La fuente principal de información de este blog es La Biblia. Todas las enseñanzas compartidas aquí, son y serán principalmente basadas en la Biblia Reyna Valera Versión de 1960

 

La familia se define como: “la unidad básica de la sociedad, tradicionalmente compuesta por dos padres que crían a sus hijos o un grupo de personas que viven bajo un mismo techo y, generalmente, bajo una sola cabeza (un hogar)”.


En la primera parte de la serie La Familia de Dios, no vimos ninguna interacción real entre padre e hijo, o sea, entre Dios e Israel, quienes se comportaron más como la oveja negra de la familia que como el pueblo más favorecido por el Padre sobre la faz de la tierra.


(Deuteronomio 7:7) No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; {8} sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.  {9} Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; {10} y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. {11} Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. 


El versículo 7 nos dice que Dios escogió a Israel por ser el pueblo más insignificante de la tierra. La palabra “querido” del versículo 7 es traducida de la palabra hebrea chashaq, que es usada 11 veces en la Biblia y también significa: liberar, agradar, codiciar, moldear, apegar, y desear. "Desear" aquí es una palabra muy interesante, porque además de ser sinónima de “querer” ambas expresan un anhelo, algo que se espera, se quiere o se desea, en el buen sentido de la palabra, porque, “codiciar” también es un deseo, aunque en un sentido negativo.


Bueno, digamos que Dios tenía un anhelo en su corazón; tener una familia. Aunque  no debemos olvidar que Dios no es un hombre, y siempre que le atribuimos características humanas como el “querer o desear,” es para que nosotros, los humanos, podamos entender lo que quiere decir en su santa palabra. Esta palabra chashaq nos expresa que a Dios le agradó Israel y lo escogió por ser el pueblo más insignificante sobre la faz  de la tierra y porque además, Dios, en su corazón, anhelaba una familia. La palabra "amó" en el versículo 8 es la palabra hebrea 'ahabah, que proviene de la misma raíz 'ahab, que significa: tener afecto, en un sentido positivo o negativo. Así, pues, Dios escogió a Israel como su pueblo favorito para que lo adorara y cumplieran sus mandamientos, obviamente, Israel no cumplió su parte del trato y, aún así, Dios los bendijo.


Podemos asumir que Dios deseaba una familia, pero debido a la dureza de corazón de Israel y su falta de compromiso con los mandamientos, estatutos y juicios de Dios, eso no habría sido posible. Ahora bien, para tener una familia como la que conocemos, necesitamos padre, madre, hermanos y hermanas, ¿verdad? Bueno, si Dios es nuestro padre, Jesucristo es nuestro hermano y tenemos muchos hermanos y hermanas en la fe, pero espera, ¿dónde está mamá? La palabra "madre" aparece 245 veces en la Biblia. Pero debemos recordar que Adán y Eva no tuvieron una madre física. Todos sabemos cómo Dios formó, hizo y creó al primer hombre, Adán; y cómo de su costado hizo a Eva, así que no hubo necesidad de cortarles el ombligo ni darles una nalgadita para que respiraran. Algo que la mayoría de la gente ignora es  que Adán era un ser de tres partes: un cuerpo formado del polvo de la tierra, un alma hecha cuando Dios sopló en su nariz aliento de vida, y un espíritu, creado a imagen y semejanza de Dios. Estos son los requisitos para ser hijo de Dios hoy: un ser de tres partes: cuerpo, alma y espíritu, formado, hecho, y creado. Pero bueno, todos sabemos que la desobediencia de Adán y Eva trajo calamidad a la humanidad, y cuando ambos murieron el mismo día que desobedecieron a Dios, perdieron su conexión espiritual con Él; mejor dicho, ambos murieron espiritualmente y se convirtieron en seres de dos partes: cuerpo y alma. Es después de esto que en Génesis 3:20 Adán llamó a Eva la madre de todos. ¿Es Eva entonces la madre de todos nosotros?  Veamos.


(Génesis 3:20) Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes.Esta es la segunda vez que la palabra "madre" es usada en la Biblia, siendo la primera en (Génesis 2:24): Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.


