La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

En la enseñanza de “La Cruz” concluimos que la cruz que cargó Jesús no era de madera, sino el compromiso de sacrificarse a sí mismo por la humanidad, el no abrir su boca cuando fue acusado, golpeado, humillado, abusado y masacrado, al grado que su rostro no tenía forma humana, el no desear mal a nadie sino por el contrario perdonar y justificar a los que lo torturaron delante de Dios diciendo: “Perdónalos Padre porque no saben lo que hacen.” Concluimos también, que la cruz que nosotros debemos cargar diariamente es: Presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, como un culto o adoración racional a nuestro Padre Celestial. Comprometiéndonos a amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerzas, y a Jesucristo, nuestro Señor y Salvador más que a nuestra familia, nuestras pertenencias, o a nosotros mismos. El amar al prójimo como a uno mismo, y ser obediente, humilde, manso, dador. Teniendo la mente de Cristo, y siendo amorosos, pacientes, perdonadores, santos. La cruz que debemos cargar diariamente es: ¡Rendir nuestras vidas a Dios, a su hijo, y al movimiento de la Palabra de Dios cada día!

En la enseñanza “Logikos” concluimos que la palabra “racional” realmente significa: “espiritual;” por lo que si queremos saber cuál es la buena voluntad de Dios agradable y perfecta, debemos primero transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, y para que nuestro “culto” a Dios sea realmente eficiente, ¡debe ser espiritual!

Hoy quiero enfocarme en la palabra “culto,” y continuar estudiando lo que Romanos 12 quiere que entendamos.

(Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

La frase griega traducida “…os ruego…” es un sinónimo de orar, y significa: apelar o exhortar, por medio de una súplica o petición personal; es como si Dios mismo nos suplicara, a presentar (exhibir) nuestros cuerpos en sacrificio vivo, lo que debería ser nuestro diario andar con nuestro padre celestial. Déjame mostrarte una traducción expandida de romanos 12:1

“Debido pues a todo lo anterior (capítulo 11) apelo a ti con una súplica personal del Dios de la misericordia, para que exhibas tu cuerpo en sacrificio vivo, puro, libre de culpa y consagrado, completamente aceptable a Dios, lo que es tu “culto,” ministración o servicio espiritual a Dios.”

La palabra “culto” en romanos 12 es la palabra griega latreia, que significa: servicio divino, o ministración a Dios, también significa adorar. Es usada solamente 5 veces en el nuevo testamento incluyendo el uso en Romanos 12:1. Veamos en qué contexto se usa.

(Juan 16:1) Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo. {2} Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio (latreia = culto) a Dios {3} Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí.

Esto prácticamente sucedió desde los inicios de la iglesia cristiana. ¿Recuerdas cuando Esteban fue apedreado, y como Saulo consentía en su muerte cuando asolaba a la iglesia?

Aún poco antes de su conversión, respirando amenazas y muerte, Pablo vino al sumo sacerdote y pidió cartas para las sinagogas de Damasco, lo hizo porque en realidad pensaba que persiguiendo a la iglesia, encarcelando y eliminando a los seguidores de las doctrinas de Cristo, rendía “culto” o servicio a Dios. La verdad es que Pablo no conocía al Padre, ni a Jesús. El siguiente uso de la palabra “culto” se encuentra en Romanos 9.

(Romanos 9:4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto (latreia) y las promesas;

Pablo habla aquí del pueblo de Israel, a quien Dios adoptó, haciéndoles partícipes de su gloria, encomendándoles la promulgación de la ley, el “culto” y las promesas. El “culto” aquí se refiere al servicio o ministración que los sacerdotes, así como el sumo sacerdote, realizaban al celebrar los sacrificios presentados ante Dios por los pecados y transgresiones del pueblo judío. Los siguientes versículos básicamente describen el “culto” que el supremo sacerdote llevaba a cabo.

(Hebreos 9:1) Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto (latreia) y un santuario terrenal. {2} Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. {3} Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo, {4} el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto; {5} y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle. {6} Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; {7} pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

El versículo 1 dice que el primer pacto tenía ordenanzas de “culto,” o sea, un estatuto establecido por Dios, como un “decreto de absolución.” “Culto” aquí significa: “servicio divino,” representado por el ofrecimiento de la sangre de toros, palomas y corderos para lavar los pecados del pueblo. El versículo 2 describe la disposición del tabernáculo, la ubicación del lugar santo, el candelabro, la mesa y los panes de la proposición. El versículo 3 describe la ubicación del lugar santísimo, donde estaba un incensario de oro y el arca del pacto que contenía el maná, la vara de Aarón, y las tablas del pacto, sobre la cual querubines de gloría cubrían el propiciatorio, como lo mencionan los versículos 4, y 5. El versículo 6 nos enseña que los sacerdotes entraban únicamente en la primera parte del tabernáculo (lugar santo) para cumplir los oficios del culto que a ellos les correspondía. El versículo 7 nos enseña que solo una vez al año, únicamente el sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo y desparramar la sangre del sacrificio como ofrenda para redimir sus pecados y los del pueblo judío.

El “culto” que los sacerdotes, y el sumo sacerdote llevaban a cabo una vez al año, eran parte del primer pacto que Dios hizo con el pueblo judío, sacrificios de muerte, representados por un pacto de sangre para la absolución de los pecados y las transgresiones de los sacerdotes mismos y del pueblo judío, porque sin sangre no hay absolución. Jesucristo trajo un nuevo pacto para Israel, pero cuando ellos rechazaron al hijo de Dios, el pacto se extendió para el resto de la humanidad.

(Hebreos 8:8) Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; {9} No como el pacto que hice con sus padres El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. {10} Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; {11} Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. {12} Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. {13} Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

Estos versículos nos muestran que el viejo pacto (Antiguo Testamento) perdió su vigencia en cuanto el nuevo pacto entró en acción. En este nuevo pacto no se necesitan sacerdotes que ofrezcan sacrificios de sangre de animales por los pecados de nadie. Jesucristo murió por nosotros y su sangre nos limpió de todo pecado, pasado, presente y futuro. En el versículo 12 Dios mismo dice que nunca más se acordará de nuestros pecados.

(Hebreos 1:1) Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, {2} en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; {3} el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, {4} hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.

Jesucristo es el hijo de Dios, el heredero de todo lo que Dios representa, él es el resplandor de la gloria de Dios y la imagen misma de su sustancia, quien nos purificó de nuestros pecados ofreciéndose a sí mismo una vez y para siempre, y está sentado a la diestra de Dios. 

(Hebreos 7:22) Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. {23} Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; {24} mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; {25} por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. {26} Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; {27} que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. {28} Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre. Jesucristo es el sacerdote perfecto, con un sacerdocio inmutable que puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios y es quien siempre intercede por nosotros.

(Hebreos 4:14) Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. {15} Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. {16} Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

¿Qué más necesitamos? ¡Ya lo tenemos todo! ¿Por qué vivir con temor si no cumplimos con las reglas y leyes establecidas en el pacto antiguo, cuando nunca hemos estados sujetos a la ley del pacto del antiguo testamento? ¿Si ahora somos partícipes de un nuevo pacto y tenemos quien intercede por nosotros siempre? El “culto racional” al que Romanos 12 se refiere, es completamente diferente al “culto” o servicio que los sacerdotes del antiguo testamento realizaban.

