La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

 

Dios los bendiga en el maravilloso nombre de nuestro señor y salvador viviente, Cristo Jesús.


Titulé esta enseñanza "Dominio" aunque también podría llamarse "Señorío". Vamos al libro de Génesis.


(Gen 1:26) Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 


Aquí podemos aprender que Dios nos hizo muy parecidos a él.  El señor E. W. Bullinger explica que el uso de  las palabras "imagen" y  "semejanza" en la misma oración, representa una  figura literaria llamada "Endíadis", que es:  el uso de dos palabras coordinadas, para expresar un solo concepto o significado. De acuerdo a ello,  esa oración debería  leerse: "Hagamos al hombre a semejanza de nuestra imagen."  


Digamos que el señor  Bullinger  está en lo correcto al identificar una figura literaria en este versículo, pero aún así,  se me ocurrió echar un vistazo a estas dos palabras hebreas y tratar de entender el significado real de cada una de ellas:


La palabra Hebrea "Tselem" significa: imagen, ilusión, semblanza; de ahí una figura representativa.


El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, no está muy alejado de esa definición: "imagen" significa: figura, representación, semejanza y parecido de algo.


O sea que la palabra "imagen", está directamente relacionada con los ojos, es una representación visual de algo: ya sea un objeto producido en cualquier tipo de material, incluso un material fotográfico, o una "imagen" producida en una pantalla electrónica, algo que podemos ver con nuestros ojos.  Simplemente recordemos que Dios le dijo a Israel que no hiciera "imágenes" ni se inclinara ante ellas.


(Éxodos 20:1) Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:  (2) Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.  (3) No tendrás dioses ajenos delante de mí.  (4)  No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.  (5) No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,  (6) y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.


Los idolatras se inclinan ante sus ídolos cuando  ven sus "imágenes".  Entonces, cuando en Génesis 1:26 dice: "...Hagamos al hombre a nuestra imagen..." se está refiriendo a la apariencia física de nuestro Padre celestial, algo que puede ser percibido visualmente, no se refiere a una ilusión óptica sino a una realidad objetiva, el hombre fue hecho físicamente conforme a la imagen de nuestro Padre Celestial.


También debemos notar que en el versículo 26 dice: "hagamos," por lo que se sobreentiende que Dios se está refiriendo a algo físico, algo tangible, algo que se puede hacer y se puede ver, por lo que físicamente debemos parecemos a él, puesto que somos una representación de la figura de Dios, de su "imagen."


Ahora, la palabra Hebrea "Demuwth"  significa: modelo, a su manera, similitud, semejanza


La Real Academia Española de la Lengua define "semejanza" como: "Cualidad de ser  semejante". Puede  también definirse como la cualidad o estado de ser semejante. Una "cualidad" es: "Un elemento o carácter distintivo de la naturaleza de alguien o algo." Lo que expresa que esta "semejanza", tiene que ver con los elementos o caracteres distintivos  de Dios, con su condición o su naturaleza como un modelo, con sus maneras, más que con su "imagen," figura, o apariencia física.


¿Cuál es la naturaleza de Dios? ¡Dios es espíritu!


Eso lo sabemos que Juan 4:24, dice: "Dios es espíritu...", aunque siempre hemos creído que esa era la "imagen" real de Dios, pero, eso es lo que Dios es en sí, esa es su naturaleza "espíritu," Nuestro Padre Celestial es un ser espiritual, pero no solamente un ser espiritual como lo son sus mensajeros, él es el creador de los cielos y la tierra, él es el ser espiritual supremo, y cuando Génesis 1: 27 dice que "creó Dio al hombre a su imagen...", debemos entender que nuestro Padre Celestial "creó" de su espíritu en el primer hombre y la primer mujer, mucho antes que estos existieran físicamente, mucho antes que el hombre fuese formado del polvo de la tierra, y soplara Dios en su nariz aliento de vida.


Quizás debamos leer este versículo como el señor Bullinger sugiere: "Hagamos al hombre a semejanza de nuestra imagen," pero no podemos ignorar el hecho, de que estas dos palabras se refieren tanto a nuestro parecido físico a la figura o imagen de Dios, como a sus cualidades, condición o naturaleza espiritual. Volvamos a Génesis.


(Génesis 1:27)  Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. {28}  Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 


El versículo 27 dice: "Y creo Dios al hombre a su imagen..."


Cuando en el versículo 26 dice: "Hagamos al hombre...) se está refiriendo a "hacer"; en el versículo 27 dice: "Y creo Dios al hombre...) Algo que también debemos entender, es que "crear" y "hacer" son dos palabras diferentes. Dios creó en el principio los cielos y la tierra, y la Biblia nos enseña que después que usó su poder creativo, todo lo demás lo hizo, en base a lo que ya había creado, Veamos un ejemplo.


(Génesis 1:11) Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. {12} Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.


La palabra "producir" es sinónima de la palabra "hacer." Aquí Dios simplemente ordenó y dijo: "produzca la tierra...) Ya no tuvo que crear porque ya había creado lo necesario para que la tierra produjera lo que Dios le mandara que produjera, y la tierra produjo.