Ahora bien, la palabra "vivientes" en Génesis 3:20 se traduce del término hebreo  chay, que también puede traducirse como: vivo, de ahí carne cruda, vivo, criatura o cosa; también se traduce como, agua dulce o planta. ¿Será quizás de este último significado que se originó el término "madre naturaleza" o "madre tierra"?


"Las referencias escritas más antiguas y con mayor fiabilidad a la Madre Naturaleza se encuentran en transcripciones griegas micénicas fechadas en el año 12 o 13 después de Cristo. El término Madre Tierra se translitera como "ma-ga" o "Madre Gaia". Esta noción tiene sus raíces en los filósofos presocráticos que "inventaron" la naturaleza, y fue defendida por el filósofo griego Aristóteles. Otras culturas han adoptado la noción de que la "naturaleza" tiene su propio espíritu y relevancia única en Dios Padre. La cultura indígena americana es una de esas culturas que cree en la existencia de algo llamado "Madre Tierra," que proporciona el agua de la vida y les proporciona abundante alimento. ¿Interesante, verdad?


En realidad, nadie más que Dios provee nuestras necesidades básicas de alimento, refugio, agua y vida.” Pero me estoy desviando un poco, así, que,  volvamos a Génesis 3:20, donde Eva es llamada "la madre de todos los vivientes." Por eso toda alma viviente que desciende de Eva es solo cuerpo y alma, y ​​ya no se les puede llamar hijos de Dios. Por lo tanto, Israel no era realmente un hijo, sino un siervo, o si se prefiere, hijos adoptivos de Dios, pero nunca hijos de Dios por simiente, hasta que vino el día de Pentecostés, en el derramamiento del Espíritu Santo. Ahora bien, honrar a nuestro padre y a nuestra madre en cuerpo y alma era un mandamiento, como está escrito en el libro del Éxodo.


(Éxodo 20:12) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 


Dios también le dio gran importancia a nuestra madre natural, como podemos leer en muchas partes de la Biblia.


(Proverbios 1:8) Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; {9} Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,Y collares a tu cuello.


La palabra "instrucción" del hebreo aquí significa: castigo; reprensión, instrucción, disciplina, advertencia, restricción. Y la palabra "dirección" es la palabra hebrea "torah", que significa: Ley, preceptos o estatutos. De esto podemos entender que mamá establecía las reglas del juego en la familia, por así decirlo, y papá las hacía cumplir. El libro de Proverbios en la historia de la mujer virtuosa, muestra las cualidades que una buena mujer debía tener para ser una gran madre y esposa conforme a aquellos tiempos,


(Prov. 31:25) Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. {26} Abre su boca con sabiduría,Y la ley de clemencia está en su lengua. {27} Considera los caminos de su casa,  Y no come el pan de balde. {28} Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: {29} Muchas mujeres hicieron el bien;  Mas tú sobrepasas a todas.  {30} Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 


Fuerza, honor, sabiduría, clemencia, velar por su casa y no ser ociosa son algunas de las cualidades que una mujer necesita para ser una madre virtuosa. Pero eso no es todo: para ser bendecida por sus hijos y alabada por su esposo, no necesitaba depender de su belleza, que es vana, ni de ningún favor engañoso. En primer lugar, debía reverenciar o respetar al Señor Dios Todopoderoso; no necesariamente temerle, sino mostrar respeto y reverencia. La palabra hebrea yaré no solo significa "temor", sino también "respeto" y "reverencia", y las palabras siempre deben estar en armonía con el contexto. Por lo tanto, en primer lugar, debía reverenciar a Dios para ser alabada por sus hijos y esposo. Solo estoy abordando las características de una madre de la historia de la mujer virtuosa, pero les invito a leer el capítulo completo. Jesús enseñó ese mismo mandamiento a lo largo de los evangelios y... El apóstol Pablo lo aprendió tan bien que también se lo enseñó a los efesios.


(Efesios 6:1) Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. {2} Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;  {3} para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.