En el versículo 11 de Hebreos 8 dice: “porque todos me conocerán.” Cuando conocemos a Dios y su Palabra, aceptamos a Jesucristo su hijo como nuestro señor y salvador personal, y permitimos que su ley se arraigue en nuestras mentes, podemos entender que no necesitamos de nadie más que de Dios. Las ceremonias, los rituales, los altares, los candelabros y todo tipo de artificios que se utilizaban en el Antiguo testamento para ofrendar a Dios, hoy no sirven de nada. Dios no se interesa en cosas materiales ni nada que tenga que ver con los sentidos. Como lo vimos en la enseñanza de “lógikos,” nuestro culto o “servicio” a Dios tiene que ser “racional,” o dicho más de acorde con las escrituras “espiritual,” porque Dios es espíritu y los que le adoran es necesario que le adoren en espíritu y en verdad. Nuestro “culto racional” es nuestro diario andar con Dios, nuestra manera de vivir, de hablar, de trabajar, de conducirnos uno con otros haciendo todo conforme la voluntad de Dios como seres espirituales al ser transformados por medio de la renovación de nuestro entendimiento.

Para entender con un poco de más claridad el enfoque de lo que Dios quiere de nosotros cuando se refiere al “culto” o “servicio divino” que debemos llevar a cabo, quiero ahora hacer una pequeña referencia a otras palabras griegas que también han sido traducidas como “servicio,” “ministrar,” “servir,” “adorar.”

Cuando Jesús fue llevado al desierto por el espíritu para ser tentado por el diablo, este le pidió que le adorase.

(Mateo 4: 9) y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. A lo que Jesús respondió: (Mateo 4:10) Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.

 “Adorar y servir” son aquí dos palabras muy importantes que debemos entender.” “Adorar” es la palabra Griega proskuneo; que significa: Hacer reverencia, postrarse en homenaje; pero también significa: besar, como un perro que lame la mano de su amo. “Servirás” es la palabra griega latreuo, que significa: “rendir culto religioso,” “ministrar, servir, adorar.”

Tanto “latreia” como “latreuo” provienen de la raiz griega “latris” que significa: “contratado,” pero están relacionados con rendir culto o servicio a Dios de diversas maneras.

En Mateo 4:9 el diablo quería que Jesús se postrara a sus pies en reverencia a él, que le adorara en homenaje y le besara la mano, como un perro que lame la mano de su amo. Pero Jesús no se ofuscó, ni se sintió herido en su orgullo o agredido como muchos de nosotros reaccionamos cuando alguien nos sugiere algo ofensivo, y nuestro orgullo nos insta a reaccionar en forma agresiva y en ocasiones violenta, ¡no! El actuó como todo creyente cristiano debería reaccionar ante cualquier circunstancia de la vida, ¡declaró la Palabra de Dios! El dijo: “¡Escrito está!: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás;” que gran ejemplo de humildad y mansedumbre. En otras palabras Jesús respondió: “Ante el señor tu Dios harás reverencia y solo a él ministrarás”

Aquí podemos ver el uso de estas dos palabras griegas. Proskuneo, o adorar, no es necesariamente lo mismo que servir o ministrar, y aunque latreuo también significa: adorar, rendir homenaje o reverencia; está más enfocado a servir; como un ministro del señor, que lleva a cabo un oficio o ministerio ante Dios y su gente. Y eso es a lo que Jesús se refiere en su respuesta al diablo, solo a Dios, el creador del cielo y de la tierra debemos rendir homenaje y reverencia, y solo a él debemos rendirle “culto,” servirle o ministrarle. Este “culto,” es el mismo tipo de “servicio” que debemos rendir en romanos 12:1.

(Mateo 4:11) El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

Aquí la palabra “servían” es la palabra griega diakoneo; otra palabra que también significa servir o ministrar. Servir es: “Ejercer una actividad, empleo o cargo propio o en lugar de alguien.” Esa es la función de un diácono, servir, desgraciadamente en la iglesia organizada de hoy un diácono piensa que puede ejercer señorío sobre la gente de Dios y en ocasiones ser servido. Un diácono es un servidor o en otras palabras un siervo, que primordialmente debe servir a la gente de Dios, generalmente en una capacidad física, pero también en una capacidad espiritual. El diaconado es una función muy noble que requiere de una genuina vocación, 1 Timoteo describe los requisitos de un diácono, aunque en realidad enlista las características que todo creyente cristiano debería manifestar en su andar con Dios.

(1 Timoteo 3:8) Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; {9} que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. {10} Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. {11} Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. {12} Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. {13} Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

Volviendo a Jesús y los ángeles que le servían, debemos notar que la palabra “servían” no es latreuo, como si los ángeles tuvieran que rendirle “culto” a Jesús, ese tipo de “culto” o servicio solo se rinde ante el Dios todo poderoso; pero tampoco es proskuneo, como si los ángeles tuvieran que rendir reverencia y postrarse ante él. Jesús mismo dijo al diablo que solo ante Dios el creador debemos hacer reverencia y postrarnos ante él.

¡Los ángeles no le adoraron o sirvieron a Jesús como si él fuera Dios! Pero después de haber pasado 40 días y 40 noches en el desierto y haber sido tentado por el diablo, le ministraron, le confortaron, le fortalecieron, ése es el tipo de servicio que los ángeles dieron a Jesús. Veamos un par de ejemplos más del uso de esta palabra Griega.

(Mateo 8:14) Vino Jesús a casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre. {15} Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía (diakoneo)

(Marcos 15:40) También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, {41} quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían (diakoneo); y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. 

Tanto la suegra de Pedro como las demás mujeres mencionada en Marcos “sirvieron” a Jesús nuestro señor en una capacidad física; atendiéndolo y tomando cuidado sus necesidades.

(Mateo 20:28) como el Hijo del Hombre no vino para ser servido (diakoneo), sino para servir (diakoneo), y para dar su vida en rescate por muchos.

Aquí podemos ver el ejemplo perfecto de “servir,” porque el hijo del hombre, Jesucristo, no vino a ser servido, sino a servir, y no solo en una capacidad física, sino también espiritual. Así que el servicio al que romanos 12:1 se refiere no solo es en una capacidad física sino también espiritual, porque con nuestro servicio honramos y rendimos culto al Dios todopoderoso.

(Juan 12:26) Si alguno me sirve , sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor (diakonos). Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

“Servidor” aquí es la palabra griega diácono, refiriéndose a aquellos que desempeñan dicho oficio, pero también se traduce como “”siervo,” refiriéndose a cualquier servidor de Cristo que desempeñe cualquier función en el cuerpo de Cristo, y como sus discípulos o seguidores debemos servir a Jesús nuestro señor y seguir su ejemplo, lo que me recuerda un salmo con una hermosa analogía.