Habiendo aclarado que "crear" y "hacer" son dos cosas diferentes, creo que podemos decir que "imagen" y "semejanza" también se refieren a dos cosas diferentes. "Imagen" se refiere a la similitud de nuestra apariencia física con la de nuestro Padre Celestial, y "semejanza" se refiere a las características, cualidades o carácter distintivo de la naturaleza de Dios que es un ser espiritual.


Entonces, ya que entendemos que físicamente  somos  parecidos a Dios, porque fuimos "hechos" conforme a su "imagen", quisiera mostrarles ahora una de las cualidades de Dios, en la que nos hizo también "semejantes" a él, que tiene que ver más con el lado espiritual que con el físico.


(Gen 1:26) Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 


Una de esas cualidades en la que Dios hizo al hombre "semejante" a él, fue en tener "señorío". "Señorío" significa: "Dominio o mando sobre algo, significa gobernar, tener autoridad o soberanía suprema." En otras palabras, Dios le dio a Adán la autoridad suprema para someter y tener dominio sobre toda su creación. Cuando Dios hizo al hombre, no solo lo hizo conforme a su "imagen" o apariencia física, sino que también lo hizo "semejante" a él en cuanto a su naturaleza espiritual, al darle de su autoridad, de su señorío, de su "dominio." Pero Adán transfirió todo eso al Archi-enemigo de Dios cuando él y Eva desobedecieron, y comieron del árbol de la ciencia del bien y del mal.


(Sal 8:1)  ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Has puesto tu gloria sobre los cielos; {2} De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y al vengativo. {3} Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, {4} Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? {5} Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra. {6} Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies: {7} Ovejas y bueyes, todo ello, Y asimismo las bestias del campo, {8} Las aves de los cielos y los peces del mar; Todo cuanto pasa por los senderos del mar. {9} ¡Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!


El señor  Bullinger, explica este salmo de la siguiente manera, el dice: que la palabra "hombre" en el versículo 4 se refiere a Adán, pero que la frase “hijo de hombre” se refiere a Jesucristo. La frase "Le has hecho poco menor que los ángeles..." del versículo 5 también se refiere a Adán, y la frase "lo coronaste de gloria..." se refiere al segundo hombre, que es Jesucristo. La frase "Le hiciste señorear..." en el versículo 6 se refiere a Adán y el dominio que perdió con la caída; y la frase "Todo lo pusiste debajo de sus pies" se refiere nuevamente a Jesucristo.


Este salmo es como un resumen de lo que sucedió, Dios le dio a Adán el dominio sobre toda su creación, pero lo perdió cuando cayó al desobedecer a Dios.


Jesucristo vino para redimirnos y para que pudiésemos nuevamente tener ese dominio o señorío  cuando nacemos de nuevo y recibimos el don del espíritu santo, al confesarlo a él como nuestro señor personal y salvador de nuestras vidas, y creer en nuestro corazón que Dios le levantó de entre los muertos. Sin embargo, rara vez consideramos que este tipo de dominio esté disponible en la actualidad porque rara vez es enseñado en las iglesias de hoy.


En el Antiguo Testamento, Dios permitió que algunas personas tuvieran dominio incluso sobre su propio pueblo, cuando su propio pueblo se apartó de él y desobedeció. En los evangelios, Jesús enseña que no debemos ejercer dominio sobre los hombres (en el mal sentido de la palabra, y oprimirlos).


(Mateo 20:25)  Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. {26}  Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,(diákonos)


La palabra "servidor" es la palabra Griega "diákonos," que significa "ministro," pero aquí no se usa en relación con su grandeza o la importancia de su posición; “Oh, yo soy el ministro y tú tienes que hacer lo que yo diga y someterte a mí.” ¡No! Se usa en relación a su actividad. Un ministro es literalmente alguien que sirve, que está activo en todo momento, trabajando, estudiando, enseñando, ministrando la palabra, un buen ministro es un buen  siervo o "servidor."


(Mateo. 20:27) y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; (doulos)

Esta palabra "siervo" aquí en Mateo 20:27 proviene del Griego "doulos," y significa "siervo" o "esclavo." Todos estamos capacitados para "servir" en determinados momentos en que se nos requiere, y por decirlo de alguna manera, desarrollar la función de un "siervo," alguien que sirve; pero muchas de la veces no estamos de acuerdo con las actividades que se nos asignan y reclamamos o recomendamos a alguien que, "según nosotros," está más capacitado o preparado para tal asignación, en ese caso, no estamos actuando como "doulos".


La palabra "doulos" es frecuentemente usada en un sentido en el que la persona tiene la cualidad especifica de ser sumisa, un "doulos" no es un "siervo casual," de hecho, es alguien que por amor se vuelve un esclavo al servicio de Dios, a través de nuestro señor y salvador Jesucristo, y sirve a la vez al movimiento de la Palabra de Dios. Entonces, un "diácono" es un ministro llamado a "servir" con la actitud  de un "doulos." pero a muchos ministros en la actualidad les encanta mas que les "sirvan," que los atiendan como gente importante debido a su posición en sus iglesias, cuando son ellos, los que si de verdad quisieran ser mayores, tendrían que "servir" a los demás.