Es importante obedecer a padre y madre y tenerlos en alta estima para que nos vaya bien en todo lo que hacemos y vivamos una vida larga y bendecida en esta tierra. El hecho es que, como hombre y mujer, cuerpo y alma, todos tenemos una madre, y como descendientes de Adán y Eva, nacemos en este mundo como seres de dos partes. Pero en Génesis 3, después de que Dios maldijo a Satanás, prometió que enviaría un redentor.


(Génesis 3:15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. 


Zerá es la palabra hebrea para "simiente" en ambos casos, significa: fruto, hijo y semilla, entre otras palabras. Pero tiene mucho sentido, porque la simiente prometida, el fruto o hijo, provino de María, sin ninguna intervención humana masculina, sino por el Espíritu Santo de Dios, que creó el espermatozoide para fertilizar el óvulo de María y así concebir un hijo santo. Y cuando Jesús nació, también era un ser de dos partes, con la característica distintiva de haber sido concebido por sangre incorruptible, pero no nació con Espíritu Santo, sino que lo recibió hasta que fue bautizado por Juan el Bautista en el rio Jordán. Él era esa simiente prometida, era el hijo de la promesa, el que no solo hirió, sino que aplastó la cabeza del enemigo. Y cuando murió por ti y por mí en el madero, y dijo: “Consumado es,” pagó el precio y borró nuestros pecados con su sangre derramada. Luego, Dios lo resucitó después de tres días y tres noches, y después se presentó a sus discípulos.


(Mateo 28:16) Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. {17} Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. {18} Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad (exousia = poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad) me es dada en el cielo y en la tierra.  {19} Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; {20} enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.


Algo que podemos notar aquí es la frase "toda potestad," que aquí es la palabra griega exousia, que significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Espiritualmente, todo el poder ya no pertenece a Satanás, por eso está tan furioso, tratando de apresurar los tiempos para el pequeño período en que reinará libremente por mil años.


Otra cosa que podemos notaren el versículo 16 es que once discípulos estaban allí; la palabra griega mathetes significa: discípulo, aprendiz, alumno. Ellos aún estaban aprendiendo de Jesús, porque él todavía los estaba instruyendo, pero en el versículo 19 Jesús dijo: "Por tanto, id y enseñad." La palabra griega matheteuo significa: discipular, instruir, enseñar. Ahora bien, Jesús les estaba dando la responsabilidad de enseñar e instruir al pueblo. No fueron nombrados oficialmente apóstoles, porque los dones de  ministerio aún no estaban disponibles, sino, hasta después de Pentecostés, y Jesús instruyó y preparó a los discípulos para ese día específico.


(Juan 14:1) No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {:}2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.  {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. {5} Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? 


Quizás señalamos a Tomás por su incredulidad, pero sus cuestionamientos acentúan aún más la verdadera diferencia entre Jesús, el hijo de Dios y el Padre el creador de los cielos y la tierra.


(Juan 14:6) Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí. {7} Si me conocieseis, conoceríais también a mi Padre; y desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.


Jesús establece la clara diferencia ante Tomás; si él es Dios, ¿cómo puede él ir hacia sí mismo? Él era la representación misma de Dios aquí en la tierra, con su autoridad, poder y señorío, por eso decía: “lo que yo hago y digo, lo hago y digo de parte de mi Padre que está en los cielos, él hace que todo suceda, y si quieres ir al Padre, nadie tiene acceso a él si no es por mí, yo soy el camino, y la verdad, y la vida.”


Los versículos 8 al 11 confirman lo anterior en la disertación con Felipe, quien se agrega a los cuestionamientos.


(Juan 14:8) Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. {9} Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? {10} ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. {11} Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  ​​


Muchas veces vemos a un niño hablar, comportarse y actuar como el papá y decimos: “es igualito al padre,” pero nunca consideramos que sea el mismo papá, hay una clara diferencia entre el padre y el hijo, ¿verdad? Bueno, ¿por qué es tan difícil de entender que el caso de Jesús y Dios es algo parecido? Lean nuevamente lo que Jesús no le dijo a Felipe, marcando una clara diferencia entre quién es Jesús y quién es al Padre.


(Juan 14:12)  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. {13} Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. {14} Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.{15} Si me amáis, guardad mis mandamientos. {16} Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: {17} el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. {18} No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. {19} Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.  {20} En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. {21} El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. 