(Salmo 18:33) Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas; La “cabra montés" de las regiones montañosas de Israel, y de varios países del medio oriente, es la única especie adaptada para vivir en las regiones más áridas y calientes del mundo. Vive en los lugares más inhóspitos de las montañas para protegerse de los depredadores, pero para alimentarse y alimentar a sus críos, tiene que bajar por peligrosos acantilados. Las patas de esto animales son especiales, la parte con la que pisa es como un hule especial que se adhiere a la roca, además de poseer unas pezuñas poderosas, unos reflejos extraordinarios y un instinto de supervivencia fenomenal. Cuando se mueve de lugar en lugar, tienta la roca con sus patas delanteras, y si el lugar es seguro, en el mismo punto donde pisa con sus patas delanteras pone también las patas traseras, saltando así de roca en roca, con gran seguridad y eficiencia, subiendo y bajando por los despeñaderos. Los críos, quienes antes de cumplir una semana de nacidos, para aprender a escalar los peligrosos precipicios siguen a la madre, quien con su ejemplo los guía seguros por los caminos que ella a través de los años ha recorrido.

Que maravilloso ejemplo reflejado en la vida de unos indefensos y tiernos animales, el salmo 18:33 no es solo una manera poética de describir lo que Dios dice en su Palabra, sino un ejemplo de lo que él puede y quiere hacer por sus hijos. Así como esos críos que antes de una semana de nacidos siguen a la madre para aprender su andar por las regiones más inhóspitas de las montañas Israelíes, porque de ello dependen sus vidas, nosotros debemos aprender a seguir los pasos de nuestro señor Jesucristo porque de ello también depende nuestra vida espiritual.

(Lucas 12:37) Bienaventurados aquellos siervos (doulos) a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles (diakoneo) {38} Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos (doulos).

La primera palabra “siervos” en el versículo 37, y al final del versículo 38, es la palabra griega “doulos” que significa “esclavo,” palabra frecuentemente usada en un sentido de sujeción o subordinación, la palabra “servirles” es “diakoneo.” Aquí tenemos dos diferentes tipos de siervos o servidores, el diácono que desempeña una función u oficio en el cuerpo de Cristo, y el “doulos,” el que se hace esclavo en cadenas por amor a Cristo y se somete, se subordina y se sujeta a la obediencia a Cristo.

Todo creyente cristiano puede decir que sirve a Dios y a Cristo en una capacidad física desempeñando una función u oficio, pero solo un esclavo en cadenas por amor a Cristo puede genuinamente servir en la capacidad en la que Romanos 12: 1 nos requiere.

(Juan 12:24) De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. {25} El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. {26} Si alguno me sirve (diakoneo), sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor (diakonos). Si alguno me sirviere (diakoneo), mi Padre le honrará.

Servir a Dios y a Jesucristo en cualquier capacidad y categoría es digno de honra de parte de Dios, pero así como el grano que cae a la tierra y muere nuestro viejo hombre debe también morir para poder también llevar mucho fruto.

(Romanos 6:3) ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? {4} Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. {5} Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; {6} sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos (douleo) más al pecado.

¡No debemos más ser esclavos al pecado, sino esclavos a Dios por amor a su hijo, su Palabra y su gente!

(Efesios 4:17) Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, {18} teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; {19} los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. {20} Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, {21} si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. {22} En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, {23} y renovaos en el espíritu de vuestra mente, {24} y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

¡Debemos entender que no somos más como los demás ni andar en la vanidad de la mente, sino vestir el nuevo hombre y hablar verdad unos con otros!

(Colosenses 3:9) No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, {10} y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.

Romanos nos exhorta a andar en vida nueva, Efesios habla de renovarnos en el espíritu de nuestra mente, y Colosenses nos exhorta a revestirnos del nuevo hombre y renovarnos hasta el conocimiento pleno. Por eso es que Romanos 12:1,2 son fundamentales y es por eso también que Dios nos invita por medio de una súplica muy personal a presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo santo y agradable a él, ése es nuestro servicio divino, ese es nuestro culto racional, y solo podemos lograrlo por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para que nuestra transformación se lleve a cabo.

¿Recuerdas a los críos de las cabras monteses? ¿Cómo deben aprender a subir y bajar por los peligrosos acantilados en los que habitan? Ellos nacen con un instinto natural de sobrevivencia y con las habilidades y características físicas para hacerlo, además tienen a su madre que los guía y los enseña mostrándoles el camino. Nosotros no nacimos conociendo la Palabra de Dios, pero así como los críos de las cabras monteses aprenden a escalar esos peligrosos acantilados siguiendo a la madre, nosotros también podemos aprender la Palabra de Dios para no solo sobrevivir, sino, fructificar en esta generación maligna y perversa en la que nos tocó vivir. Cuando Jesús escogió y llamó a sus apóstoles solo les dijo ¡Síganme! Y en las epístolas a la iglesia el apóstol Pablo enseñó eso a los Corintios.

(1 Corintios 11:1) Sed imitadores (seguidores) de mí, así como yo de Cristo. El Apóstol Pablo siendo un gran ejemplo a seguir, dijo que Cristo era un mejor ejemplo, pero que Dios mismo era aún el mejor ejemplo a seguir. (Efesios 5:1) Sed, pues, imitadores (seguidores) de Dios como hijos amados. {2} Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Cuando hagamos eso, cuando sigamos fielmente a Cristo nuestro señor y salvador personal, y seamos imitadores fieles del Dios todo poderoso, el creador del cielo y de la tierra y padre de nuestro señor Jesucristo, seremos transformados. Los pasos de Jesús no suben y bajan de un despeñadero, suben y nos elevan a los lugares celestiales, donde él está sentado a la diestra de Dios.

Hace muchos años alguien me enseñó que cuando nacemos a este mundo nacemos para vivir, pero cuando renacemos del espíritu de Dios, renacemos para servir, y no solo a los seres humanos en una capacidad física, sino también en una capacidad espiritual, y además, rendir culto o “servicio divino” solo y únicamente al Dios todo poderoso, en espíritu y en verdad, y para que nosotros seamos capaces de hacer eso debemos transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento. 

(Colosenses 3:1) Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. {2} Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. {3} Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. {4} Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Cuando todo esto suceda sabremos con toda certeza que estamos rindiendo “culto” o “servicio divino” a Dios nuestro Padre celestial, conforme a lo que romanos 12:1 nos requiere.

(Romanos 12:2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

No permitas que el mundo te absorba y te contamine con sus malignas y perversas costumbres, modas, ideologías y tendencias. Nuestro culto racional o espiritual a nuestro padre celestial es un andar digno a la vocación con que fuimos llamados, con un estilo de vida conforme a la voluntad de Dios, siguiendo las pisadas de Jesús en su obediencia, en su humildad, en su mansedumbre, en su amor, en su relación con el Padre, rindiendo a Dios nuestro ser como esclavos por amor, pero también, conforme al misterio que había estado oculto desde los siglos y edades pero que ahora se ha manifestado a los santos, en la autoridad y en el poder que tenemos en el nombre de Jesucristo, porque: ¡Es Cristo en ti la esperanza de gloria!

¡Dios te bendiga!

E. S. N.

J. E. R. S.
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Quiero compartir acerca del hablar, específicamente acerca de lo que declaramos o hablamos cada día, para entender, cómo el poder de las palabras puede usarse para bendecir o para destruir. El poder que tienen  las palabras es impresionante; por ejemplo, son mucho más efectivas que las armas para motivar a las personas. El hombre natural, y, por desgracia, el “creyente cristiano” promedio,  son bombardeados con palabras negativas durante todo el día y nunca considera el maravilloso potencial positivo escondido en sus labios.

