La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

Hoy quiero hablar sobre el agua, el agua es el nombre común que se aplica al estado líquido del compuesto formado por hidrógeno y oxígeno (H2O). Los antiguos filósofos consideraban el agua como un elemento básico que tipifica todas las sustancias líquidas. El agua es el constituyente principal de la materia viva. Del 50 al 90 por ciento del peso de los organismos vivos es agua. El protoplasma, que es el material básico de las células vivas, se compone del 90% de agua, de sales minerales, de gases como el oxígeno y el dióxido de carbono, de proteínas, de lípidos o grasas, de hidratos de carbono, de ácido nucleíco, y de enzimas. El agua actúa como un solvente, en el transporte, en la combinación, y en la descomposición química de todas esas sustancias.

La sangre en los animales y la savia en las plantas consisten en gran parte de agua que sirve para transportar los nutriente y eliminar los desecho. El agua también juega un papel clave en la descomposición metabólica de moléculas esenciales como las proteínas y los carbohidratos. Este proceso, llamado hidrólisis, y se lleva a cabo continuamente en las células vivas.

Estas son sólo algunas cosas que sabemos acerca el agua. Como ves, el agua es muy importante para cualquier organismo vivo; se puede vivir sin comer, pero no se puede vivir sin beber.

La Biblia habla sobre el agua de tres maneras diferentes: como un recurso material, como un simbolismo, y como una metáfora.

El agua como recurso material es completamente necesario para la vida. La Biblia dice que cuando Dios hizo del agua parte de su creación, como todo lo demás que hizo y creo, vio que era buena, y que es él quien ejerce soberanía sobre ella.

(Génesis 1:2) Y la tierra estaba desordenada y vacía; y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo. Y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

(Isaías 40:12) ¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?

Esta es solo una pregunta retorica, donde la respuesta es obvia. Solamente Dios el creador de los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay, es capaz de semejante acción.

El agua fue un elemento crucial de esa tierra que Dios prometió y dio a Israel, su pueblo, quienes debían poner a Dios por encima de todo.

(Deuteronomio 8:7) Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes;

Ahora, como un simbolismo Teológico, el Antiguo Testamento contiene leyes para el uso del agua en rituales como un símbolo de purificación. Los sacerdotes, la carne para los sacrificios y los utensilios utilizados en los rituales, debían ser lavados antes de cualquier participación en ellos.

(Levíticos. 1:9) y lavará con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote hará arder todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehová.

(Levíticos 6:27) Todo lo que tocare su carne, será santificado; y si salpicare su sangre sobre el vestido, lavarás aquello sobre que cayere, en lugar santo. {28} Y la vasija de barro en que fuere cocida, será quebrada; y si fuere cocida en vasija de bronce, será fregada y lavada con agua. 

(Levíticos 8:6) Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua.

El agua representaba limpieza, todo pecado, todo lo impuro, toda persona o cosa considerada sucia, contaminada, o inmunda, debía ser lavada con agua como símbolo de su purificación.

(Levíticos 11:32) Y todo aquello sobre que cayere algo de ellos después de muertos, será inmundo; sea cosa de madera, vestido, piel, saco, sea cualquier instrumento con que se trabaja, será metido en agua, y quedará inmundo hasta la noche; entonces quedará limpio. {33} Toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos será inmunda, así como todo lo que estuviere en ella, y quebraréis la vasija. {34} Todo alimento que se come, sobre el cual cayere el agua de tales vasijas, será inmundo; y toda bebida que hubiere en esas vasijas será inmunda. {35} Todo aquello sobre que cayere algo del cadáver de ellos será inmundo; el horno u hornillos se derribarán; son inmundos, y por inmundos los tendréis. {36} Con todo, la fuente y la cisterna donde se recogen aguas serán limpias; mas lo que hubiere tocado en los cadáveres será inmundo. {37} Y si cayere algo de los cadáveres sobre alguna semilla que se haya de sembrar, será limpia. {38} Mas si se hubiere puesto agua en la semilla, y cayere algo de los cadáveres sobre ella, la tendréis por inmunda.

Todos los versículos anteriores son ejemplos claros del simbolismo que el agua representaba en esos tiempos, especialmente para todo tipo de rituales de carácter religioso.

La Biblia también contiene docenas de usos metafóricos sobre el agua. Por ejemplo, en el Antiguo Testamento, el agua es usada como una metáfora o símil para representar el miedo, la muerte, el pecado, la presencia de Dios, la fidelidad conyugal, el conocimiento de Dios, la salvación, el Espíritu, las bendiciones de Dios, la voz de Dios, la ira de Dios, y la justicia.

(Isaías. 41:17) Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. {18} En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.

Dios sabe que el agua ha sido y es un material muy importante para la vida. El agua aquí se usa como una metáfora representando a Dios.

(Isaías 44:3) Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; {4} y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.

Dios le dijo a Israel que iba a derramar aguas sobre el sequedal, una hermosa metáfora acerca del derramamiento de sus bendiciones, pero especialmente del espíritu santo.

(Isaías 49:10) No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.

(Isaías 58:11) Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

En los versículos anteriores el agua es usada como una metáfora de la Palabra de Dios, que da vigor a nuestros huesos y es como manantial de aguas que nunca dejan de fluir.

La palabra agua aparece en la Biblia casi cuatrocientas veces; Dios sabía acerca de la importancia del agua que la utiliza como una analogía entre la vida de la muerte. Y promete que nunca nos dejará estar sedientos, no solo físicamente, sino también espiritualmente.

(Jeremías 2:13). Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Podemos ver lo que hizo Israel, en el los tiempos pasados para aprender de ello y no hacer lo mismo. ¡No queramos construir nuestras propias cisternas! Y aunque el mundo ofrezca tantas y diversas religiones, nosotros debemos seguir bebiendo de esa agua viva que solamente la santa Palabra del verdadero Dios nos provee. Aunque no todos pueden beber de ella, solo aquellos que han nacido de nuevo, como lo expresa el siguiente relato.

(Juan 3:1) Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. {2} Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. {3} Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. {4} Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? {5} Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. {6} Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. {7} No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El agua ha estado involucrada desde el principio de la fundación del mundo, y está involucrada al inicio mismo de la vida humana, en el momento de ser formados en el vientre de nuestra madre. Gracias a Dios muchos hemos ya renacido del espíritu de Dios y tenemos espíritu santo, por lo que podemos beber de esa agua espiritual. Los que no pueden o no quieren hacerlo no consideran a la Palabra de Dios, tan importante y tan vital como el agua que beben para su cuerpo físico.

(Juan 4:5) Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. {6} Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. {7} Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. {8} Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer. {9} La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. {10} Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. {11} La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? {12} ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? {13} Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; {14} mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Esta mujer, no siendo Judía, tuvo la oportunidad de su vida en sus manos. Para comenzar, el señor mismo le habló, siendo ella Samaritana. Los Samaritanos eran considerados como perros por los judíos, y nunca siquiera les dirigían la palabra, por esa razón, esta mujer se sorprendió al oír que Jesús le hablaba. Mucho antes de que la Palabra de Dios se hiciera disponible a los gentiles, esta mujer Samaritana, no siendo parte siquiera del pueblo escogido de Dios, pudo haber tomado de esa agua viva que Jesús, el hijo de Dios, le ofrecía, pero su falta de creencia, y del conocimiento acerca de lo que Jesús aquí llama, el “don de Dios”, quizás evitaron que en ese momento ella bebiera de esa agua. Para ella, su creencia en las costumbres de sus antepasados, y en el agua natural del pozo de Jacob, que solamente sacia la sed física, eran suficientes. Ella ignoraba por completo todo conocimiento acerca de esa agua de vida, que sacia la sed espiritual.

Así como esa mujer existen muchos en el mundo hoy, que no solo se conforman con el agua natural que sacia la sed física, sino que toman todo tipo de bebidas energizantes para sentirse con más vigor, y con más energía, pero que no les sirven de nada, pues continúan espiritualmente deshidratados, lidiando en medio de los desiertos de la vida, en un mundo repleto de cisternas rotas Y continúan ignorando, o continúan negándose a creer y a confesar a Jesús el hijo del Dios vivo, y no pueden beber del agua de vida que fluye de una fuente que salta para vida eterna.

(Juan 7:37) En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. {38} El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. {39} Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Jesucristo es el único medio para beber esa agua viva. La oportunidad de creer en el hijo de Dios aun está vigente, y tan pronto como lo confesamos como nuestro señor y salvador personal, renacemos del espíritu de Dios y tenemos de su espíritu; tenemos el agua de vida en nuestro interior. De ahí en adelante, depende de nosotros dejarla correr libremente, y eso hacemos cuando hablamos en lenguas y hablamos la Palabra de Dios a los demás.