El Consolador, el Espíritu de verdad, es lo que recibimos y tenemos cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal; esa es la tercera parte que nos completa para convertirnos hoy en hijos e hijas de Dios. La frase "hijos de Dios" se usa once veces en la Biblia, dos veces en Génesis y tres veces en el libro de Job. Recuerden que en el Antiguo Testamento siempre se usa en referencia a los ángeles o mensajeros de Dios. En el evangelio de Juan se usa una vez y las otras cinco veces en las epístolas a la iglesia.


(Juan 1:1) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. {2} Este era en el principio con Dios. {3} Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.


Sabemos que toda esta sección se refiere a que Jesús estaba en el conocimiento anticipado de Dios, no necesariamente presente con Dios en el principio, sino, en la presciencia de Dios. La frase "por él" aquí, del griego es dia autos, que significa: "Por medio de él o debido a él", no que Jesús haya creado todas las cosas, él no es el creador,  sino que todo fue hecho debido a él.


(Juan 1:4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. {5} La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Las tinieblas no prevalecieron,  porque la luz de los hombres es vida espiritual, y porque no hay comunión alguna entre las tinieblas y la luz. Los versículos 6 al 8 hablan de Juan el Bautista, quien fue enviado para dar testimonio de esa luz.


(Juan 1:9) Esa era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene al mundo. {10} En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, y el mundo no lo conoció.

La frase "por él" aquí es la misma que en el versículo 3, y significa "debido a, o, por causa de él", no que él hizo el mundo; él es el hijo de Dios, no Dios mismo. Ahora bien, ¿cómo es que todo ser humano viene a este mundo? En cuerpo y alma, pero la palabra "alumbra" aquí significa: iluminar, alumbrar, hacer ver. ¿Recuerdan cuando Jesús en Mateo 28:18 dijo que le fue dada toda potestad en el cielo y en la tierra?


(Juan 1:11)  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. {12} Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; {13} los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. 


“Potestad” aquí también es exousia, significa: poder ejercido, capacidad, potestad, autoridad, poner en acción o ejecutar. Así que, hermanos y hermanas, por la gracia y la misericordia de Dios, cuando confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador personal, él les dio, a sus discípulos en su tiempo, y a nosotros, cuando confesamos Romanos 10:9,10,  la capacidad, el privilegio, la libertad o el poder de ser hijos o hijas de Dios.


(Fil 2:5)  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, {6} el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 


¿Ven? El hecho de que todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra le fue dado, significa que, para empezar, él no tenía todo el poder; él no es Dios todopoderoso, sino el hijo del Dios todopoderoso, el creador de los cielos y la tierra.


(Filipenses 2:7) sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; {8} y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. {9} Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, {10} para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 


¿Por qué se doblará toda rodilla ante él? ¡Porque le fue dado todo poder o autoridad ejercida en el cielo y en la tierra!


Versículo {11} y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. {12} Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, {13} porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. {14} Haced todo sin murmuraciones y contiendas, {15} para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; 


Jesús fue la luz de este mundo cuando estuvo en la tierra,  y lo seguirá siendo, pero en Filipenses 2:15 como a hijos de Dios se nos exhorta a resplandecer como luminares en este mundo maligno y perverso.


(1 Juan 3:1) Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. {2} Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 


¿Aún hay alguna duda de quién es nuestro Padre? La palabra griega para “llamados” significa: “ser llamados o ser conocidos como hijos de Dios”, como un apellido; un “apellido” es el nombre que comparten los miembros de una familia. Así que, si somos llamados hijos e hijas de Dios, debemos formar parte de una familia, ¿no es así? Una familia espiritual; y, por lo tanto, ¿quizás tengamos una madre espiritual?


(Gálatas 4:22) Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. {23} Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa.  {24} Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.  {25} Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. 


