlo, y declarar que la gracia de Dios es suficiente para perfeccionar el poder de Dios en nuestras debilidades, y por amor a Cristo, declarar, que cuando somos débiles, ¡entonces somos fuertes!

Dios los bendiga.

E.S.N.

José Edixon Rosales Serna
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Antes de entrar de lleno en este maravilloso tema, quisiera hacer una pequeña aclaración, porque existe cierta controversia al respecto de a quién está dirigido este ministerio de reconciliación, aunque su aplicación afecta, tanto a creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, que se han alejado de Dios y su Palabra, como a incrédulos, gente que no ha conocido a Dios ni su Palabra. Así que nos enfocaremos principalmente en la aplicación y de a quien afecta este ministerio; y para ello quiero mostrar lo que la Biblia dice al respecto; especialmente enfocándome en la definición de la palabra reconciliación como tal, de acuerdo a lo que la Palabra de Dios dice, o mejor dicho, lo que la reconciliación realmente significa desde el punto de vista de Dios. Así que, para poder comprender un poco más acerca de esta reconciliación, hay que entender algunas cosas.

El diccionario dice, que la reconciliación es el acto de reconciliar; o sea, lograr que dos personas o grupos sean amigables de nuevo, después de una discusión o desacuerdo. O bien, el proceso de encontrar una manera de hacer, que dos diferentes ideas, hechos, etc., existan al mismo tiempo. Estas dos definiciones me hacen pensar en la combinación de los colores blanco y negro, el resultado final siempre será de color gris, y dependiendo de cuál de los dos colores añadimos en mayor cantidad, el gris solamente será más claro o más oscuro, pero eso no es lo que Dios define como reconciliación. Vamos a:

(2 Corintios 5:17) De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. {18} Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; {19} que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. {20} Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Empecemos pues en el versículo 17.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es…” Estar en Cristo, no es exactamente lo mismo que tener a Cristo en ti. Cristo en ti representa el nuevo nacimiento; lo que significa que ya confesaste Romanos 10: 9, 10, y has recibido el don del Espíritu Santo, y eso, es un requisito previo, para poder estar en Cristo.

¡No puedes estar en Cristo, si no tienes a Cristo en tu interior!

Cristo en ti, no te convierte automáticamente en una nueva criatura o nueva creación; tienes salvación inmediata, tienes el perdón de los pecados, y tienes la vida eterna, pero esa nueva criatura, o esa nueva creación, solo se manifiesta verdaderamente, cuando “alguno está en Cristo”; cuando las cosas viejas pasaron y el hombre viejo está muerto, cuando, he aquí todas las cosas son hechas nuevas, al ponernos el nuevo hombre.

Veamos ahora el versículo 18:

La frase "…y todo esto proviene de Dios…" básicamente significa; que fue Dios quien hizo todas las cosas, que él es, el creador del universo, el que nos reconcilió consigo mismo por medio de Jesucristo. Dios hizo su parte cuando nos reconcilió con él, Jesucristo hizo la suya, cuando murió por nosotros.

Ahora, después de confesar a Jesús como nuestro Señor y Salvador personal, es nuestro turno, el aceptar o no ese ministerio de la reconciliación, que como dice la Biblia, “nos fue dado”. La palabra "dado" significa: otorgar, conferir, o entregar, entre otras definiciones. Así que, este ministerio es algo que Dios nos otorgó a nosotros, algo que nos confirió, algo que él nos delegó a nosotros para su cumplimiento. Ya lo tenemos, está disponible, pero depende de nosotros llevarlo a cabo.

La palabra “ministerio" aquí, es la palabra griega diakonía; signfica: ayuda (como funcionario); servicio (como ministro), oficio, (como diaconado); asistencia (como un servidor). Esa misma palabra “ministerio”, me hace pensar en los “dones de ministerio”. No cualquiera opera esos “dones de ministerio”, están disponibles para todo aquél que cree, pero no todo aquél que cree, cree al grado de operar esos “ministerios”, y por ello, Dios tiene mucho que ver, en quien opera esos maravillosos “dones de ministerio”, y que se lleven a cabo. Simple y llanamente “ministerio” significa: servicio. Ya sea que actuemos como una ayuda, como un ministro, o como un funcionario, estamos aquí para servir, tenemos que aceptar ese servicio, y el platillo principal de este menú es la reconciliación.