Así, que, tener dominio es una gran responsabilidad, pero como leímos en los versículos anteriores, una mayor y más noble responsabilidad  es servir que ser servido, tal como lo hizo Jesús nuestro señor, quien es el ejemplo perfecto de un "doulos".


(Mateo. 20:28) como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.


Déjenme mostrarles un par de cosas relacionadas a este dominio, que nuestro Padre Celestial consideró que era importante que supiéramos y entendiéramos.


(Salmo 119:133-134)  Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.


¿Puede la iniquidad tener dominio sobre nosotros? El salmista sugiere en su oración al Padre que eso es posible. La palabra "iniquidad" significa: una gran inmoralidad o injusticia, maldad, angustia, aflicción. Pero hay algo más de lo que Dios también nos advierte.


(Romanos 6:12) No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;  {13} ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.  {14} Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.


El pecado es otra cosa sobre lo que Dios nos advierte. "Pecado" es todo lo que es contrario a la Palabra de Dios, así que cuando caminamos fuera de esa gracia por la que somos salvos, permitimos que el pecado tenga dominio sobre nosotros. ¿Tiene dominio sobre nosotros la iniquidad o el pecado  porque Dios lo permite? ¡No! En el Antiguo Testamento la gente solía culpar a Dios por todo, lo bueno y malo, pero no es culpa de Dios cuando las cosas o las personas comienzan a ejercer dominio sobre nosotros. Somos nosotros quienes lo permitimos al no ejercer dominio sobre esas cosas como deberíamos. Dios nos dio libre albedrío y nosotros  debemos decidir qué hacer con la Palabra de Dios en nuestras vidas.


(1 Corintios 10:23) Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. 


¡Dios en su Palabra nos dice que TODO es lícito, pero no TODO conviene ni TODO edifica!


(1 Corintios 6:12) Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna


Nuevamente leemos que TODAS las cosas me son lícitas, o sea, que tengo la libertad de hacer lo que yo quiera, pero nuevamente se me advierte que no todas las cosas me convienen, y aunque todo se vale, por decirlo de alguna manera, no debemos dejarnos DOMINAR de NINGUNA. ¿Y cómo podemos lograr eso? ¡Con la ayuda misma de nuestro Padre Celestial!


(2 Timoteo 1:7) Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 


El espíritu santo que Dios nos da y que mora en nuestro interior, nos habilita a desarrollar ese "dominio propio" y cuando no aplicamos ese "dominio propio" en nuestro andar es muy difícil tener "dominio" sobre cualquier cosa. Algo muy interesante de este dominio o señorío que Dios nos ha dado, es, que si nosotros, como creyentes renacidos del espíritu de Dios, no lo ejercemos, alguien o algo más, ejercerá ese dominio sobre nosotros; será como cuando Adán transfirió a Satanás, la autoridad y el poder que Dios le dio sobre su creación, cuando lo creó conforme a su "semejanza". Pero ahora, en el nombre de Jesucristo, nosotros podemos nuevamente, someterlo todo, ni siquiera la muerte tienen dominio sobre nosotros hoy.


(Romanos 6:8) Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;  {9} sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. {10} Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. 


¡Vivimos para Dios porque es Dios en Cristo en nosotros la esperanza de gloria! No debemos permitir que nada se apodere de nuestras vidas. Aunque hay un pequeño miembro en nuestro cuerpo que puede hacer que todo eso suceda.


(Santiago 3:4) Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. {5} Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! {6} Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. {7} Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;  {8} pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. {9} Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. {10} De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 


Este pequeño miembro de nuestro cuerpo puede ayudarnos a tener dominio sobre las cosas o, a ser dominados por ellas. El mismo libro de Santiago nos da un consejo muy sabio


(Santiago 1:19} Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 


Tenemos que pensar antes de hablar, cuando pensamos y actuamos conforme a la Palabra de Dios, nada ni nadie podrá tener dominio sobre nuestras vidas. ¿Conoces la frase “Confesión de creencia es recibo de confesión? Significa que lo que tu confiesas, es lo que vas a recibir, así que, pon cuidado a lo que dices y como lo dices, controla tu mente con la Palabra de Dios y podrás controlar tu lengua. Un hombre natural no tiene acceso a este tipo de dominio porque no tiene el espíritu de Dios morando en el, solo un creyente cristiano renacido del espíritu de Dios puede tener domino en todo.


En conclusión, Mr. Bullinger tiene razón al enseñarnos una figura literaria y explicarnos que Génesis 1:26 dice: ""Hagamos al hombre a semejanza de nuestra imagen."  Pero ya establecimos que la palabra "imagen" se enfoca mas a la apariencia física de nuestro Padre Celestial, y la palabra "semejanza" describe una de las cualidades de la naturaleza espiritual de Dios que es tener "dominio" o "señorío," y eso es lo que después del día de Pentecostés, gracias a la obra completa de nuestro señor y salvador Jesucristo; su muerte, su resurrección y su ascensión, está disponible para todo aquel que cree.