Siempre pensé que Agar representaba a Israel y Saraí a los creyentes cristianos, pero estaba equivocado,  porque Saraí representaba la promesa hecha a Abraham, que aún involucra a Israel, que hasta ahora sigue en esclavitud, como dice el versículo 25. La frase "corresponde a la Jerusalén actual," se refiere a los tiempos en que Pablo predicaba pero que se extienden hasta hoy, porque desde entonces no ha habido ningún cambio en Israel, en términos espirituales.


Así que ni Agar ni Saraí representan a nuestra madre espiritual. No somos Israel, pero la promesa llegó a todas las naciones cuando Israel rechazó al Mesías, como dice Juan 1:11: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron".


(Gálatas 4:26) Pero la Jerusalén de arriba es libre, pues es la madre de todos nosotros.

¿No es maravilloso? Así que, aquí tenemos a toda la familia reunida. A Dios, nuestro Padre celestial, a  Jesucristo, nuestro señor y salvador quien a su vez es nuestro hermano mayor, tenemos una inmensidad de hermanos y hermanas espirituales, y nuestra madre espiritual, la Jerusalén de arriba. En la carne quizás, Eva vino a ser la madre de todos los seres vivientes, pero espiritualmente, la Jerusalén de arriba nos espera con los brazos abiertos, como una madre que espera que sus hijos lleguen a casa. El apóstol Juan vislumbró ese cielo nuevo y esa nueva tierra.


(Apocalipsis 21:1) Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía. {2} Y yo, Juan, vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su esposo. {3} Y oí una gran voz del cielo que decía: «He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios». Supongo que todos conocen la famosa pintura "Doni Tondo", mejor conocida como "La Sagrada Familia". Cada pintor famoso tiene su propia versión: Miguel Ángel, Rafael, Goya, Rubens y muchos más. Pero ¿saben quién es la verdadera Sagrada Familia? Ustedes y yo, junto con Dios en Cristo, somos ahora seres de tres partes: cuerpo, alma y espíritu; eso es lo que nos hace hijos e hijas de Dios, por supuesto, a través de un camino ágape.


Ahora tiene más sentido lo que dijo Jesús en Juan 14:


(Juan 14:1): No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. {2} En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, os lo habría dicho. Voy, pues, a prepararos lugar. {3} Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré conmigo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. {4} Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Y sí, conocemos el camino, Jesucristo es el único camino, él es la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por él.


Permítanme compartirles mi experiencia personal cuando era estudiante universitario. Solía ​​viajar seis horas o más para volver a casa y siempre prefería viajar de noche. Además, no comía nada durante el viaje, así que muchas veces al llegar a casa me dolía el estómago, y mi mamá siempre me daba una infusión de manzanilla para calmar los cólicos, lo que siempre me quitaba el dolor. ¿Han oído la frase: “El hogar está donde está tu corazón”? Podría añadir: “Y donde está mamá también.” Pero nuestro hogar está arriba, por eso Colosenses dice en el capítulo 3:


(Col 3:1) Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. {2} Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. {3} Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. {4} Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.


La frase «poned la mira” es la palabra griega phroneo, usada dos veces: “phroneo phroneo, significa: poner la mira, ejercitar la mente, tener un sentimiento, estar mentalmente dispuesto. Todo esto se refiere al corazón de la mente, de donde mana la vida. Y Dios siempre se interesa en el corazón de los hombres.


Así que nosotros somos la familia de Dios, los creyentes cristianos, los que aceptamos a Jesucristo como señor y salvador personal de nuestras vidas. Tenemos a Dios todopoderoso, el Creador del cielo, la tierra y todo lo que en ellos hay, como nuestro Padre celestial; a Jesucristo, quien murió por nosotros e intercede aún por nosotros cada día ante el Padre, como nuestro hermano mayor; con una inmensidad de hermanos y hermanas en la fe, y a mamá, nuestro nuevo hogar, la Jerusalén de arriba, donde se supone que debemos poner nuestro afecto y estar mentalmente dispuestos, deseando con gran expectación nuestro regreso. En la tercera parte de esta serie, descubriremos más sobre la familia de Dios. Pero, queridos hermanos y hermanas, permítanme decirles lo que ya saben: ¡Nosotros somos la familia de Dios!


¡Dios los bendiga!

E. S. N.

J.E.R.S.

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