El versículo 19, nos enseña algo verdaderamente importante, porque establece que Dios nos muestra el camino, con su ejemplo, reconciliando al mundo con él mismo, no imputándole sus pecados; esta es la esencia misma de la reconciliación, el perdón total, ¡su gracia! No hay tonos grises en esto, no existe el “pon un poco de tu parte, y yo pongo un poco de mi parte”. Con respecto a la reconciliación, Dios no está interesado en medias tintas, con Dios no hay mitad y mitad. El proveyó el perdón total; ¿no crees que deberíamos al menos intentar un compromiso total? ¡Eso es lo que él espera de nosotros, y es por eso qué nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación!

La palabra “encargó” aquí es la palabra griega títhemi, que en general, se traduce como: poner, fijar, hacer; o sea, algo que Dios ha establecido de antemano. Te voy a mostrar algunos ejemplos de esta palabra, de una manera más descriptiva.

(1 Corintios 12:18) Pero ahora Dios ha colocado (estableció de antemano) los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. (1 Corintios 12:28) Y a unos puso (estableció de antemano) Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas

En estos dos versículos las palabras "colocado" y “puso” significan: Que Dios estableció de antemano donde colocar o poner, tanto los miembros del cuerpo, como los dones de ministerio. Es prerrogativa de Dios colocar a los miembros del cuerpo, donde él quiso, y lo mismo aplica para los dones de ministerio.

(1 Tesalonicenses 5: 9) Porque no nos ha puesto (establecido de antemano) Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

(1 Timoteo 2: 7) Para esto yo fui constituido (establecido de antemano) predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.

(2 Timoteo 1:11) del cual yo fui constituido (establecido de antemano) predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

En todos estos versículos, independientemente de las palabras usadas; colocar, poner, constituir, títhemi significa: (establecido de antemano). Fue la voluntad de Dios el no ponernos para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Fue la voluntad de Dios, poner, o constituir a Pablo como predicador, apóstol, y maestro de los gentiles. ¡Y fue la voluntad de Dios y su prerrogativa, encargarnos a nosotros (estableció de antemano) la palabra de la reconciliación, lo que es un privilegio!

"Palabra" en el versículo 19 es la palabra griega logos; que significa: decir algo, doctrina, trabajo, entre muchas otras. Así que esta "palabra" es algo que tenemos que decir, es una doctrina que debemos seguir, y es un trabajo que debe llevar a cabo. ¿Qué? ¡Reconciliación! ¡No va a suceder si no hablamos, si no nos movemos, si no trabajamos, si no servimos!

El versículo 20 establece que ahora somos embajadores en nombre de Cristo. Un embajador es un alto representante de un país, nosotros somos representantes de Dios en Cristo Jesús, por lo tanto, es importante estar en Cristo, porque sólo estando en Cristo podemos llevar con eficacia este ministerio de la reconciliación, no sólo entre los creyentes renacidos del espíritu de Dios, pero también entre los incrédulos, aquellos que nunca han oído la Palabra de Dios, o no han oído lo suficiente, como para creerla. Veamos un ejemplo del apóstol Pablo.

(Hechos 13:43) Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. {44} El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. {45} Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. {46} Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. {47} Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. {48} Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

En el versículo 43 Pablo persuadió a muchos de los judíos y prosélitos religiosos (extranjeros o paganos convertidos al judaismo) para continuar en la gracia de Dios, la gracia de Dios vino a nosotros con el nuevo nacimiento, lo anterior indica, que algunos de esos judíos y prosélitos eran creyentes renacidos del espíritu de Dios. El versículo 44 menciona que casi toda la ciudad escuchó la palabra de Dios. El versículo 45 muestra que Pablo y Bernabé fueron confrontados por los Judíos envidiosos que contradecían y blasfemaban lo que ellos estaban enseñando. El versículo 46 muestra el denuedo de Pablo y Bernabé para confrontar a los detractores.

La palabra "puesto" en el versículo 47 es la palabra griega títhemi, indicando que fue Dios quien “puso” (estableció de antemano) a Pablo y Bernabé como luz de los gentiles. El versículo 48 demuestra que muchos de los gentiles, que vinieron a oír la Palabra de Dios, creyeron, regocijándose y glorificando la Palabra de Dios.

Este es un maravilloso ejemplo de Pablo y Bernabé llevando a cabo el ministerio de la reconciliación, tanto para algunos creyentes renacidos que estaban alejándose de Dios y su Palabra, como para aquellos que nunca habían escuchado la Palabra de Dios.

Hasta ahora, hemos aprendido que ser un creyente renacido del espíritu de Dios, con Cristo en nuestro interior, nos habilita a estudiar la Palabra de Dios para presentarnos a él aprobados, para aprender, para crecer, para renovar nuestras mentes hasta el punto de ser transformados, y andar por el espíritu, de modo que podamos estar en Cristo, porque estar en Cristo es relevante para el ministerio de la reconciliación.