Alguna vez te has preguntado, ¿por qué la hierba y los árboles se ven mucho más verdes y mucho más hermoso después de un poco de lluvia, que cuando tú los riegas todos los días? Permíteme leer esto:

"Debido a su capacidad para disolver numerosas sustancias en grandes cantidades, el agua pura rara vez ocurre en la naturaleza. Durante la condensación y la precipitación, la lluvia o la nieve absorben de la atmósfera cantidades variables de dióxido de carbono y otros gases, así como trazas de materiales orgánicos e inorgánicos. En su movimiento a través de la corteza terrestre, el agua reacciona con los minerales en el suelo y las rocas. Así que el agua de lluvia puede ser más beneficiosa para las plantas que el agua del grifo, porque llevan mucho más nutrientes y minerales que el agua de la llave.”

Eso mismo sucede cuando comparamos la vida física con la vida espiritual. Porque el espíritu santo que tenemos en nuestro interior produce el mismo efecto en nuestras vidas, absorbe y elimina las impurezas espirituales que tratan de impregnar nuestras mentes, por medio de las religiones del mundo para contaminar nuestras vidas y hacernos impuros, sucios, inmundos. Ese espíritu cual agua de vida nos purifica, y nos ayuda a desarrollarnos y a crecer espiritualmente.

(1 Corintios 3:6) Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. {7} Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

¡La Palabra de Dios es esa agua viva! Es por eso que nos sentimos renovados y fortalecidos cada vez que bebemos unos cuantos versículos de la Palabra de Dios, después de andar espiritualmente sedientos por el mundo. Jesucristo hizo todo eso disponible para nosotros, él no es solamente, “el aguador,” por decirlo de alguna manera, él es el camino, la verdad, y la vida, nadie llega al Padre sino por él. ¡El es el único medio para llegar a Dios!

(Apocalipsis 7:16) Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; {17} porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Como una analogía, estos versículos se refieren a Jesucristo como al cordero pascual del antiguo Testamento, y como al futuro cordero del apocalipsis que pastoreará a futuras personas de tiempos venideros a fuentes de agua de vida. ¡Porque Cristo es el único camino para llegar a Dios!

Nosotros, quienes ya tenemos a Cristo en nuestro interior, debemos pues, beber el agua natural para nuestros sedientos cuerpos, pero continuar bebiendo del agua espiritual que refresca nuestro espíritu todos los días, y dar también a otros la oportunidad de beber de ella.

(Isaías 55:1) A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche {2} ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. {3} Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David. {4} He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones. {5} He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado. {6} Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. {7} Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. {8} Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. {9} Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. {10} Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, {11} así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. {12} Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.

Dios hace una invitación abierta, a todos aquellos que estén espiritualmente sedientos, y los espera con los brazos abiertos. Debemos buscarlo a él y su Palabra, hacer sus pensamientos nuestros y caminar por sus caminos. Su palabra siempre producirá resultados positivos y nunca regresará vacía. Si queremos gozo y alegría, si queremos paz para nuestras vidas, necesitamos beber de la fuente de agua viva.

El agua no sólo es necesaria para nuestro cuerpo, es esencial para la supervivencia de todos los organismos vivos. El agua viva de la Palabra de Dios también es vital para nuestro beneficio espiritual.

Hoy en día, el mundo ofrece muchas y diversas cisternas rotas, en su mayoría, religiones hechas por el hombre, que te prometen cosas que ninguna de ellas pueden cumplir. Desarrollan doctrinas, imponen reglas y mandamientos, y nada de lo que te ofrecen es gratis, si no pagas de alguna manera, pagarás de otra. Todo hecho y establecido por el hombre mismo, sistemas de creencia que te cautivan y te encierran, como una cisterna que solo tiene una capacidad limitada de la cual beber, te seducen y te envuelven a tomar de sus aguas, sólo para que cinco minutos más tarde estés nuevamente sediento. 

(Revelaciones 21:5) Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. {6} Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Como creyentes cristianos, debemos esforzarnos para seguir bebiendo del manantial del que siempre fluye el agua viva de la Palabra del Dios verdadero, para satisfacer nuestra sed espiritual. El agua es vital para la supervivencia, pero Dios y su Palabra son aun más importantes que cosa alguna.

Dios prometió a Israel una tierra con ríos, con fuentes en medio de los valles; con estanques de agua en el desierto, con manantiales de aguas en la tierra seca, y algo mucho más importante que un abastecimiento inagotable de agua; derramar de su espíritu, y de sus bendiciones, algo que está disponible para ti hoy, y que es lo que nos habilita a beber de esa agua viva.

Y así como el agua natural es el constituyente principal de la materia viva, y es vital para la supervivencia de todo organismo vivo, así debemos permitir que el agua de vida de la Palabra de Dios sea el constituyente principal en nuestro diario andar para una vida espiritual plena, llena de gozo, paz, prosperidad, y todas las bendiciones que Dios promete en su Palabra. Porque Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, pues lo que Dios promete,
¡Dios lo cumple!

¡Dios te bendiga!

I.H.S.

J.E.R.S.

5/12/2016
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En 2 Corintios 12:7 Pablo se refiriere al “aguijón en la carne", como "un mensajero de Satanás" que le había sido dado para que no se enalteciera sobremanera, después de haber experimentado ciertas “visiones," debido a "revelaciones," con las que Dios le había bendecido. La naturaleza del "aguijón en la carne" de Pablo, ha sido el tema de muchas especulaciones. Muchos han sugerido que Pablo padecía epilepsia, con lo que han querido explicar las experiencias visionarias de Pablo, especialmente la de su conversión. Otros han sugerido que quizás padeció de paludismo, debido a que esta epidemia prevaleció en algunas de las regiones durante el ministerio de Pablo. Y otros han sugerido que Pablo padecía alguna enfermedad de los ojos, debido a la expresión metafórica inusual en Gálatas 4:15 que dice: “¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.”

Una solución más razonable, sin embargo, se relaciona con el contexto de 2 Corintios 12:1-10 donde el "aguijón en la carne" de Pablo se refiere a un "mensajero de Satanás" como se menciona en el versículo 7, y a las "debilidades," los "insultos," las "angustias," las "persecuciones," y las "dificultades" mencionadas en el versículo 10.

La palabra “aguijón,” traducida como tal, es solamente usada tres veces en toda la Biblia.

(Números 33:55) Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis.

Aguijones y espinas, aquí, se refieren a los moradores de los pueblos que Dios mandó a los judíos que eliminaran de sus vidas, y a como esta gente y sus costumbres iban a afectar al pueblo judío si no lo hacían. En un sentido figurado, Dios le dijo al pueblo judío, lo que los moradores de la tierra que Dios les había dado, representarían para ellos si no los eliminaban de sus vidas. Veamos un poco del contexto.

(Números 33:50) Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab junto al Jordán frente a Jericó, diciendo: {51} Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, {52} echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todos sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos; {53} y echaréis a los moradores de la tierra, y habitaréis en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.

El pueblo judío debía echar a todos los moradores de la tierra, destruir sus ídolos de piedra, y todas sus imágenes de fundición, y todos sus lugares altos. La advertencia fue: (Números 33: 55) Y si no echareis a los moradores del país de delante de vosotros, sucederá que los que dejareis de ellos serán por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os afligirán sobre la tierra en que vosotros habitareis. {56} Además, haré a vosotros como yo pensé hacerles a ellos.

Una espina es un objeto puntiagudo, que solo causa dolor al penetrar y desgarrar la piel. Un aguijón, es como una aguja de inyectar, es hueco, y después de penetrar la piel, no la desgarra, pero transmite un veneno que al comenzar a fluir por el torrente sanguíneo produce cierta picazón o comezón muy molesta, seguida muchas veces por hinchazón alrededor del área afectada. El aguijón transmite una toxina que pudiera ser fatal para algunas personas, la espina no. En Números 33:55 ambas palabras son usadas.

Los otros dos versículos donde la palabra “aguijón” aparece se encuentran en el libro de hechos. 

(Hechos 9:5) El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

El señor Jesús, con esta analogía, le dijo a Pablo que era inútil que continura persiguiendo, acosando, y atacando a la iglesia de Dios, porque simplemente no iba a lograr eliminarla.

Cuando un animal que tiene cascos o pezuñas es picado por una abeja, una avispa, o cualquier animal ponzoñoso, el aguijón queda insertado en la piel del animal, cuando éste siente la comezón del veneno, trata de sacar el aguijón dándose de coces el mismo, logrando únicamente que el aguijón se introduzca más y más sin lograr sacarlo. Lo que el señor le dijo a Pablo en plano y llano castellano fue: ¡Nadie puede detener el movimiento de la Palabra de Dios!

En el siguiente versículo el apóstol Pablo relata la experiencia de su conversión al rey Agripa. 