Entonces, si sucede que aún no eres un creyente nacido de nuevo y escuchas o lees esta enseñanza, el punto número uno de los que a continuación enlisto, es para ti. Pero si eres ya un creyente renacido del espíritu de Dios, aplica el resto de los puntos enumerados, toma control de tu vida al ejercer ese dominio en el que somos "semejantes" a nuestro Padre celestial, y reclama hoy para tu vida lo que Dios ya hizo disponible para ti.


1. Nacer de nuevo (Romanos 10:9) que si confesaras con tu boca a Jesús como señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levanto de los muertos serás salvo. No que confieses con tu boca que "Jesucristo es el señor..." ¡No! Eso no es lo que dice las escritura. Dice:  "Que si confesaras con tu boca a Jesús como señor..." Porque tienes que confesarlo a él como "señor de tu vida" y creer en tu corazón que Dios, su Padre, le levantó de entre los muertos. Esta es la única manera de ser salvo y miembro de la familia de la fe.


2. Ora (Mateo 21:22) Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.


3. Cree (Mateo 21:21) Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho.


4. Usa el nombre de Jesucristo (Juan 14: 12) De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. {13} Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. {14} Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.


5. Renueva tu mente (Romanos 12:2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.   (1Pedro 3: 8-12)


6. Controla tu lengua (1 Pedro 3:10) Porque: El que quiere amar la vida  Y ver días buenos,  Refrene su lengua de mal,  Y sus labios no hablen engaño;  {11} Apártese del mal, y haga el bien;  Busque la paz, y sígala.  {12} Porque los ojos del Señor están sobre los justos,  Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.


(Santiago 1: 26) Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.


7. Haz todo como para el Señor (Colosenses 3: 23) Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; {24} sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. .


8. Siempre da gracias (Colosenses 3:14) Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. {15} Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.  {16} La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. {17} Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.


¡Dios te bendiga!


I.H.N.


J.E.R.S.


publicado | | Comenta

 

Comencé esta trilogía exhortando a cada creyente cristiano renacido del espíritu de Dios, a comenzar un andar cristiano genuino, como parte de sus propósitos de Año Nuevo para el 2021, y continuar por el resto de sus vidas, tratando de ser imitadores de Dios en nuestro diario andar.


En esta tercera parte de "Ser pues imitadores de Dios como hijos amados", nos centraremos en aquello en lo que Dios quiere que seamos imitadores de él.


(Efesios 5:1) Sed, pues, imitadores (agapetós) de Dios como hijos amados. {2} Y andad en amor (agápe), como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.


Algunas versiones de la Biblia leen: " Volveos, pues, imitadores de Dios...", pero el Interlineal Griego - Español dice: "Haceos, pues, imitadores de Dios ..." La lógica aquí es que, si quieres "Sed (ser)" algo, como la Reina Valera dice, o quieres "Volveos (volverte)" algo, como otras versiones lo sugieren, tienes que "hacerte" (Haceos) tú mismo, como lo indica el texto Griego, eso que quieres "ser", o lo que te quieres "volver".


Entonces, "Ser" o Volvernos" imitadores de Dios, es una decisión personal, y así como nuestra relación con Dios y nuestro Señor Jesucristo son personal, todo lo que decidamos hacer también depende de nuestro libre albedrío. Yo no voy a "Ser" o "volverme" algo que yo no quiero o deseo llegar a ser. Pero esto es algo que nadie más puede hacer por nosotros, excepto nosotros mismos, y es por eso que el ejemplo de Pablo es vital para nuestro andar. Hace algunas semanas Joe Brown, un gran creyente de nuestra área compartió en una enseñanza algo interesante, lo que me hizo pensar que no estoy tan errado en lo que estoy compartiendo, y en haber usado el ejemplo de Pablo en esta serie de enseñanzas. Joe dijo: "De todas las religiones del mundo, de toda la amargura judía, del paganismo, la religión, las reglas, las ordenanzas de los hombres, se elevó la grandeza de la Palabra de Dios. Pablo entró y logró hacer de la Palabra escrita una Palabra viva." Eso es lo que Joe dijo y es verdad, pero algo que tenemos que notar, es que nadie obligó a Pablo a hacer lo que hizo, al grado de poder dejar atrás el pasado y proseguir adelante, a la meta del premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús, fue su propia decisión. Podrías decir: "Bueno, Pablo fue elegido por Dios para llevar el evangelio de Cristo a los gentiles". ¡Sí! Pero Pablo también pudo no haberlo hecho. Del mismo modo, Jesús nuestro señor pudo haber decidido no morir en el madero, sin embargo, la Biblia nos dice que él fue obediente a la voluntad de su Padre hasta la muerte, y muerte en la cruz. Pero Pablo es para nosotros, el ejemplo perfecto a seguir, como él mismo lo menciona en 1 Corintios.