(Romanos 10:9)  Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 

Nuestro andar con Dios comienza con una confesión, algo que nosotros mismos declaramos nos integra a la familia de Dios, confesar a Jesús como nuestro señor personal y creer en nuestro corazón que Dios lo levantó de entre los muertos  nos convierte en seguidores de Cristo, en sus discípulos, y como tales, debemos sujetarnos a su señorío.

(2 Corintios 10:5)  Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, 

Confesar a Jesús como nuestro Señor personal es sólo el comienzo, pero para continuar en un andar positivo y tener éxito en todo lo que nos propongamos, debemos ser obedientes a él  y someter nuestra altivez, nuestro orgullo, nuestro ego, cualquier cosa que sea contraria a la voluntad de Dios y su Palabra, siendo mansos y humildes; sometiendo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

En el curso de nuestro día somos sometidos a variados fragmentos de conversaciones, discusiones, discursos, etc. Por lo que nuestro andar y nuestro éxito depende de lo que confesamos, declaramos o hablamos cada día de nuestras vidas.

La Palabra de Dios nos muestra cómo usando solo palabras, podemos afectar positiva o negativamente a aquellos que escuchan lo que decimos o declaramos.

(Proverbios 18:20)  Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; Se saciará del producto de sus labios. {21} La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos. 

¡Aquí podemos ver el efecto nocivo o positivo que pueden tener el producto de nuestros labios!

¿Quieres estar lleno y satisfecho? ¡Cuida el fruto de tu boca! ¡Habla la Palabra de Dios! ¿Amas el poder de la lengua? ¡Ten cuidado! ¡Porque el resultado final puede no ser una bendición en absoluto!

(Proverbios 15:23)  El hombre se alegra con la respuesta de su boca; Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es! 

La alegría y la bondad moran en una persona de buen hablar. La Palabra de Dios es lo mejor que podemos declarar siempre y en todo momento, en ella hay gozo, bondad, paz, abundancia, seguridad, y todas las bendiciones de nuestro padre celestial.

Aunque  no todo el mundo se sujeta a la obediencia a Cristo, pues su altivez, su orgullo y su ego, los llevan a renunciar a  Dios al grado incluso de negar su existencia.

(Salmos 10:4) El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. {5} Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; A todos sus adversarios desprecia. {6} Dice en su corazón: No seré movido jamás; Nunca me alcanzará el infortunio. {7} Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude; Debajo de su lengua hay vejación y maldad. {8} Se sienta en acecho cerca de las aldeas; En escondrijos mata al inocente. Sus ojos están acechando al desvalido; {9} Acecha en oculto, como el león desde su cueva; Acecha para arrebatar al pobre; Arrebata al pobre trayéndolo a su red. {10} Se encoge, se agacha, Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados. {11} Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá. 

Estos versículos describen a los malos; los altivos, aquellos que ni siquiera piensan en Dios, y creen que pueden salirse con la suya cuando cometen males.  Pero, ¿Qué pasa con los fieles, cuando llena sus mentes de vanidad en lugar de llenarlas con la Palabra de Dios?

(Salmo 12:1) Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.  {2} Habla mentira cada uno con su prójimo; Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón. {3} Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, Y la lengua que habla jactanciosamente; {4} A los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros? {5} Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová; Pondré en salvo al que por ello suspira.
{6} Las palabras de Jehová son palabras limpias, Como plata refinada en horno de tierra,
Purificada siete veces.

¡No hay nada más puro que la Palabra de Dios para llenar nuestras vidas! No sólo la nuestra sino la vida de aquellos a quienes la hablamos, así que debemos declarar la Palabra todo el tiempo, el hacerlo en voz alta permite que uno de nuestros cinco sentidos (el oído) registre las palabras y refuerce el impacto.

¡Cuando hablamos la Palabra de Dios podemos alimentar a muchos!

(Proverbios 10:21) Los labios del justo apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento. {22} La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.  

La Biblia Lamsa dice: (Proverbios 10:22) La bendición del Señor  traerá riquezas, y no habrá tristeza en ellas.

Solo los que se han enriquecido sin las bendiciones de Dios viven  en atemorizados  y en zozobra, cuando las bendiciones de Dios te traen riquezas no hay razón para temer y estar mentalmente distraído. ¡Habla y declara la Palabra de Dios!

(Proverbios 12:17) El que habla verdad declara justicia; Mas el testigo mentiroso, engaño. {18} Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.
{19} El labio veraz permanecerá para siempre; Mas la lengua mentirosa sólo por un momento.

¿Por qué mentir entonces? ¡La verdad no se puede ocultar, especialmente la verdad de la Palabra de Dios, que es justa y da sabiduría a los que la buscan! El libro de Santiago habla acerca de la lengua.

(Santiago 3:5) Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! {6} Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. {7} Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; {8} pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. {9} Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. {10} De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 

Como creyentes cristianos debemos siempre hacernos responsables por lo que hablamos o declaramos, pensar que nuestras palabras, pueden bendecir o maldecir, y debemos sobre todo ser cuidadosos cuando compartimos la Palabra de Dios. Recuerda lo que leímos en Proverbio 18:21

(Proverbios 18:21) La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos. 

¡Cualquier cosa que hables producirá frutos, los resultados serán una consecuencia de lo que declaremos!  ¡Procuremos pues hablar palabras de vida, porque sólo algo que tiene vida puede dar frutos!

(Juan 6:63)  El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 

La frase “…son espíritu y son vida” nos muestra una figura de construcción llamada “Endíadis.” Las figuras de construcción o figuras literarias, son marcas que Dios puso en su Palabra para dejarnos saber que tal versículo o tal tema, es de gran importancia,  y es necesario que nosotros lo entendamos.  
“Endíadis”  es una figura retórica que consiste en denominar un solo concepto con dos palabras unidas por una conjunción coordinada, en un sentido figurado es como la unión de dos ríos que convergen para ensanchar el cauce del rio que alimentan. La frase “…son espíritu y son vida” literalmente significa: “…son vida espiritual."

Otro versículo que nos muestra esta maravillosa figura literaria es Juan 4:24.

(Juan 4:24)  Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. 

“Endiádis” nos enseña que Dios es espíritu, y tenemos que adorarlo “espiritualmente en verdad o verdaderamente en espíritu.”

Pensemos pues que las palabras que hablamos traen consecuencias, y que en la lengua tenemos el poder de dar vida o de quitarla, pero solo la Palabra de Dios puede dar vida, y cuando la declaramos estamos llevando la vida a la mente de otros

¿Recuerda lo que Jesús dijo a Satanás cuando pasó 40 días y 40 noches en el desierto?

(Mateo 4:4) Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Tenemos la Palabra para hablarla, para declararla, para compartirla unos con otros, para crecer y edificarnos en amor.

(Efesios  4:15) sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, {16} de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. 

El texto Griego lee: “sino que hablando verdad en amor…” ¡Dios quiere que hablemos la verdad de su Palabra!

(1 Juan 2:5) Pero el que guarda su palabra, en él se perfecciona el amor de Dios: por esto sabemos que estamos en él. {6} El que dice que permanece en él, debe andar así, así como anduvo.

“Guarda” aquí significa: estar alerta, prevenir, o evitar que escape de nuestras mentes, como una guardia militar que defiende una fortaleza.  ¡Así es como debemos guardar la Palabra de Dios en nuestros corazones!

“Permanece” significa: morar, mantenerse, continuar. ¡Si decimos que permanecemos en Cristo también debemos andar como él, hablando la verdad en amor!