(Hechos 26:14) Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.

En la versión Reina Valera, hay otro versículo que menciona la palabra aguijón, aunque esta no aparezca en el texto Hebreo.

(Ezequiel 28:21) Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra ella, {22} y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga en ella juicios, y en ella me santifique. {23} Enviaré a ella pestilencia y sangre en sus calles, y caerán muertos en medio de ella, con espada contra ella por todos lados; y sabrán que yo soy Jehová. {24} Y nunca más será a la casa de Israel espina desgarradora, ni aguijón que le dé dolor, en medio de cuantos la rodean y la menosprecian; y sabrán que yo soy Jehová.

En el texto hebreo el versículo 24 realmente dice: “espinas dolorosas y zarzas punzantes”. La palabra “aguijón” no aparece en el texto.

Ahora, la palabra Griega usada en los dos versículos del libro de hechos es kentron, que significa: “picadura, pinchazo, o aguijón.” Pero la palabra Griega usada en 2 Corintios 12:7 es skolops, que significa: “espina, púa,” sin embargo, los traductores usaron la palabra “aguijón,” y aunque ambas pudieran causar dolor y molestias, una espina, no es exactamente lo mismo que un aguijón.

Llamemos pues al pan, pan; y al vino, vino. La palabra correcta de acuerdo al texto en 2 Corintios 12:7 no es “aguijón,” sino, “espina.”

Una espina solo causa dolor y molestias, pero un aguijón intoxica el cuerpo y lo enferma; en algunos casos, letalmente. Dios le dijo a su pueblo que eliminaran todo lo que tenía que ver con los pueblos paganos, sus ídolos, sus altares, sus tradiciones, su cultura, y que no se mezclaran con ellos en ninguna manera, o los intoxicarían. El pueblo de Dios debía mantenerse puro, sin contaminación de otras culturas, costumbres o tradiciones. Josué previno al pueblo de Israel a no apartarse de Jehová, y a no mezclarse con las naciones paganas; si desobedecían, Jehová no iba a pelear más sus batallas, ni evitaría que las naciones enemigas los acosaran y los atacaran.

(Josué 23:11) Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Jehová vuestro Dios. {12} Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que resta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas matrimonios, mezclándoos con ellas, y ellas con vosotros, {13} sabed que Jehová vuestro Dios no arrojará más a estas naciones delante de vosotros, sino que os serán por lazo, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

El aguijón era una manera simbólica de decirle al pueblo judío que el veneno de las tradiciones, costumbres y culturas paganas enfermarían a la gente y las contaminarías. Pablo no tenía que lidiar con un aguijón, sino con una espina, él estaba plenamente persuadido del amor, del poder, de la gracia, la misericordia, y la fidelidad de Dios, que ya no podía ser contaminado por nada, su compromiso y su celo por proclamar la Palabra de Dios hasta los confines de la tierra eran inquebrantables; por esa razón, Satanás le envió un mensajero, una “espina en su costado,” una molestia constante para tratar de evitar que se moviera libremente llevando el ministerio de la salvación al mundo, y a la vez, un recordatorio constante de que el poder de Dios se perfecciona en la debilidad, manteniéndolo así, humilde y obediente.

Así que, de acuerdo al texto Griego, esa "espina en la carne" de Pablo, se refiere más a un "mensajero de Satanás", que a cualquier dolencia o padecimiento físico de Pablo. Más que un castigo o un juicio de parte de Dios para Pablo, fue una manera de mantener a Pablo en su propio juicio, para que no se enalteciera. Así como los enemigos de Israel también representaron espinas y aguijones en su costado, para que se mantuvieran rectos y no se apartaran de Jehová, Dios permitió al enemigo, como lo hizo con Job, pero con muchas más restricciones, mantener un mensajero que acosara a Pablo. El ministerio de Pablo era vital para el movimiento de la Palabra de Dios, porque fue enviado a los gentiles, a las masas de gente que no tenían nada que ver con el pueblo judío. Pablo era una pieza clave y el adversario, al verse burlado después de la muerte, resurrección, y ascensión de Jesús, no iba a permitirle a Pablo que se moviera libremente, llevando el ministerio de la salvación a todos los confines de la tierra. Por esa “espina en la carne,” Pablo se volvió un experto en el tema del sufrimiento, como lo mencionan los siguientes versículos:

(2 Corintios 1:3) Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, {4} el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. {5} Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. {6} Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. {7} Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación. {8} Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. {9} Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; {10} el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; {11} cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.

Pablo sabía del sufrimiento y de la consolación, después de todo lo que afrontó a lo largo de su ministerio, y nos indica que la oración de unos por otros confiando en Dios, es de gran ayuda, pues es Dios quien nos libera de cualquier tribulación, y en el caso de Pablo, hasta de la muerte, como lo relata en los versículos siguientes.

(2 Corintios 11:16) Otra vez digo: Que nadie me tenga por loco; o de otra manera, recibidme como a loco, para que yo también me gloríe un poquito. {17} Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloriarme. {18} Puesto que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré; {19} porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos. {20} Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas. {21} Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía. {22} ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. {23} ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. {24} De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. {25} Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; {26} en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; {27} en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; {28} y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. {29} ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno? {30} Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad. {31} El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento. {32} En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los damascenos para prenderme; {33} y fui descolgado del muro en un canasto por una ventana, y escapé de sus manos.

Pablo trabajó más fuerte que todos, fue azotado, apedreado, sufrió naufragios, extravíos, asaltos, fatigas, desvelos, hambre, sed, ayunos, frio y desnudez, además de otras cosas. Pero sobre todo, lo que más se agolpaba en su mente cada día, era la preocupación de todas las iglesias. En toda esa lista de tribulaciones Pablo no menciona enfermedad alguna, por el contrario, en el versículo 29 recalca que todos enferman menos él, y que si podía gloriarse en algo sería solo en su debilidad. Toda la experiencia apostólica de Pablo, lo califican para exhortarnos a poner la mira en las cosas de Dios y a no recibir la gracia de Dios en vano. Hoy es el día de la salvación y eso es lo que debemos pregonar, sin ser tropiezo para la salvación de otros, a pesar de cualquier tribulación.

(2 Corintios 6:1) Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. {2} Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. {3} No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado; {4} antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; {5} en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; {6} en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, {7} en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra; {8} por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; {9} como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; {10} como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.

Pablo nos inspira a seguir adelante y a apartarnos de toda contaminación de la carne, de las cosas del mundo, y a perfeccionándonos en el respeto a Dios.

(2 Corintios 7:1) Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. {2} Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos engañado. {3} No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestro corazón, para morir y para vivir juntamente. {4} Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. {5} Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. {6} Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; {7} y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aun más. {8} Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. {9} Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.

El propósito de esa “espina en la carne” de Pablo, ese "mensajero de Satanás" que Dios permitió, independientemente del deseo del adversario de detener el movimiento de la Palabra de Dios, era mantener al gran apóstol humilde y obediente.

(2 Corintios 4:7) Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, {8} que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; {9} perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;

Pablo no solo fue humilde y obediente, fue alguien que compartió los sufrimientos de Cristo.

(2 Corintios 1:5) Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Esa “espina en la carne” no fue ninguna enfermedad que Pablo padeciera, fue un mensajero de Satanás. Los sufrimientos y las tribulaciones de Pablo fueron instigados por Satanás y operados a través de los males de este mundo, Pablo pudo llevar a cabo su ministerio como un hombre humilde y obediente y pudo compartir la Palabra de Dios dando siempre la gloria a Dios. (2 Corintios 12:6) Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. {7} Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón (espina) en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; {8} respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. {9} Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. {10} Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Nosotros no hemos padecido ni la centésima parte de lo que el apóstol Pablo sufrió, ¿y qué es lo que hacemos? Nos quejamos, lloramos, nos arrastramos, nos enfurecemos, gritamos hasta el cansancio, y nos enfocamos en las tribulaciones más que en la consolación y la liberación, dándole así la gloria al adversario. Pablo con su ejemplo, nos invita a orar unos por otros porque la oración tiene poder, nos exhorta a confiar plenamente en Dios, a soportar las tribulaciones con arrepentimiento genuino cuando cometemos errores, a no ser tropiezo para la salvación de los demás, y a reconocer que la consolación proviene del Dios vivo, quien nos libró de la condenación de Adán y quien nos ha librado ya de la ira venidera.

Nuestro poder también debe perfeccionarse en la debilidad, porque por la gracia de Dios somos hijos de Dios y en Cristo más que vencedores. Esa “espina en la carne” de Pablo debe ser un aliciente para nosotros, y así como Pablo fue humilde, obediente, y resistió todos los ataques del adversario, nosotros también debemos serlo, y declarar que la gracia de Dios es suficiente para perfeccionar el poder de Dios en nuestras debilidades, y por amor a Cristo, declarar, que cuando somos débiles, ¡entonces somos fuertes!