 (1 Corintios 4:15) Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. {16} Por tanto, os ruego que me imitéis.


La palabra "ayo" significa: "instructor, líder, maestro". Un "ayo" o "aya", era una persona encargada en las casas principales de custodiar niños o jóvenes y de cuidar de su crianza y educación. Así que aunque hayamos tenido uno o más pastores, líderes, o maestros en nuestro aprendizaje de la Palabra de Dios  y en nuestro crecimiento espiritual, Pablo es el "ayo" en Cristo de todo creyente cristiano renacido del espíritu de Dios, y Pablo quería que fuésemos no solo imitadores de él sino también de Cristo, como dijo en 1 Corintios 11: 1 "Sed imitadores de mí, como también yo soy de Cristo".


Así que, la exhortación en Efesios 5:1,2 es "Sed, pues, imitadores (agapetós) de Dios como hijos amados. {2} Y andad en amor (agápe), como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.


 La palabra "amados" es la palabra griega agapetós, como lo mencioné al final de la parte II.


 La Biblia Lamsa en Efesios 5:1,2 dicen: "Sed, pues, semejantes a Dios, como hijos amados. {2} Y andad en amor ...".


Así es como Dios quiere que seamos semejantes a él, "como hijos amados, y andemos en amor".

 

La palabra agapetós, proviene de la palabra griega agapáo, que es un verbo, y cuyo sustantivo es agápe. Ahora, un verbo es una palabra que se usa para describir una acción u ocurrencia y que forma la parte principal del predicado de una oración. En otras palabras: "un verbo es la palabra que describe algo que yo hago, es donde está la acción". ¿Cuál acción? ¡Amar! Ahora, un sustantivo; es una palabra (que no sea un pronombre) que se usa para identificar cualquier clase de personas, lugares o cosas, pero aquí describe algo que yo tengo, poseo, o demuestro, en este caso seria, amor.


En Efesios 5:1,2, las palabras "amados, amor, amó" son respectivamente las palabras Griegas agapetós, agápe, y agapáo.


Agapáo significa: "amor en un sentido social o moral", y como mencioné es un verbo.


Agápe significa: "amor en un sentido de afecto o benevolencia", y es un sustantivo.


Efesios 5:1,2 dice que Dios quiere que seamos semejantes a él, como hijos amados, y andemos en amor, pero para que podamos hacer eso, primero debemos saber qué es "amor".


El mundo define el amor como: "un sentimiento de fuerte atracción y apego emocional." Pero antes de profundizar en este tema, primero debemos entender cómo se usaba la palabra "amor" en la Biblia, así que vayamos al Antiguo Testamento donde la palabra "amor" se usa por primera vez. Veamos cuando Dios le pidió a Abraham que ofreciera a Isaac, su único hijo con Sara.


(Génesis 22:2) Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas ('ahab), y vete a la tierra de Moriah; y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.


La palabra "amas" es la palabra hebrea 'ahab que significa: "tener afecto por, sexualmente o de otra manera". ´Ahab y la palabra ´ahabah son las dos únicas palabras hebreas traducidas principalmente como "amor" en el Antiguo Testamento, y usadas en términos de sentir afecto por algo o por alguien, en este caso, el afecto de Abraham hacia su hijo Isaac.


Veamos otro ejemplo. Isaac tuvo dos hijos, Esaú el mayor y Jacob el menor, pero Jacob tuvo que dejar su casa debido a una disputa familiar con su hermano mayor, se fue a vivir con su tío Labán y se enamoró de su prima Raquel.



(Génesis 29:20) Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba (´ahabah).


Aquí tenemos la otra palabra hebrea que expresa el afecto que Jacob tenía por Raquel.


Un ejemplo más: En cierta ocasión, Isaac envió a su hijo mayor Esaú a cazar, porque quería que le trajera algo que él amaba.


(Génesis 27:3)Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y tráeme caza; {4} y hazme un guisado como a mí me gusta (´ahab), y tráemelo, y comeré, para que yo te bendiga antes que muera.


La frase "y hazme un guisado como a mí me gusta" es traducida de la palabra Hebrea 'ahab, y en algunas versiones es traducida como: "...y hazme el guisado que tanto amo..."


Este último ejemplo nos enseñan que el amor no solo tiene que ver con las relaciones entre diferentes seres humanos, sino con todo aquello por lo que sentimos afecto, las cosas que nos gustan, las que preferimos. Dios conoce desde el principio nuestra condición humana, y sabía que después de la caída, entendamos esto, DESPUÉS DE LA CAÍDA, no teníamos nada más para guiarnos y enseñarnos que nuestros cinco sentidos, nuestros sentimientos y nuestras emociones, por ser solo cuerpo y alma, debido a que por causa de la desobediencia de Adán y Eva, el hombre había perdido toda conexión espiritual con Dios. Por eso, cuando le habló a Moisés por primera vez en monte Horeb, tuvo que atraerlo por medio de los cinco sentidos al mostrarle una zarza ardiente.