(1 Juan 4:18) En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. {19} Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 

Si queremos ser perfectos debemos manifestar  el  amor de Dios, y solamente en la Palabra de Dios podemos hallar la verdad y el amor, por eso  debemos  estudiarla diariamente. ¡Entonces podremos declararla!

(Mateo 12:34)  O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol. {34} ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. {35} El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. {36} Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. {37} Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

¿Puedes ahora entender la magnitud de lo que significa cada vez que abrimos la boca y hablamos?

¿Hablas tú palabras ociosas, que tipo de fruto producen tus labios, de qué clase de abundancia habla tu boca, que tipo de tesoro hay en tu corazón?

“De la abundancia del corazón habla la boca.” El corazón al que nuestro señor Jesucristo se refiere es el corazón de la mente, de donde nacen los pensamientos. ¿Qué tipo de abundancia tienes en tu corazón? ¿La abundancia de la Palabra de Dios o las vanidades del mundo?

(Mateo 7:15) Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. {16} Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? {17} Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. {18} No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. {19} Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. {20} Así que, por sus frutos los conoceréis. 

Podemos ver el fruto como el producto de nuestros labios, la consecuencia de lo que declaramos, y los falsos profetas se reconocen fácilmente por el fruto que han producido, solamente mira su estilo de vida y observa el resultado de lo que han cosechado con su palabrería, ellos ya tienen su recompensa, pero tú no permitas ser engañado por ellos.

¡Tienes que entender lo que realmente representa declarar la Palabra de Dios correctamente dividida!
No olvides que el diablo es el dios de este mundo y es el gran acusador, él tratará de hacerte tropezar, de hacerte caer, te engañará para lograr que te enojes con otros e incluso contigo mismo, y digas cosas que no son una bendición porque perdiste el control de tu mente y comenzaste a maldecir en lugar de bendecir.

Las palabras que hablamos tienen valor, que aunque limitado, pueden afectar la vida de los demás, pero solo la Palabra de Dios tiene el poder y la autoridad de discernir los pensamientos y las intensiones del corazón.

(Hebreos  4:12) Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.  

Dios conoce nuestras limitaciones, pero sabe que tenemos la habilidad de caminar con él, si lo deseamos, y caminará con nosotros si se lo permitimos.

Dondequiera que vayamos, llevamos nuestras mentes y nuestras bocas con nosotros. Hay poder en nuestras palabras cuando hablamos, si hablamos positiva o negativamente, vamos a afectar a alguien de alguna manera, principalmente a nosotros mismos. Hablamos todo el tiempo porque es una necesidad, es la mejor manera de comunicarnos y conocer a las personas, pero debemos ser lo suficientemente sabios para saber qué y cómo hablar.

Tenemos que elegir si usamos el poder de la lengua para destruir, o para traer vida, y no únicamente vida, sino vida espiritual, porque eso es lo que la Palabra de Dios trae, porque eso es lo que la Palabra de Dios representa, eso es lo que la Palabra de Dios es. ¡Vida!

¡Dios te bendiga!

E. S. N.

J. E. R. S.


Mayo 15, 2017
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Un nuevo año ha llegado, y con él los deseos de que nos traiga mejores cosas que el que se fue. Las famosas resoluciones para bajar de peso, dejar de fumar, tomar, u otro tipo de excesos; de abandonar los vicios, los malos hábitos, las malas costumbres y tratar de ser mejor están a la vuelta de la esquina. Pero si aún estamos lidiando con las mismas resoluciones y los mismos deseos de años anteriores, quizá debamos darnos cuenta que no es el nuevo año el que traerá algo mejor para nuestras vidas, somos nosotros los que debemos tomar acción, cambiar quizás nuestra manera de pensar, nuestros hábitos, nuestra conducta, nuestra actitud hacia la vida, y principalmente, de una vez y para siempre, entender que como creyentes cristianos, ¡no deberíamos tener vacas! Me refiero a las excusas y pretextos que anteponemos porque no hemos podido superar los pocos o tantos problemas que nos han venido acosando a lo largo de nuestras vidas. Ya compartí acerca de la ignorancia y la oración, y espero de verdad que te halla inspirado a estudiar la Palabra de Dios no solo para salir de la ignorancia espiritual, sino para que conozcas tus derechos y responsabilidades como hijo de Dios, y también que tomes el tiempo suficiente para orar cada día, te aseguro que si hicieras esas dos cosas, no te verías en la necesidad de esperar por que el año nuevo te trajera cosas mejores. Hoy quiero hablar de dos vacas de colores diferentes, la pobreza y la enfermedad.

Muchos creyentes cristianos, especialmente aquellos que no leen las escrituras y solo creen lo que sus “líderes” les “enseñan” se refieren a la enfermedad y a la pobreza como si fuera “la voluntad de Dios,” pero la voluntad de Dios está claramente establecida en su Palabra.

(3 Juan 1:2) Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

Permíteme leer una traducción expandida del texto Griego:

(3 Juan 1:2) Amado, por sobre todas las cosas oro que prosperes y tengas salud, tal como prospera tu alma.

Yo creo lo que Dios dice en su Palabra, y si El dice que por sobre todas las cosas, desea que prospere, no tengo porqué creer lo que alguien más diga. La prosperidad no es solo el antídoto de la pobreza, sino de la derrota y la miseria, tanto material como espiritual. Veamos qué es lo que Dios nos dice en este versículo.

En primer lugar, Pablo por revelación, habla representando a Dios, y te llama “amado” (agapetos), esta es la misma palabra que Dios usó refiriéndose a Jesús, cuando fue bautizado por Juan el bautista, “este es mi hijo amado…” Demostrando así el gran amor que Dios tiene por sus hijos.

En segundo lugar, Pablo menciona que por sobre todas las cosas, por encima de lo que tú pudieras imaginar, la voluntad de Dios, su deseo (parakaleo = orar a Dios, exclamar en voz alta) es que prosperes. La palabra prosperidad es una combinación de dos palabras Griegas que juntas quieren decir: ayuda en el camino; que traducidas a nuestro idioma significan: tener éxito en los negocios, lograr una meta, o: tener una jornada próspera (refiriéndose a la jornada de la vida).

En tercer lugar la voluntad de Dios para sus hijos es que también tengan salud, y no solo tiene que ver con la salud física, sino mental, y espiritual. Veamos algunos versículos que hablan acerca de la prosperidad.

(Génesis 24:40) Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará su ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia y de la casa de mi padre. 

Este versículo se refiere a cuando Abraham envió a su criado a buscar esposa para Isaac y le dijo que Jehová prosperaría su camino. Dios es el único que puede prosperar nuestras vidas porque él es el Dios de la prosperidad, podemos ver cómo prosperó a Abraham, a Jacobo, incluso a Job, a pesar de todas sus calamidades, pero el ejemplo de José es quizás el más significante ejemplo de prosperidad debido a las circunstancias.

(Génesis 39:1) Llevado, pues, José a Egipto, Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá. {2} Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. {3} Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano. {4} Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.

Muchos conocemos esta historia y lo que sucedió con José, que después de ser acusado injustamente fue enviado a la cárcel.

(Génesis 39:21) Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. {22} Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía. {23} No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.