Aprendimos, que todas las cosas provienen de Dios, el creador del universo, que por gracia, él nos mostró el camino con su ejemplo, al no imputar al mundo sus ofensas, concediendo el perdón total a través de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, y que espera un compromiso total de nosotros para llevar su palabra de reconciliación y servir. Aprendimos, que somos representantes de Dios en Cristo Jesús, no sólo para exhortar a aquellos creyentes renacidos, que están siendo engañados por este mundo a través de las artimañas del error, a continuar en la gracia de Dios, sino también para enseñar a aquellos que no conocen a Dios ni su Palabra, hasta los confines de la Tierra.

La reconciliación que Dios nos enseña en su Palabra, no es un reparto a partes iguales, es el perdón total y el compromiso total, y eso realmente sucede cuando estamos en Cristo, cuando somos una nueva criatura: cuando las cosas viejas pasaron; y he aquí, todas las cosas son hechas nuevas.

(2 Corintios 6:1) Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Este versículo nos ratifica que somos colaboradores de Dios, y como colaboradores suyos, debemos estar capacitados para ministrar, o sea, servir esa reconciliación, a quienes no conocen a Dios ni su Palabra, y así como somos nosotros mismos exhortados a no recibir en vano la gracia de Dios, exhortar, o persuadir, como Pablo y Bernabé lo hicieron, a aquellos hermanos en Cristo que por una razón u otra están alejados de Dios y su Palabra.

Por medio de la obra completa de Jesucristo, Dios nos perdonó de una vez y para siempre, su perdón es total, su acto de reconciliarnos con él mismo fue sin reservas, él nos aceptó a pesar de todo. ¿Por qué entonces, nosotros hayamos tan difícil, el aceptarnos unos a otros? ¿Por qué tenemos que decirle al hermano en conflicto, discúlpate tú primero? Si Dios ya nos mostró el camino, y hemos leído en los evangelios que Jesús también dijo “perdonaos los unos a los otros” ¿Porqué seguimos sin hacerlo? ¡Porque al parecer, muchos han recibido la gracia de Dios en vano!

¡Recibir la gracia de Dios en vano es, no valorar el sacrificio de Jesucristo, es, no aceptar el perdón total de parte de Dios, es, yo voy a hacer lo que yo quiero! ¡Y eso es precisamente lo que Dios no quiere que hagamos! ¡Por eso nos exhorta, a no hacer eso! ¡Exhortar es incitar a alguien con palabras, a que haga o deje de hacer algo! ¡Dios nos exhorta a no recibir su gracia, su perdón total, su reconciliación, en vano! ¡Y cuando tenemos contención, cuando tenemos desorden, cuando tenemos pleitos, cuando tenemos celos, ira, desavenencias, es porque hemos recibido la gracia de Dios en vano!

Es aquí donde podemos ver la diferencia, entre un creyente renacido, que aunque tiene a Cristo en su interior, aún batalla con las cosas de la carne, y un creyente renacido que está en Cristo, manifestando esa nueva creación. Lo que es aún más relevante, tanto para nuestras vidas, en nuestra relación con Dios, como para el movimiento de su santa Palabra, por medio del ministerio de la reconciliación.

¿Recuerdas la definición de la palabra reconciliación? El diccionario dice, que la reconciliación es el acto de reconciliar; o sea, lograr que dos personas o grupos sean amigables de nuevo, después de una discusión o desacuerdo. O bien, el proceso de encontrar una manera de hacer, que dos diferentes ideas, hechos, etc., existan al mismo tiempo.

Pero esa es la definición de la reconciliación de acuerdo al mundo, y la reconciliación de acuerdo al mundo, te enseña que en cualquier conflicto, tú debes ceder 50% para que la otra parte ceda 50%, y poder así llegar a un acuerdo. Es como la mezcla del blanco con el negro, el resultado siempre será gris, o más claro, o más oscuro, dependiendo del porcentaje cedido por las partes.

Pero nosotros, como creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, no debemos vivir conforme a los lineamientos del mundo sino conforme a la voluntad de Dios, y la reconciliación, como Dios la dio, nos enseña a no recibir la gracia de Dios en vano, nos enseña a valorar el sacrificio y obra de nuestro señor y salvador Jesucristo, nos enseña a recibir el perdón total de parte de Dios y su aceptación, y nos enseña, que nosotros también debemos perdonar completamente a nuestros hermanos en Cristo, sin reserva alguna.

En cuanto a su aplicación, el ministerio de la reconciliación aplica y afecta a todo aquel creyente renacido del espíritu de Dios que vive en conflicto, ya sea por causa de las artimañas del mundo, o por desacuerdos y desavenencias con otros creyentes cristianos, que alejándose de Dios y su Palabra, se olvidan de su perdón y de su aceptación sin reservas, recibiendo así, la gracia de Dios en vano. También aplica y afecta, a todo aquel que no ha conocido a Dios ni su Palabra, o que no ha oído lo suficiente de ella para creer.