Pero Dios también  advirtió a Israel sobre las cosas que él más aborrecía.


(Éxodo 20:3) No tendrás dioses ajenos delante de mí. {4} No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. {5} No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, {6} y hago misericordia a millares, a los que me aman (´ahab) y guardan mis mandamientos.


Dios quería que su pueblo escogido no solo tuviera afecto por él, y que lo amaran por encima de cualquier otro dios o imagen hecha por el hombre, sino que le mostrasen su amor por medio de guardar sus mandamientos, de los cuales ya había hablado desde los tiempos de Abraham. Esos mandamientos dieron al pueblo judío un compás moral que les mostraba lo bueno y lo malo, lo correcto y lo erróneo. Dios quería que Israel lo amara por medio de obedecer sus mandamientos, no necesariamente de una marera emocional, pero ellos solamente eran, carne y sangre, cuerpo y alma, guiados únicamente por sus cinco sentidos.


(Deuteronomio. 6:3) Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. {4} Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. {5} Y amarás (´ahab) a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. {6} Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;


"Amarás" sigue siendo aquí la palabra hebrea 'ahab, que es: "tener afecto por". Dios quería que Israel le amara por medio de seguir sus mandamientos, no que únicamente tuvieran afecto por él por encima de otros dioses y de imágenes hechas por manos del hombre, y que no se postrasen ante ellos, ni les sirvieran. Pero como humanos no podemos apelar más que a nuestros cinco sentidos, a nuestros sentimientos, a nuestras emociones. Este amor emocional basado en nuestros cinco, sentimientos y emociones como se usa en el Antiguo Testamento se ha enseñado durante siglos en el mundo cristiano. Es por eso que muchas personas se emocionan en el mundo evangélico hoy cuando predican o les predican. Vayamos ahora a los evangelios.


(Mateo 5:43) Oísteis que fue dicho: Amarás (agapáo)a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.{44} Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;


Esta es la primera vez que la palabra "amor" es usada en los evangelios por la única persona que en ese momento conocía el "amor de Dios", nuestro señor Jesucristo. Y él dice que debemos amar al prójimo, y también a nuestros enemigos. ¿Estaba Jesús enseñando un tipo de amor diferente que el del antiguo testamento? Veamos:


(Levítico 19:18) No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.


Muy similar a Mateo 5:43 ¿verdad? El mandato de "amar a tu prójimo..." de parte de Dios desde el principio siempre ha sido el mismo. La palabra "amarás" en los evangelios y en las epístolas a la iglesia es agapáo, que significa: "amor en un sentido social o moral." El enfoque de este tipo de amor no se basa en los cinco sentidos ni está cargado de sentimientos y emociones por otro ser humano, o cosa alguna que prefiramos, si fuera así, ¿quién sería emocionalmente capaz de amar a un enemigo? ¡Nadie! El amor "agápe" tiene que ver con lo moral, lo recto, lo justo, lo bueno, no está basado en los cinco sentidos.


(Mateo 22:37)  Jesús le dijo: Amarás (agapáo) al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. {38} Este es el primero y grande mandamiento. {39} Y el segundo es semejante: Amarás (agapáo) a tu prójimo como a ti mismo. {40} De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. 


Pudiéramos decir que Jesús solo citó lo que leímos en Deuteronomio 6:3, pero ahora tenemos que entender que los evangelios, así como las epístolas a la iglesia, fueron escritas en griego, y como en cualquier otro idioma, las palabras tienen significados, y la palabra "amor" aquí es agapáo, cuyo significado real es: amar en un sentido social o moral, sin dar relevancia alguna a los sentimientos y a las emociones, y así es como Dios quiere que le amemos. Ahora la palabra Griega agápe, también traducida como "amor", significa: "amor, que denota afecto o benevolencia, y es en ese sentido como es usada en 1 Corintios 13.


El diccionario Bíblico Vine´s dice: "la manera en que agápe y agapaó, son usadas tanto en los evangelios como en las epístolas a la iglesia, describen la actitud de Dios hacia su hijo, la raza humana, en general, y hacia aquellos que creen en el Señor Jesucristo."


Esa actitud tiene todo que ver con el comportamiento, lo bueno y lo malo, lo correcto y lo erróneo, no tiene nada que ver con los cinco sentidos, los sentimientos, y las emociones.


"Vine´s" agrega: "El amor puede conocerse por la acción que se produce, obviamente, este no es el tipo de amor complaciente y afectivo."


Vine's prácticamente corrobora lo que he venido diciendo. Las acciones producidas por el amor de Dios no tienen nada que ver con los cinco sentidos, no son acciones basadas en lo emocional ni lo sentimental, todo lo contrario a lo que el amor como se conoce y como se ha venido promoviendo es, sentir afecto por algo o por alguien, o complacer a alguien para obtener afecto.   