La razón por la que Jehová estaba con José, es porque José conocía, creía y confiaba en él, y Jehová le extendió su misericordia y lo favoreció a los ojos del jefe de la cárcel y lo prosperó en todo lo que hacía, al grado que llegó a ser el segundo en el poder de la nación egipcia.

(Génesis 41:38) y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? {39} Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. {40} Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. {41} Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. {42} Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello; {43} y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.

¿Puedes ver la importancia de lo que faraón dijo a su pueblo? La frase “en quien esté el espíritu de Dios” debería resaltar en todo este pasaje.

Hay un par de factores importantes en todo este asunto de la prosperidad, el primero de ellos tiene que ver con conocer a Dios, el segundo, con creer y confiar en él. Abraham, Jacobo, Job y José conocían, creían y confiaban en Jehová.

Otro aspecto muy importante de la prosperidad, es lo que faraón resaltó al referirse a José, “en quien esté el espíritu de Dios.” Un creyente cristiano que ha confesado a Jesucristo como salvador y señor personal de su vida tiene en su interior el espíritu de Dios, y el hecho de haberlo confesado con su boca, y creído en su corazón que Dios le levantó de entre los muertos, significa que conoce a Dios, su Palabra, y que cree y confía en él, esos son requisitos indispensables para la prosperidad. Debo recordarte que la prosperidad no solo significa tener éxito en las finanzas, sino en todas y cada una de las actividades de la vida, Abraham le dijo a su criado que Jehová prosperaría su camino, refiriéndose a toda la jornada que llevaría a cabo para conseguirle esposa a Isaac. José fue prosperado en todo lo que hacía, y eso es lo que debemos aprender de la Palabra de Dios y creerla, confiando siempre que Dios no solo prosperará tu vida financieramente, sino todo lo que tú hagas.

Creer que la voluntad de Dios es que los cristianos sean pobres es una “vaca” que ha mantenido a muchos sujetos en la miseria, no solo material sino espiritual. ¡La pobreza no es una opción para los creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios! ¡La voluntad de Dios es que sus hijos sean prosperados en todo, así como el alma prospera!

¿Sabes tú cómo prospera el alma? La palabra Griega traducida como “alma” corresponde a la palabra hebrea que significa “alma” en Génesis, cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra, creo de su espíritu en él, y respiró en su nariz aliento de vida. En otras palabras, “alma,” significa y representa la vida, pero, ¿cómo prospera la vida? A mi humilde entender, la vida de alma comienza en la concepción, cuando un esperma fecunda un óvulo, desde ése momento lo único que hace es prosperar, y desarrollarse hasta que madura, y a menos que medios externos ajenos al proceso de la vida lo detengan, el alma prosperará hasta su extinción. Así que, así como la vida de alma prospera, Dios desea que sus hijos prosperen, no solo financieramente, sino en todas las cosas.

Veamos un versículo que corrobora la voluntad de Dios para que sus hijos no vivan en necesidad.

(Juan 10:10) El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

¡O creemos que esta es la voluntad de Dios o no lo creemos! Jesucristo mismo dice que él vino para que tuviéramos vida en abundancia, la traducción en español no comunica realmente el grado superlativo que palabra Griega traducida como “abundancia” refleja. Lo que realmente significa es: mucho más que abundantemente, Dios no solo quiere que sus hijos tengan vida en abundancia, sino una vida mucho más que abundantemente, y quiere eso porque él es capaz de hacer que sus hijos prosperen en grado superlativo.

(Efesios 3:20) Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

Dios tiene esa capacidad, tanto la voluntad como el poder para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, así que con Dios no hay límites, aunque la segunda parte de este versículo es también muy importante, es lo que hace posible que recibamos o no, lo que pedimos, porque todo depende de ése poder que actúa en nosotros. El don del espíritu santo que recibimos al renacer del espíritu de Dios es lo que nos da ese poder, y depende de nosotros manifestarlo en nuestro andar, la clave está en nosotros, por eso creer y confiar en Dios son indispensables, Dios siempre está dispuesto a prosperar todo lo que hagamos a lo largo de nuestra vidas.

(2 Corintios 9:8) Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

Dios no quiere que sus hijos padezcan necesidad, su voluntad es que siempre tengamos toda suficiencia en todo, con el propósito de que abundemos para toda buena obra. Así que cuando un creyente cristiano dice que la voluntad de Dios es que sea pobre, no es más que una excusa por su ignorancia de la Palabra de Dios, de su incredulidad por no manifestar el poder del don del espíritu santo en su andar, y por su falta de confianza en el poder, la capacidad y la voluntad nuestro Padre celestial de hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.

Un punto interesante que se ha compartido como una clave práctica para la prosperidad es el dar. El diezmo se ha predicado como la manera de dar financieramente en las iglesias cristianas, aunque en realidad no tenga nada que ver con el cristianismo. El principio del diezmo, aunque práctico, no es aplicable en la iglesia cristiana, los sacrificios, las ofrendas, y todo lo relacionado a lo que los sacerdotes judíos hacían antes, no tienen cabida en la iglesia de hoy. Con su muerte, resurrección y ascensión, Jesucristo nuestro señor y salvador, nos liberó de la condenación de Adán y también, de las más de 900 leyes del antiguo testamento, incluyendo el diezmo.

Dar es una clave práctica para la prosperidad, y la manera de dar financieramente en la iglesia de hoy es conocida como “compartir abundante.” El compartir abundante es: “Dar de la abundancia material de uno para el movimiento de la Palabra de Dios y para el cuidado de los santos.” Es necesario conocer y aplicar la doctrina del “compartir abundante” para saber dar correctamente, para el movimiento de la Palabra de Dios y para el cuidado de los santos; solo mencionaré lo básico acerca de esta doctrina para que aprendas a dar, como complemento a lo que ya he compartido anteriormente en esta enseñanza.

(2 Corintios 9:1) Cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba; {2} pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.

El apóstol Pablo aquí se refiere al dar financieramente para ayudar a los creyentes en necesidad, y el celo al que se refiere es al celo que los macedonios tenían para compartir de su abundancia.

(2 Corintios 9:5) Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. {6} Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. {7} Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Estos versículos establecen la doctrina del compartir abundante. Uno da, de lo que tiene, si no tiene para dar, simplemente no da nada, y no tiene que sentirse condenado. Muchos cristianos se quejan que no tienen suficiente para dar, y nunca tienen suficiente precisamente porque no dan, o dan escasamente, y si dan escasamente, así mismo recibirán, pero si tú das generosamente, generosamente también, recibirás. No hay un porcentaje o una cantidad establecida para dar, uno da como uno se proponga en su corazón, dependiendo de cómo Dios le haya prosperado. Solo recuerda, que si un siervo del antiguo tenía que dar el diez por ciento de su ingreso, un creyente renacido del espíritu de Dios no debería dar menos que eso, pero es uno mismo quien determina cuanto dar, y cuando lo haces no se debe dar ni con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Quisiera terminar esta enseñanza explicándote la segunda parte de lo que dice 3 Juan 1: 2 “…y que tengas salud así como tu alma prospera.” Esto no significa que sólo los que prosperan pueden tener salud, aunque hay una relación directa entre la prosperidad y la salud, de hecho, la voluntad de Dios de que todos sus hijos prosperen incluye la sanidad no solamente física, sino mental, y también espiritual.