Dios los bendiga.

E.S.N.

José Edixon Rosales Serna
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Antes de entrar de lleno en este maravilloso tema, quisiera hacer una pequeña aclaración, porque existe cierta controversia al respecto de a quién está dirigido este ministerio de reconciliación, aunque su aplicación afecta, tanto a creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, que se han alejado de Dios y su Palabra, como a incrédulos, gente que no ha conocido a Dios ni su Palabra. Así que nos enfocaremos principalmente en la aplicación y de a quien afecta este ministerio; y para ello quiero mostrar lo que la Biblia dice al respecto; especialmente enfocándome en la definición de la palabra reconciliación como tal, de acuerdo a lo que la Palabra de Dios dice, o mejor dicho, lo que la reconciliación realmente significa desde el punto de vista de Dios. Así que, para poder comprender un poco más acerca de esta reconciliación, hay que entender algunas cosas.

El diccionario dice, que la reconciliación es el acto de reconciliar; o sea, lograr que dos personas o grupos sean amigables de nuevo, después de una discusión o desacuerdo. O bien, el proceso de encontrar una manera de hacer, que dos diferentes ideas, hechos, etc., existan al mismo tiempo. Estas dos definiciones me hacen pensar en la combinación de los colores blanco y negro, el resultado final siempre será de color gris, y dependiendo de cuál de los dos colores añadimos en mayor cantidad, el gris solamente será más claro o más oscuro, pero eso no es lo que Dios define como reconciliación. Vamos a:

(2 Corintios 5:17) De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. {18} Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; {19} que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. {20} Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
Empecemos pues en el versículo 17.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es…” Estar en Cristo, no es exactamente lo mismo que tener a Cristo en ti. Cristo en ti representa el nuevo nacimiento; lo que significa que ya confesaste Romanos 10: 9, 10, y has recibido el don del Espíritu Santo, y eso, es un requisito previo, para poder estar en Cristo.

¡No puedes estar en Cristo, si no tienes a Cristo en tu interior!

Cristo en ti, no te convierte automáticamente en una nueva criatura o nueva creación; tienes salvación inmediata, tienes el perdón de los pecados, y tienes la vida eterna, pero esa nueva criatura, o esa nueva creación, solo se manifiesta verdaderamente, cuando “alguno está en Cristo”; cuando las cosas viejas pasaron y el hombre viejo está muerto, cuando, he aquí todas las cosas son hechas nuevas, al ponernos el nuevo hombre.

Veamos ahora el versículo 18:

La frase "…y todo esto proviene de Dios…" básicamente significa; que fue Dios quien hizo todas las cosas, que él es, el creador del universo, el que nos reconcilió consigo mismo por medio de Jesucristo. Dios hizo su parte cuando nos reconcilió con él, Jesucristo hizo la suya, cuando murió por nosotros.

Ahora, después de confesar a Jesús como nuestro Señor y Salvador personal, es nuestro turno, el aceptar o no ese ministerio de la reconciliación, que como dice la Biblia, “nos fue dado”. La palabra "dado" significa: otorgar, conferir, o entregar, entre otras definiciones. Así que, este ministerio es algo que Dios nos otorgó a nosotros, algo que nos confirió, algo que él nos delegó a nosotros para su cumplimiento. Ya lo tenemos, está disponible, pero depende de nosotros llevarlo a cabo.

La palabra “ministerio" aquí, es la palabra griega diakonía; signfica: ayuda (como funcionario); servicio (como ministro), oficio, (como diaconado); asistencia (como un servidor). Esa misma palabra “ministerio”, me hace pensar en los “dones de ministerio”. No cualquiera opera esos “dones de ministerio”, están disponibles para todo aquél que cree, pero no todo aquél que cree, cree al grado de operar esos “ministerios”, y por ello, Dios tiene mucho que ver, en quien opera esos maravillosos “dones de ministerio”, y que se lleven a cabo. Simple y llanamente “ministerio” significa: servicio. Ya sea que actuemos como una ayuda, como un ministro, o como un funcionario, estamos aquí para servir, tenemos que aceptar ese servicio, y el platillo principal de este menú es la reconciliación.

El versículo 19, nos enseña algo verdaderamente importante, porque establece que Dios nos muestra el camino, con su ejemplo, reconciliando al mundo con él mismo, no imputándole sus pecados; esta es la esencia misma de la reconciliación, el perdón total, ¡su gracia! No hay tonos grises en esto, no existe el “pon un poco de tu parte, y yo pongo un poco de mi parte”. Con respecto a la reconciliación, Dios no está interesado en medias tintas, con Dios no hay mitad y mitad. El proveyó el perdón total; ¿no crees que deberíamos al menos intentar un compromiso total? ¡Eso es lo que él espera de nosotros, y es por eso qué nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación!

La palabra “encargó” aquí es la palabra griega títhemi, que en general, se traduce como: poner, fijar, hacer; o sea, algo que Dios ha establecido de antemano. Te voy a mostrar algunos ejemplos de esta palabra, de una manera más descriptiva.

(1 Corintios 12:18) Pero ahora Dios ha colocado (estableció de antemano) los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso. (1 Corintios 12:28) Y a unos puso (estableció de antemano) Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas

En estos dos versículos las palabras "colocado" y “puso” significan: Que Dios estableció de antemano donde colocar o poner, tanto los miembros del cuerpo, como los dones de ministerio. Es prerrogativa de Dios colocar a los miembros del cuerpo, donde él quiso, y lo mismo aplica para los dones de ministerio.

(1 Tesalonicenses 5: 9) Porque no nos ha puesto (establecido de antemano) Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo.

(1 Timoteo 2: 7) Para esto yo fui constituido (establecido de antemano) predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.

(2 Timoteo 1:11) del cual yo fui constituido (establecido de antemano) predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

En todos estos versículos, independientemente de las palabras usadas; colocar, poner, constituir, títhemi significa: (establecido de antemano). Fue la voluntad de Dios el no ponernos para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo. Fue la voluntad de Dios, poner, o constituir a Pablo como predicador, apóstol, y maestro de los gentiles. ¡Y fue la voluntad de Dios y su prerrogativa, encargarnos a nosotros (estableció de antemano) la palabra de la reconciliación, lo que es un privilegio!

"Palabra" en el versículo 19 es la palabra griega logos; que significa: decir algo, doctrina, trabajo, entre muchas otras. Así que esta "palabra" es algo que tenemos que decir, es una doctrina que debemos seguir, y es un trabajo que debe llevar a cabo. ¿Qué? ¡Reconciliación! ¡No va a suceder si no hablamos, si no nos movemos, si no trabajamos, si no servimos!

El versículo 20 establece que ahora somos embajadores en nombre de Cristo. Un embajador es un alto representante de un país, nosotros somos representantes de Dios en Cristo Jesús, por lo tanto, es importante estar en Cristo, porque sólo estando en Cristo podemos llevar con eficacia este ministerio de la reconciliación, no sólo entre los creyentes renacidos del espíritu de Dios, pero también entre los incrédulos, aquellos que nunca han oído la Palabra de Dios, o no han oído lo suficiente, como para creerla. Veamos un ejemplo del apóstol Pablo.

(Hechos 13:43) Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. {44} El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. {45} Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. {46} Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. {47} Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. {48} Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

En el versículo 43 Pablo persuadió a muchos de los judíos y prosélitos religiosos (extranjeros o paganos convertidos al judaismo) para continuar en la gracia de Dios, la gracia de Dios vino a nosotros con el nuevo nacimiento, lo anterior indica, que algunos de esos judíos y prosélitos eran creyentes renacidos del espíritu de Dios. El versículo 44 menciona que casi toda la ciudad escuchó la palabra de Dios. El versículo 45 muestra que Pablo y Bernabé fueron confrontados por los Judíos envidiosos que contradecían y blasfemaban lo que ellos estaban enseñando. El versículo 46 muestra el denuedo de Pablo y Bernabé para confrontar a los detractores.

La palabra "puesto" en el versículo 47 es la palabra griega títhemi, indicando que fue Dios quien “puso” (estableció de antemano) a Pablo y Bernabé como luz de los gentiles. El versículo 48 demuestra que muchos de los gentiles, que vinieron a oír la Palabra de Dios, creyeron, regocijándose y glorificando la Palabra de Dios.

Este es un maravilloso ejemplo de Pablo y Bernabé llevando a cabo el ministerio de la reconciliación, tanto para algunos creyentes renacidos que estaban alejándose de Dios y su Palabra, como para aquellos que nunca habían escuchado la Palabra de Dios.