Cuando Efesios 5:1, 2 dice que Dios quiere que seamos "imitadores" de él, como hijos amados y que andemos en amor, podemos entender por qué millones de creyentes cristianos no pueden hacer eso. Han sido engañados por líderes de cinco sentidos que continúan enseñando en base a sentimientos y emociones. Donde quiera que vayas, verás gente llorando, tirándose al suelo, azotándose hasta sangrar, porque eso es lo que les han enseñado. No tienen idea de qué es el amor de Dios. Todavía viven del lado del Calvario que solo conduce a la crucifixión, o quizás hasta la resurrección. Pero no se les ha enseñado acerca del poder detrás de esa resurrección, como resultado del cuerpo partido y la sangre derramada de nuestro señor Jesucristo, de la confirmación de la promesa del Padre el día de la ascensión, y el cumplimiento de esa promesa el día de Pentecostés, con el derramamiento del espíritu santo; cuando ser cuerpo, alma y espíritu se hizo  disponibles nuevamente.


(Juan 3:16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.


¿Recuerdas cuando Dios le pidió a Abraham que ofreciera a su único hijo que amaba? Dios hizo lo mismo con su hijo, él lo ofreció por el bien de toda la humanidad, aunque muchos no vayan a creer en él y en su hijo, y no lo hizo porque no tuviera afecto alguno hacia él, sino para mostrarnos con su propio ejemplo cómo es que debemos amarlo a él, a nuestro prójimo y amarnos unos a otros, no necesariamente por sentir afecto basado en los cinco sentidos como se ha enseñado desde el Antiguo Testamento, al superponer nuestros sentimientos y nuestras emociones. Si este tipo de amor Agapaó se basara en sentimientos y emociones, ¿crees tú que Dios hubiese dado a su hijo unigénito y permitido que padeciera todo lo que tuvo que enfrentar? ¿Qué padre sentiría satisfacción alguna por ver sufrir o padecer a alguno de sus hijos? ¡Claro que nadie! ¡Dios tampoco!


Ya mencioné que agapaó significa: amar en un sentido social o moral, y hablando ahora de lo social y lo moral, ¿sabes tú, qué es moral, o moralidad? Es un sistema particular de valores y principios de conducta, especialmente uno sostenido por una persona o sociedad específica. Estos principios o valores están relacionados con lo bueno y lo malo, y con un comportamiento recto o incorrecto. Ahora, ¿qué es social? El matrimonio y la familia son el núcleo y el inicio de la vida social, nosotros como organismos humanos, con vidas colectivas tenemos interacción o intercambio entre nuestras comunidades, eso es lo que desarrolla nuestra sociedad, y en una sociedad existen normas sociales aceptadas que tiene estándares adecuados de comportamiento.


Cuando Dios nos dice: "ama a tu prójimo", no significa que tienes que darle un grande y fuerte abrazo, llenarlo de besos y regalos para demostrarle cuánto lo amamos. Se refiere a comportarse con él de acuerdo con esos principios y valores morales que son buenos y rectos, adecuados y comunes en las normas sociales. Pero para un creyente renacido del espíritu de Dios, esos estándares de comportamiento, esta conducta, debe ser aún más ejemplar, pues debe ser recta, justa, santa y verdadera, así como lo es nuestro Padre celestial, y así es como él quiere que le imitemos, o seamos semejantes a él. Eso es lo que expresa agapáo, eso es lo que la mayoría de los creyentes cristianos en el mundo evangélico de hoy ignoran. ¿Cómo pueden amar a su prójimo si no saben qué es el amor? ¿Cómo pueden amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma y con toda su mente, si no entienden lo que el amor significa? ¿Cómo pueden ser imitadores de Dios como hijos amados, y andar en amor, si no disciernen lo que agápe o agapáo representan? ¡No pueden! Ni podrán, mientras sus líderes continúan difundiendo la mentira de Romanos 3:23 "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios," para hacerlos pensar que siguen siendo pecadores, cuando la Palabra de Dios nos dice que cuando aceptamos  y confesamos a Jesucristo como nuestro señor y salvador somos limpios de todo pecado. Pero falsos pastores, profetas y maestros siguen alimentando sus mentes con doctrinas de hombres basadas en los cinco sentidos.


"Amor", es una palabra común que mucha gente relaciona a lo afectivo, a lo emocional, a lo sentimental, ese es el amor del mundo, un sentimiento de fuerte atracción y apego emocional, y es, hasta cierto punto, como ha sido enseñado a través de los siglos. Aunque la intensión de Dios desde el principio haya sido inculcar a su pueblo escogido, principios y valores morales a través de sus mandamientos, el mundo religioso se enfocó más en lo emocional y en lo sentimental, precisamente basados en los cinco sentidos.


Resumiendo: Vimos que si tomamos Génesis 1:27 literalmente, cualquiera puede ser semejante a Dios, en su apariencia física,  porque fuimos hechos "...a imagen de Dios". Y cuando dice que creó de su espíritu, y que "...varón y hembra los creó", significa que el primer hombre, Adán y la primer mujer, Eva, fueron seres completos de cuerpo, alma y espíritu. Pero después de la caída, esa conexión espiritual con Dios se  truncó, y los hombres se quedaron con solo cuerpo y alma, y solamente con los cinco sentidos como su guía y medio de aprendizaje, por lo que el "amor" del Antiguo Testamento ha sido enseñado durante siglos, basado en esos cinco sentidos, en los sentimientos y las emociones.