Ahora, con respecto a esa controversia, de, ¿a quién está dirigido este ministerio? La Biblia dice, que así como Dios nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, también nos dio a nosotros el ministerio de la reconciliación, yo solo leo lo que dice, y la palabra “nosotros” está en el texto Griego. Si ese ministerio es para ti, o para mi, ya sea como funcionario, ministro o servidor, quien sea que le corresponda debe llevarlo a cabo. Lo que es innegable, es que si Dios nos ha bendecido con algún ministerio debemos llevarlo a cabo, y si acaso no tenemos ministerio alguno, hablar la Palabra de Dios. He aquí algunas de las cosas que como creyentes cristianos debemos hablar.

(Tito 2:1) Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

¡Solo la Palabra de Dios correctamente dividida nos enseña esa sana doctrina!

(Santiago 2:12) Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. {13} Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

¿No es maravilloso? Cuando tenemos conflictos con alguien juzgamos, y cuando juzgamos condenamos, y cuando condenamos aprisionamos. Debemos hablar la ley de la libertad y mostrar misericordia, como Dios la mostró con nosotros cuando perdonó nuestros pecados. ¡Hagamos lo mismo!

(Tito 2:11) Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, {12} enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, {13} aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, {14} quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. {15} Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.

¡Tenemos que hablar sobre esa gracia, con toda autoridad!

(Efesios 6:16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. {17} Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; {18} orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; {19} y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, {20} por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

(1Tesalonicenses 2:3) Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, {4} sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

¡No tenemos que agradar al mundo, por lo tanto no debemos hablar las cosas del mundo, sino la Palabra de Dios! ¿Queremos terminar con los conflictos, las contiendas, los celos, la ira y las desavenencias?

(Efesios 4:1) Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, {2} con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, {3} solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

¿Queremos guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz?

(Efesios 4:17) Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, {18} teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

¡Tenemos que dejar las viejas costumbres, los viejos vicios, los viejos hábitos! ¿Cómo?

(Efesios 4:22) En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, {23} y renovaos en el espíritu de vuestra mente, {24} y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. {25} Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. {26} Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, {27} ni deis lugar al diablo. {28} El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. {29} Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. {30} Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. {31} Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. {32} Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

El perdón es la esencia misma de la reconciliación, tenemos que aceptar ese perdón, y tenemos que aprender a perdonar. La reconciliación de acuerdo al mundo es un perdón condicional, “si cedes, yo cedo”. La reconciliación de parte de Dios es perdón total, sin condiciones, es su completa aceptación, tal y cual somos, con nuestras fallas y con nuestros defectos. El hombre nuevo, es el que habla verdad con su prójimo, el que se enoja pero no peca, el que no da lugar al diablo. El hombre nuevo es el que no hurta más, sino que trabaja con sus manos para compartir con el que padece necesidad, y no habla palabras corrompidas, sino sana doctrina, la que edifica y da gracia a los oyentes. El hombre nuevo no contrista el espíritu santo de Dios, es benigno, misericordioso, y perdonador. El hombre nuevo es andar en Cristo, y andar en Cristo, es esencial para llevar a cabo el ministerio de la reconciliación con efectividad y eficiencia. Si tú ere alguien que cree, que tienes ese ministerio de la reconciliación, llévalo a cabo, ya sabes ahora lo que debes hacer. Pero si tú aún no sabes si tienes este ministerio, como creyente cristiano renacido del espíritu de Dios, tienes aún la responsabilidad, y la autoridad, como colaborador de Dios, como embajador en nombre de Cristo hasta los confines de la tierra de hablar la Palabra de Dios correctamente dividida.

(1Pedro 4:10) Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. {11} Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.
Amén.

Que este nuevo año que comienza, tu resolución no solo sea bajar de peso, un mejor sueldo, una mejor casa, o un auto nuevo, metas en realidad muy respetables. Pero algo más loable aún, es comprometerte con Dios a ser mejor cada día, a hacer su voluntad y no la tuya, a hablar su Palabra, a estudiarla, aprenderla, y aplicarla en tu diario vivir, con el fin de renovar tu mente y transformarte para así, estar en Cristo, vistiendo el hombre nuevo en tu interior, y algo que es también de gran importancia, darla a conocer a quienes la necesitan, para que Dios también bendiga sus vidas y los libere, por medio de su Palabra y su ministerio de la reconciliación.

Dios te bendiga

E. S. N.

J.E.R.S.

Enero 1 del 2016
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