Hasta ahora, hemos aprendido que ser un creyente renacido del espíritu de Dios, con Cristo en nuestro interior, nos habilita a estudiar la Palabra de Dios para presentarnos a él aprobados, para aprender, para crecer, para renovar nuestras mentes hasta el punto de ser transformados, y andar por el espíritu, de modo que podamos estar en Cristo, porque estar en Cristo es relevante para el ministerio de la reconciliación.

Aprendimos, que todas las cosas provienen de Dios, el creador del universo, que por gracia, él nos mostró el camino con su ejemplo, al no imputar al mundo sus ofensas, concediendo el perdón total a través de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, y que espera un compromiso total de nosotros para llevar su palabra de reconciliación y servir. Aprendimos, que somos representantes de Dios en Cristo Jesús, no sólo para exhortar a aquellos creyentes renacidos, que están siendo engañados por este mundo a través de las artimañas del error, a continuar en la gracia de Dios, sino también para enseñar a aquellos que no conocen a Dios ni su Palabra, hasta los confines de la Tierra.

La reconciliación que Dios nos enseña en su Palabra, no es un reparto a partes iguales, es el perdón total y el compromiso total, y eso realmente sucede cuando estamos en Cristo, cuando somos una nueva criatura: cuando las cosas viejas pasaron; y he aquí, todas las cosas son hechas nuevas.

(2 Corintios 6:1) Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Este versículo nos ratifica que somos colaboradores de Dios, y como colaboradores suyos, debemos estar capacitados para ministrar, o sea, servir esa reconciliación, a quienes no conocen a Dios ni su Palabra, y así como somos nosotros mismos exhortados a no recibir en vano la gracia de Dios, exhortar, o persuadir, como Pablo y Bernabé lo hicieron, a aquellos hermanos en Cristo que por una razón u otra están alejados de Dios y su Palabra.

Por medio de la obra completa de Jesucristo, Dios nos perdonó de una vez y para siempre, su perdón es total, su acto de reconciliarnos con él mismo fue sin reservas, él nos aceptó a pesar de todo. ¿Por qué entonces, nosotros hayamos tan difícil, el aceptarnos unos a otros? ¿Por qué tenemos que decirle al hermano en conflicto, discúlpate tú primero? Si Dios ya nos mostró el camino, y hemos leído en los evangelios que Jesús también dijo “perdonaos los unos a los otros” ¿Porqué seguimos sin hacerlo? ¡Porque al parecer, muchos han recibido la gracia de Dios en vano!

¡Recibir la gracia de Dios en vano es, no valorar el sacrificio de Jesucristo, es, no aceptar el perdón total de parte de Dios, es, yo voy a hacer lo que yo quiero! ¡Y eso es precisamente lo que Dios no quiere que hagamos! ¡Por eso nos exhorta, a no hacer eso! ¡Exhortar es incitar a alguien con palabras, a que haga o deje de hacer algo! ¡Dios nos exhorta a no recibir su gracia, su perdón total, su reconciliación, en vano! ¡Y cuando tenemos contención, cuando tenemos desorden, cuando tenemos pleitos, cuando tenemos celos, ira, desavenencias, es porque hemos recibido la gracia de Dios en vano!

Es aquí donde podemos ver la diferencia, entre un creyente renacido, que aunque tiene a Cristo en su interior, aún batalla con las cosas de la carne, y un creyente renacido que está en Cristo, manifestando esa nueva creación. Lo que es aún más relevante, tanto para nuestras vidas, en nuestra relación con Dios, como para el movimiento de su santa Palabra, por medio del ministerio de la reconciliación.

¿Recuerdas la definición de la palabra reconciliación? El diccionario dice, que la reconciliación es el acto de reconciliar; o sea, lograr que dos personas o grupos sean amigables de nuevo, después de una discusión o desacuerdo. O bien, el proceso de encontrar una manera de hacer, que dos diferentes ideas, hechos, etc., existan al mismo tiempo.

Pero esa es la definición de la reconciliación de acuerdo al mundo, y la reconciliación de acuerdo al mundo, te enseña que en cualquier conflicto, tú debes ceder 50% para que la otra parte ceda 50%, y poder así llegar a un acuerdo. Es como la mezcla del blanco con el negro, el resultado siempre será gris, o más claro, o más oscuro, dependiendo del porcentaje cedido por las partes.

Pero nosotros, como creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, no debemos vivir conforme a los lineamientos del mundo sino conforme a la voluntad de Dios, y la reconciliación, como Dios la dio, nos enseña a no recibir la gracia de Dios en vano, nos enseña a valorar el sacrificio y obra de nuestro señor y salvador Jesucristo, nos enseña a recibir el perdón total de parte de Dios y su aceptación, y nos enseña, que nosotros también debemos perdonar completamente a nuestros hermanos en Cristo, sin reserva alguna.

En cuanto a su aplicación, el ministerio de la reconciliación aplica y afecta a todo aquel creyente renacido del espíritu de Dios que vive en conflicto, ya sea por causa de las artimañas del mundo, o por desacuerdos y desavenencias con otros creyentes cristianos, que alejándose de Dios y su Palabra, se olvidan de su perdón y de su aceptación sin reservas, recibiendo así, la gracia de Dios en vano. También aplica y afecta, a todo aquel que no ha conocido a Dios ni su Palabra, o que no ha oído lo suficiente de ella para creer.

Ahora, con respecto a esa controversia, de, ¿a quién está dirigido este ministerio? La Biblia dice, que así como Dios nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, también nos dio a nosotros el ministerio de la reconciliación, yo solo leo lo que dice, y la palabra “nosotros” está en el texto Griego. Si ese ministerio es para ti, o para mi, ya sea como funcionario, ministro o servidor, quien sea que le corresponda debe llevarlo a cabo. Lo que es innegable, es que si Dios nos ha bendecido con algún ministerio debemos llevarlo a cabo, y si acaso no tenemos ministerio alguno, hablar la Palabra de Dios. He aquí algunas de las cosas que como creyentes cristianos debemos hablar.

(Tito 2:1) Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.

¡Solo la Palabra de Dios correctamente dividida nos enseña esa sana doctrina!

(Santiago 2:12) Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. {13} Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

¿No es maravilloso? Cuando tenemos conflictos con alguien juzgamos, y cuando juzgamos condenamos, y cuando condenamos aprisionamos. Debemos hablar la ley de la libertad y mostrar misericordia, como Dios la mostró con nosotros cuando perdonó nuestros pecados. ¡Hagamos lo mismo!

(Tito 2:11) Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, {12} enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, {13} aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, {14} quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. {15} Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.

¡Tenemos que hablar sobre esa gracia, con toda autoridad!

(Efesios 6:16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. {17} Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; {18} orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; {19} y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, {20} por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

(1Tesalonicenses 2:3) Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, {4} sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

¡No tenemos que agradar al mundo, por lo tanto no debemos hablar las cosas del mundo, sino la Palabra de Dios! ¿Queremos terminar con los conflictos, las contiendas, los celos, la ira y las desavenencias?

(Efesios 4:1) Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, {2} con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, {3} solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

¿Queremos guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz?

(Efesios 4:17) Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, {18} teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

¡Tenemos que dejar las viejas costumbres, los viejos vicios, los viejos hábitos! ¿Cómo?

(Efesios 4:22) En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, {23} y renovaos en el espíritu de vuestra mente, {24} y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. {25} Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. {26} Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, {27} ni deis lugar al diablo. {28} El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. {29} Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. {30} Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. {31} Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. {32} Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

El perdón es la esencia misma de la reconciliación, tenemos que aceptar ese perdón, y tenemos que aprender a perdonar. La reconciliación de acuerdo al mundo es un perdón condicional, “si cedes, yo cedo”. La reconciliación de parte de Dios es perdón total, sin condiciones, es su completa aceptación, tal y cual somos, con nuestras fallas y con nuestros defectos. El hombre nuevo, es el que habla verdad con su prójimo, el que se enoja pero no peca, el que no da lugar al diablo. El hombre nuevo es el que no hurta más, sino que trabaja con sus manos para compartir con el que padece necesidad, y no habla palabras corrompidas, sino sana doctrina, la que edifica y da gracia a los oyentes. El hombre nuevo no contrista el espíritu santo de Dios, es benigno, misericordioso, y perdonador. El hombre nuevo es andar en Cristo, y andar en Cristo, es esencial para llevar a cabo el ministerio de la reconciliación con efectividad y eficiencia. Si tú ere alguien que cree, que tienes ese ministerio de la reconciliación, llévalo a cabo, ya sabes ahora lo que debes hacer. Pero si tú aún no sabes si tienes este ministerio, como creyente cristiano renacido del espíritu de Dios, tienes aún la responsabilidad, y la autoridad, como colaborador de Dios, como embajador en nombre de Cristo hasta los confines de la tierra de hablar la Palabra de Dios correctamente dividida.