¿Recuerdas como prospera la vida de alma? La vida de alma, después de su inicio en la concepción, solo puede truncarse si medios externos fuera del proceso de la vida lo detienen, pero también si hay algún tipo de contaminación o corrupción en su interior. Una vida de alma contaminada no prospera. 

En 3 Juan 1:2 “salud” es la palabra Griega “hugiaino,” que significa: tener salud (refiriéndose al cuerpo físico); ser sano, (refiriéndose a la mente); ser incorruptible, o verdadero en la doctrina (refiriéndose a lo espiritual). Así que la frase “…y que tengas salud” realmente significa: ser completo, sano, e incorruptible, no sólo física, sino mental y espiritualmente. Significa no ser corrupto, y una manera de evitar la corrupción es siguiendo la doctrina de la verdad; cuando hacemos eso, el corazón de Dios se regocija.

(3 Juan 1: 3) Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. {4}No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.

Vimos que Dios ama a sus hijos con el más grande amor, y que por encima de todo, su voluntad para sus hijos, es que con su ayuda, prosperen en la todas las actividades de la vida, porque él es el Dios de la prosperidad, y porque la prosperidad es el antídoto de la pobreza, la miseria y la derrota.

Vimos que conocer a Dios, y su Palabra, creer y confiar en él, así como el operar el poder del don del espíritu santo en nuestro interior son pre requisitos indispensables de la prosperidad.

Vimos que dar de nuestra abundancia para el movimiento de la Palabra de Dios y para el cuidado de los santos, es una clave práctica para recibir lo que pedimos, y que Dios es poderoso para hacer que abunde en nosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundemos para toda buena obra.

Finalmente, vimos que la sanidad física está directamente ligada a la prosperidad que Dios provee, y que su voluntad no es que solo seamos sanos, físicamente, sino mental y espiritualmente, que seamos completos, incorruptible, y verdadero en la doctrina.

Las “vacas” de la pobreza y de la enfermedad son solo excusas para aquellos “cristianos” que han sido erróneamente enseñados, o que simplemente ignoran cual es la voluntad de Dios para sus hijos.

Abraham, Jacob, Job, José y muchos otros hombres y mujeres de Dios fueron bendecidos y prosperados por Dios nuestro Padre, porque le conocían, creyeron y confiaron en él, y anduvieron conforme a su voluntad.

Hoy al inicio de este nuevo año, yo también, como Pablo, quiero exclamar en voz alta la voluntad de Dios para ti, orando siempre para que él te prospere en todas y cada una de las actividades de tu vida, mientras das testimonio de la doctrina de la verdad en tu diario andar, no sólo este 2017, sino por siempre y para siempre.

Y debo agregar, que no es sólo mi deseo de año nuevo para ti y todo aquél lea este humilde mensaje, sino recordarte una vez más, que esa es la voluntad de Dios para sus hijos, nosotros, los creyentes cristianos renacidos del espíritu de Dios, para cada día de nuestras vidas.

 ¡Escrito está!

¡Así ha dicho el Señor!

E. S. N.

J. E. R. S.
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En la segunda parte de esta enseñanza vimos algunas de las funciones fundamentales de cuatro de los cinco dones de ministerio dados a la iglesia d Dios. Culminaremos nuestro tema describiendo algunas de las funciones y la fundamental importancia del ministerio de un maestro.

Maestro.

Un maestro es alguien que enseña, y en este caso debe ensañar la verdad de la Palabra de Dios correctamente dividida. ¿Recuerdan que la Palabra de Dios es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, y que esas tres cosas juntas significan instruir en justicia? Pues un maestro instruye, y en la iglesia debe instruir en justicia con la Palabra de Dios.

(Hechos 13:1) Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. {2} Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

Estos fieles creyentes podían operar cualquiera de los cinco ministerios, aquí se resaltan específicamente dos, que seguramente, era lo que más se necesitaba en ese momento; profetas y maestros. Pablo y Bernabé, además de ser apóstoles, fueron elegidos para específicamente operar esos ministerios en sus vidas, declarar y enseñar la Palabra de Dios correctamente dividida, y eso es precisamente lo que hicieron, exhortando a otros a que hicieran lo mismo.

(1 Timoteo 1:1) Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza, {2} a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor. {3} Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, {4} ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. {5} Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, {6} de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, {7} queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.

Estos cuantos versículos nos muestran las características básicas de un buen maestro, alguien de corazón limpio, que tiene y practica el amor de Dios en su vida, de buena conciencia y de fe no fingida. Un maestro debe ser un creyente fiel genuino, y no debe desviarse a enseñar vanas palabrerías.

El versículo 7 menciona algo que aún en nuestros días ocurre, la palabra griega traducida como “doctores,” también puede traducirse como “maestros.” Muchos que hoy se hacen llamar “doctores” de la ley, tampoco entienden ni lo que hablan ni lo que afirman.

(2 Timoteo 4:1) Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, {2} que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. {3} Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, {4} y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

Aquí podemos ver la instrucción en justicia en acción. El versículo dos dice que en todo tiempo redarguye, reprende, exhorta, con toda paciencia y toda doctrina, o sea, toda enseñanza. Un maestro también debe ser paciente, cuando instruye en justicia a sus discípulos. En la actualidad, mucha gente no resiste la sana doctrina, y prefieren hacer caso a fabulas de viejas.

(Tito 2:1) Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. {2} Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. {3} Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; {4} que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, {5} a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Un maestro debe enseñar la sana doctrina, la sobriedad, la prudencia. Debe enseñar a su gente a creer, a amar con el amor de Dios y a ser pacientes. La palabra ancianos y ancianas se refieren ahombres y mujeres maduros en el conocimiento de la Palabra de Dios, ellos para desempeñar cualquier función o ministerio dentro de la iglesia, debían llenar esos requisitos de sobriedad, prudencia, fe, amor y paciencia, las cualidades que un maestro debe tener y también enseñar a los demás. A las mujeres firmes en la Palabra, se les exhorta a ser maestras del bien, para enseñar a las más jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de sus hogares, buenas y a sujetarse a sus maridos para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.

El ministerio del maestro es de vital importancia, debe enseñar la Palabra de Dios correctamente dividida para que el creyente cristiano madure y llegue al punto que pueda mantenerse firme por su propia cuenta, y sea capaz de enseñar también a otros.

(Hebreos 5:12) Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. {13} Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; {14} pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Un maestro debe enseñar a sus discípulos para que estos lleguen a valerse por sí mismos, así como el apóstol, el profeta, el evangelista y el pastor, un maestro también tiene la habilidad de operar las nueve manifestaciones del espíritu santo. Jesús nuestro más grande ejemplo, el maestro perfecto, enseñó, predicó, sanó, y trajo liberación a la gente a la que enseñaba la Palabra de Dios.

(Mateo 4:23) Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Ser maestro no es fácil, no todo mundo cree, ni todo mundo acepta lo que se les enseña. Jesús mismo se maravilló de la incredulidad de la gente a la que enseñaba.

(Marcos 6:5) Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. {6} Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando.

El hecho de que muchos no crean cuando tú enseñes, no significa que debes dejar de enseñar, Jesús mismo continuó enseñando a pesar de que muchos no creyeran.

(Lucas 5:17) Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar. {18} Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. {19} Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. {20} Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados. {21} Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? {22} Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones? {23} ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? {24} Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. {25} Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios.