El día de Pentecostés, fue el día de la liberación espiritual para la humanidad, el espíritu de Dios se hizo disponible otra vez, para todo aquel que cree y confiesa a Jesucristo, el hijo de Dios, como su salvador personal y lo hace señor de su vida.


El apóstol Pablo, un hombre como nosotros, nacido como nosotros bajo la condenación de Adán, es el ejemplo perfecto a seguir. Que aunque fue elegido por Dios para llevar el evangelio de Cristo a los gentiles, lo hizo por su propia voluntad. Pablo hizo a Jesús su Señor, Pablo se negó a sí mismo y contó por  perdido todo lo que era y todo lo que tenía, por la excelencia del conocimiento de Cristo. Pablo se hizo imitador de Cristo y con su ejemplo nos exhorta y nos muestra cómo nosotros podemos también hacerlo, para que podamos llevar a cabo lo que Dios nos pide en Efesios 5:1. Pablo hizo tres cosas, pero resaltó la primera, "dejar el pasado atrás". porque sin llevar a cabo el primer paso no se puede cumplir con lo demás.


(Filipenses 3:13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, {14} prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Sin dejar el pasado atrás, simplemente no se puede seguir adelante. Aquí es donde la gran mayoría de cristianos se atora, porque siguen aferrados a sus vidas pasadas, a su antigua manera de vivir con uñas y dientes y no se quieren soltar, por lo tanto no se pueden extender hacia adelante,  pero Pablo lo hizo y se extendió a lo que estaba enfrente de él, prosiguió a la meta al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. La palabra "supremo" significa: "de arriba, de lo alto".


(Colosenses 3:1) Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. {2} Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. {3} Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. {4} Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.


Eso es lo que Pablo hizo, dejó el pasado atrás y se enfocó en las cosas de arriba, eso es lo que nos está enseñando que debemos hacer, después de dejar el pasado atrás, este es su ejemplo y el cómo podemos ser imitadores de Dios como hijos amados y andar en amor.


Pablo, permaneció en Dios y su Palabra y proclamó al Cristo resucitado en toda Asia Menor, haciendo de la Palabra escrita una Palabra viva y eficaz para que la veamos, a medida que la aplicamos en nuestro andar. Su ejemplo es lo que debemos seguir para hacernos imitadores de él, primero, antes de llegar al punto de ser imitadores de Cristo, y si el Señor se demora, tal vez podríamos llegar al punto de tratar de ser imitadores de Dios como hijos amados. Mientras tanto, debemos esforzarnos todos los días de nuestra vida por andar en amor, no como un sentimiento de fuerte atracción y apego emocional, sino con una buena conducta, recta, justa, verdadera y santa.


Vean lo que dice nuevamente Filipenses 3:13-17 de la versión Reina-Valera.


(Filipenses 3:13  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, {14} prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. {15} Así que, todos los que somos perfectos  (mentalmente maduros y con carácter moral), esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís esto también os lo revelará Dios. {16} Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. {17} Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.


La palabra "perfectos" significa:" mentalmente maduros y con carácter moral". Nada que ver con los sentidos ni las emociones. La regla que debemos seguir a la que se refiere es el código de conducta del creyente cristiano "agápe". El versículo 17 exhorta a que sigamos el ejemplo de Pablo, ser imitadores de él, y que observemos a los que se conducen conforme a la voluntad de Dios, y sean también nuestro ejemplo. Ahora déjenme leer estos mismos versículos de la Biblia Lamsa:


(Filipenses 3:13) Hermanos míos, no considero haber alcanzado la meta, pero esto sí sé, olvidándome de las cosas que quedan atrás, lucho por las que están delante de mí. (14) Prosigo hacia la meta para recibir el premio de la victoria del más alto llamamiento de Dios a través de Jesucristo. {15} Por lo tanto, que aquellos de ustedes que son perfectos (mentalmente maduros y con carácter moral) piensen en estas cosas, y si razonan de otra manera, Dios les revelará incluso eso. {16} Sin embargo, a lo que ya hemos llegado, caminemos por el mismo camino y unánimemente. {17} Hermanos míos, sean seguidores (imitadores) como yo, y observen a los que caminan por ese camino, y entonces serán ejemplos como nosotros. (Biblia Lamsa)

Básicamente dice lo mismo que la versión Reina-Valera, la única diferencia se encuentra al final del versículo 17 que lee: " ...entonces serán ejemplos como nosotros." 


¡Y eso es lo que Dios quiere que seamos, ejemplos unos a otros al ser imitadores (mimetes) de Dios como hijos amados que se comportan viviendo el estilo de vida del amor de Dios!


¡Dios te bendiga!


E. S. N.


J. E. R. S.

publicado | | Comenta
Entrada más recienteEntradas más recientes Entrada siguienteEntradas antiguas Página Principal