(1Pedro 4:10) Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. {11} Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.
Amén.

Que este nuevo año que comienza, tu resolución no solo sea bajar de peso, un mejor sueldo, una mejor casa, o un auto nuevo, metas en realidad muy respetables. Pero algo más loable aún, es comprometerte con Dios a ser mejor cada día, a hacer su voluntad y no la tuya, a hablar su Palabra, a estudiarla, aprenderla, y aplicarla en tu diario vivir, con el fin de renovar tu mente y transformarte para así, estar en Cristo, vistiendo el hombre nuevo en tu interior, y algo que es también de gran importancia, darla a conocer a quienes la necesitan, para que Dios también bendiga sus vidas y los libere, por medio de su Palabra y su ministerio de la reconciliación.

Dios te bendiga

E. S. N.

J.E.R.S.

Enero 1 del 2016
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(Filipenses 2:14) Haced todo sin murmuraciones y contiendas, {15} para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

La palabra "todo" a la que Pablo se refiere, es “todo” lo que tiene que ver con la Palabra de Dios, no todo lo que tiene que ver con las cosas de la carne, o las cosas de este mundo. Pablo escribió esta epístola alrededor del año 62 después de Cristo, y habla de una generación maligna y perversa. Estamos en el siglo 21, y no hay duda de que estamos también en medio de una generación maligna y perversa. Aunque hablo especialmente por lo que sucede en Estados Unidos de América, como el Plan de salud (Obama Care), el matrimonio gay, la deshonestidad política en el Congreso, los intentos de limitar la libertad de expresión con su póliza ridícula de ser “políticamente correctos” y no ofender a nadie, hasta las negociaciones de la venta de partes de fetos humanos por Planned Parenthood (planeación familiar); disque, ¿por el bien de la ciencia? Y principalmente el hecho de querer sacar a Dios de las escuelas, de las oficinas de gobierno y hasta de lugares públicos. El simple hecho de mencionar a Dios o a Jesucristo su hijo puede ser hasta causa de demandas legales, ah, y no trates de decirle a alguien “Dios te bendiga” porque puede considerarlo como un insulto. Es cierto que tenemos que tener cuidado y ser inteligentes acerca de lo que decimos, y a quién se lo decimos, pero ¿dónde está entonces nuestra libertad? ¿La libertad en la que Cristo nos hizo libres para no estar otra vez sujetos al yugo de esclavitud? Sabemos que el adversario anda como león rugiente buscando a quien devorar, pero, ¿no debemos decir, o hacer nada por temor a las acusaciones?

(Romanos 8:33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. {34} ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Estos versículos nos hacen una pregunta y también nos confirma que ni Dios, ni Jesucristo acusarán a los escogidos de Dios, o sea, ¡nosotros! Todos sabemos muy bien, quien es el gran acusador, el que trajo condenación a la humanidad, así que ¿por qué tenemos que andar y vivir con temor, como si fuésemos culpables de algo? ¡Se supone que debemos caminar en amor y en libertad!

(Romanos 8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. {2} Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. {3} Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; {4} para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Todos estos versículos establecen una gran verdad, que debemos "andar conforme al espíritu" ¡Si hacemos eso, estaremos cubiertos contra cualquier cosa! Lamentablemente el 95% de la población mundial no conocen a Dios y su Palabra, y andan conforme a la carne; y no me atrevería a decir que porcentaje de creyentes cristianos realmente andan conforme al espíritu. ¡Solo ese andar en el espíritu es lo que nos hace completamente libres!

¡Libres de la condenación de Adán; libres del temor, libres de cualquier preocupación, tristeza, miseria, cualquier tipo de culpa, y libres de todo tipo de cautiverio, incluyendo tener que ser políticamente correcto!

La historia que voy a compartir, quizás no tenga mucha relación con todo lo anterior. Pero sin duda nos muestra que cuando cometemos algún error, al grado de sentir condenación, angustia, pena, temor y culpa, pero regresamos a Dios con un corazón genuinamente arrepentido, el amor, la misericordia, y la gracia de Dios, son mucho más grandes que cualquier dedo, apuntando a nuestras vidas.

(2 Samuel 11:2) Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. {3} Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. {4} Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. {5} Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta.

La historia es clara, David vio a Betsabé, y siendo el rey, envió a sus siervos para que la trajeran a él, él la tomó, se acostó con ella, y ella quedó embarazada. ¿Qué está mal aquí? ¡Todo! Él era el rey, el líder, quien debía poner el ejemplo en rectitud, en justicia, en moral. En el capítulo 12 Dios envía al profeta Natán para confrontar a David de su fechoría.

(2 Samuel 12:1) Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. {2} El rico tenía numerosas ovejas y vacas; {3} pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. {4} Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. {5} Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. {6} Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.

David mismo reconoció que lo que él había hecho, era digno de muerte, aunque no se imaginaba que Natán se refería a él.

(2 Samuel 12:7) Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, {8} y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más.

Esto que Dios dijo a David por medio de Natán, que podía haberle añadido mucho más de todo lo que ya poseía, Dios también puede hacerlo por nosotros, no necesitamos ser codiciosos, ni con las cosas materiales, ni con la mujer de nuestro prójimo. Solo tenemos que ir al Padre y pedirle lo que necesitamos, creer que lo recibiremos, y lo tendremos.

(Mateo 21:22) Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

(Hebreos 4:16) Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

(Efesios 3:20) Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

Mateo y Hebreos nos corrobora que si de verdad creemos recibiremos, porque tenemos total libertad de acercarnos al trono de Dios con confianza, y Efesios nos garantiza que Dios tiene tanto la capacidad como la voluntad de hacer lo que promete.

(2 Samuel 12:9) ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. {10} Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. {11} Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. {12} Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. {13} Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.

Lo que hizo David fue terrible, había matado a un buen hombre para quedarse con la esposa de este y para ocultar que la había embarazado, y estaba esperando un hijo suyo. Él sabía que había pecado contra Dios, y cuando aceptó su error, se arrepintió en su corazón. ¿Y sabes qué? Dios perdonó su pecado, y le dijo que no iba a morir, aunque Dios ya había determinado lo que iba a sucede con el niño, a consecuencia de lo que David había hecho.

(2 Samuel 12:14) Más por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. {15} Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente. {16} Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó la noche acostado en tierra. {17} Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan. 

¿Qué le dijo Dios a David acerca del niño? ¡Que ciertamente moriría! Pero David, sabiendo que Dios es un Dios misericordioso, que había perdonado su pecado, pensó que quizás Dios permitiría que el niño viviera, y se tiró a tierra para rogar a Dios por el niño, y ayunó durante siete días.

¿No crees tú, que David se sentía aún lleno de condenación, angustia, pena, temor y culpa? ¿Atormentado, preocupado, triste, temeroso y miserable y con todo tipo de cargas, física, mental, emocional y espiritualmente en todos los sentidos que pudieras imaginar? ¡Por supuesto! Él era el rey, con una enorme responsabilidad de gobernar y guiar a su pueblo ¿Crees tú, que en ese estado, David era capaz de llevar a cabo sus funciones? ¡No lo creo!

Nosotros tenemos también una gran responsabilidad, somos sus escogidos, hijos e hijas del Dios todopoderoso, y debemos hablar y enseñar la Palabra de Dios, correctamente dividida, hasta lo último de la tierra. Pero cuando estamos bajo presión, llenos de condenación, de temor, de preocupaciones, tristeza, pena, culpa, miseria, y todo tipo de cargas físicas, mentales, emocionales y espirituales, tampoco podemos funcionar.

Pero que veamos lo que hizo David para salir de ese lío en el que se metió.

(2 Samuel 12:18) Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía, le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le decimos que el niño ha muerto? {19} Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y ellos respondieron: Ha muerto. {20} Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió.

¿Vistes lo que hizo? ¡Él se levantó! Ahora, una cosa que tienes que entender es que él hizo todo esto por sí mismo. ¡Se levantó por sí mismo, se lavó, se ungió, se cambió de ropa a sí mismo, entró en la Casa del Señor por sí mismo, y adoró por sí mismo! Cuando estaba tirado en tierra, para rogar por el niño y ayunar, los ancianos de su casa vinieron a tratar de levantarlo. Pero aquí, en ninguna parte dice que alguien vino a buscarlo, y lo levantó, lo lavó, le ungió, lo vistió, lo llevó a la casa de Jehová, y lo hizo orar. ¡No! ¡Todo lo hizo él mismo!

(2 Sam 12,21) Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.

Y esto es lo que Satanás y el mundo quiere que hagamos, que sigamos tirados, llorando, tristes, y sigamos sintiendo lástima por nosotros mismos, que nos sintamos culpables, miserables, y condenados para siempre. ¡Dios no lo quiera! ¡No debemos complacer al mundo, sino a Dios!