Un maestro debe enseñar, así como Jesús lo hizo, y así como él conocía la voluntad del Padre, un maestro debe conocer la voluntad revelada de Dios en su santa Palabra y saber dividirla correctamente. La enseñanza correcta produce sanidad, así como Jesús dio sanidad en sus tiempos, un maestro también sana, y libera a la gente de la oscura ignorancia en la que el adversario quiere mantener a la gente, especialmente a la gente de Dios, que ha sido engañada y ha creído las fábulas de viejas y doctrinas de demonios.

(2 Pedro 2:1) Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. {2} Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, {3} y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.

La avaricia es uno de los enemigos todos los ministerios especialmente profetas y maestros, pero aunque ellos tendrán su merecida paga a su debido tiempo, debemos estar alertas de los falsos profetas y de los falsos maestros y apegarnos a la sana doctrina enseñada por los verdaderos maestros que enseñan la Palabra de Dios correctamente dividida.

¿Recuerdas nuestro versículo inicial?

(2 Pedro 1:20) entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, {21} porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Debemos reconocer la Palabra de Dios y diferenciarla de las fábulas de viejas, de las doctrinas de demonios, y de las herejías destructoras. Por esa razón la función del maestro es de vital importancia en las iglesias de hoy.

(2 Pedro 1:19) Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;

Eso es lo que dice la Palabra de Dios porque es la voluntad revelada de Dios. Un maestro es alguien que lleva la luz del entendimiento de la Palabra de Dios para disipar las tinieblas de ignorancia en la que la gente de Dios se encuentra esclavizada, y alumbra el camino a la verdad hasta que el lucero de la mañana resplandezca trayendo la liberación a nuestras vidas.

¿Recuerdas cuál es el propósito de todos esos dones de ministerio?

(Efesios 4:12) a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, {13} hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; {14} para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, {15} sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, {16} de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Para:

 • Perfeccionarnos para la obra del ministerio, que entre las buenas obras, es la mejor obra de todas, porque ayuda a edificar la iglesia, el cuerpo de Cristo.
 • Que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento de Jesucristo, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, a un varón perfecto.
 • No dejarnos mover por cualquier viento de doctrina como niños fluctuantes, ni dejarnos engañar por estratagemas de hombres astutos que emplean las artimañas del error.
 • Que sigamos la verdad en amor, con el propósito de crecer en todo en Cristo quien es la cabeza del cuerpo.
 • Ser miembros activos del cuerpo de Cristo, creciendo al desarrollar nuestra propia función o ministerio unidos entre sí y en armonía.
 • Edificar la iglesia de Dios en amor.

El amor mencionado en los versículos anteriores es algo especial, tan necesario como los ministerios de los apóstoles, evangelistas, profetas, y pastores; y tan fundamental como el ministerio de un maestro. Amor, es la palabra griega agápe, no es el amor que el mundo ofrece, no es humano, es súper natural, es el más grande amor, es el amor de Dios en la mente renovada en práctica. Ya que vimos para que sirven todos esos dones de ministerio, ¿sabes cuál es la meta final? La última parte del versículo 16 en Efesios 12 lo enfatiza: El propósito de los dones de minsterio es fundamentalmente que el creyente cristiano crezca, con la finalidad de: ¡Edificar la iglesia de Dios en amor!

(1 Corintios 12:27) Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. {28} Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. {29} ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros? {30} ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?

1 Corintios 12 menciona otras funciones además de los cinco dones de ministerio, funciones que también son tanto importantes como necesarias para la obra del ministerio, o sea, para el movimiento de la Palabra de Dios. Se necesitan aquellos que administran, aquellos que ayudan en diversas maneras; todos juntos, desde las funciones más notorias, como los dones de ministerios, hasta la más imperceptible, como el que barre, limpia, y saca la basura, son necesarias y deben llevarse a cabo, porque como miembros del cuerpo de Cristo, cada uno debe funcionar. Si no estamos a gusto con la función que desempeñamos, debemos quizás abundar más en nuestra creencia para crecer, desarrollarnos y madurar dentro del cuerpo de Cristo.

(1Corintios 12:31) Procurad, pues, los dones mejores. Más yo os muestro un camino aun más excelente.

Independientemente del ministerio que operemos, o la función que desempeñemos dentro de la iglesia, un camino aún más excelente es el camino del amor, del más grande amor, el amor de Dios en la mente renovada en práctica.

(1 Corintios 13:1) Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. {2} Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. {3} Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. {4} El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; {5} no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; {6} no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. {7} Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. {8} El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. {9} Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; {10} mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. {11} Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. {12} Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. {13} Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

 Yo puedo decir que soy un creyente cristiano, pero si no tengo el amor de Dios en la mente renovada en práctica, el más grande amor, no soy nada. Puedo decir que soy un apóstol, o un profeta, o un evangelista, o un pastor, o un maestro, pero si no tengo el más grande amor en mi vida, si no camino manifestando el amor de Dios en mi mente renovada en mi diario andar, nada soy, nada valgo y nada tengo.

Si somos capaces de entender primeramente, que ninguna profecía de la escritura fue traída por voluntad humana, que toda ella es respirada de Dios y útil, que trae beneficio a nuestras vidas, por medio de la enseñanza, la reprensión, y la corrección, para instruirnos en justicia, a fin de que nosotros los hijos de Dios lleguemos a ser completos, enteramente preparados para toda buena obra, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Y somos capaces también de entender que Dios, mediante Jesucristo dio dones a los hombres, dones de ministerio que deben operarse para ministrar a la gente de Dios en las iglesias cristianas. Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, con el fin de perfeccionar a los santos, que somos nosotros, los hijos de Dios, para la obra del ministerio, entendiendo también que esos ministerios nos ayudan a llegar a la unidad de la fe y del conocimiento de Jesucristo, para alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, a un varón perfecto, para no dejarnos mover por cualquier viento de doctrina, y a crecer en todo en Cristo, para que como miembros en particular del cuerpo de Cristo, podamos estar bien concertados y unidos entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad o la función propia de cada uno de nosotros, para recibir nuestro crecimiento e ir edificándonos en amor.

La meta final de operar estos dones de ministerio al igual que todas las demás funciones, tanto los que administran como los que limpian y sacan la basura, dentro de la iglesia es, edificar el cuerpo de Cristo, o sea, ¡edificar la iglesia de Dios!

Cualquiera pues que sea tu ministerio, o la función que desempeñes en tu iglesia hazlo con honestidad, con humildad, con limpio corazón, sencillez y justicia, sin olvidar el ingrediente más importante en tu andar como creyente cristiano, el amor de Dios.

La Palabra de Dios dice que a su tiempo todo acabará, las profecías, las lenguas cesarán, se acabarán las ciencias, y cuando lo perfecto llegue solo el amor de Dios en la mente renovada en práctica prevalecerá, porque de todo lo que Dios establece en su Palabra, no hay nada más grande, más importante y más eterno que el amor de Dios. Mientras tanto, te exhorto a que ejerzas tu ministerio, o lleves a cabo la función que desempeñes dentro del cuerpo de creyentes, que por muy irrelevante que tú pienses que esta sea, es necesaria y también es importante, hasta el retorno de nuestro señor y salvador Cristo Jesús.

¡Dios te bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.
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