¡Debemos levantarnos como David hizo, y andar! ¡Sin importar quién nos condene, o de qué se nos acuse!

(2 Samuel 12:22) Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? {23} Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí. {24} Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová,

Podemos ver cómo este gran hombre de Dios se levantó a sí mismo, él sabía que lo que había hecho era bajo, pero se arrepintió genuinamente, y cuando se enteró que Dios había perdonado su pecado anduvo rectamente y Dios lo bendijo.

Ahora, no estoy compartiendo esto para condenar a nadie, sino para que sepamos qué hacer cuando batallamos con situaciones similares, o simplemente cometemos cualquier error. Saber que no tenemos que esperar a que alguien venga y nos levante, nos vista, nos unja, nos lleve a la casa del señor y nos anime a adorar a Dios. ¡No! Por supuesto que necesitamos todo el apoyo que podamos conseguir, principalmente de nuestros hermanos en Cristo, la familia de Dios. Pero tenemos que desarrollar nuestro propio andar, al igual que cuando nos despertamos por la mañana, no creo que tú llames a nadie para que te levante de la cama, lo haces por ti mismo, así, que, si de alguna manera nos sentimos como David se sentía cuando estaba tirado en tierra, podamos también levantarnos como él.

(Romanos 8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. {2} Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Tenemos que desarrollar nuestro propio andar espiritual, para tener la sabiduría y el entendimiento que necesitamos para hablar principalmente la Palabra de Dios, correctamente dividida, sin importar lo que el mundo diga o haga. Ya somos libres en Cristo Jesús nuestro Señor, y Dios está de nuestro lado porque somos parte de su familia, porque es un Dios perdonador, misericordioso, y lleno de gracia. ¿Por qué temer lo que el mundo diga o haga?

¿Recuerdas lo que sucedió a los apóstoles cuando predicaban la Palabra, sanaban a los enfermos y operaban milagros y señales? ¡Fueron encarcelados por los líderes religiosos de su era! ¡Pero eso no los amedrentó, por el contrario, continuaron haciendo la voluntad de Dios, anunciando todas las palabras de esta vida, con más denuedo que antes!

(Hechos 5:17) Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; {18} y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. {19} Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: {20} Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. {21} Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos. {22} Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso, {23} diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. {24} Cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello. {25} Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo. {26} Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo. {27} Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, {28} diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. {29} Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

El relato de David nos enseña, que cuando cometemos errores y genuinamente nos arrepentimos, Dios nos perdona, que cuando estamos tirados en el suelo, condenados, avergonzados, consumidos por la culpa y totalmente devastados, física, mental, emocional, y espiritualmente, podemos levantarnos, porque la gracia y el amor de Dios son mucho más grandes y poderosos que cualquier acusación con la que Satanás y el mundo nos señalen.

El relato de hechos, nos enseña, que no debemos temer, sino creer. Que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres. Que debemos hablar la Palabra de Dios correctamente dividida, siguiendo el ejemplo de los apóstoles, no permitir que el mundo nos amedrente, sino hablar con mucho más denuedo.

(Romanos 8:33) ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. {34} ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. {35} ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? {36} Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. {37} Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. {38} Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, {39} ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Al inicio de esta enseñanza, mencioné, que especialmente hablaba por lo que sucede en los Estados Unidos de América, aunque entiendo que en la mayoría de los países hispano parlantes, desde México hasta la Patagonia también tienen problemas similares, y en algunos países, quizás aún más severos, como la falta de seguridad, debido a la alta criminalidad y la violencia, sin olvidar la pobreza.

No temas a lo que el mundo diga, ni tengas temor de hablar y declarar la Palabra de Dios correctamente dividida. ¡Dios quiere que seamos luminares, aún en medio de esta generación maligna y perversa, y también puede enviar a sus ángeles a protegerte, si lo necesitas! ¿Y sabes qué? No existe nada que pueda separarnos del amor de Dios, ni las políticas liberales o corruptas de cualquier gobierno, ni los grupos con intereses especiales que tratan de erradicad a Dios de todas partes, tal como los líderes religiosos de la iglesia del primer siglo hicieron, cuando trataron de frenar a los apóstoles.

¡Desarrolla tu andar espiritual, porque al hacerlo, estarás protegido contra absolutamente todo!

Andemos pues en el espíritu proclamando la libertad que Dios nos dio en Jesucristo y caminemos en amor.

¿Mi exhortación? ¡No te quedes callado! ¡Levántate y habla!

Dios te bendiga

E.S.N.

J.E.R.S.


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Quiero compartir hoy algunas escrituras que hablan acerca de la música y el canto.

El diccionario define la música como el arte de combinar tonos para que sean placenteros, expresivos e inteligibles.

La expresión de todo un rango de emociones vocal o instrumentalmente por medio del arte o de la música formaba gran parte de la vida de la gente en los tiempos bíblicos así como lo es en los tiempos modernos. Dios, nuestro padre celestial es un Dios de gozo y alegría, y quiere que nosotros seamos gente alegre, y llena de gozo.

La Biblia describe a un pueblo cantando y bailando, alabando al Señor con gratitud y reconociendo su poder, su fuerza, su amor, su excelencia.

(1 Samuel 18:6) Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.

Casi dos capítulos enteros de la Biblia, 1 de Crónicas 15 y 16 hablan acerca de la música, de los músicos, instrumentos de música, canciones y gente con habilidades musicales a cargo de ella. David fue parte importante en la música.

(1 Crónicas 15:16) Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.

Una sola canción puede verdaderamente tocar la vida de la gente, la celebración de una comunidad, prácticas rituales o de adoración, aún los actos de guerra dieron pie a canciones. Por favor ve al libro de Éxodos para ver lo que sucedió cuando Dios liberó a su pueblo de Egipto.

(Éxodos 14:31) Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo.

(Éxodos15:1) Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. {2} Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.

Moisés cantó una canción, para compartir las maravillas y milagros que Dios había hecho por ellos. Dios ama a su pueblo cuando cantan con él. Dios le dio a Moisés los Diez Mandamientos y todas las leyes y ordenanzas, y les dijo todo lo que tenían que hacer. Dios también le dio a Moisés dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.

(Deuteronomio 31:16) Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella; y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con él;

Dios sabía que el pueblo de Israel no iba a obedecer y seguirlo, sabía que iban a apartarse de él, y se lo dijo a Moisés.

(Deuteronomio 31:19) Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.

(Deuteronomio 31:22) Y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseñó a los hijos de Israel.

(Deuteronomio 31:30) Y habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta acabarlo.

(Deuteronomio 32: 1) Escuchad, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca. {2} Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba; {3} Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. {4} El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.

¡Qué canción! Si quieres conocer el resto de la canción no dudes en leer todo el capítulo 32. Por ahora, ve por favor al versículo 44:

(Deuteronomio 32:44) Vino Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo de Nun. {45} Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; {4 y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. {47} Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella. Y Moisés acabó de hablar todas estas palabras a todo Israel:

Los granjeros después de su jornada cantaban canciones alusivas a su cosecha, mientras otros cavaban pozos al ritmo de sus cantos. La música formaba parte importante cuando el joven rey Josías ordeno la reparación de la casa del señor.

(2 Crónicas 34:1) De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén.

(2 Crónicas 34:8) A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios.

(2 Crónicas 34:12) Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra: y eran sus mayordomos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari; y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de música.

 La casa de Dios fue reparada al ritmo de la música, pero te aseguro que no al ritmo de rap, hip hop, rock, o banda sinaloense. Volviendo a David, por favor, ve a:

(2 Samuel 22:1) Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. {2} Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; {3} Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste. {4} Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mi enemigos.

 Ve el versículo 47:

(2 Samuel 22:47) Viva Jehová, y bendita sea mi roca, Y engrandecido sea el Dios de mi salvación. {48} El Dios que venga mis agravios, Y sujeta pueblos debajo de mí; {49} El que me libra de enemigos, Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; Me libraste del varón violento. {50} Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre. {51} El salva gloriosamente a su rey, Y usa de misericordia para con su ungido, A David y a su descendencia para siempre.

Si lees a través del Antiguo Testamento, verás que cada vez que el pueblo judío desobedeció a Dios se metía en problemas, pero cada vez que volvían a él, Dios los liberaba de su cautiverio, y ellos escribían una canción para proclamar la grandeza de Dios.

Permíteme compartir unos versículos más:

(Salmo 7:17) alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

(Salmo 13:6) Cantaré a Jehová, Porque me ha hecho bien

(Salmo 21:13) Engrandécete, oh Jehová, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío.

(Salmos 30:4) Cantad a Jehová, vosotros sus santos, Y celebrad la memoria de su santidad. {5} Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría. {6} En mi prosperidad dije yo: No seré jamás conmovido,

(Salmos 33:2) Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza. {2} Aclamad a Jehová con arpa; Cantadle con salterio y decacordio. {3} Cantadle cántico nuevo; Hacedlo bien, tañendo con júbilo. {4} Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra es hecha con fidelidad. {5} El ama justicia y juicio; De la misericordia de Jehová está llena la tierra. (Salmo 47: 6) Cantad a Dios, cantad; Cantad a nuestro Rey, cantad;{7} Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.

Hasta ahora todas las canciones muestran una gran cantidad de amor, respeto, agradecimiento, gratitud, alegría y compromiso. Ninguno de esos cantos exalta al autor, ni al hombre mismo, tampoco describe sus emociones, sentimientos, o sus pasiones carnales; ni agreden verbalmente a los oyentes, ni insulta a los hombres y mujeres; simplemente exaltan la gloria y la majestad del creador de los cielos y la tierra.

(Proverbios 29:5) El hombre que lisonjea a su prójimo, Red tiende delante de sus pasos. {6} En la transgresión del hombre malo hay lazo; Mas el justo cantará y se alegrará.

Debemos cantar y regocijarnos, como el hombre justo, y no permitir que el enemigo y su contaminado y corrompido mundo, nos quite la alegría y la melodía de nuestro corazón para cantar a nuestro padre celestial. Si hacemos caso al adversario, el resultado, podría ser semejante a los versículos siguientes:

(Lamentaciones 5:1) Acuérdate, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido; Mira, y ve nuestro oprobio. {2} Nuestra heredad ha pasado a extraños, Nuestras casas a forasteros. {3} Huérfanos somos sin padre; Nuestras madres son como viudas. {4} Nuestra agua bebemos por dinero; Compramos nuestra leña por precio.

¡Dios mío esto es realmente aterrador! Ve el versículo 14:

(Lamentaciones 5:14) Los ancianos no se ven más en la puerta, Los jóvenes dejaron sus canciones. {15} Cesó el gozo de nuestro corazón; Nuestra danza se cambió en luto.

¡No por nada este libro es llamado lamentaciones!

Desgraciadamente hay gente mala a nuestro rededor, aunque debes recordar que no tenemos guerra o enemigos en la carne. El diablo es nuestro verdadero enemigo; es él quien quiere que vivamos afligidos y derrotados,

(Efesios 6:12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Pero el amor de Dios que mora en nuestro interior es más poderoso que cualquier entidad maligna.

(2 Corintios 10:3) Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; {4} porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. 

Cuando trabajaba en esta enseñanza me acordé de mi hermana, a ella le encanta cantar, es una de las cosas que recuerdo que solía hacer durante todo el día, cantar himnos a Dios. Ella cree que al hacerlo mantendría al diablo lejos de ella, y pienso que no estaba totalmente equivocada, aunque hay más cosas que debemos hacer para mantener a Satanás lejos, pero el canto sin duda ayuda mucho.

Estoy seguro que recuerdas a Josué en Jericó, ¿que destruyó a la gente y a la ciudad cuando las paredes cayeron, después de que gritaron y tocaron las trompetas? ¿Y recuerdan a Gedeón? ¿Quien con solo 300 hombres persiguieron y destruyeron a los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente que eran como langostas en multitud, y como la arena del mar, como la Biblia dice? Y otros tantos más que utilizaron el canto, las canciones, y los gritos como armas. Pero la historia que quiero compartir es aún más sorprendente, porque el pueblo de Dios ni siquiera tuvo que luchar. Ve a 2 Crónicas 20:

(2 Crónicas 20:1) Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. {2} Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es En-gadi. {3} Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.

¿No tendrías tu temor, si te dijeran que todos tus enemigos vienen contra ti como una multitud? ¿Cuál sería tu reacción? ¿Quizás correr a esconderte o huir? ¿Armarte hasta los dientes y buscar a tus mejores aliados? ¡Quizás lo último que se te ocurriría seria acudir a Dios por ayuda! ¡Josafat lo hizo!

(2 Crónicas 20:4) Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová: y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová. {5} Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; {6} Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista? {7} Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre? {8} Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre, diciendo: {9} Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti, (porque tu nombre está en esta casa,) y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.

Aquí vemos también que no solo Josafat vino a pedir socorro a Jehová, todo Judá y todas las ciudades de Judá y de Jerusalén vinieron a la casa de Dios. Josafat en su alegoría esta declarando las maravillas de Dios, y recordándole a la gente quien realmente es Dios, y reconociendo que solamente él puede oírlos y salvarlos.

(2 Crónicas 20:10) Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto, sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; {11} He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que tú nos diste en posesión. {12} ¡Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros: no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos. {13} Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres, y sus hijos.

¡Quiero resaltar el versículo 13, dice que todo Judá estaba delante de Jehová con sus niños y mujeres, y sus hijos! ¿Ves la importancia de ir ante el trono de Dios juntos, en unidad, como una familia?

(2 Crónicas 20:14) Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio de la reunión; {15} Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. {16} Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. {17} No habrá para qué peleéis vosotros en este caso: paraos, estad quedos, y ved la salvación de Jehová con vosotros. Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos, que Jehová estará con vosotros.

La batalla espiritual en la que nos encontramos tampoco es nuestra, sino de Dios, y él pelea todo el tiempo por nosotros aplastando la cabeza del adversario a cada paso, solo necesitamos creer en él, en su Palabra, adorarle y alabarlo, y confesar a Jesucristo como nuestro señor personal, y creer que Dios le levantó de entre los muertos.

(2 Crónicas 20:18) Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron delante de Jehová, y adoraron a Jehová. {19} Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte y alta voz. {20} Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie, dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados. {21} Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. {22} Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros: {23} Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero. {24} Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos, pues ninguno había escapado.

¿No es asombroso que el pueblo de Dios ni siquiera tuviera que desenfundar una sola espada? Nuestro Dios es capaz de eso y mucho más, él puede hacer eso para nosotros hoy, si se lo permitimos. Seamos personas felices, alegres, y llenas de gozo, como nuestro Dios quiere que seamos. ¿Quieres ser liberado de tus prisiones, cualquiera que estas sean? ¡Cántale a Dios! 

(Romanos 15:5) Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús, {6} para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. {7} Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios. {8} Pues os digo, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres, {9} y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te confesaré entre los gentiles, Y cantaré a tu nombre. {10} Y otra vez dice: Alegraos, gentiles, con su pueblo. {11} Y otra vez: Alabad al Señor todos los gentiles, Y magnificadle todos los pueblos.

(1 Corintios 14:15) ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.

Dios quiere que cantemos con gozo y alegría, que le alabemos, exaltemos su nombre, y proclamemos sus maravillas. Que le seamos testigos hasta lo último de la tierra.

Desgraciadamente la música de hoy y los ritmos modernos dejan mucho que desear. ¿Y qué podemos decir de las formas de baile exageradamente sugestivas de los jóvenes de hoy? completamente irreverentes, indecentes, hasta inmorales, totalmente desprovistos de pudor. La música y la danza han sido completamente adulteradas, contaminadas y corrompidas por el adversario y sus seguidores, quienes se ocultan enarbolando la falsa bandera de la “liberación” y la “diversidad”, y si te opones a ellos te acusan de “purista” “racista” e “intolerante”, no les temas y no te dejes influenciar por sus “modas” ni sus amenazas. ¡Mantente firme en la fe y declara la verdad! Como creyentes cristianos responsables, y dignos de la vocación con que fuimos llamados, mi exhortación como padre es proteger a nuestros hijos, nuestras familias y nuestras vidas, y no permitir que el mundo los absorba, ¡No sigas las modas ni las tendencias del mundo!

(Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Quizás no necesitemos cantar como Moisés, o como el Israel del Antiguo Testamento, pero si podemos cantar defendiendo nuestra creencia en Dios, en su Palabra, y en Jesucristo, su hijo, proclamando su amor, su misericordia, su gracia, su poder, su perdón, su salvación, su majestad y su excelencia.

El salmo 100 es un gran canto, que describe todo lo que nuestro Padre celestial representa y desea no solo para su pueblo del Antiguo Testamento sino para todas las generaciones que creen en él, en su Palabra, y confesamos a Jesucristo, su hijo, como salvador personal de nuestras vidas.

(Salmo 100:1) Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. {2} Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. {3} Reconoced que Jehová es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. {4} Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. {5} Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

El siguiente versículo establece la voluntad de Dios para sus hijos hoy.

(Efesios 5:17) Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. {18} no os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu; {19} hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; {20} dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo;

¿Quieres ser victorioso ante cualquier circunstancia de la vida?

(Romanos 8:35) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? {36} Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. {37} Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. {38} Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, {39} ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

¡Que Dios te bendiga y no dejes de cantarle a Dios, porque él continúa luchando por nosotros hoy!

E.S.N.

J.E.R.S.

1 de octubre 2015.
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